Detrás de los insultos de Javier Milei a Lula da Silva hay más que el aparente descontrol y daño a las relaciones entre Argentina y Brasil. De hecho, en el fondo no hay descontrol, sino un cálculo de la Casa Rosada, el de consolidarse como gendarme de Donald Trump en la región. Cálculo que no es del todo mal recibido en el Palacio del Planalto.
El presidente argentino refuerza sus alianzas con Trump y la derecha regional mientras sostiene la rivalidad con su homólogo brasileño
Detrás de los insultos de Javier Milei a Lula da Silva hay más que el aparente descontrol y daño a las relaciones entre Argentina y Brasil. De hecho, en el fondo no hay descontrol, sino un cálculo de la Casa Rosada, el de consolidarse como gendarme de Donald Trump en la región. Cálculo que no es del todo mal recibido en el Palacio del Planalto.
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