¿Puede el paso de los años jugar en contra de tener buenos resultados académicos? Seguramente, ahora que empieza el curso, muchos se lo preguntarán, y no solo los que comienzan una enseñanza. Septiembre es un mes para plantearse unas oposiciones o ese máster o curso para ganar puntos, pero también es cierto que cuando hace tiempo que uno no coge los apuntes volver a ponerse a estudiar puede dar pereza o vértigo.Rubén J. Calviño, maestro de Educación Primaria especializado en psicología del aprendizaje que ha ayudado a adultos en procesos de oposiciones , tiene claro precisamente que el aprendizaje no depende solo del talento y que a cualquier edad uno puede tener una gran memoria, concentración o rendimiento. Todo, defiende, depende de conocer y aprovechar los atajos de nuestro cerebro, tal y como expone en ‘Tu cerebro tiene truco. Cómo usar tu cerebro para aprender mejor’ (Plataforma Editorial), que acaba de publicar. Allí expone ejemplos y estrategias vinculados a la psicología cognitiva y la neurociencia para no olvidar tan rápido lo que estudiamos, sean leyes, idiomas o temarios para oposiciones.—¿Nunca es tarde para aprender o la edad influye mucho?—Puede tener cierta influencia. Está claro que con la edad, llega un punto en el que las capacidades cognitivas alcanzan su máximo esplendor y empiezan a decaer. Lo que marca la diferencia es cómo se van perdiendo o manteniendo estas capacidades y hoy, por suerte, hay mucha evidencia de que está en nuestras manos poder preservarlas y alcanzar la vejez con un cerebro sano y joven.—¿Se puede entrenar, entonces, el cerebro para que funcione mejor, sea a la edad que sea?— Sí, y lo más importante es que, se haga por necesidad o por placer, se generen experiencias de aprendizaje positivas. O sea, conseguir que la propia tarea en sí misma tenga una motivación de logro, una sensación de recompensa. Tradicionalmente nos han enseñado a utilizar la repetición como estrategia de aprendizaje y hay mucha evidencia de que ayuda a recordar la información pero no es, ni de lejos, lo más eficaz. —¿Es el uso de la repetición el ‘culpable’ de que se olviden los estudios del colegio?—Sí, por suerte está cambiando pero falta mucho porque seguimos con un sistema de estudiar todo, ir a un examen, soltarlo y si apruebo, aprobé. En muchos de los casos son vínculos negativos, hasta el punto de ni siquiera leer un libro por placer. Sería mucho más eficaz tener experiencias de aprendizaje dosificadas y que un tema, por ejemplo, no lo viéramos solo una vez y no volviésemos a saber de él. También es importante que eso que queramos aprender tenga una utilidad real o lo veamos aplicable.—¿Qué puede ayudar a que uno se ponga a estudiar cuando ya es adulto?—Hay muchos factores que no dependen de la edad. Por ejemplo, la actividad física: un estudio vio que entre dos grupos de ratones intentando superar un laberinto siempre lo hace mejor el que se mueve más, lo que demuestra cómo de importante son la oxigenación cerebral o la síntesis de BDNF, una proteína que se produce sobre todo gracias al trabajo de fuerza y que favorece el rendimiento cognitivo. Lo bueno es que tenemos muchas cartas que podemos jugar para mejorar el rendimiento.«La dieta MIND o la creatina pueden ayudar a que las neuronas estén en el mejor estado posible»—¿Es la alimentación otra clave?—Desde luego. En el libro recojo estudios que se han realizado, por ejemplo sobre la dieta MIND, basada en alimentos como los granos integrales o el omega-3, que son fundamentales para que la mielinización de las neuronas esté en el mejor estado posible. En cuanto a la creatina, que es uno de los suplementos de moda, se está empezando a ver que no solo es buena a nivel muscular, sino que puede contribuir a reducir la fatiga cognitiva. —¿Es el sueño también importante a nivel cognitivo? Algunos creen que durmiendo lo justo ya funcionan a la perfección…—Está claro porque durante las fases del sueño es cuando los aprendizajes que podamos haber tenido en un día pasan a la memoria a largo plazo, a la corteza. Además, muchos estudios han visto que llega un momento del día en el que no conseguimos realizar algunas tareas cognitivas y que, tras dormir bien, al día siguiente somos capaces de resolverlas.—¿Es el aprendizaje también cuestión de pasar horas y horas estudiando? —El tiempo se usa como excusa para pensar que uno no puede estudiar, pero en realidad todo es cuestión de prioridades. Todos tenemos un tiempo limitado y queremos aprovecharlo al máximo y por ese motivo es muy importante definir bloques de tiempo, que no lo solemos hacer, o pensar previamente cuál es el objetivo de aprendizaje, tener una ‘checklist’ con lo que tengo que haberme mirado o ser capaces de hacer un resumen verbal de lo que aprenda. El simple hecho de anticipar, antes que la tarea, el resultado deseado me va a permitir trabajar mucho más centrado.—¿Cuesta cada vez más centrar la atención?—Sí, por ese motivo delimitar los tiempos y tener descansos específicos va bien. La atención es un recurso que no es ilimitado y los descansos activos, que pueden ser simplemente levantarse para hacer una tarea en casa o un paseo de tres-cinco minutos, permiten poder volver a esa concentración de forma mucho más eficaz. —¿Existe alguna fórmula de éxito para tener un buen rendimiento cognitivo?—No hay una ruta mágica, pero no tener un plan ya te asegura no llegar a ningún objetivo. Por eso, una planificación inicial, y su seguimiento, es fundamental. Luego no va a salir exactamente como lo tienes planeado, porque es lo normal, pero eso no quiere decir que el mero hecho de hacer la planificación sea una pérdida de tiempo. Es la base de todo.«No hay una ruta mágica, pero no tener un plan ya te asegura no llegar a ningún objetivo. Por eso, una planificación inicial, y su seguimiento, es fundamental»—¿Entre adultos que se pongan ahora a estudiar es todavía más importante la planificación, por eso del deterioro cognitivo, que entre jóvenes?—Para adolescentes y niños es mucho más importante que para adultos, porque no tienen aún todas las funciones ejecutivas maduras. Se dice que el cerebro hasta aproximadamente los 25 años no está desarrollado neurológicamente. Cuando no has estado expuesto a un aprendizaje desde hace mucho tiempo todo lo que aporte estructura también puede ir bien. Al final, si previamente pienso en cuál es el objetivo y tengo una planificación escrita, o simplemente pensada, el rendimiento será mucho más eficaz. ¿Puede el paso de los años jugar en contra de tener buenos resultados académicos? Seguramente, ahora que empieza el curso, muchos se lo preguntarán, y no solo los que comienzan una enseñanza. Septiembre es un mes para plantearse unas oposiciones o ese máster o curso para ganar puntos, pero también es cierto que cuando hace tiempo que uno no coge los apuntes volver a ponerse a estudiar puede dar pereza o vértigo.Rubén J. Calviño, maestro de Educación Primaria especializado en psicología del aprendizaje que ha ayudado a adultos en procesos de oposiciones , tiene claro precisamente que el aprendizaje no depende solo del talento y que a cualquier edad uno puede tener una gran memoria, concentración o rendimiento. Todo, defiende, depende de conocer y aprovechar los atajos de nuestro cerebro, tal y como expone en ‘Tu cerebro tiene truco. Cómo usar tu cerebro para aprender mejor’ (Plataforma Editorial), que acaba de publicar. Allí expone ejemplos y estrategias vinculados a la psicología cognitiva y la neurociencia para no olvidar tan rápido lo que estudiamos, sean leyes, idiomas o temarios para oposiciones.—¿Nunca es tarde para aprender o la edad influye mucho?—Puede tener cierta influencia. Está claro que con la edad, llega un punto en el que las capacidades cognitivas alcanzan su máximo esplendor y empiezan a decaer. Lo que marca la diferencia es cómo se van perdiendo o manteniendo estas capacidades y hoy, por suerte, hay mucha evidencia de que está en nuestras manos poder preservarlas y alcanzar la vejez con un cerebro sano y joven.—¿Se puede entrenar, entonces, el cerebro para que funcione mejor, sea a la edad que sea?— Sí, y lo más importante es que, se haga por necesidad o por placer, se generen experiencias de aprendizaje positivas. O sea, conseguir que la propia tarea en sí misma tenga una motivación de logro, una sensación de recompensa. Tradicionalmente nos han enseñado a utilizar la repetición como estrategia de aprendizaje y hay mucha evidencia de que ayuda a recordar la información pero no es, ni de lejos, lo más eficaz. —¿Es el uso de la repetición el ‘culpable’ de que se olviden los estudios del colegio?—Sí, por suerte está cambiando pero falta mucho porque seguimos con un sistema de estudiar todo, ir a un examen, soltarlo y si apruebo, aprobé. En muchos de los casos son vínculos negativos, hasta el punto de ni siquiera leer un libro por placer. Sería mucho más eficaz tener experiencias de aprendizaje dosificadas y que un tema, por ejemplo, no lo viéramos solo una vez y no volviésemos a saber de él. También es importante que eso que queramos aprender tenga una utilidad real o lo veamos aplicable.—¿Qué puede ayudar a que uno se ponga a estudiar cuando ya es adulto?—Hay muchos factores que no dependen de la edad. Por ejemplo, la actividad física: un estudio vio que entre dos grupos de ratones intentando superar un laberinto siempre lo hace mejor el que se mueve más, lo que demuestra cómo de importante son la oxigenación cerebral o la síntesis de BDNF, una proteína que se produce sobre todo gracias al trabajo de fuerza y que favorece el rendimiento cognitivo. Lo bueno es que tenemos muchas cartas que podemos jugar para mejorar el rendimiento.«La dieta MIND o la creatina pueden ayudar a que las neuronas estén en el mejor estado posible»—¿Es la alimentación otra clave?—Desde luego. En el libro recojo estudios que se han realizado, por ejemplo sobre la dieta MIND, basada en alimentos como los granos integrales o el omega-3, que son fundamentales para que la mielinización de las neuronas esté en el mejor estado posible. En cuanto a la creatina, que es uno de los suplementos de moda, se está empezando a ver que no solo es buena a nivel muscular, sino que puede contribuir a reducir la fatiga cognitiva. —¿Es el sueño también importante a nivel cognitivo? Algunos creen que durmiendo lo justo ya funcionan a la perfección…—Está claro porque durante las fases del sueño es cuando los aprendizajes que podamos haber tenido en un día pasan a la memoria a largo plazo, a la corteza. Además, muchos estudios han visto que llega un momento del día en el que no conseguimos realizar algunas tareas cognitivas y que, tras dormir bien, al día siguiente somos capaces de resolverlas.—¿Es el aprendizaje también cuestión de pasar horas y horas estudiando? —El tiempo se usa como excusa para pensar que uno no puede estudiar, pero en realidad todo es cuestión de prioridades. Todos tenemos un tiempo limitado y queremos aprovecharlo al máximo y por ese motivo es muy importante definir bloques de tiempo, que no lo solemos hacer, o pensar previamente cuál es el objetivo de aprendizaje, tener una ‘checklist’ con lo que tengo que haberme mirado o ser capaces de hacer un resumen verbal de lo que aprenda. El simple hecho de anticipar, antes que la tarea, el resultado deseado me va a permitir trabajar mucho más centrado.—¿Cuesta cada vez más centrar la atención?—Sí, por ese motivo delimitar los tiempos y tener descansos específicos va bien. La atención es un recurso que no es ilimitado y los descansos activos, que pueden ser simplemente levantarse para hacer una tarea en casa o un paseo de tres-cinco minutos, permiten poder volver a esa concentración de forma mucho más eficaz. —¿Existe alguna fórmula de éxito para tener un buen rendimiento cognitivo?—No hay una ruta mágica, pero no tener un plan ya te asegura no llegar a ningún objetivo. Por eso, una planificación inicial, y su seguimiento, es fundamental. Luego no va a salir exactamente como lo tienes planeado, porque es lo normal, pero eso no quiere decir que el mero hecho de hacer la planificación sea una pérdida de tiempo. Es la base de todo.«No hay una ruta mágica, pero no tener un plan ya te asegura no llegar a ningún objetivo. Por eso, una planificación inicial, y su seguimiento, es fundamental»—¿Entre adultos que se pongan ahora a estudiar es todavía más importante la planificación, por eso del deterioro cognitivo, que entre jóvenes?—Para adolescentes y niños es mucho más importante que para adultos, porque no tienen aún todas las funciones ejecutivas maduras. Se dice que el cerebro hasta aproximadamente los 25 años no está desarrollado neurológicamente. Cuando no has estado expuesto a un aprendizaje desde hace mucho tiempo todo lo que aporte estructura también puede ir bien. Al final, si previamente pienso en cuál es el objetivo y tengo una planificación escrita, o simplemente pensada, el rendimiento será mucho más eficaz. ¿Puede el paso de los años jugar en contra de tener buenos resultados académicos? Seguramente, ahora que empieza el curso, muchos se lo preguntarán, y no solo los que comienzan una enseñanza. Septiembre es un mes para plantearse unas oposiciones o ese máster o curso para ganar puntos, pero también es cierto que cuando hace tiempo que uno no coge los apuntes volver a ponerse a estudiar puede dar pereza o vértigo.Rubén J. Calviño, maestro de Educación Primaria especializado en psicología del aprendizaje que ha ayudado a adultos en procesos de oposiciones , tiene claro precisamente que el aprendizaje no depende solo del talento y que a cualquier edad uno puede tener una gran memoria, concentración o rendimiento. Todo, defiende, depende de conocer y aprovechar los atajos de nuestro cerebro, tal y como expone en ‘Tu cerebro tiene truco. Cómo usar tu cerebro para aprender mejor’ (Plataforma Editorial), que acaba de publicar. Allí expone ejemplos y estrategias vinculados a la psicología cognitiva y la neurociencia para no olvidar tan rápido lo que estudiamos, sean leyes, idiomas o temarios para oposiciones.—¿Nunca es tarde para aprender o la edad influye mucho?—Puede tener cierta influencia. Está claro que con la edad, llega un punto en el que las capacidades cognitivas alcanzan su máximo esplendor y empiezan a decaer. Lo que marca la diferencia es cómo se van perdiendo o manteniendo estas capacidades y hoy, por suerte, hay mucha evidencia de que está en nuestras manos poder preservarlas y alcanzar la vejez con un cerebro sano y joven.—¿Se puede entrenar, entonces, el cerebro para que funcione mejor, sea a la edad que sea?— Sí, y lo más importante es que, se haga por necesidad o por placer, se generen experiencias de aprendizaje positivas. O sea, conseguir que la propia tarea en sí misma tenga una motivación de logro, una sensación de recompensa. Tradicionalmente nos han enseñado a utilizar la repetición como estrategia de aprendizaje y hay mucha evidencia de que ayuda a recordar la información pero no es, ni de lejos, lo más eficaz. —¿Es el uso de la repetición el ‘culpable’ de que se olviden los estudios del colegio?—Sí, por suerte está cambiando pero falta mucho porque seguimos con un sistema de estudiar todo, ir a un examen, soltarlo y si apruebo, aprobé. En muchos de los casos son vínculos negativos, hasta el punto de ni siquiera leer un libro por placer. Sería mucho más eficaz tener experiencias de aprendizaje dosificadas y que un tema, por ejemplo, no lo viéramos solo una vez y no volviésemos a saber de él. También es importante que eso que queramos aprender tenga una utilidad real o lo veamos aplicable.—¿Qué puede ayudar a que uno se ponga a estudiar cuando ya es adulto?—Hay muchos factores que no dependen de la edad. Por ejemplo, la actividad física: un estudio vio que entre dos grupos de ratones intentando superar un laberinto siempre lo hace mejor el que se mueve más, lo que demuestra cómo de importante son la oxigenación cerebral o la síntesis de BDNF, una proteína que se produce sobre todo gracias al trabajo de fuerza y que favorece el rendimiento cognitivo. Lo bueno es que tenemos muchas cartas que podemos jugar para mejorar el rendimiento.«La dieta MIND o la creatina pueden ayudar a que las neuronas estén en el mejor estado posible»—¿Es la alimentación otra clave?—Desde luego. En el libro recojo estudios que se han realizado, por ejemplo sobre la dieta MIND, basada en alimentos como los granos integrales o el omega-3, que son fundamentales para que la mielinización de las neuronas esté en el mejor estado posible. En cuanto a la creatina, que es uno de los suplementos de moda, se está empezando a ver que no solo es buena a nivel muscular, sino que puede contribuir a reducir la fatiga cognitiva. —¿Es el sueño también importante a nivel cognitivo? Algunos creen que durmiendo lo justo ya funcionan a la perfección…—Está claro porque durante las fases del sueño es cuando los aprendizajes que podamos haber tenido en un día pasan a la memoria a largo plazo, a la corteza. Además, muchos estudios han visto que llega un momento del día en el que no conseguimos realizar algunas tareas cognitivas y que, tras dormir bien, al día siguiente somos capaces de resolverlas.—¿Es el aprendizaje también cuestión de pasar horas y horas estudiando? —El tiempo se usa como excusa para pensar que uno no puede estudiar, pero en realidad todo es cuestión de prioridades. Todos tenemos un tiempo limitado y queremos aprovecharlo al máximo y por ese motivo es muy importante definir bloques de tiempo, que no lo solemos hacer, o pensar previamente cuál es el objetivo de aprendizaje, tener una ‘checklist’ con lo que tengo que haberme mirado o ser capaces de hacer un resumen verbal de lo que aprenda. El simple hecho de anticipar, antes que la tarea, el resultado deseado me va a permitir trabajar mucho más centrado.—¿Cuesta cada vez más centrar la atención?—Sí, por ese motivo delimitar los tiempos y tener descansos específicos va bien. La atención es un recurso que no es ilimitado y los descansos activos, que pueden ser simplemente levantarse para hacer una tarea en casa o un paseo de tres-cinco minutos, permiten poder volver a esa concentración de forma mucho más eficaz. —¿Existe alguna fórmula de éxito para tener un buen rendimiento cognitivo?—No hay una ruta mágica, pero no tener un plan ya te asegura no llegar a ningún objetivo. Por eso, una planificación inicial, y su seguimiento, es fundamental. Luego no va a salir exactamente como lo tienes planeado, porque es lo normal, pero eso no quiere decir que el mero hecho de hacer la planificación sea una pérdida de tiempo. Es la base de todo.«No hay una ruta mágica, pero no tener un plan ya te asegura no llegar a ningún objetivo. Por eso, una planificación inicial, y su seguimiento, es fundamental»—¿Entre adultos que se pongan ahora a estudiar es todavía más importante la planificación, por eso del deterioro cognitivo, que entre jóvenes?—Para adolescentes y niños es mucho más importante que para adultos, porque no tienen aún todas las funciones ejecutivas maduras. Se dice que el cerebro hasta aproximadamente los 25 años no está desarrollado neurológicamente. Cuando no has estado expuesto a un aprendizaje desde hace mucho tiempo todo lo que aporte estructura también puede ir bien. Al final, si previamente pienso en cuál es el objetivo y tengo una planificación escrita, o simplemente pensada, el rendimiento será mucho más eficaz. RSS de noticias de bienestar
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