He vendido la última parte de mi colección de revistas. Por algunos lotes, hechos de números consecutivos, adquiridos mes a mes, religiosamente, durante varios años, he sacado algo de dinerito. Cuidadísimas revistas de moda y tendencias que ahora tienen entidad de libro de consulta. Las menos cotizadas terminaron en el contenedor de reciclaje de papel, carentes de valor o, al menos, de comprador. En principio ese era, no nos engañemos, el destino natural de todas.
Cuando los años 80 se convirtieron en alpiste nostálgico en forma de películas y series, no caí en la cuenta de que después irían los 90
He vendido la última parte de mi colección de revistas. Por algunos lotes, hechos de números consecutivos, adquiridos mes a mes, religiosamente, durante varios años, he sacado algo de dinerito. Cuidadísimas revistas de moda y tendencias que ahora tienen entidad de libro de consulta. Las menos cotizadas terminaron en el contenedor de reciclaje de papel, carentes de valor o, al menos, de comprador. En principio ese era, no nos engañemos, el destino natural de todas.
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