Araceli García, guardia civil de la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic) de la Comandancia de Albacete, todavía se emociona al recordar la tragedia ferroviaria de Urda (Toledo) , en cuyo dispositivo de rescate y coordinación intervino. Tiene claro que «la orografía y accesibilidad del terreno evitó un número mayor de fallecidos» .Este agente, que también ha participado en las inundaciones de Madrigueras y en las danas de Letur y Mira, recuerda cómo al llegar al lugar del siniestro, «el caos era bastante grande» , especialmente por la cantidad de víctimas. A esta situación se sumaba la dificultad de coordinar los numerosos recursos que se habían desplazado hasta la zona: efectivos policiales y militares, sanitarios, voluntarios y miembros de Protección Civil.La prioridad inicial, explica, fue auxiliar a las víctimas que todavía podían recibir asistencia. Sin embargo, la rápida llegada de los equipos sanitarios permitió que los agentes se centraran también en organizar el dispositivo y garantizar la seguridad de los accesos. «Rápidamente, al haber ya bastante personal médico y sanitario que podían ir atendiendo a estas personas, nosotros nos dedicamos a coordinar aquí la seguridad y la labor de las ambulancias», recuerda.García participó en la apertura de una valla para habilitar un nuevo acceso al puesto de mando avanzado y facilitar la circulación de los equipos de emergencia. Una labor en la que resultó fundamental coordinar ambulancias, voluntarios, Protección Civil, efectivos de la UME y hasta «diez o doce» especialidades de la Guardia Civil para evitar que la acumulación de recursos entorpeciera el operativo. «Si realmente no coordinas los servicios que tienes para poder atender la incidencia, lo que estás haciendo es empeorando más la situación. Sin rescatador no hay rescate », subraya.Pero si hubo un factor que considera determinante para facilitar las labores de rescate fue el propio escenario del accidente. El guardia civil destaca que el acceso desde la carretera comarcal hasta la zona cero se encuentra a unos 200 metros y que la pista forestal que conduce hasta los trenes tiene buen pavimento, es ancha y permite circular con facilidad.A ello se suma que las vías están situadas en una zona elevada, lo que facilitó el traslado de las víctimas hacia los vehículos de emergencia. «No es lo mismo bajar de algo para transportar que tener que subirlo. El peso siempre se lleva mejor para abajo, ayuda más la ley de la gravedad que al contrario», explica.También fue favorable el terreno donde quedaron los restos de los vagones. Se trata de una extensa zona de olivos, llana, sin piedras y transitable para los vehículos. Además, ofrecía buena visibilidad para los helicópteros de la Guardia Civil, la Policía, la UME y los servicios sanitarios, que pudieron intervenir en la evacuación de los heridos de mayor gravedad.«Nada más que con que se haya salvado una persona más ya hay que valorar el motivo ese de que haya sido aquí» Araceli García Guardia Civil Preguntado por si unas condiciones geográficas diferentes podrían haber agravado el balance de víctimas, García considera que el escenario ayudó a salvar vidas. «Yo creo que aunque no sea médico, yo diría que sí. Que gracias a Dios ayudó mucho el marco dentro de esta escena», afirma emocionado. Y añade: «Mucha gente se ha salvado por ese motivo. Nada más que con que se haya salvado una persona ya hay que valorar el motivo ese de que haya sido aquí».Pero más allá de los medios desplegados y de la coordinación, el agente se queda con la «tremenda respuesta» de los vecinos de Urda y de todas las personas que se volcaron para ayudar. «En España tenemos un corazón que no nos coge en el pecho» . Una solidaridad que espera que se mantenga y sirva de ejemplo para las generaciones futuras. Araceli García, guardia civil de la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic) de la Comandancia de Albacete, todavía se emociona al recordar la tragedia ferroviaria de Urda (Toledo) , en cuyo dispositivo de rescate y coordinación intervino. Tiene claro que «la orografía y accesibilidad del terreno evitó un número mayor de fallecidos» .Este agente, que también ha participado en las inundaciones de Madrigueras y en las danas de Letur y Mira, recuerda cómo al llegar al lugar del siniestro, «el caos era bastante grande» , especialmente por la cantidad de víctimas. A esta situación se sumaba la dificultad de coordinar los numerosos recursos que se habían desplazado hasta la zona: efectivos policiales y militares, sanitarios, voluntarios y miembros de Protección Civil.La prioridad inicial, explica, fue auxiliar a las víctimas que todavía podían recibir asistencia. Sin embargo, la rápida llegada de los equipos sanitarios permitió que los agentes se centraran también en organizar el dispositivo y garantizar la seguridad de los accesos. «Rápidamente, al haber ya bastante personal médico y sanitario que podían ir atendiendo a estas personas, nosotros nos dedicamos a coordinar aquí la seguridad y la labor de las ambulancias», recuerda.García participó en la apertura de una valla para habilitar un nuevo acceso al puesto de mando avanzado y facilitar la circulación de los equipos de emergencia. Una labor en la que resultó fundamental coordinar ambulancias, voluntarios, Protección Civil, efectivos de la UME y hasta «diez o doce» especialidades de la Guardia Civil para evitar que la acumulación de recursos entorpeciera el operativo. «Si realmente no coordinas los servicios que tienes para poder atender la incidencia, lo que estás haciendo es empeorando más la situación. Sin rescatador no hay rescate », subraya.Pero si hubo un factor que considera determinante para facilitar las labores de rescate fue el propio escenario del accidente. El guardia civil destaca que el acceso desde la carretera comarcal hasta la zona cero se encuentra a unos 200 metros y que la pista forestal que conduce hasta los trenes tiene buen pavimento, es ancha y permite circular con facilidad.A ello se suma que las vías están situadas en una zona elevada, lo que facilitó el traslado de las víctimas hacia los vehículos de emergencia. «No es lo mismo bajar de algo para transportar que tener que subirlo. El peso siempre se lleva mejor para abajo, ayuda más la ley de la gravedad que al contrario», explica.También fue favorable el terreno donde quedaron los restos de los vagones. Se trata de una extensa zona de olivos, llana, sin piedras y transitable para los vehículos. Además, ofrecía buena visibilidad para los helicópteros de la Guardia Civil, la Policía, la UME y los servicios sanitarios, que pudieron intervenir en la evacuación de los heridos de mayor gravedad.«Nada más que con que se haya salvado una persona más ya hay que valorar el motivo ese de que haya sido aquí» Araceli García Guardia Civil Preguntado por si unas condiciones geográficas diferentes podrían haber agravado el balance de víctimas, García considera que el escenario ayudó a salvar vidas. «Yo creo que aunque no sea médico, yo diría que sí. Que gracias a Dios ayudó mucho el marco dentro de esta escena», afirma emocionado. Y añade: «Mucha gente se ha salvado por ese motivo. Nada más que con que se haya salvado una persona ya hay que valorar el motivo ese de que haya sido aquí».Pero más allá de los medios desplegados y de la coordinación, el agente se queda con la «tremenda respuesta» de los vecinos de Urda y de todas las personas que se volcaron para ayudar. «En España tenemos un corazón que no nos coge en el pecho» . Una solidaridad que espera que se mantenga y sirva de ejemplo para las generaciones futuras. Araceli García, guardia civil de la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic) de la Comandancia de Albacete, todavía se emociona al recordar la tragedia ferroviaria de Urda (Toledo) , en cuyo dispositivo de rescate y coordinación intervino. Tiene claro que «la orografía y accesibilidad del terreno evitó un número mayor de fallecidos» .Este agente, que también ha participado en las inundaciones de Madrigueras y en las danas de Letur y Mira, recuerda cómo al llegar al lugar del siniestro, «el caos era bastante grande» , especialmente por la cantidad de víctimas. A esta situación se sumaba la dificultad de coordinar los numerosos recursos que se habían desplazado hasta la zona: efectivos policiales y militares, sanitarios, voluntarios y miembros de Protección Civil.La prioridad inicial, explica, fue auxiliar a las víctimas que todavía podían recibir asistencia. Sin embargo, la rápida llegada de los equipos sanitarios permitió que los agentes se centraran también en organizar el dispositivo y garantizar la seguridad de los accesos. «Rápidamente, al haber ya bastante personal médico y sanitario que podían ir atendiendo a estas personas, nosotros nos dedicamos a coordinar aquí la seguridad y la labor de las ambulancias», recuerda.García participó en la apertura de una valla para habilitar un nuevo acceso al puesto de mando avanzado y facilitar la circulación de los equipos de emergencia. Una labor en la que resultó fundamental coordinar ambulancias, voluntarios, Protección Civil, efectivos de la UME y hasta «diez o doce» especialidades de la Guardia Civil para evitar que la acumulación de recursos entorpeciera el operativo. «Si realmente no coordinas los servicios que tienes para poder atender la incidencia, lo que estás haciendo es empeorando más la situación. Sin rescatador no hay rescate », subraya.Pero si hubo un factor que considera determinante para facilitar las labores de rescate fue el propio escenario del accidente. El guardia civil destaca que el acceso desde la carretera comarcal hasta la zona cero se encuentra a unos 200 metros y que la pista forestal que conduce hasta los trenes tiene buen pavimento, es ancha y permite circular con facilidad.A ello se suma que las vías están situadas en una zona elevada, lo que facilitó el traslado de las víctimas hacia los vehículos de emergencia. «No es lo mismo bajar de algo para transportar que tener que subirlo. El peso siempre se lleva mejor para abajo, ayuda más la ley de la gravedad que al contrario», explica.También fue favorable el terreno donde quedaron los restos de los vagones. Se trata de una extensa zona de olivos, llana, sin piedras y transitable para los vehículos. Además, ofrecía buena visibilidad para los helicópteros de la Guardia Civil, la Policía, la UME y los servicios sanitarios, que pudieron intervenir en la evacuación de los heridos de mayor gravedad.«Nada más que con que se haya salvado una persona más ya hay que valorar el motivo ese de que haya sido aquí» Araceli García Guardia Civil Preguntado por si unas condiciones geográficas diferentes podrían haber agravado el balance de víctimas, García considera que el escenario ayudó a salvar vidas. «Yo creo que aunque no sea médico, yo diría que sí. Que gracias a Dios ayudó mucho el marco dentro de esta escena», afirma emocionado. Y añade: «Mucha gente se ha salvado por ese motivo. Nada más que con que se haya salvado una persona ya hay que valorar el motivo ese de que haya sido aquí».Pero más allá de los medios desplegados y de la coordinación, el agente se queda con la «tremenda respuesta» de los vecinos de Urda y de todas las personas que se volcaron para ayudar. «En España tenemos un corazón que no nos coge en el pecho» . Una solidaridad que espera que se mantenga y sirva de ejemplo para las generaciones futuras. RSS de noticias de espana
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