La presión por alcanzar la mejor versión de nosotros mismos se intensifica, impulsada por las plataformas digitales y los estándares estéticos. Y en esa búsqueda del bienestar y hábitos saludables nos centramos mucho en aquello de los 10.000 pasos, el ejercicio de fuerza, ingerir varios gramos de proteína al día, el ayuno intermitente, el Omega-3, la creatina, el colágeno, tomar el sol o tomar varias dosis de verduras en las comidas.No obstante, otro pilar – muchas veces olvidado- es la conexión social para envejecer de forma saludable. Un factor que, según diversos estudios, puede ser tan determinante para la salud física y mental como una buena alimentación o el ejercicio regular.En este contexto se ha pronunciado la emprendedora y mentora de negocios Judit Catalá, que propone mirar más allá del gimnasio y la rutina de trabajo en una de sus recientes intervenciones en el pódcast ‘Diario de un Negocio’. La salud no solo se mide en pasos o en horas de sueño. «A veces lo más saludable es salir a tomar una caña o un café con alguien que te haga bien. Es sano, esto está refrendado», indica la experta en liderazgo en la grabación, donde ahonda sobre expertos que apuntan que el bienestar también pasa por reírse, conversar y sentirse acompañado, gestos que activan mecanismos biológicos con impacto directo en la longevidad. «Tener amigos y hablar genera bienestar y reduce estrés»Algo que refrendaron en las últimas semanas los expertos reunidos en Madrid con motivo del Longevity World Forum, que dieron mucha importancia a la conectividad social, apuntando que la soledad actúa como un potente factor envejecedor, elevando el cortisol y la inflamación hasta el punto de equipararse en algunos estudios al daño de fumar 15 cigarrillos al día. «Tener amigos y hablar genera bienestar y reduce estrés. Relaciones positivas, con sintonía, alargan la vida; las tóxicas, la acortan», indicaen una entrevista con ABC Manuel J. Castillo, presidente científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL).Algo de lo que también ha hablado recientemente el psiquiatra sevillano Luis Rojas Marcos, autor del libro ‘El regalo de los años. Claves para envejecer felices’, que defiende que mantener una mentalidad positiva y socializar son dos de los grandes secretos de la longevidad: «Está demostrado que las personas extrovertidas, comunicadoras y que tienden a relacionarse viven más tiempo que las introvertidas», indica.La soledad y el aislamiento social incrementan el riesgo de mortalidad prematuraLa ciencia le da la razón. Investigaciones internacionales han demostrado que mantener relaciones sociales sólidas puede reducir la inflamación, fortalecer el sistema inmunitario y disminuir el riesgo de enfermedades graves. En cambio, la soledad y el aislamiento social incrementan el riesgo de mortalidad prematura en un 26% y un 29% respectivamente. En palabras de Català, «somos bichitos sociales», y negar esa necesidad de interacción puede tener consecuencias tan severas como una mala dieta. «Es más sano esa media hora en el bar con una amiga, aunque asumas que te vas a tomar una copita de vino, que una hora y media de paseo por el monte solo», concluye la emprendedora. La realidad no es blanco o negro. La presión por alcanzar la mejor versión de nosotros mismos se intensifica, impulsada por las plataformas digitales y los estándares estéticos. Y en esa búsqueda del bienestar y hábitos saludables nos centramos mucho en aquello de los 10.000 pasos, el ejercicio de fuerza, ingerir varios gramos de proteína al día, el ayuno intermitente, el Omega-3, la creatina, el colágeno, tomar el sol o tomar varias dosis de verduras en las comidas.No obstante, otro pilar – muchas veces olvidado- es la conexión social para envejecer de forma saludable. Un factor que, según diversos estudios, puede ser tan determinante para la salud física y mental como una buena alimentación o el ejercicio regular.En este contexto se ha pronunciado la emprendedora y mentora de negocios Judit Catalá, que propone mirar más allá del gimnasio y la rutina de trabajo en una de sus recientes intervenciones en el pódcast ‘Diario de un Negocio’. La salud no solo se mide en pasos o en horas de sueño. «A veces lo más saludable es salir a tomar una caña o un café con alguien que te haga bien. Es sano, esto está refrendado», indica la experta en liderazgo en la grabación, donde ahonda sobre expertos que apuntan que el bienestar también pasa por reírse, conversar y sentirse acompañado, gestos que activan mecanismos biológicos con impacto directo en la longevidad. «Tener amigos y hablar genera bienestar y reduce estrés»Algo que refrendaron en las últimas semanas los expertos reunidos en Madrid con motivo del Longevity World Forum, que dieron mucha importancia a la conectividad social, apuntando que la soledad actúa como un potente factor envejecedor, elevando el cortisol y la inflamación hasta el punto de equipararse en algunos estudios al daño de fumar 15 cigarrillos al día. «Tener amigos y hablar genera bienestar y reduce estrés. Relaciones positivas, con sintonía, alargan la vida; las tóxicas, la acortan», indicaen una entrevista con ABC Manuel J. Castillo, presidente científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL).Algo de lo que también ha hablado recientemente el psiquiatra sevillano Luis Rojas Marcos, autor del libro ‘El regalo de los años. Claves para envejecer felices’, que defiende que mantener una mentalidad positiva y socializar son dos de los grandes secretos de la longevidad: «Está demostrado que las personas extrovertidas, comunicadoras y que tienden a relacionarse viven más tiempo que las introvertidas», indica.La soledad y el aislamiento social incrementan el riesgo de mortalidad prematuraLa ciencia le da la razón. Investigaciones internacionales han demostrado que mantener relaciones sociales sólidas puede reducir la inflamación, fortalecer el sistema inmunitario y disminuir el riesgo de enfermedades graves. En cambio, la soledad y el aislamiento social incrementan el riesgo de mortalidad prematura en un 26% y un 29% respectivamente. En palabras de Català, «somos bichitos sociales», y negar esa necesidad de interacción puede tener consecuencias tan severas como una mala dieta. «Es más sano esa media hora en el bar con una amiga, aunque asumas que te vas a tomar una copita de vino, que una hora y media de paseo por el monte solo», concluye la emprendedora. La realidad no es blanco o negro. La presión por alcanzar la mejor versión de nosotros mismos se intensifica, impulsada por las plataformas digitales y los estándares estéticos. Y en esa búsqueda del bienestar y hábitos saludables nos centramos mucho en aquello de los 10.000 pasos, el ejercicio de fuerza, ingerir varios gramos de proteína al día, el ayuno intermitente, el Omega-3, la creatina, el colágeno, tomar el sol o tomar varias dosis de verduras en las comidas.No obstante, otro pilar – muchas veces olvidado- es la conexión social para envejecer de forma saludable. Un factor que, según diversos estudios, puede ser tan determinante para la salud física y mental como una buena alimentación o el ejercicio regular.En este contexto se ha pronunciado la emprendedora y mentora de negocios Judit Catalá, que propone mirar más allá del gimnasio y la rutina de trabajo en una de sus recientes intervenciones en el pódcast ‘Diario de un Negocio’. La salud no solo se mide en pasos o en horas de sueño. «A veces lo más saludable es salir a tomar una caña o un café con alguien que te haga bien. Es sano, esto está refrendado», indica la experta en liderazgo en la grabación, donde ahonda sobre expertos que apuntan que el bienestar también pasa por reírse, conversar y sentirse acompañado, gestos que activan mecanismos biológicos con impacto directo en la longevidad. «Tener amigos y hablar genera bienestar y reduce estrés»Algo que refrendaron en las últimas semanas los expertos reunidos en Madrid con motivo del Longevity World Forum, que dieron mucha importancia a la conectividad social, apuntando que la soledad actúa como un potente factor envejecedor, elevando el cortisol y la inflamación hasta el punto de equipararse en algunos estudios al daño de fumar 15 cigarrillos al día. «Tener amigos y hablar genera bienestar y reduce estrés. Relaciones positivas, con sintonía, alargan la vida; las tóxicas, la acortan», indicaen una entrevista con ABC Manuel J. Castillo, presidente científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (SEMAL).Algo de lo que también ha hablado recientemente el psiquiatra sevillano Luis Rojas Marcos, autor del libro ‘El regalo de los años. Claves para envejecer felices’, que defiende que mantener una mentalidad positiva y socializar son dos de los grandes secretos de la longevidad: «Está demostrado que las personas extrovertidas, comunicadoras y que tienden a relacionarse viven más tiempo que las introvertidas», indica.La soledad y el aislamiento social incrementan el riesgo de mortalidad prematuraLa ciencia le da la razón. Investigaciones internacionales han demostrado que mantener relaciones sociales sólidas puede reducir la inflamación, fortalecer el sistema inmunitario y disminuir el riesgo de enfermedades graves. En cambio, la soledad y el aislamiento social incrementan el riesgo de mortalidad prematura en un 26% y un 29% respectivamente. En palabras de Català, «somos bichitos sociales», y negar esa necesidad de interacción puede tener consecuencias tan severas como una mala dieta. «Es más sano esa media hora en el bar con una amiga, aunque asumas que te vas a tomar una copita de vino, que una hora y media de paseo por el monte solo», concluye la emprendedora. La realidad no es blanco o negro. RSS de noticias de bienestar
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