«En estos momentos, el problema no está siendo [María] Guardiola». Era 6 de marzo y faltaban minutos para que Vox rechazara la investidura en Extremadura cuando Santiago Abascal pronunció esta afirmación, y marcó así un punto de inflexión en la relación de su partido con el PP. Un giro que ha terminado desbloqueando la gobernabilidad de, por ahora, dos comunidades autónomas y que ha permitido a Vox conjugar las dos posturas que hoy conviven en la formación: el entendimiento con los populares en algunas regiones y el choque permanente en las altas esferas. El de Abascal con Alberto Núñez Feijóo. Aquel 6 de marzo, y hasta hoy, Génova pasó a ser la diana de las críticas de Vox, que fue así allanando el camino hacia pactar con los populares sin renunciar a hacer oposición al PP.
Mantiene el tono duro contra Génova a la vez que defiende los pactos con barones, marcando su discurso para la nueva etapa
«En estos momentos, el problema no está siendo [María] Guardiola». Era 6 de marzo y faltaban minutos para que Vox rechazara la investidura en Extremadura cuando Santiago Abascal pronunció esta afirmación, y marcó así un punto de inflexión en la relación de su partido con el PP. Un giro que ha terminado desbloqueando la gobernabilidad de, por ahora, dos comunidades autónomas y que ha permitido a Vox conjugar las dos posturas que hoy conviven en la formación: el entendimiento con los populares en algunas regiones y el choque permanente en las altas esferas. El de Abascal con Alberto Núñez Feijóo. Aquel 6 de marzo, y hasta hoy, Génova pasó a ser la diana de las críticas de Vox, que fue así allanando el camino hacia pactar con los populares sin renunciar a hacer oposición al PP.
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