Jorge Maestro, granadino de 36 años, trabajaba como arquitecto en Qatar, construyendo casas de lujo y ganando más dinero del que hubiera podido cobrar en España. Pero un día descubrió que aquello no le llenaba -«me sentía disociado, es un lugar muy artificial»- y decidió volver a Madrid y cambiar de profesión. Ahora diseña piezas artísticas de ajedrez. Está obsesionado con este juego, que para él representa la «virtud», la «inteligencia» y la «estrategia».
Resurgen las escuelas de pensamiento que preparan para «gestionar la incertidumbre». La demanda de estudiantes de Filosofía crece en la universidad pública con notas de corte que llegan al 8,5
Jorge Maestro, granadino de 36 años, trabajaba como arquitecto en Qatar, construyendo casas de lujo y ganando más dinero del que hubiera podido cobrar en España. Pero un día descubrió que aquello no le llenaba -«me sentía disociado, es un lugar muy artificial»- y decidió volver a Madrid y cambiar de profesión. Ahora diseña piezas artísticas de ajedrez. Está obsesionado con este juego, que para él representa la «virtud», la «inteligencia» y la «estrategia».
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