La menopausia es una etapa natural de la vida, pero esto no hace que siempre sea fácil. Los cambios físicos y emocionales que se producen pueden alterar el día a día de muchas mujeres, dando lugar a un periodo de incertidumbre que resulta complicado de gestionar por la falta de información que ha habido durante años.«La mujer ha sido invisibilizada en general en los estudios, en la investigación, en la menopausia también, y eso hace que los síntomas, bueno, pues parece que no había que hablar de los sofocos, no había que hablar de la sequedad, eran cosas feas, o incluso de ese mal carácter», denuncia la farmacéutica y nutricionista Boticaria García .Por suerte, añade, esto ha cambiado y el tabú ha desaparecido prácticamente, aunque no del todo: «Sabemos que hay procesos en nuestro cuerpo, la biología es la que provoca esos síntomas, y ahora, afortunadamente, hablamos de ello».Uno de esos síntomas más frecuentes durante la perimenopausia, la menopausia y la posmenopausia es el cansancio . El origen está, principalmente, en la disminución progresiva de los estrógenos, que no solo afecta al sistema reproductor, sino también al equilibrio de otros neurotransmisores relacionados con el bienestar, como la serotonina, la dopamina y la oxitocina.El músculo, el gran aliado frente a la fatigaEstos cambios hormonales producen una pérdida de energía que a veces es agravada por otros síntomas habituales de esta etapa, como el insomnio, los sofocos, la disminución de la libido o las alteraciones del estado de ánimo. A ello se suma que la ansiedad o la depresión, que pueden aparecer o intensificarse durante estos años, favorecen la sensación de agotamiento.No obstante, los especialistas insisten en que la menopausia no tiene por qué vivirse con resignación. Si bien son conscientes de que no se puede evitar, afirman que sí es posible reducir parte de sus síntomas con hábitos saludables, como dormir bien, seguir una alimentación equilibrada y practicar ejercicio físico de forma regular.Sobre esto último, Boticaria García señala que lo más importante el entrenamiento de fuerza: «El músculo es la clave de la longevidad, es donde vamos a recuperar la energía. ¿Ah, que yo me tomaría una pastilla quemagrasas para el verano? Olvídate de eso y entrena el músculo».La divulgadora científica expone que no son necesarias grandes cargas para obtener beneficios, sino que ejercicios sencillos con bandas elásticas permiten trabajar diferentes grupos musculares y progresar poco a poco a medida que aumenta la fuerza.Además de mejorar la masa muscular, este tipo de entrenamiento también protege la salud ósea . «Fíjate, cada vez que yo hago así y el músculo se tensa, el hueso se pone contento, se estimula, dice: ‘¡Uy!, me están dando caña por aquí, me tengo que reforzar’. Y esa es la clave, porque las arrugas dan la cara, y la tripa da la cara, pero el hueso no avisa», asevera. La menopausia es una etapa natural de la vida, pero esto no hace que siempre sea fácil. Los cambios físicos y emocionales que se producen pueden alterar el día a día de muchas mujeres, dando lugar a un periodo de incertidumbre que resulta complicado de gestionar por la falta de información que ha habido durante años.«La mujer ha sido invisibilizada en general en los estudios, en la investigación, en la menopausia también, y eso hace que los síntomas, bueno, pues parece que no había que hablar de los sofocos, no había que hablar de la sequedad, eran cosas feas, o incluso de ese mal carácter», denuncia la farmacéutica y nutricionista Boticaria García .Por suerte, añade, esto ha cambiado y el tabú ha desaparecido prácticamente, aunque no del todo: «Sabemos que hay procesos en nuestro cuerpo, la biología es la que provoca esos síntomas, y ahora, afortunadamente, hablamos de ello».Uno de esos síntomas más frecuentes durante la perimenopausia, la menopausia y la posmenopausia es el cansancio . El origen está, principalmente, en la disminución progresiva de los estrógenos, que no solo afecta al sistema reproductor, sino también al equilibrio de otros neurotransmisores relacionados con el bienestar, como la serotonina, la dopamina y la oxitocina.El músculo, el gran aliado frente a la fatigaEstos cambios hormonales producen una pérdida de energía que a veces es agravada por otros síntomas habituales de esta etapa, como el insomnio, los sofocos, la disminución de la libido o las alteraciones del estado de ánimo. A ello se suma que la ansiedad o la depresión, que pueden aparecer o intensificarse durante estos años, favorecen la sensación de agotamiento.No obstante, los especialistas insisten en que la menopausia no tiene por qué vivirse con resignación. Si bien son conscientes de que no se puede evitar, afirman que sí es posible reducir parte de sus síntomas con hábitos saludables, como dormir bien, seguir una alimentación equilibrada y practicar ejercicio físico de forma regular.Sobre esto último, Boticaria García señala que lo más importante el entrenamiento de fuerza: «El músculo es la clave de la longevidad, es donde vamos a recuperar la energía. ¿Ah, que yo me tomaría una pastilla quemagrasas para el verano? Olvídate de eso y entrena el músculo».La divulgadora científica expone que no son necesarias grandes cargas para obtener beneficios, sino que ejercicios sencillos con bandas elásticas permiten trabajar diferentes grupos musculares y progresar poco a poco a medida que aumenta la fuerza.Además de mejorar la masa muscular, este tipo de entrenamiento también protege la salud ósea . «Fíjate, cada vez que yo hago así y el músculo se tensa, el hueso se pone contento, se estimula, dice: ‘¡Uy!, me están dando caña por aquí, me tengo que reforzar’. Y esa es la clave, porque las arrugas dan la cara, y la tripa da la cara, pero el hueso no avisa», asevera. La menopausia es una etapa natural de la vida, pero esto no hace que siempre sea fácil. Los cambios físicos y emocionales que se producen pueden alterar el día a día de muchas mujeres, dando lugar a un periodo de incertidumbre que resulta complicado de gestionar por la falta de información que ha habido durante años.«La mujer ha sido invisibilizada en general en los estudios, en la investigación, en la menopausia también, y eso hace que los síntomas, bueno, pues parece que no había que hablar de los sofocos, no había que hablar de la sequedad, eran cosas feas, o incluso de ese mal carácter», denuncia la farmacéutica y nutricionista Boticaria García .Por suerte, añade, esto ha cambiado y el tabú ha desaparecido prácticamente, aunque no del todo: «Sabemos que hay procesos en nuestro cuerpo, la biología es la que provoca esos síntomas, y ahora, afortunadamente, hablamos de ello».Uno de esos síntomas más frecuentes durante la perimenopausia, la menopausia y la posmenopausia es el cansancio . El origen está, principalmente, en la disminución progresiva de los estrógenos, que no solo afecta al sistema reproductor, sino también al equilibrio de otros neurotransmisores relacionados con el bienestar, como la serotonina, la dopamina y la oxitocina.El músculo, el gran aliado frente a la fatigaEstos cambios hormonales producen una pérdida de energía que a veces es agravada por otros síntomas habituales de esta etapa, como el insomnio, los sofocos, la disminución de la libido o las alteraciones del estado de ánimo. A ello se suma que la ansiedad o la depresión, que pueden aparecer o intensificarse durante estos años, favorecen la sensación de agotamiento.No obstante, los especialistas insisten en que la menopausia no tiene por qué vivirse con resignación. Si bien son conscientes de que no se puede evitar, afirman que sí es posible reducir parte de sus síntomas con hábitos saludables, como dormir bien, seguir una alimentación equilibrada y practicar ejercicio físico de forma regular.Sobre esto último, Boticaria García señala que lo más importante el entrenamiento de fuerza: «El músculo es la clave de la longevidad, es donde vamos a recuperar la energía. ¿Ah, que yo me tomaría una pastilla quemagrasas para el verano? Olvídate de eso y entrena el músculo».La divulgadora científica expone que no son necesarias grandes cargas para obtener beneficios, sino que ejercicios sencillos con bandas elásticas permiten trabajar diferentes grupos musculares y progresar poco a poco a medida que aumenta la fuerza.Además de mejorar la masa muscular, este tipo de entrenamiento también protege la salud ósea . «Fíjate, cada vez que yo hago así y el músculo se tensa, el hueso se pone contento, se estimula, dice: ‘¡Uy!, me están dando caña por aquí, me tengo que reforzar’. Y esa es la clave, porque las arrugas dan la cara, y la tripa da la cara, pero el hueso no avisa», asevera. RSS de noticias de bienestar
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