Llegaron las vacaciones. Romper con la rutina y cambiar de aires en otro destino son claves para una buena desconexión. Salir con amigos y familiares, no obstante, conlleva un aumento de reuniones en terrazas, chiringuitos y restaurantes … que puede llegar a preocupar a aquellas personas que llevan meses cuidando su alimentación para llevar una vida saludable. José Ruiz, entrenador personal experto en cambios físicos , asegura a ABC que cada año por estas fechas le plantean la misma pregunta: «¿voy a perder todo lo que he conseguido si como fuera durante las vacaciones?». La respuesta es tranquilizadora: no.Afirma que lo que pone en riesgo un progreso no son unas vacaciones ni una comida especial. «Lo que realmente marca la diferencia es convertir los excesos en un hábito durante varias semanas seguidas. El problema es que muchas personas solo conocen dos formas de afrontar el verano: o se privan absolutamente de todo o comen sin ningún tipo de control pensando ‘ya empezaré en septiembre’. Y, como ocurre casi siempre, la mejor estrategia está en el punto intermedio. Tu cuerpo no cambia por una comida. Existe una tendencia a dramatizar cualquier comida fuera de casa. Un día comes una paella, compartes un postre y automáticamente aparece el sentimiento de culpa ».Sin embargo, explica que «al igual que una ensalada no te hace adelgazar, una comida abundante tampoco te hace ganar grasa de un día para otro. El cuerpo responde al conjunto de decisiones que tomas durante semanas y meses. Por eso, el objetivo no debe ser comer perfecto todos los días del verano, sino mantener una buena base de hábitos mientras disfrutas de momentos especiales».Añade que un error muy frecuente es llegar al restaurante con un hambre enorme. Muchas personas apenas comen durante el día pensando que así «compensarán» la comida o la cena fuera, pero el resultado suele ser el contrario. Llegan con tanta hambre que comen muy deprisa, piden más cantidad de la necesaria y les cuesta mucho controlar cuándo ya están saciados.Una estrategia mucho más inteligente consiste, según José Ruiz, en llegar con un hambre normal. Una pieza de fruta, un yogur natural o un pequeño tentempié rico en proteínas unas horas antes puede ayudar a tomar mejores decisiones cuando uno se sienta a la mesa.La mejor fórmula es construir un plato inteligente. «No hace falta contar calorías ni llevar una báscula al restaurante». Recomienda una regla muy sencilla que consiste en construir el plato dando prioridad a tres elementos:Una buena fuente de proteína Verduras u hortalizas Agua como bebida principalAñade que el pescado, la carne magra, el marisco, los huevos o legumbres suelen ser excelentes opciones. «La proteína aumenta la saciedad y ayuda a mantener la masa muscular, algo especialmente importante si durante el verano entrenas menos que el resto del año», matiza.Los entrantes pueden marcar toda una diferenciaPero recuerda que muchas veces el exceso no llega con el plato principal. Empieza antes: pan con mantequilla, patatas fritas, salsas, embutidos o aperitivos que van llegando sin apenas darnos cuenta de que pueden aportar más calorías que la comida principal. No significa que debas evitarlos siempre, simplemente conviene elegir mejor.Para ello recomienda algunas opciones que considera muy interesantes:Ensaladas Gazpacho o salmorejo (controlando las cantidades de acompañamientos) Verduras a la plancha Pulpo Mejillones Gambas«Con pequeños cambios como estos, la comida sigue siendo igual de agradable y mucho más equilibrada », puntualiza. Y, después llega la hora del postre, uno de los momentos más sociales de la comida. «Y muchas veces no hace falta renunciar a él. Compartirlo entre varias personas permite disfrutar del momento sin terminar con una sensación de pesadez innecesaria. Además, cuando sabes que puedes permitirte ciertos caprichos de forma puntual, desaparece esa ansiedad que lleva a muchas personas a comer mucho más de la cuenta».Añade que otro error muy habitual aparece al día siguiente. Cuando después de una comida abundante, algunas personas intentan «quemarla» haciendo dos horas de gimnasio o saliendo a correr de forma exagerada. «No hace falta -matiza-. Lo mejor suele ser volver inmediatamente a tus hábitos habituales:Entrenar como estaba previsto Caminar más durante el día Hidratarte bien Recuperar una alimentación equilibrada«Castigarte nunca es una buena estrategia -insiste-. El verano también puede ser una oportunidad. Muchas personas creen que durante las vacaciones solo se puede empeorar. Y no es cierto. El verano también ofrece oportunidades muy interesantes para cuidar la salud : Caminar por la playa, nadar, hacer rutas de senderismo, montar en bicicleta, descansar más, compartir tiempo con la familia, comer alimentos frescos de temporada…».Insiste en que no todo tiene por que girar alrededor de las calorías. La salud también es disfrutar, desconectar y reducir el estrés. «Lo importante no es una comida, sino cómo termina el verano. En Malagaentrena repetimos una idea que ayuda a quitar presión: ‘ No vivas obsesionado , simplemente protege los hábitos que te han traído hasta aquí’. Si durante diez meses has construido una buena base de entrenamiento, alimentación y descanso, unas vacaciones no van a borrar todo ese trabajo. Lo importante es no desconectar completamente de tu estilo de vida». MÁS INFORMACIÓN noticia Si «El yoga nos enseña a tratarnos con más amabilidad y menos estrés» noticia Si Cómo adaptar el ejercicio y descansar mejor con temperaturas altas noticia Si Sara Sorribes, tenista olímpica: «Parar para cuidar mi bienestar mental fue una gran decisión»Por ello, recomienda disfrutar de una buena comida, compartir un helado con la familia, cenar con amigos, «pero al día siguiente vuelve a moverte, sigue hidratándote, prioriza alimentos de calidad y continúa cuidándote. El verdadero éxito -insiste- no consiste en pasar un verano perfecto, consiste en llegar a septiembre sin tener que empezar otra vez desde cero o en muchos casos, desde negativo. Esa es la gran clave en una sociedad que premia continuamente el placer inmediato en vez de apostar por la calidad de vida en el medio largo plazo». Llegaron las vacaciones. Romper con la rutina y cambiar de aires en otro destino son claves para una buena desconexión. Salir con amigos y familiares, no obstante, conlleva un aumento de reuniones en terrazas, chiringuitos y restaurantes … que puede llegar a preocupar a aquellas personas que llevan meses cuidando su alimentación para llevar una vida saludable. José Ruiz, entrenador personal experto en cambios físicos , asegura a ABC que cada año por estas fechas le plantean la misma pregunta: «¿voy a perder todo lo que he conseguido si como fuera durante las vacaciones?». La respuesta es tranquilizadora: no.Afirma que lo que pone en riesgo un progreso no son unas vacaciones ni una comida especial. «Lo que realmente marca la diferencia es convertir los excesos en un hábito durante varias semanas seguidas. El problema es que muchas personas solo conocen dos formas de afrontar el verano: o se privan absolutamente de todo o comen sin ningún tipo de control pensando ‘ya empezaré en septiembre’. Y, como ocurre casi siempre, la mejor estrategia está en el punto intermedio. Tu cuerpo no cambia por una comida. Existe una tendencia a dramatizar cualquier comida fuera de casa. Un día comes una paella, compartes un postre y automáticamente aparece el sentimiento de culpa ».Sin embargo, explica que «al igual que una ensalada no te hace adelgazar, una comida abundante tampoco te hace ganar grasa de un día para otro. El cuerpo responde al conjunto de decisiones que tomas durante semanas y meses. Por eso, el objetivo no debe ser comer perfecto todos los días del verano, sino mantener una buena base de hábitos mientras disfrutas de momentos especiales».Añade que un error muy frecuente es llegar al restaurante con un hambre enorme. Muchas personas apenas comen durante el día pensando que así «compensarán» la comida o la cena fuera, pero el resultado suele ser el contrario. Llegan con tanta hambre que comen muy deprisa, piden más cantidad de la necesaria y les cuesta mucho controlar cuándo ya están saciados.Una estrategia mucho más inteligente consiste, según José Ruiz, en llegar con un hambre normal. Una pieza de fruta, un yogur natural o un pequeño tentempié rico en proteínas unas horas antes puede ayudar a tomar mejores decisiones cuando uno se sienta a la mesa.La mejor fórmula es construir un plato inteligente. «No hace falta contar calorías ni llevar una báscula al restaurante». Recomienda una regla muy sencilla que consiste en construir el plato dando prioridad a tres elementos:Una buena fuente de proteína Verduras u hortalizas Agua como bebida principalAñade que el pescado, la carne magra, el marisco, los huevos o legumbres suelen ser excelentes opciones. «La proteína aumenta la saciedad y ayuda a mantener la masa muscular, algo especialmente importante si durante el verano entrenas menos que el resto del año», matiza.Los entrantes pueden marcar toda una diferenciaPero recuerda que muchas veces el exceso no llega con el plato principal. Empieza antes: pan con mantequilla, patatas fritas, salsas, embutidos o aperitivos que van llegando sin apenas darnos cuenta de que pueden aportar más calorías que la comida principal. No significa que debas evitarlos siempre, simplemente conviene elegir mejor.Para ello recomienda algunas opciones que considera muy interesantes:Ensaladas Gazpacho o salmorejo (controlando las cantidades de acompañamientos) Verduras a la plancha Pulpo Mejillones Gambas«Con pequeños cambios como estos, la comida sigue siendo igual de agradable y mucho más equilibrada », puntualiza. Y, después llega la hora del postre, uno de los momentos más sociales de la comida. «Y muchas veces no hace falta renunciar a él. Compartirlo entre varias personas permite disfrutar del momento sin terminar con una sensación de pesadez innecesaria. Además, cuando sabes que puedes permitirte ciertos caprichos de forma puntual, desaparece esa ansiedad que lleva a muchas personas a comer mucho más de la cuenta».Añade que otro error muy habitual aparece al día siguiente. Cuando después de una comida abundante, algunas personas intentan «quemarla» haciendo dos horas de gimnasio o saliendo a correr de forma exagerada. «No hace falta -matiza-. Lo mejor suele ser volver inmediatamente a tus hábitos habituales:Entrenar como estaba previsto Caminar más durante el día Hidratarte bien Recuperar una alimentación equilibrada«Castigarte nunca es una buena estrategia -insiste-. El verano también puede ser una oportunidad. Muchas personas creen que durante las vacaciones solo se puede empeorar. Y no es cierto. El verano también ofrece oportunidades muy interesantes para cuidar la salud : Caminar por la playa, nadar, hacer rutas de senderismo, montar en bicicleta, descansar más, compartir tiempo con la familia, comer alimentos frescos de temporada…».Insiste en que no todo tiene por que girar alrededor de las calorías. La salud también es disfrutar, desconectar y reducir el estrés. «Lo importante no es una comida, sino cómo termina el verano. En Malagaentrena repetimos una idea que ayuda a quitar presión: ‘ No vivas obsesionado , simplemente protege los hábitos que te han traído hasta aquí’. Si durante diez meses has construido una buena base de entrenamiento, alimentación y descanso, unas vacaciones no van a borrar todo ese trabajo. Lo importante es no desconectar completamente de tu estilo de vida». MÁS INFORMACIÓN noticia Si «El yoga nos enseña a tratarnos con más amabilidad y menos estrés» noticia Si Cómo adaptar el ejercicio y descansar mejor con temperaturas altas noticia Si Sara Sorribes, tenista olímpica: «Parar para cuidar mi bienestar mental fue una gran decisión»Por ello, recomienda disfrutar de una buena comida, compartir un helado con la familia, cenar con amigos, «pero al día siguiente vuelve a moverte, sigue hidratándote, prioriza alimentos de calidad y continúa cuidándote. El verdadero éxito -insiste- no consiste en pasar un verano perfecto, consiste en llegar a septiembre sin tener que empezar otra vez desde cero o en muchos casos, desde negativo. Esa es la gran clave en una sociedad que premia continuamente el placer inmediato en vez de apostar por la calidad de vida en el medio largo plazo». Llegaron las vacaciones. Romper con la rutina y cambiar de aires en otro destino son claves para una buena desconexión. Salir con amigos y familiares, no obstante, conlleva un aumento de reuniones en terrazas, chiringuitos y restaurantes … que puede llegar a preocupar a aquellas personas que llevan meses cuidando su alimentación para llevar una vida saludable. José Ruiz, entrenador personal experto en cambios físicos , asegura a ABC que cada año por estas fechas le plantean la misma pregunta: «¿voy a perder todo lo que he conseguido si como fuera durante las vacaciones?». La respuesta es tranquilizadora: no.Afirma que lo que pone en riesgo un progreso no son unas vacaciones ni una comida especial. «Lo que realmente marca la diferencia es convertir los excesos en un hábito durante varias semanas seguidas. El problema es que muchas personas solo conocen dos formas de afrontar el verano: o se privan absolutamente de todo o comen sin ningún tipo de control pensando ‘ya empezaré en septiembre’. Y, como ocurre casi siempre, la mejor estrategia está en el punto intermedio. Tu cuerpo no cambia por una comida. Existe una tendencia a dramatizar cualquier comida fuera de casa. Un día comes una paella, compartes un postre y automáticamente aparece el sentimiento de culpa ».Sin embargo, explica que «al igual que una ensalada no te hace adelgazar, una comida abundante tampoco te hace ganar grasa de un día para otro. El cuerpo responde al conjunto de decisiones que tomas durante semanas y meses. Por eso, el objetivo no debe ser comer perfecto todos los días del verano, sino mantener una buena base de hábitos mientras disfrutas de momentos especiales».Añade que un error muy frecuente es llegar al restaurante con un hambre enorme. Muchas personas apenas comen durante el día pensando que así «compensarán» la comida o la cena fuera, pero el resultado suele ser el contrario. Llegan con tanta hambre que comen muy deprisa, piden más cantidad de la necesaria y les cuesta mucho controlar cuándo ya están saciados.Una estrategia mucho más inteligente consiste, según José Ruiz, en llegar con un hambre normal. Una pieza de fruta, un yogur natural o un pequeño tentempié rico en proteínas unas horas antes puede ayudar a tomar mejores decisiones cuando uno se sienta a la mesa.La mejor fórmula es construir un plato inteligente. «No hace falta contar calorías ni llevar una báscula al restaurante». Recomienda una regla muy sencilla que consiste en construir el plato dando prioridad a tres elementos:Una buena fuente de proteína Verduras u hortalizas Agua como bebida principalAñade que el pescado, la carne magra, el marisco, los huevos o legumbres suelen ser excelentes opciones. «La proteína aumenta la saciedad y ayuda a mantener la masa muscular, algo especialmente importante si durante el verano entrenas menos que el resto del año», matiza.Los entrantes pueden marcar toda una diferenciaPero recuerda que muchas veces el exceso no llega con el plato principal. Empieza antes: pan con mantequilla, patatas fritas, salsas, embutidos o aperitivos que van llegando sin apenas darnos cuenta de que pueden aportar más calorías que la comida principal. No significa que debas evitarlos siempre, simplemente conviene elegir mejor.Para ello recomienda algunas opciones que considera muy interesantes:Ensaladas Gazpacho o salmorejo (controlando las cantidades de acompañamientos) Verduras a la plancha Pulpo Mejillones Gambas«Con pequeños cambios como estos, la comida sigue siendo igual de agradable y mucho más equilibrada », puntualiza. Y, después llega la hora del postre, uno de los momentos más sociales de la comida. «Y muchas veces no hace falta renunciar a él. Compartirlo entre varias personas permite disfrutar del momento sin terminar con una sensación de pesadez innecesaria. Además, cuando sabes que puedes permitirte ciertos caprichos de forma puntual, desaparece esa ansiedad que lleva a muchas personas a comer mucho más de la cuenta».Añade que otro error muy habitual aparece al día siguiente. Cuando después de una comida abundante, algunas personas intentan «quemarla» haciendo dos horas de gimnasio o saliendo a correr de forma exagerada. «No hace falta -matiza-. Lo mejor suele ser volver inmediatamente a tus hábitos habituales:Entrenar como estaba previsto Caminar más durante el día Hidratarte bien Recuperar una alimentación equilibrada«Castigarte nunca es una buena estrategia -insiste-. El verano también puede ser una oportunidad. Muchas personas creen que durante las vacaciones solo se puede empeorar. Y no es cierto. El verano también ofrece oportunidades muy interesantes para cuidar la salud : Caminar por la playa, nadar, hacer rutas de senderismo, montar en bicicleta, descansar más, compartir tiempo con la familia, comer alimentos frescos de temporada…».Insiste en que no todo tiene por que girar alrededor de las calorías. La salud también es disfrutar, desconectar y reducir el estrés. «Lo importante no es una comida, sino cómo termina el verano. En Malagaentrena repetimos una idea que ayuda a quitar presión: ‘ No vivas obsesionado , simplemente protege los hábitos que te han traído hasta aquí’. Si durante diez meses has construido una buena base de entrenamiento, alimentación y descanso, unas vacaciones no van a borrar todo ese trabajo. Lo importante es no desconectar completamente de tu estilo de vida». MÁS INFORMACIÓN noticia Si «El yoga nos enseña a tratarnos con más amabilidad y menos estrés» noticia Si Cómo adaptar el ejercicio y descansar mejor con temperaturas altas noticia Si Sara Sorribes, tenista olímpica: «Parar para cuidar mi bienestar mental fue una gran decisión»Por ello, recomienda disfrutar de una buena comida, compartir un helado con la familia, cenar con amigos, «pero al día siguiente vuelve a moverte, sigue hidratándote, prioriza alimentos de calidad y continúa cuidándote. El verdadero éxito -insiste- no consiste en pasar un verano perfecto, consiste en llegar a septiembre sin tener que empezar otra vez desde cero o en muchos casos, desde negativo. Esa es la gran clave en una sociedad que premia continuamente el placer inmediato en vez de apostar por la calidad de vida en el medio largo plazo». RSS de noticias de bienestar
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