El «combustible» para nuevos reventones térmicos e incluso una posible dana de grandes dimensiones ya está cargado, por decirlo así, en el mar Mediterráneo por el calor récord de sus aguas en los últimos días y semanas. Y este jueves un temporal con granizo y vientos racheados de hasta 149 kilómetros por hora pareció un aviso, con daños materiales en varios municipios valencianos.No obstante, el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, matiza un análisis que no quiere que resulte alarmista porque «no se puede saber» y no existe «una relación directa» entre estos fenómenos y que el próximo otoño tenga más riesgo de repetirse una «dana importante» o incluso una catástrofe como la de hace un par de años . Eso sí, desde 2020 ese peligro está ahí latente por esta subida térmica marina «radical» y acumulativa.«Es muy importante que la predicción meteorológica sea afinada y que el aviso a la población sea efectivo, se produzca inmediatamente, por lo menos, que la gente -con los consejos desde Protección Civil- pueda actuar, lo importante es salvaguardar la vida humana», recomienda este especialista, consciente de que «la pérdida económica alta siempre la vamos a tener».De entrada, el pronóstico sí entraña cierta «preocupación» por la inestabilidad y Olcina ya augura más reventones térmicos en las próximas semanas, porque en esa situación atmosférica se tiene que ir soltando el aire caliente en las capas bajas, con «nubes convectivas», una «liberación de energía».El pronóstico entraña cierta «preocupación» por la inestabilidad y se auguran más reventones térmicos en las próximas semanasSin olvidar el «factor de riesgo» doble que se mantiene, porque las obras previstas para prevenir inundaciones «tendrían que estar desarrollándose» en las cuencas hidrográficas, además de que «se sigue teniendo mucho espacio urbano en zona de riesgo, ocupadas con viviendas, equipamiento e infraestructuras». Ambas cosas no se han solucionado. «Toda precaución es poca», concluye.También menos brisas marinasEn este contexto de excesivo calor en el agua del mar -con registros en torno a los 30 grados-, se da otro fenómeno que agrava el bochorno para la población ribereña: la brisa marina del Mediterráneo se está «ralentizando», lo que reduce su capacidad para suavizar las temperaturas en ciudades como Barcelona, Valencia o Ibiza. Así lo refleja un estudio liderado por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València (UV) y la Generalitat Valenciana, que ha analizado 41 años de datos de estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo de la costa del Mediterráneo occidental.Durante olas de calorAl contrario de lo que cabría esperar, se produce un «debilitamiento» que se agudiza durante las olas de calor del verano, como las actuales, tal como se constata en esta investigación publicada en Scientific Reports.«Precisamente, ahora que vivimos episodios de calor más intensos, frecuentes y tempranos, conocer cómo están cambiando las brisas marinas nos permite entender los posibles impactos en la población costera del Mediterráneo occidental, y sentar las bases de conocimiento necesarias para la adaptación climática», subraya César Azorín, investigador del CSIC que coordina el Climatoc-Lab del CIDE.Es más, esta evolución de las brisas agrava el riesgo de lluvias torrenciales. Al ser más débiles, pueden provocar que la contaminación recircule o quede atrapada en las zonas costeras y de interior durante días y como también transportan humedad hacia el interior, favorecen la formación de tormentas severas en verano. «Si la brisa se debilita, el ciclo hidrológico podría verse alterado», advierte Azorín. «Estos resultados ayudan a entender por qué está cambiando el régimen de estas tormentas y cómo afecta esto a la sequedad del suelo en la región», asegura.Asimismo, al atenuarse en comparación con lo que era habitual antes, y especialmente ahora en episodios de ola de calor, la capacidad de ventilación de las brisas se ve reducida, repercute en el «estrés térmico» y la salud humana, entre otras consecuencias.Retrasos en trenes y árboles caídosEste último episodio de reventones de calor causó numerosos daños y trastornos en las provincias de Valencia y Murcia, principalmente. Efectivos del Consorcio de Bomberos de la primera han atendido más de un centenar de incidencias como caídas de árboles, ramas y cornisas, sobre todo en la comarca de La Ribera, en localidades como Alzira, Massalavés, Benimuslem y Algemesí.El último episodio de reventones de calor causó numerosos daños y trastornos en las provincias de Valencia y Murcia, principalmenteEl suceso más grave ha sido el derrumbe del techo de la Iglesia de Santa Catalina en el municipio valenciano de Alzira. En el caso murciano, las intensas precipitaciones han dejado anegadas calles y afectado a los municipios de Jumilla y Yecla.Se han registrado retrasos en la C2 de Cercanías y trenes de media y larga distancia por la caída de un árbol sobre la infraestructura entre Alzira y la Pobla Llarga y la circulación ha estado interrumpida un tiempo en la L1 de Metrovalencia entre l’Alcúdia y Castelló, por quedar la vía interceptada.Las tormentas han descargado en un primer balance 42,2 l/m2 en Alzira; en Villena, 39,8 l/m2; en Sueca, 35 l/m2; en Sumacàrcer, 34 l/m2, en Benicull de Xúquer, 33,3 l/m2; en Corbera, 30,5 l/m2; en Fontanars, 30,4 l/m2 y en Bolbaite, 29,4 l/m2.Se confunden con tornadosLa Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha explicado en ‘X’ que los efectos de estas tormentas a veces se confunden con tornados, pero se trata de reventones húmedos que provocan rachas de viento superiores a 90/100 km/h, a los que se suman los desplomes de aire desde capas medias que generan daños en arbolado y estructuras frágiles.Las primeras tormentas se han formado en la provincia de Albacete y penetrado por el interior sur de Valencia por la comarca del Valle de Cofrentes-Ayora. La tormenta de Valencia ha avanzado muy rápido, a una velocidad media de 70 km/h, por lo que la lluvia acumulada no ha sido inicialmente muy importante. El «combustible» para nuevos reventones térmicos e incluso una posible dana de grandes dimensiones ya está cargado, por decirlo así, en el mar Mediterráneo por el calor récord de sus aguas en los últimos días y semanas. Y este jueves un temporal con granizo y vientos racheados de hasta 149 kilómetros por hora pareció un aviso, con daños materiales en varios municipios valencianos.No obstante, el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, matiza un análisis que no quiere que resulte alarmista porque «no se puede saber» y no existe «una relación directa» entre estos fenómenos y que el próximo otoño tenga más riesgo de repetirse una «dana importante» o incluso una catástrofe como la de hace un par de años . Eso sí, desde 2020 ese peligro está ahí latente por esta subida térmica marina «radical» y acumulativa.«Es muy importante que la predicción meteorológica sea afinada y que el aviso a la población sea efectivo, se produzca inmediatamente, por lo menos, que la gente -con los consejos desde Protección Civil- pueda actuar, lo importante es salvaguardar la vida humana», recomienda este especialista, consciente de que «la pérdida económica alta siempre la vamos a tener».De entrada, el pronóstico sí entraña cierta «preocupación» por la inestabilidad y Olcina ya augura más reventones térmicos en las próximas semanas, porque en esa situación atmosférica se tiene que ir soltando el aire caliente en las capas bajas, con «nubes convectivas», una «liberación de energía».El pronóstico entraña cierta «preocupación» por la inestabilidad y se auguran más reventones térmicos en las próximas semanasSin olvidar el «factor de riesgo» doble que se mantiene, porque las obras previstas para prevenir inundaciones «tendrían que estar desarrollándose» en las cuencas hidrográficas, además de que «se sigue teniendo mucho espacio urbano en zona de riesgo, ocupadas con viviendas, equipamiento e infraestructuras». Ambas cosas no se han solucionado. «Toda precaución es poca», concluye.También menos brisas marinasEn este contexto de excesivo calor en el agua del mar -con registros en torno a los 30 grados-, se da otro fenómeno que agrava el bochorno para la población ribereña: la brisa marina del Mediterráneo se está «ralentizando», lo que reduce su capacidad para suavizar las temperaturas en ciudades como Barcelona, Valencia o Ibiza. Así lo refleja un estudio liderado por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València (UV) y la Generalitat Valenciana, que ha analizado 41 años de datos de estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo de la costa del Mediterráneo occidental.Durante olas de calorAl contrario de lo que cabría esperar, se produce un «debilitamiento» que se agudiza durante las olas de calor del verano, como las actuales, tal como se constata en esta investigación publicada en Scientific Reports.«Precisamente, ahora que vivimos episodios de calor más intensos, frecuentes y tempranos, conocer cómo están cambiando las brisas marinas nos permite entender los posibles impactos en la población costera del Mediterráneo occidental, y sentar las bases de conocimiento necesarias para la adaptación climática», subraya César Azorín, investigador del CSIC que coordina el Climatoc-Lab del CIDE.Es más, esta evolución de las brisas agrava el riesgo de lluvias torrenciales. Al ser más débiles, pueden provocar que la contaminación recircule o quede atrapada en las zonas costeras y de interior durante días y como también transportan humedad hacia el interior, favorecen la formación de tormentas severas en verano. «Si la brisa se debilita, el ciclo hidrológico podría verse alterado», advierte Azorín. «Estos resultados ayudan a entender por qué está cambiando el régimen de estas tormentas y cómo afecta esto a la sequedad del suelo en la región», asegura.Asimismo, al atenuarse en comparación con lo que era habitual antes, y especialmente ahora en episodios de ola de calor, la capacidad de ventilación de las brisas se ve reducida, repercute en el «estrés térmico» y la salud humana, entre otras consecuencias.Retrasos en trenes y árboles caídosEste último episodio de reventones de calor causó numerosos daños y trastornos en las provincias de Valencia y Murcia, principalmente. Efectivos del Consorcio de Bomberos de la primera han atendido más de un centenar de incidencias como caídas de árboles, ramas y cornisas, sobre todo en la comarca de La Ribera, en localidades como Alzira, Massalavés, Benimuslem y Algemesí.El último episodio de reventones de calor causó numerosos daños y trastornos en las provincias de Valencia y Murcia, principalmenteEl suceso más grave ha sido el derrumbe del techo de la Iglesia de Santa Catalina en el municipio valenciano de Alzira. En el caso murciano, las intensas precipitaciones han dejado anegadas calles y afectado a los municipios de Jumilla y Yecla.Se han registrado retrasos en la C2 de Cercanías y trenes de media y larga distancia por la caída de un árbol sobre la infraestructura entre Alzira y la Pobla Llarga y la circulación ha estado interrumpida un tiempo en la L1 de Metrovalencia entre l’Alcúdia y Castelló, por quedar la vía interceptada.Las tormentas han descargado en un primer balance 42,2 l/m2 en Alzira; en Villena, 39,8 l/m2; en Sueca, 35 l/m2; en Sumacàrcer, 34 l/m2, en Benicull de Xúquer, 33,3 l/m2; en Corbera, 30,5 l/m2; en Fontanars, 30,4 l/m2 y en Bolbaite, 29,4 l/m2.Se confunden con tornadosLa Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha explicado en ‘X’ que los efectos de estas tormentas a veces se confunden con tornados, pero se trata de reventones húmedos que provocan rachas de viento superiores a 90/100 km/h, a los que se suman los desplomes de aire desde capas medias que generan daños en arbolado y estructuras frágiles.Las primeras tormentas se han formado en la provincia de Albacete y penetrado por el interior sur de Valencia por la comarca del Valle de Cofrentes-Ayora. La tormenta de Valencia ha avanzado muy rápido, a una velocidad media de 70 km/h, por lo que la lluvia acumulada no ha sido inicialmente muy importante. El «combustible» para nuevos reventones térmicos e incluso una posible dana de grandes dimensiones ya está cargado, por decirlo así, en el mar Mediterráneo por el calor récord de sus aguas en los últimos días y semanas. Y este jueves un temporal con granizo y vientos racheados de hasta 149 kilómetros por hora pareció un aviso, con daños materiales en varios municipios valencianos.No obstante, el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, matiza un análisis que no quiere que resulte alarmista porque «no se puede saber» y no existe «una relación directa» entre estos fenómenos y que el próximo otoño tenga más riesgo de repetirse una «dana importante» o incluso una catástrofe como la de hace un par de años . Eso sí, desde 2020 ese peligro está ahí latente por esta subida térmica marina «radical» y acumulativa.«Es muy importante que la predicción meteorológica sea afinada y que el aviso a la población sea efectivo, se produzca inmediatamente, por lo menos, que la gente -con los consejos desde Protección Civil- pueda actuar, lo importante es salvaguardar la vida humana», recomienda este especialista, consciente de que «la pérdida económica alta siempre la vamos a tener».De entrada, el pronóstico sí entraña cierta «preocupación» por la inestabilidad y Olcina ya augura más reventones térmicos en las próximas semanas, porque en esa situación atmosférica se tiene que ir soltando el aire caliente en las capas bajas, con «nubes convectivas», una «liberación de energía».El pronóstico entraña cierta «preocupación» por la inestabilidad y se auguran más reventones térmicos en las próximas semanasSin olvidar el «factor de riesgo» doble que se mantiene, porque las obras previstas para prevenir inundaciones «tendrían que estar desarrollándose» en las cuencas hidrográficas, además de que «se sigue teniendo mucho espacio urbano en zona de riesgo, ocupadas con viviendas, equipamiento e infraestructuras». Ambas cosas no se han solucionado. «Toda precaución es poca», concluye.También menos brisas marinasEn este contexto de excesivo calor en el agua del mar -con registros en torno a los 30 grados-, se da otro fenómeno que agrava el bochorno para la población ribereña: la brisa marina del Mediterráneo se está «ralentizando», lo que reduce su capacidad para suavizar las temperaturas en ciudades como Barcelona, Valencia o Ibiza. Así lo refleja un estudio liderado por el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València (UV) y la Generalitat Valenciana, que ha analizado 41 años de datos de estaciones meteorológicas distribuidas a lo largo de la costa del Mediterráneo occidental.Durante olas de calorAl contrario de lo que cabría esperar, se produce un «debilitamiento» que se agudiza durante las olas de calor del verano, como las actuales, tal como se constata en esta investigación publicada en Scientific Reports.«Precisamente, ahora que vivimos episodios de calor más intensos, frecuentes y tempranos, conocer cómo están cambiando las brisas marinas nos permite entender los posibles impactos en la población costera del Mediterráneo occidental, y sentar las bases de conocimiento necesarias para la adaptación climática», subraya César Azorín, investigador del CSIC que coordina el Climatoc-Lab del CIDE.Es más, esta evolución de las brisas agrava el riesgo de lluvias torrenciales. Al ser más débiles, pueden provocar que la contaminación recircule o quede atrapada en las zonas costeras y de interior durante días y como también transportan humedad hacia el interior, favorecen la formación de tormentas severas en verano. «Si la brisa se debilita, el ciclo hidrológico podría verse alterado», advierte Azorín. «Estos resultados ayudan a entender por qué está cambiando el régimen de estas tormentas y cómo afecta esto a la sequedad del suelo en la región», asegura.Asimismo, al atenuarse en comparación con lo que era habitual antes, y especialmente ahora en episodios de ola de calor, la capacidad de ventilación de las brisas se ve reducida, repercute en el «estrés térmico» y la salud humana, entre otras consecuencias.Retrasos en trenes y árboles caídosEste último episodio de reventones de calor causó numerosos daños y trastornos en las provincias de Valencia y Murcia, principalmente. Efectivos del Consorcio de Bomberos de la primera han atendido más de un centenar de incidencias como caídas de árboles, ramas y cornisas, sobre todo en la comarca de La Ribera, en localidades como Alzira, Massalavés, Benimuslem y Algemesí.El último episodio de reventones de calor causó numerosos daños y trastornos en las provincias de Valencia y Murcia, principalmenteEl suceso más grave ha sido el derrumbe del techo de la Iglesia de Santa Catalina en el municipio valenciano de Alzira. En el caso murciano, las intensas precipitaciones han dejado anegadas calles y afectado a los municipios de Jumilla y Yecla.Se han registrado retrasos en la C2 de Cercanías y trenes de media y larga distancia por la caída de un árbol sobre la infraestructura entre Alzira y la Pobla Llarga y la circulación ha estado interrumpida un tiempo en la L1 de Metrovalencia entre l’Alcúdia y Castelló, por quedar la vía interceptada.Las tormentas han descargado en un primer balance 42,2 l/m2 en Alzira; en Villena, 39,8 l/m2; en Sueca, 35 l/m2; en Sumacàrcer, 34 l/m2, en Benicull de Xúquer, 33,3 l/m2; en Corbera, 30,5 l/m2; en Fontanars, 30,4 l/m2 y en Bolbaite, 29,4 l/m2.Se confunden con tornadosLa Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha explicado en ‘X’ que los efectos de estas tormentas a veces se confunden con tornados, pero se trata de reventones húmedos que provocan rachas de viento superiores a 90/100 km/h, a los que se suman los desplomes de aire desde capas medias que generan daños en arbolado y estructuras frágiles.Las primeras tormentas se han formado en la provincia de Albacete y penetrado por el interior sur de Valencia por la comarca del Valle de Cofrentes-Ayora. La tormenta de Valencia ha avanzado muy rápido, a una velocidad media de 70 km/h, por lo que la lluvia acumulada no ha sido inicialmente muy importante. RSS de noticias de espana
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