Córdoba llora a estas alturas a cinco de sus hijos que han perdido la vida en los accidentes de tren de alta velocidad que se han producido en los últimos meses. Son tres en Adamuz y hasta el momento dos en el reciente siniestro de Urda, en Toledo. En el siniestro que se produjo el 18 de enero perdió la vida María del Carmen Abril Vega, bujalanceña que trabajaba en Madrid, como profesora, y que regresaba a su residencia después de un fin de semana en que había disfrutado de una fiesta por su cincuenta cumpleaños. Iba en el Iryo, el tren que descarriló por el mal estado de la vía.Mario Jara , también cordobés, residía en Huelva y se había desplazado a Madrid para unas oposiciones, como otros muchos de los que viajaban esa tarde en el Alvia, el tren que tuvo el mayor número de víctimas en el accidente de Adamuz.Aquel día murió también Álex, un agente de la Policía Nacional que era natural de Córdoba, pero que tenía su destino en Madrid, en concreto en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras. Había pasado el fin de semana en Córdoba con los suyos y subió al Iryo para regresar, pero el accidente se cruzó en su camino.Fue el balance trágico de un siniestro que golpeó de lleno a Córdoba por ser en su provincia y por los muchos heridos que llegaron al hospital Reina Sofía . El de Urda se ha cobrado por el momento la vida de dos personas de la provincia.Fue el triste caso de Francisco José Barbero, que había estudiado en la Universidad de Jaén y trabajaba en Madrid. Tenía 32 años y viajaba en uno de los últimos vagones del AVE, y por lo tanto de los más afectados por el fatal choque del miércoles. Su familia lo buscó y por fin tuvo confirmación de la trágica noticia.TrabajosHasta la noche del sábado tuvieron que aguardar los deudos de María del Carmen García Guevara, natural de Rute , que también trabajaba en Madrid y se desplazaba hasta Sevilla por motivos laborales. Sus padres regresaron desde Mallorca, donde residen, y tras una angustiosa espera han podido recibir sus restos.Entre los fallecidos está también el nombre de Juan Ignacio López Espinosa, un arquitecto que trabajó para Neinor Homes y Cajasur. No se ha podido confirmar el origen cordobés que se le ha atribuido. Córdoba llora a estas alturas a cinco de sus hijos que han perdido la vida en los accidentes de tren de alta velocidad que se han producido en los últimos meses. Son tres en Adamuz y hasta el momento dos en el reciente siniestro de Urda, en Toledo. En el siniestro que se produjo el 18 de enero perdió la vida María del Carmen Abril Vega, bujalanceña que trabajaba en Madrid, como profesora, y que regresaba a su residencia después de un fin de semana en que había disfrutado de una fiesta por su cincuenta cumpleaños. Iba en el Iryo, el tren que descarriló por el mal estado de la vía.Mario Jara , también cordobés, residía en Huelva y se había desplazado a Madrid para unas oposiciones, como otros muchos de los que viajaban esa tarde en el Alvia, el tren que tuvo el mayor número de víctimas en el accidente de Adamuz.Aquel día murió también Álex, un agente de la Policía Nacional que era natural de Córdoba, pero que tenía su destino en Madrid, en concreto en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras. Había pasado el fin de semana en Córdoba con los suyos y subió al Iryo para regresar, pero el accidente se cruzó en su camino.Fue el balance trágico de un siniestro que golpeó de lleno a Córdoba por ser en su provincia y por los muchos heridos que llegaron al hospital Reina Sofía . El de Urda se ha cobrado por el momento la vida de dos personas de la provincia.Fue el triste caso de Francisco José Barbero, que había estudiado en la Universidad de Jaén y trabajaba en Madrid. Tenía 32 años y viajaba en uno de los últimos vagones del AVE, y por lo tanto de los más afectados por el fatal choque del miércoles. Su familia lo buscó y por fin tuvo confirmación de la trágica noticia.TrabajosHasta la noche del sábado tuvieron que aguardar los deudos de María del Carmen García Guevara, natural de Rute , que también trabajaba en Madrid y se desplazaba hasta Sevilla por motivos laborales. Sus padres regresaron desde Mallorca, donde residen, y tras una angustiosa espera han podido recibir sus restos.Entre los fallecidos está también el nombre de Juan Ignacio López Espinosa, un arquitecto que trabajó para Neinor Homes y Cajasur. No se ha podido confirmar el origen cordobés que se le ha atribuido. Córdoba llora a estas alturas a cinco de sus hijos que han perdido la vida en los accidentes de tren de alta velocidad que se han producido en los últimos meses. Son tres en Adamuz y hasta el momento dos en el reciente siniestro de Urda, en Toledo. En el siniestro que se produjo el 18 de enero perdió la vida María del Carmen Abril Vega, bujalanceña que trabajaba en Madrid, como profesora, y que regresaba a su residencia después de un fin de semana en que había disfrutado de una fiesta por su cincuenta cumpleaños. Iba en el Iryo, el tren que descarriló por el mal estado de la vía.Mario Jara , también cordobés, residía en Huelva y se había desplazado a Madrid para unas oposiciones, como otros muchos de los que viajaban esa tarde en el Alvia, el tren que tuvo el mayor número de víctimas en el accidente de Adamuz.Aquel día murió también Álex, un agente de la Policía Nacional que era natural de Córdoba, pero que tenía su destino en Madrid, en concreto en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras. Había pasado el fin de semana en Córdoba con los suyos y subió al Iryo para regresar, pero el accidente se cruzó en su camino.Fue el balance trágico de un siniestro que golpeó de lleno a Córdoba por ser en su provincia y por los muchos heridos que llegaron al hospital Reina Sofía . El de Urda se ha cobrado por el momento la vida de dos personas de la provincia.Fue el triste caso de Francisco José Barbero, que había estudiado en la Universidad de Jaén y trabajaba en Madrid. Tenía 32 años y viajaba en uno de los últimos vagones del AVE, y por lo tanto de los más afectados por el fatal choque del miércoles. Su familia lo buscó y por fin tuvo confirmación de la trágica noticia.TrabajosHasta la noche del sábado tuvieron que aguardar los deudos de María del Carmen García Guevara, natural de Rute , que también trabajaba en Madrid y se desplazaba hasta Sevilla por motivos laborales. Sus padres regresaron desde Mallorca, donde residen, y tras una angustiosa espera han podido recibir sus restos.Entre los fallecidos está también el nombre de Juan Ignacio López Espinosa, un arquitecto que trabajó para Neinor Homes y Cajasur. No se ha podido confirmar el origen cordobés que se le ha atribuido. RSS de noticias de espana/andalucia
Noticias Similares
