Los siniestros viales y los problemas en los servicios de transporte actúan como daños colaterales que merman la imagen de un país seguro y eficiente como era considerado España hasta casi hoy mismo, un factor fundamental para dos de las actividades económicas motores de nuestra economía: el turismo y la comercialización exterior. El trágico accidente ferroviario en Urda (Toledo) reabre el debate político y técnico sobre el estado de las infraestructuras de alta velocidad en España y su impacto en la imagen exterior del país, desde donde llegan -directamente con destino La Moncloa- mensajes de honda preocupación por parte de socios estatales y empresariales de nuestro país. Entre los primeros, Arabia Saudí.Y es que dos gravísimos accidentes de tren en diez meses (estos días, el de Urda, Toledo, y el pasado 18 de enero el de Adamuz, en Córdoba) son más que suficiente para que hayan saltado las alarmas en el consorcio del AVE a La Meca , tanto por la construcción del proyecto conocido como el ‘AVE del desierto’ como por la actualización y mantenimiento del mismo. Según ha podido saber ABC de fuentes políticas, desde el seno de La Moncloa -donde el máximo responsable de la política económica internacional es Manuel de la Rocha- se están enviando mensajes de tranquilidad al socio árabe, a quien transmiten que «en cuanto pase esta crisis darán las explicaciones pertinentes».Mientras, desde el principal partido de la oposición, el Partido Popular, preparan el terreno ante su potencial llegada al Gobierno de salir ganador en las próximas elecciones generales del 29 de noviembre, ya que las explicaciones podrían tener que darlas ellos. El pasado viernes, el propio presidente de los populares, Alberto Núñez Feijóo, rodeado de un comité de expertos ferroviarios y el núcleo duro de su formación (Ester Muñoz, Alma Ezcurra y Juan Bravo), apuntaba directamente a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Óscar Puente, ministro de Transportes, por su gestión previa y posterior en el accidente en Toledo del pasado miércoles.Feijóo centró su atención en el 29N para lograr un cambio necesario en la alta velocidad española y tras el encuentro con el comité de expertos mostró ante los medios su convencimiento de recuperar la confianza en las infraestructuras para los españoles, aunque será necesario «tiempo» y una «auditoría de la gestión» total de la red ferroviaria.«Si hay que dejar de inaugurar una vía para garantizar la seguridad, si hay que bajar la velocidad, si hay que paralizar una vía, yo lo haré», anunciaba Feijóo, asegurando además que su principal prioridad si llega al Palacio de la Moncloa es la «seguridad, conservación y mantenimiento» de la red ferroviaria , un mensaje alto y claro no solo para los ciudadanos españoles, también para todos aquellos socios actuales y potenciales más allá de nuestras fronteras.El mayor país del mundo en Km de vías AVE tras ChinaLas imágenes de decenas de muertos entre vagones achatarrados han dado la vuelta al mundo, algo impensable hasta hace poco en líneas de alta velocidad en España , una de las grandes economías de la Unión Europea y el mayor país del mundo en kilómetros de vías AVE después de China. Con semejante panorama no es de extrañar que hayan saltado las alarmas en tres áreas de negocio ante las más que posibles inquietudes del pagador árabe y otros potenciales nuevos socios para el sector y para el propio Estado español: la administración de la infraestructura ferroviaria, los sistemas de señalización y tecnología y la consultoría de transporte. En la lista de compañías en la zona de máximo riesgo están Adif, Talgo, OHL, Cobra (ACS), Siemens, Imathua, Inabensa (Abengoa) e Indra. Se trata de infraestructuras críticas estratégicas y cualquier duda sobre las garantías de seguridad son palabras mayores, más todavía si vienen de un gran pagador como es considerado Riad por el propio Gobierno de Pedro Sánchez. Las fuentes políticas consultadas explican a este periódico que la comisión monclovita encargada de devolver la confianza a las autoridades de Riad tendrá que poner mucho empeño -el propio De la Rocha, el vicepresidente de Economía, Carlos Cuerpo, el de Exteriores, José Manuel Albares, y el del ramo, Óscar Puente, en el caso de que no se precipite su dimisión o cese- «para convencer al cliente y propietario del gran ‘Proyecto Haramain’ de que el tren en España puede volver a vivir su mejor momento y que es una industria rodada después de los dos gravísimos accidentes ferroviarios».No obstante, apuntan fuentes diplomáticas, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudí reaccionaba con rapidez enviando sus condolencias oficiales y solidaridad al Gobierno y al pueblo español por la pérdida de vidas. El ‘AVE del desierto’ es una línea ferroviaria de alta velocidad que conecta las ciudades de La Meca y Medina en Arabia Saudí, operada por un consorcio hispano-saudí (Al Shoula) liderado por la empresa española Renfe. Ya en enero pasado, tras el accidente ferroviario en Adamuz, el ministro español de Transportes canceló un viaje a Riad —donde las autoridades son extremadamente sensibles a la reputación internacional de sus megaproyectos— y la firma definitiva de la extensión del contrato del Proyecto Haramain con el consorcio de empresas españolas quedó paralizada temporalmente ante la preocupación por la seguridad y la reputación de la alta velocidad. Sin embargo, entonces, a pesar de las dudas iniciales y de la revisión de los estándares de seguridad, un mes después, Arabia Saudí extendía 5 años más el contrato a Renfe para seguir operando la línea y su mantenimiento, hasta 2038, un negocio valorado en más de 2.800 millones de euros, que incluyó, además, la opción de compra de 20 trenes Talgo adicionales.Hoy, tras el nuevo y trágico accidente ferroviario ocurrido en Urda, la confianza en la seguridad del sistema ferroviario español -un milagro tecnológico admirado en el mundo y que proporcionó a nuestras empresas, sobre todo aquellas que construyeron el gran proyecto del AVE a La Meca, licitaciones en Estados Unidos, Europa e Iberoamérica- ha vuelto a ponerse bajo escrutinio internacional, sobre todo allí, en Arabia Saudí, manteniendo la alerta y la exigencia de máximas garantías en los proyectos exportados al exterior.El Consorcio Al Shoula (encargado de la construcción y operación del AVE del desierto o Haramain High Speed Railway entre La Meca y Medina) está integrado por 12 empresas españolas y 2 empresas de Arabia Saudí: las españolas, Renfe (operación del servicio ferroviario), Adif (gestión de la infraestructura), Talgo (fabricación de los trenes de alta velocidad), Copasa (construcción de vía), OHL (construcción), Cobra Instalaciones y Servicios (electrificación y sistemas), Siemens España (señalización y tecnología), Indra (sistemas de gestión y ticketing), Imathia (mantenimiento y montaje de vía), Ineco (ingeniería y consultoría), Inabensa (instalaciones eléctricas y catenaria), y Consultrans (consultoría de transportes); y las saudíes, Al Shoula y Al Rosan. Los siniestros viales y los problemas en los servicios de transporte actúan como daños colaterales que merman la imagen de un país seguro y eficiente como era considerado España hasta casi hoy mismo, un factor fundamental para dos de las actividades económicas motores de nuestra economía: el turismo y la comercialización exterior. El trágico accidente ferroviario en Urda (Toledo) reabre el debate político y técnico sobre el estado de las infraestructuras de alta velocidad en España y su impacto en la imagen exterior del país, desde donde llegan -directamente con destino La Moncloa- mensajes de honda preocupación por parte de socios estatales y empresariales de nuestro país. Entre los primeros, Arabia Saudí.Y es que dos gravísimos accidentes de tren en diez meses (estos días, el de Urda, Toledo, y el pasado 18 de enero el de Adamuz, en Córdoba) son más que suficiente para que hayan saltado las alarmas en el consorcio del AVE a La Meca , tanto por la construcción del proyecto conocido como el ‘AVE del desierto’ como por la actualización y mantenimiento del mismo. Según ha podido saber ABC de fuentes políticas, desde el seno de La Moncloa -donde el máximo responsable de la política económica internacional es Manuel de la Rocha- se están enviando mensajes de tranquilidad al socio árabe, a quien transmiten que «en cuanto pase esta crisis darán las explicaciones pertinentes».Mientras, desde el principal partido de la oposición, el Partido Popular, preparan el terreno ante su potencial llegada al Gobierno de salir ganador en las próximas elecciones generales del 29 de noviembre, ya que las explicaciones podrían tener que darlas ellos. El pasado viernes, el propio presidente de los populares, Alberto Núñez Feijóo, rodeado de un comité de expertos ferroviarios y el núcleo duro de su formación (Ester Muñoz, Alma Ezcurra y Juan Bravo), apuntaba directamente a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Óscar Puente, ministro de Transportes, por su gestión previa y posterior en el accidente en Toledo del pasado miércoles.Feijóo centró su atención en el 29N para lograr un cambio necesario en la alta velocidad española y tras el encuentro con el comité de expertos mostró ante los medios su convencimiento de recuperar la confianza en las infraestructuras para los españoles, aunque será necesario «tiempo» y una «auditoría de la gestión» total de la red ferroviaria.«Si hay que dejar de inaugurar una vía para garantizar la seguridad, si hay que bajar la velocidad, si hay que paralizar una vía, yo lo haré», anunciaba Feijóo, asegurando además que su principal prioridad si llega al Palacio de la Moncloa es la «seguridad, conservación y mantenimiento» de la red ferroviaria , un mensaje alto y claro no solo para los ciudadanos españoles, también para todos aquellos socios actuales y potenciales más allá de nuestras fronteras.El mayor país del mundo en Km de vías AVE tras ChinaLas imágenes de decenas de muertos entre vagones achatarrados han dado la vuelta al mundo, algo impensable hasta hace poco en líneas de alta velocidad en España , una de las grandes economías de la Unión Europea y el mayor país del mundo en kilómetros de vías AVE después de China. Con semejante panorama no es de extrañar que hayan saltado las alarmas en tres áreas de negocio ante las más que posibles inquietudes del pagador árabe y otros potenciales nuevos socios para el sector y para el propio Estado español: la administración de la infraestructura ferroviaria, los sistemas de señalización y tecnología y la consultoría de transporte. En la lista de compañías en la zona de máximo riesgo están Adif, Talgo, OHL, Cobra (ACS), Siemens, Imathua, Inabensa (Abengoa) e Indra. Se trata de infraestructuras críticas estratégicas y cualquier duda sobre las garantías de seguridad son palabras mayores, más todavía si vienen de un gran pagador como es considerado Riad por el propio Gobierno de Pedro Sánchez. Las fuentes políticas consultadas explican a este periódico que la comisión monclovita encargada de devolver la confianza a las autoridades de Riad tendrá que poner mucho empeño -el propio De la Rocha, el vicepresidente de Economía, Carlos Cuerpo, el de Exteriores, José Manuel Albares, y el del ramo, Óscar Puente, en el caso de que no se precipite su dimisión o cese- «para convencer al cliente y propietario del gran ‘Proyecto Haramain’ de que el tren en España puede volver a vivir su mejor momento y que es una industria rodada después de los dos gravísimos accidentes ferroviarios».No obstante, apuntan fuentes diplomáticas, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudí reaccionaba con rapidez enviando sus condolencias oficiales y solidaridad al Gobierno y al pueblo español por la pérdida de vidas. El ‘AVE del desierto’ es una línea ferroviaria de alta velocidad que conecta las ciudades de La Meca y Medina en Arabia Saudí, operada por un consorcio hispano-saudí (Al Shoula) liderado por la empresa española Renfe. Ya en enero pasado, tras el accidente ferroviario en Adamuz, el ministro español de Transportes canceló un viaje a Riad —donde las autoridades son extremadamente sensibles a la reputación internacional de sus megaproyectos— y la firma definitiva de la extensión del contrato del Proyecto Haramain con el consorcio de empresas españolas quedó paralizada temporalmente ante la preocupación por la seguridad y la reputación de la alta velocidad. Sin embargo, entonces, a pesar de las dudas iniciales y de la revisión de los estándares de seguridad, un mes después, Arabia Saudí extendía 5 años más el contrato a Renfe para seguir operando la línea y su mantenimiento, hasta 2038, un negocio valorado en más de 2.800 millones de euros, que incluyó, además, la opción de compra de 20 trenes Talgo adicionales.Hoy, tras el nuevo y trágico accidente ferroviario ocurrido en Urda, la confianza en la seguridad del sistema ferroviario español -un milagro tecnológico admirado en el mundo y que proporcionó a nuestras empresas, sobre todo aquellas que construyeron el gran proyecto del AVE a La Meca, licitaciones en Estados Unidos, Europa e Iberoamérica- ha vuelto a ponerse bajo escrutinio internacional, sobre todo allí, en Arabia Saudí, manteniendo la alerta y la exigencia de máximas garantías en los proyectos exportados al exterior.El Consorcio Al Shoula (encargado de la construcción y operación del AVE del desierto o Haramain High Speed Railway entre La Meca y Medina) está integrado por 12 empresas españolas y 2 empresas de Arabia Saudí: las españolas, Renfe (operación del servicio ferroviario), Adif (gestión de la infraestructura), Talgo (fabricación de los trenes de alta velocidad), Copasa (construcción de vía), OHL (construcción), Cobra Instalaciones y Servicios (electrificación y sistemas), Siemens España (señalización y tecnología), Indra (sistemas de gestión y ticketing), Imathia (mantenimiento y montaje de vía), Ineco (ingeniería y consultoría), Inabensa (instalaciones eléctricas y catenaria), y Consultrans (consultoría de transportes); y las saudíes, Al Shoula y Al Rosan. Los siniestros viales y los problemas en los servicios de transporte actúan como daños colaterales que merman la imagen de un país seguro y eficiente como era considerado España hasta casi hoy mismo, un factor fundamental para dos de las actividades económicas motores de nuestra economía: el turismo y la comercialización exterior. El trágico accidente ferroviario en Urda (Toledo) reabre el debate político y técnico sobre el estado de las infraestructuras de alta velocidad en España y su impacto en la imagen exterior del país, desde donde llegan -directamente con destino La Moncloa- mensajes de honda preocupación por parte de socios estatales y empresariales de nuestro país. Entre los primeros, Arabia Saudí.Y es que dos gravísimos accidentes de tren en diez meses (estos días, el de Urda, Toledo, y el pasado 18 de enero el de Adamuz, en Córdoba) son más que suficiente para que hayan saltado las alarmas en el consorcio del AVE a La Meca , tanto por la construcción del proyecto conocido como el ‘AVE del desierto’ como por la actualización y mantenimiento del mismo. Según ha podido saber ABC de fuentes políticas, desde el seno de La Moncloa -donde el máximo responsable de la política económica internacional es Manuel de la Rocha- se están enviando mensajes de tranquilidad al socio árabe, a quien transmiten que «en cuanto pase esta crisis darán las explicaciones pertinentes».Mientras, desde el principal partido de la oposición, el Partido Popular, preparan el terreno ante su potencial llegada al Gobierno de salir ganador en las próximas elecciones generales del 29 de noviembre, ya que las explicaciones podrían tener que darlas ellos. El pasado viernes, el propio presidente de los populares, Alberto Núñez Feijóo, rodeado de un comité de expertos ferroviarios y el núcleo duro de su formación (Ester Muñoz, Alma Ezcurra y Juan Bravo), apuntaba directamente a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Óscar Puente, ministro de Transportes, por su gestión previa y posterior en el accidente en Toledo del pasado miércoles.Feijóo centró su atención en el 29N para lograr un cambio necesario en la alta velocidad española y tras el encuentro con el comité de expertos mostró ante los medios su convencimiento de recuperar la confianza en las infraestructuras para los españoles, aunque será necesario «tiempo» y una «auditoría de la gestión» total de la red ferroviaria.«Si hay que dejar de inaugurar una vía para garantizar la seguridad, si hay que bajar la velocidad, si hay que paralizar una vía, yo lo haré», anunciaba Feijóo, asegurando además que su principal prioridad si llega al Palacio de la Moncloa es la «seguridad, conservación y mantenimiento» de la red ferroviaria , un mensaje alto y claro no solo para los ciudadanos españoles, también para todos aquellos socios actuales y potenciales más allá de nuestras fronteras.El mayor país del mundo en Km de vías AVE tras ChinaLas imágenes de decenas de muertos entre vagones achatarrados han dado la vuelta al mundo, algo impensable hasta hace poco en líneas de alta velocidad en España , una de las grandes economías de la Unión Europea y el mayor país del mundo en kilómetros de vías AVE después de China. Con semejante panorama no es de extrañar que hayan saltado las alarmas en tres áreas de negocio ante las más que posibles inquietudes del pagador árabe y otros potenciales nuevos socios para el sector y para el propio Estado español: la administración de la infraestructura ferroviaria, los sistemas de señalización y tecnología y la consultoría de transporte. En la lista de compañías en la zona de máximo riesgo están Adif, Talgo, OHL, Cobra (ACS), Siemens, Imathua, Inabensa (Abengoa) e Indra. Se trata de infraestructuras críticas estratégicas y cualquier duda sobre las garantías de seguridad son palabras mayores, más todavía si vienen de un gran pagador como es considerado Riad por el propio Gobierno de Pedro Sánchez. Las fuentes políticas consultadas explican a este periódico que la comisión monclovita encargada de devolver la confianza a las autoridades de Riad tendrá que poner mucho empeño -el propio De la Rocha, el vicepresidente de Economía, Carlos Cuerpo, el de Exteriores, José Manuel Albares, y el del ramo, Óscar Puente, en el caso de que no se precipite su dimisión o cese- «para convencer al cliente y propietario del gran ‘Proyecto Haramain’ de que el tren en España puede volver a vivir su mejor momento y que es una industria rodada después de los dos gravísimos accidentes ferroviarios».No obstante, apuntan fuentes diplomáticas, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudí reaccionaba con rapidez enviando sus condolencias oficiales y solidaridad al Gobierno y al pueblo español por la pérdida de vidas. El ‘AVE del desierto’ es una línea ferroviaria de alta velocidad que conecta las ciudades de La Meca y Medina en Arabia Saudí, operada por un consorcio hispano-saudí (Al Shoula) liderado por la empresa española Renfe. Ya en enero pasado, tras el accidente ferroviario en Adamuz, el ministro español de Transportes canceló un viaje a Riad —donde las autoridades son extremadamente sensibles a la reputación internacional de sus megaproyectos— y la firma definitiva de la extensión del contrato del Proyecto Haramain con el consorcio de empresas españolas quedó paralizada temporalmente ante la preocupación por la seguridad y la reputación de la alta velocidad. Sin embargo, entonces, a pesar de las dudas iniciales y de la revisión de los estándares de seguridad, un mes después, Arabia Saudí extendía 5 años más el contrato a Renfe para seguir operando la línea y su mantenimiento, hasta 2038, un negocio valorado en más de 2.800 millones de euros, que incluyó, además, la opción de compra de 20 trenes Talgo adicionales.Hoy, tras el nuevo y trágico accidente ferroviario ocurrido en Urda, la confianza en la seguridad del sistema ferroviario español -un milagro tecnológico admirado en el mundo y que proporcionó a nuestras empresas, sobre todo aquellas que construyeron el gran proyecto del AVE a La Meca, licitaciones en Estados Unidos, Europa e Iberoamérica- ha vuelto a ponerse bajo escrutinio internacional, sobre todo allí, en Arabia Saudí, manteniendo la alerta y la exigencia de máximas garantías en los proyectos exportados al exterior.El Consorcio Al Shoula (encargado de la construcción y operación del AVE del desierto o Haramain High Speed Railway entre La Meca y Medina) está integrado por 12 empresas españolas y 2 empresas de Arabia Saudí: las españolas, Renfe (operación del servicio ferroviario), Adif (gestión de la infraestructura), Talgo (fabricación de los trenes de alta velocidad), Copasa (construcción de vía), OHL (construcción), Cobra Instalaciones y Servicios (electrificación y sistemas), Siemens España (señalización y tecnología), Indra (sistemas de gestión y ticketing), Imathia (mantenimiento y montaje de vía), Ineco (ingeniería y consultoría), Inabensa (instalaciones eléctricas y catenaria), y Consultrans (consultoría de transportes); y las saudíes, Al Shoula y Al Rosan. 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