En los cuatro años en que viví en Kyiv, hubo períodos de varios meses seguidos en los que las alarmas aéreas saltaban cada noche. En otros, los ataques tenían lugar más o menos cada semana, por oleadas también nocturnas. A partir de julio de 2026, los rusos empezaron a utilizar cada vez más a menudo misiles balísticos, mientras que los ucranianos tenían cada vez menos interceptores Patriot PAC-3 con que hacerles frente. Para la población el efecto práctico de estos ataques balísticos es que, cuando salta la alarma, no hay casi tiempo para alcanzar el refugio. De hecho, a veces la secuencia es la inversa: primero se oye la detonación del misil y sólo después suena la alarma.
Apoyar la resistencia de los ucranianos sigue siendo una contribución directa a la seguridad europea y al orden internacional en que Europa se reconoce
En los cuatro años en que viví en Kyiv, hubo períodos de varios meses seguidos en los que las alarmas aéreas saltaban cada noche. En otros, los ataques tenían lugar más o menos cada semana, por oleadas también nocturnas. A partir de julio de 2026, los rusos empezaron a utilizar cada vez más a menudo misiles balísticos, mientras que los ucranianos tenían cada vez menos interceptores Patriot PAC-3 con que hacerles frente. Para la población el efecto práctico de estos ataques balísticos es que, cuando salta la alarma, no hay casi tiempo para alcanzar el refugio. De hecho, a veces la secuencia es la inversa: primero se oye la detonación del misil y sólo después suena la alarma.
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