Barcelona New Economy Week (BNEW) celebrará del 5 al 7 de octubre su séptima edición en DFactory Barcelona con una profunda renovación de contenidos. Cinco de sus ocho verticales —inteligencia artificial, energía, agroalimentación, ciencia y gaming— se incorporan este año a un programa que completan Talent, Aviation & Space y Health. Pere Navarro, presidente ejecutivo del Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), considera que esta capacidad de adaptación ha convertido el encuentro, nacido durante la pandemia, en una cita estable de la nueva economía.Navarro recuerda la convocatoria inaugural de 2020 como una «aventura» lanzada en uno de los peores momentos sanitarios y económicos. Su propósito era abrir una «ventana de optimismo» y transmitir que una nueva economía podía acelerar la recuperación. Seis años después, sostiene que BNEW se ha consolidado por su capacidad para mezclar sectores, favorecer contactos y responder a nuevas realidades.La elección de los nuevos ámbitos refleja esa voluntad. La ciencia alimenta la innovación; la agroalimentación gana protagonismo por su industria transformadora y por retos como adaptar las especies vegetales al cambio climático; el gaming moviliza a millones de desarrolladores y jugadores, y la energía resulta estratégica para lograr un suministro más barato, accesible y sostenible.Transversalidad de la IALa inteligencia artificial tendrá carácter transversal. Navarro destaca que ya transforma diagnósticos y procesos industriales, económicos y logísticos mediante la integración de datos y la mejora de las decisiones. «Hace tres años BNEW no tenía un vertical de IA porque no se había generalizado como ahora», señala. También reclama una inteligencia artificial orientada a mejorar la vida de las personas y prevenir riesgos, frente al poder de unos líderes tecnológicos a los que denomina «tecnooligarcas».Aunque BNEW nació como encuentro híbrido, esta edición reforzará la asistencia física y el networking. Navarro sostiene que la pandemia no eliminó la necesidad de verse y compartir experiencias. «El cara a cara es muy importante», afirma. El streaming permitirá llegar a participantes de los cinco continentes, pero la reunión presencial resulta más eficiente para generar alianzas y experimentar la tecnología, la cultura o la gastronomía. El BNEW Startup Innovation Hub volverá a conectar empresas emergentes con inversores y grandes corporaciones, una línea que el Consorci también impulsa mediante sus incubadoras empresariales.Más allá de la superespecializaciónA juicio de Navarro, la nueva economía ya no requiere solo superespecialización, sino perfiles híbridos con visión global, capacidad de colaboración y formación humanística. El progreso tecnológico debe servir para vivir más y mejor. Navarro rechaza que Barcelona carezca de talento para atraer inversiones, aunque considera determinante la formación. El Consorci coopera con universidades y centros de FP y promueve visitas escolares a empresas para despertar vocaciones industriales y logísticas, especialmente entre las niñas.«Barcelona ya compite con los grandes hubs tecnológicos mundiales»La concentración de industria, tecnología y talento en DFactory constituye otra baza. Navarro asegura que Barcelona ya compite con los grandes hubs mundiales, aunque advierte de que «no nos tenemos que dormir en los laureles». La entrada en servicio de 50.000 nuevos metros cuadrados, equivalentes a nueve campos de fútbol, ampliará las relaciones entre compañías de industria 4.0 especializadas en robótica, sensórica o internet de las cosas.Como entidad pública autofinanciada mediante la gestión de su patrimonio industrial, el CZFB busca atraer empresas avanzadas y empleo de calidad. Navarro sitúa la colaboración público-privada en el centro de un modelo en el que el sector público impulsa proyectos y las empresas aportan rapidez y conocimiento del mercado. Ambas partes, defiende, deben «hablar el mismo idioma y caminar juntas».El capital no tiene banderaEntre los condicionantes de la competitividad barcelonesa menciona la mejora del aeropuerto, con respeto al entorno natural; los accesos viarios y ferroviarios al puerto, y el corredor mediterráneo. Valora la alineación institucional y recuerda que «el capital no tiene bandera»: se instala donde encuentra las condiciones adecuadas. La posición de Barcelona entre Oriente y Occidente ofrece, añade, una ventaja logística que debe aprovecharse.Navarro reivindica el modelo europeo por sus democracias, derechos y Estado del bienestar. «El mundo no tiene que ser una selva en la que solo el beneficio sea la prioridad», afirma. También observa avances en la transición verde: las nuevas pymes «la llevan de serie» y las grandes compañías reducen residuos y huella de carbono. Para la próxima década, sitúa el potencial de Barcelona en la conexión de sus polos metropolitanos de economía del mar, salud, conocimiento, supercomputación e industria. A ellos suma los seis millones de metros cuadrados de la Zona Franca dedicados a la nueva industria y el crecimiento de DFactory. «No es una suma de partes, es un todo», resume. Esa visión transversal es la que BNEW proyectará en octubre ante empresas, talento, inversores y startups. Barcelona New Economy Week (BNEW) celebrará del 5 al 7 de octubre su séptima edición en DFactory Barcelona con una profunda renovación de contenidos. Cinco de sus ocho verticales —inteligencia artificial, energía, agroalimentación, ciencia y gaming— se incorporan este año a un programa que completan Talent, Aviation & Space y Health. Pere Navarro, presidente ejecutivo del Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), considera que esta capacidad de adaptación ha convertido el encuentro, nacido durante la pandemia, en una cita estable de la nueva economía.Navarro recuerda la convocatoria inaugural de 2020 como una «aventura» lanzada en uno de los peores momentos sanitarios y económicos. Su propósito era abrir una «ventana de optimismo» y transmitir que una nueva economía podía acelerar la recuperación. Seis años después, sostiene que BNEW se ha consolidado por su capacidad para mezclar sectores, favorecer contactos y responder a nuevas realidades.La elección de los nuevos ámbitos refleja esa voluntad. La ciencia alimenta la innovación; la agroalimentación gana protagonismo por su industria transformadora y por retos como adaptar las especies vegetales al cambio climático; el gaming moviliza a millones de desarrolladores y jugadores, y la energía resulta estratégica para lograr un suministro más barato, accesible y sostenible.Transversalidad de la IALa inteligencia artificial tendrá carácter transversal. Navarro destaca que ya transforma diagnósticos y procesos industriales, económicos y logísticos mediante la integración de datos y la mejora de las decisiones. «Hace tres años BNEW no tenía un vertical de IA porque no se había generalizado como ahora», señala. También reclama una inteligencia artificial orientada a mejorar la vida de las personas y prevenir riesgos, frente al poder de unos líderes tecnológicos a los que denomina «tecnooligarcas».Aunque BNEW nació como encuentro híbrido, esta edición reforzará la asistencia física y el networking. Navarro sostiene que la pandemia no eliminó la necesidad de verse y compartir experiencias. «El cara a cara es muy importante», afirma. El streaming permitirá llegar a participantes de los cinco continentes, pero la reunión presencial resulta más eficiente para generar alianzas y experimentar la tecnología, la cultura o la gastronomía. El BNEW Startup Innovation Hub volverá a conectar empresas emergentes con inversores y grandes corporaciones, una línea que el Consorci también impulsa mediante sus incubadoras empresariales.Más allá de la superespecializaciónA juicio de Navarro, la nueva economía ya no requiere solo superespecialización, sino perfiles híbridos con visión global, capacidad de colaboración y formación humanística. El progreso tecnológico debe servir para vivir más y mejor. Navarro rechaza que Barcelona carezca de talento para atraer inversiones, aunque considera determinante la formación. El Consorci coopera con universidades y centros de FP y promueve visitas escolares a empresas para despertar vocaciones industriales y logísticas, especialmente entre las niñas.«Barcelona ya compite con los grandes hubs tecnológicos mundiales»La concentración de industria, tecnología y talento en DFactory constituye otra baza. Navarro asegura que Barcelona ya compite con los grandes hubs mundiales, aunque advierte de que «no nos tenemos que dormir en los laureles». La entrada en servicio de 50.000 nuevos metros cuadrados, equivalentes a nueve campos de fútbol, ampliará las relaciones entre compañías de industria 4.0 especializadas en robótica, sensórica o internet de las cosas.Como entidad pública autofinanciada mediante la gestión de su patrimonio industrial, el CZFB busca atraer empresas avanzadas y empleo de calidad. Navarro sitúa la colaboración público-privada en el centro de un modelo en el que el sector público impulsa proyectos y las empresas aportan rapidez y conocimiento del mercado. Ambas partes, defiende, deben «hablar el mismo idioma y caminar juntas».El capital no tiene banderaEntre los condicionantes de la competitividad barcelonesa menciona la mejora del aeropuerto, con respeto al entorno natural; los accesos viarios y ferroviarios al puerto, y el corredor mediterráneo. Valora la alineación institucional y recuerda que «el capital no tiene bandera»: se instala donde encuentra las condiciones adecuadas. La posición de Barcelona entre Oriente y Occidente ofrece, añade, una ventaja logística que debe aprovecharse.Navarro reivindica el modelo europeo por sus democracias, derechos y Estado del bienestar. «El mundo no tiene que ser una selva en la que solo el beneficio sea la prioridad», afirma. También observa avances en la transición verde: las nuevas pymes «la llevan de serie» y las grandes compañías reducen residuos y huella de carbono. Para la próxima década, sitúa el potencial de Barcelona en la conexión de sus polos metropolitanos de economía del mar, salud, conocimiento, supercomputación e industria. A ellos suma los seis millones de metros cuadrados de la Zona Franca dedicados a la nueva industria y el crecimiento de DFactory. «No es una suma de partes, es un todo», resume. Esa visión transversal es la que BNEW proyectará en octubre ante empresas, talento, inversores y startups. Barcelona New Economy Week (BNEW) celebrará del 5 al 7 de octubre su séptima edición en DFactory Barcelona con una profunda renovación de contenidos. Cinco de sus ocho verticales —inteligencia artificial, energía, agroalimentación, ciencia y gaming— se incorporan este año a un programa que completan Talent, Aviation & Space y Health. Pere Navarro, presidente ejecutivo del Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), considera que esta capacidad de adaptación ha convertido el encuentro, nacido durante la pandemia, en una cita estable de la nueva economía.Navarro recuerda la convocatoria inaugural de 2020 como una «aventura» lanzada en uno de los peores momentos sanitarios y económicos. Su propósito era abrir una «ventana de optimismo» y transmitir que una nueva economía podía acelerar la recuperación. Seis años después, sostiene que BNEW se ha consolidado por su capacidad para mezclar sectores, favorecer contactos y responder a nuevas realidades.La elección de los nuevos ámbitos refleja esa voluntad. La ciencia alimenta la innovación; la agroalimentación gana protagonismo por su industria transformadora y por retos como adaptar las especies vegetales al cambio climático; el gaming moviliza a millones de desarrolladores y jugadores, y la energía resulta estratégica para lograr un suministro más barato, accesible y sostenible.Transversalidad de la IALa inteligencia artificial tendrá carácter transversal. Navarro destaca que ya transforma diagnósticos y procesos industriales, económicos y logísticos mediante la integración de datos y la mejora de las decisiones. «Hace tres años BNEW no tenía un vertical de IA porque no se había generalizado como ahora», señala. También reclama una inteligencia artificial orientada a mejorar la vida de las personas y prevenir riesgos, frente al poder de unos líderes tecnológicos a los que denomina «tecnooligarcas».Aunque BNEW nació como encuentro híbrido, esta edición reforzará la asistencia física y el networking. Navarro sostiene que la pandemia no eliminó la necesidad de verse y compartir experiencias. «El cara a cara es muy importante», afirma. El streaming permitirá llegar a participantes de los cinco continentes, pero la reunión presencial resulta más eficiente para generar alianzas y experimentar la tecnología, la cultura o la gastronomía. El BNEW Startup Innovation Hub volverá a conectar empresas emergentes con inversores y grandes corporaciones, una línea que el Consorci también impulsa mediante sus incubadoras empresariales.Más allá de la superespecializaciónA juicio de Navarro, la nueva economía ya no requiere solo superespecialización, sino perfiles híbridos con visión global, capacidad de colaboración y formación humanística. El progreso tecnológico debe servir para vivir más y mejor. Navarro rechaza que Barcelona carezca de talento para atraer inversiones, aunque considera determinante la formación. El Consorci coopera con universidades y centros de FP y promueve visitas escolares a empresas para despertar vocaciones industriales y logísticas, especialmente entre las niñas.«Barcelona ya compite con los grandes hubs tecnológicos mundiales»La concentración de industria, tecnología y talento en DFactory constituye otra baza. Navarro asegura que Barcelona ya compite con los grandes hubs mundiales, aunque advierte de que «no nos tenemos que dormir en los laureles». La entrada en servicio de 50.000 nuevos metros cuadrados, equivalentes a nueve campos de fútbol, ampliará las relaciones entre compañías de industria 4.0 especializadas en robótica, sensórica o internet de las cosas.Como entidad pública autofinanciada mediante la gestión de su patrimonio industrial, el CZFB busca atraer empresas avanzadas y empleo de calidad. Navarro sitúa la colaboración público-privada en el centro de un modelo en el que el sector público impulsa proyectos y las empresas aportan rapidez y conocimiento del mercado. Ambas partes, defiende, deben «hablar el mismo idioma y caminar juntas».El capital no tiene banderaEntre los condicionantes de la competitividad barcelonesa menciona la mejora del aeropuerto, con respeto al entorno natural; los accesos viarios y ferroviarios al puerto, y el corredor mediterráneo. Valora la alineación institucional y recuerda que «el capital no tiene bandera»: se instala donde encuentra las condiciones adecuadas. La posición de Barcelona entre Oriente y Occidente ofrece, añade, una ventaja logística que debe aprovecharse.Navarro reivindica el modelo europeo por sus democracias, derechos y Estado del bienestar. «El mundo no tiene que ser una selva en la que solo el beneficio sea la prioridad», afirma. También observa avances en la transición verde: las nuevas pymes «la llevan de serie» y las grandes compañías reducen residuos y huella de carbono. Para la próxima década, sitúa el potencial de Barcelona en la conexión de sus polos metropolitanos de economía del mar, salud, conocimiento, supercomputación e industria. A ellos suma los seis millones de metros cuadrados de la Zona Franca dedicados a la nueva industria y el crecimiento de DFactory. «No es una suma de partes, es un todo», resume. Esa visión transversal es la que BNEW proyectará en octubre ante empresas, talento, inversores y startups. RSS de noticias de economia
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