Dijo Azorín que «vivir es ver volver» y la noticia para los lectores de ABC es que Andrés Trapiello se incorporará en septiembre como colaborador de nuestro periódico, en el suplemento ABC Cultural y en las Terceras, además de una columna fija en el XL Semanal. El escritor leonés (Manzaneda de Torío, 1953) es uno de los grandes nombres de nuestras letras y un columnista lúcido y libre, que en realidad ahora regresa, azorinianamente, porque fue precisamente en nuestras páginas donde arrancó una de las más fértiles etapas como escritor de periódicos, tarea que ya nunca abandonó, en ‘La Vanguardia’ ‘El país’ y más tarde a ‘El mundo’, hasta su vuelta a ABC. «Me encuentro muy feliz e ilusionado con esta nueva etapa. Hace años colaboré, durante tres o cuatro, en el ABC Cultural -recuerda-. El 9 de junio de 1990 publiqué en sus páginas una crónica sobre la exhumación de los restos de Azorín. Estaba enterrado con su mujer Julia Guinda y dos o tres parientes más en la misma sepultura del cementerio de San Isidro. Azorín estaba debajo, y hubo que ir quitándoselos de encima a todos, uno por uno, y dejarlos al lado«. Tal y como comenta el escritor, cazador de historias curiosas y libros raros, «en aquella escena berlanguiana, hubo algo muy bonito, azoriniano. Se tituló esa crónica ‘Un clásico de traje gris’. Me sirvió poco después como título de un libro. Recogía unas cuantas páginas sobre esa clase de escritores españoles un poco a trasmano, de cualquier época, o poco leídos por demasiado sabidos. Cervantes, Galdós, Azorín, Baroja, Unamuno, JRJ, Pla, Gómez de la Serna, Manuel Machado, Foxá, Sánchez Mazas. Todos ellos estaban un poco ensombrecidos. Se completó con otro volumen, dedicado a los escritores extranjeros, también grises, discretos, maravillosos, ‘Viajeros y estables’». Esa labor de rescatar autores le ha llevado a su amor acendrado por el Rastro y las librerías de viejo. Al Rastro dedicó un célebre libro e infinitud de artículos, incluso ha tenido una sección en Onda Cero. Trapiello confiesa que le gusta «leer libros fuera de la moda, del mercado, de los prejuicios. Aunque hoy piense lo contrario, entonces me regía por esta máxima: «Hay que leer con entusiasmo y escribir con escepticismo». Hoy igual lee uno con menos entusiasmo, pero procuro transmitir el entusiasmo, la alegría, el humor y la felicidad, precisamente porque a mi edad esas cosas son más raras».«No tengo inclinaciones pedagógicas ni críticas, pero me encanta compartir con otros mis pequeños ‘descubrimientos’ y mis lecturas atrasadas y desviadas. Eso haré en ABC Cultural» Andrés Trapiello«He sido un lector atrabiliario y sin formación académica -continúa-, al que la ignorancia igual ha hecho un poco más libre. Me he movido en esos asuntos entre el magisterio de Unamuno, que leía dos o tres libros a la semana y JRJ que decía aquello de que «para leer mucho comprar pocos libros». La mayor parte de los que yo he comprado ha sido en el Rastro, en librerías de viejo y por ahí, tirados en el suelo. Han llegado a mi mano si ninguna ley, fuera también del tiempo y de la moda, y han dictado el orden de lectura. En nuestra juventud buena parte de los escritores que nos interesaban, si no los leía en libros de viejo, no podías leerlos. Desde Gómez de la Serna a Chaves Nogales, de Neville a Lorenzo Villalonga», afirma. También editorOtra de las facetas de Trapiello ha sido la de editor exquisito, sobre todo de poesía, en sellos como Comares, donde dirige la colección de poesía La Veleta, y hace años la aventura de la mítica editorial Trieste, y también La Ventura, junto a Juan Manuel Bonet. Últimamente ha fundado una editorial familiar, Ediciones del Arrabal, en el que ha publicado los últimos dos volúmenes de ‘Salón de pasos perdidos’. Recordando esos primeros años de lecturas, recuerda: «Así descubrimos a Bernabé Herrero, de casualidad, en el Rastro. Un poeta soriano, exiliado, a caballo entre Machado y el 27. Acabaríamos editando su poesía completa en La Veleta. No tengo inclinaciones pedagógicas ni críticas, pero me encanta compartir con otros mis pequeños ‘descubrimientos’ y mis lecturas atrasadas y desviadas. Es lo que he hecho toda mi vida, y eso seguiré haciendo en las páginas del ABC Cultural, algo que me devuelve a aquellos años ochenta y noventa, cuando empecé ilusionado a ocuparme de estas cosas».Trapiello ha recibido, entre otros muchos galardones, el premio Mariano de Cavia y el Nadal. Su estilo inigualable ha desbordado los géneros. Novelista, dietarista, poeta y ensayista ha cambiado la percepción del estudio de la guerra civil y los años previos y posteriores en obras como ‘Las armas y las letras. Literatura y guerra civil’, obra que provocó arduas controversias porque impugnaba el relato hegemónico sobre aquellos días y aquellos autores, y también ‘Madrid 1945. La noche de los Cuatro Caminos’ y ‘Me piden que regrese’ o ‘Ayer no más’. El Quijote, del que escribió una versión modernizada, y la obra cervantina han sido el universo en el que más ha ahondado, con ‘Al morir don Quijote’, ‘Las vidas de Miguel de Cervantes’ y ‘El final de Sancho Panza y otras suertes’. Pero aparte de novelas como ‘El buque fantasma’, o ‘Los amigos del crimen perfecto’, si hay una obra singular en su producción es la colección de diarios ‘Salon de pasos perdidos’, que es en realidad una ‘novela en marcha’ que ya ha alcanzado 25 volúmenes con la última entrega, ‘De todo tiene’. Como poeta, finalmente, aunque no menos importante, publicó recientemente ‘La Fuente del Encanto: Poemas de una vida (1980-2021)’. Por último, como ensayista ha abordado en ‘Próspero viento’ un ejercicio de reflexión sobre su paso por la política y la cultura en los últimos cincuenta años. Dijo Azorín que «vivir es ver volver» y la noticia para los lectores de ABC es que Andrés Trapiello se incorporará en septiembre como colaborador de nuestro periódico, en el suplemento ABC Cultural y en las Terceras, además de una columna fija en el XL Semanal. El escritor leonés (Manzaneda de Torío, 1953) es uno de los grandes nombres de nuestras letras y un columnista lúcido y libre, que en realidad ahora regresa, azorinianamente, porque fue precisamente en nuestras páginas donde arrancó una de las más fértiles etapas como escritor de periódicos, tarea que ya nunca abandonó, en ‘La Vanguardia’ ‘El país’ y más tarde a ‘El mundo’, hasta su vuelta a ABC. «Me encuentro muy feliz e ilusionado con esta nueva etapa. Hace años colaboré, durante tres o cuatro, en el ABC Cultural -recuerda-. El 9 de junio de 1990 publiqué en sus páginas una crónica sobre la exhumación de los restos de Azorín. Estaba enterrado con su mujer Julia Guinda y dos o tres parientes más en la misma sepultura del cementerio de San Isidro. Azorín estaba debajo, y hubo que ir quitándoselos de encima a todos, uno por uno, y dejarlos al lado«. Tal y como comenta el escritor, cazador de historias curiosas y libros raros, «en aquella escena berlanguiana, hubo algo muy bonito, azoriniano. Se tituló esa crónica ‘Un clásico de traje gris’. Me sirvió poco después como título de un libro. Recogía unas cuantas páginas sobre esa clase de escritores españoles un poco a trasmano, de cualquier época, o poco leídos por demasiado sabidos. Cervantes, Galdós, Azorín, Baroja, Unamuno, JRJ, Pla, Gómez de la Serna, Manuel Machado, Foxá, Sánchez Mazas. Todos ellos estaban un poco ensombrecidos. Se completó con otro volumen, dedicado a los escritores extranjeros, también grises, discretos, maravillosos, ‘Viajeros y estables’». Esa labor de rescatar autores le ha llevado a su amor acendrado por el Rastro y las librerías de viejo. Al Rastro dedicó un célebre libro e infinitud de artículos, incluso ha tenido una sección en Onda Cero. Trapiello confiesa que le gusta «leer libros fuera de la moda, del mercado, de los prejuicios. Aunque hoy piense lo contrario, entonces me regía por esta máxima: «Hay que leer con entusiasmo y escribir con escepticismo». Hoy igual lee uno con menos entusiasmo, pero procuro transmitir el entusiasmo, la alegría, el humor y la felicidad, precisamente porque a mi edad esas cosas son más raras».«No tengo inclinaciones pedagógicas ni críticas, pero me encanta compartir con otros mis pequeños ‘descubrimientos’ y mis lecturas atrasadas y desviadas. Eso haré en ABC Cultural» Andrés Trapiello«He sido un lector atrabiliario y sin formación académica -continúa-, al que la ignorancia igual ha hecho un poco más libre. Me he movido en esos asuntos entre el magisterio de Unamuno, que leía dos o tres libros a la semana y JRJ que decía aquello de que «para leer mucho comprar pocos libros». La mayor parte de los que yo he comprado ha sido en el Rastro, en librerías de viejo y por ahí, tirados en el suelo. Han llegado a mi mano si ninguna ley, fuera también del tiempo y de la moda, y han dictado el orden de lectura. En nuestra juventud buena parte de los escritores que nos interesaban, si no los leía en libros de viejo, no podías leerlos. Desde Gómez de la Serna a Chaves Nogales, de Neville a Lorenzo Villalonga», afirma. También editorOtra de las facetas de Trapiello ha sido la de editor exquisito, sobre todo de poesía, en sellos como Comares, donde dirige la colección de poesía La Veleta, y hace años la aventura de la mítica editorial Trieste, y también La Ventura, junto a Juan Manuel Bonet. Últimamente ha fundado una editorial familiar, Ediciones del Arrabal, en el que ha publicado los últimos dos volúmenes de ‘Salón de pasos perdidos’. Recordando esos primeros años de lecturas, recuerda: «Así descubrimos a Bernabé Herrero, de casualidad, en el Rastro. Un poeta soriano, exiliado, a caballo entre Machado y el 27. Acabaríamos editando su poesía completa en La Veleta. No tengo inclinaciones pedagógicas ni críticas, pero me encanta compartir con otros mis pequeños ‘descubrimientos’ y mis lecturas atrasadas y desviadas. Es lo que he hecho toda mi vida, y eso seguiré haciendo en las páginas del ABC Cultural, algo que me devuelve a aquellos años ochenta y noventa, cuando empecé ilusionado a ocuparme de estas cosas».Trapiello ha recibido, entre otros muchos galardones, el premio Mariano de Cavia y el Nadal. Su estilo inigualable ha desbordado los géneros. Novelista, dietarista, poeta y ensayista ha cambiado la percepción del estudio de la guerra civil y los años previos y posteriores en obras como ‘Las armas y las letras. Literatura y guerra civil’, obra que provocó arduas controversias porque impugnaba el relato hegemónico sobre aquellos días y aquellos autores, y también ‘Madrid 1945. La noche de los Cuatro Caminos’ y ‘Me piden que regrese’ o ‘Ayer no más’. El Quijote, del que escribió una versión modernizada, y la obra cervantina han sido el universo en el que más ha ahondado, con ‘Al morir don Quijote’, ‘Las vidas de Miguel de Cervantes’ y ‘El final de Sancho Panza y otras suertes’. Pero aparte de novelas como ‘El buque fantasma’, o ‘Los amigos del crimen perfecto’, si hay una obra singular en su producción es la colección de diarios ‘Salon de pasos perdidos’, que es en realidad una ‘novela en marcha’ que ya ha alcanzado 25 volúmenes con la última entrega, ‘De todo tiene’. Como poeta, finalmente, aunque no menos importante, publicó recientemente ‘La Fuente del Encanto: Poemas de una vida (1980-2021)’. Por último, como ensayista ha abordado en ‘Próspero viento’ un ejercicio de reflexión sobre su paso por la política y la cultura en los últimos cincuenta años. Dijo Azorín que «vivir es ver volver» y la noticia para los lectores de ABC es que Andrés Trapiello se incorporará en septiembre como colaborador de nuestro periódico, en el suplemento ABC Cultural y en las Terceras, además de una columna fija en el XL Semanal. El escritor leonés (Manzaneda de Torío, 1953) es uno de los grandes nombres de nuestras letras y un columnista lúcido y libre, que en realidad ahora regresa, azorinianamente, porque fue precisamente en nuestras páginas donde arrancó una de las más fértiles etapas como escritor de periódicos, tarea que ya nunca abandonó, en ‘La Vanguardia’ ‘El país’ y más tarde a ‘El mundo’, hasta su vuelta a ABC. «Me encuentro muy feliz e ilusionado con esta nueva etapa. Hace años colaboré, durante tres o cuatro, en el ABC Cultural -recuerda-. El 9 de junio de 1990 publiqué en sus páginas una crónica sobre la exhumación de los restos de Azorín. Estaba enterrado con su mujer Julia Guinda y dos o tres parientes más en la misma sepultura del cementerio de San Isidro. Azorín estaba debajo, y hubo que ir quitándoselos de encima a todos, uno por uno, y dejarlos al lado«. Tal y como comenta el escritor, cazador de historias curiosas y libros raros, «en aquella escena berlanguiana, hubo algo muy bonito, azoriniano. Se tituló esa crónica ‘Un clásico de traje gris’. Me sirvió poco después como título de un libro. Recogía unas cuantas páginas sobre esa clase de escritores españoles un poco a trasmano, de cualquier época, o poco leídos por demasiado sabidos. Cervantes, Galdós, Azorín, Baroja, Unamuno, JRJ, Pla, Gómez de la Serna, Manuel Machado, Foxá, Sánchez Mazas. Todos ellos estaban un poco ensombrecidos. Se completó con otro volumen, dedicado a los escritores extranjeros, también grises, discretos, maravillosos, ‘Viajeros y estables’». Esa labor de rescatar autores le ha llevado a su amor acendrado por el Rastro y las librerías de viejo. Al Rastro dedicó un célebre libro e infinitud de artículos, incluso ha tenido una sección en Onda Cero. Trapiello confiesa que le gusta «leer libros fuera de la moda, del mercado, de los prejuicios. Aunque hoy piense lo contrario, entonces me regía por esta máxima: «Hay que leer con entusiasmo y escribir con escepticismo». Hoy igual lee uno con menos entusiasmo, pero procuro transmitir el entusiasmo, la alegría, el humor y la felicidad, precisamente porque a mi edad esas cosas son más raras».«No tengo inclinaciones pedagógicas ni críticas, pero me encanta compartir con otros mis pequeños ‘descubrimientos’ y mis lecturas atrasadas y desviadas. Eso haré en ABC Cultural» Andrés Trapiello«He sido un lector atrabiliario y sin formación académica -continúa-, al que la ignorancia igual ha hecho un poco más libre. Me he movido en esos asuntos entre el magisterio de Unamuno, que leía dos o tres libros a la semana y JRJ que decía aquello de que «para leer mucho comprar pocos libros». La mayor parte de los que yo he comprado ha sido en el Rastro, en librerías de viejo y por ahí, tirados en el suelo. Han llegado a mi mano si ninguna ley, fuera también del tiempo y de la moda, y han dictado el orden de lectura. En nuestra juventud buena parte de los escritores que nos interesaban, si no los leía en libros de viejo, no podías leerlos. Desde Gómez de la Serna a Chaves Nogales, de Neville a Lorenzo Villalonga», afirma. También editorOtra de las facetas de Trapiello ha sido la de editor exquisito, sobre todo de poesía, en sellos como Comares, donde dirige la colección de poesía La Veleta, y hace años la aventura de la mítica editorial Trieste, y también La Ventura, junto a Juan Manuel Bonet. Últimamente ha fundado una editorial familiar, Ediciones del Arrabal, en el que ha publicado los últimos dos volúmenes de ‘Salón de pasos perdidos’. Recordando esos primeros años de lecturas, recuerda: «Así descubrimos a Bernabé Herrero, de casualidad, en el Rastro. Un poeta soriano, exiliado, a caballo entre Machado y el 27. Acabaríamos editando su poesía completa en La Veleta. No tengo inclinaciones pedagógicas ni críticas, pero me encanta compartir con otros mis pequeños ‘descubrimientos’ y mis lecturas atrasadas y desviadas. Es lo que he hecho toda mi vida, y eso seguiré haciendo en las páginas del ABC Cultural, algo que me devuelve a aquellos años ochenta y noventa, cuando empecé ilusionado a ocuparme de estas cosas».Trapiello ha recibido, entre otros muchos galardones, el premio Mariano de Cavia y el Nadal. Su estilo inigualable ha desbordado los géneros. Novelista, dietarista, poeta y ensayista ha cambiado la percepción del estudio de la guerra civil y los años previos y posteriores en obras como ‘Las armas y las letras. Literatura y guerra civil’, obra que provocó arduas controversias porque impugnaba el relato hegemónico sobre aquellos días y aquellos autores, y también ‘Madrid 1945. La noche de los Cuatro Caminos’ y ‘Me piden que regrese’ o ‘Ayer no más’. El Quijote, del que escribió una versión modernizada, y la obra cervantina han sido el universo en el que más ha ahondado, con ‘Al morir don Quijote’, ‘Las vidas de Miguel de Cervantes’ y ‘El final de Sancho Panza y otras suertes’. Pero aparte de novelas como ‘El buque fantasma’, o ‘Los amigos del crimen perfecto’, si hay una obra singular en su producción es la colección de diarios ‘Salon de pasos perdidos’, que es en realidad una ‘novela en marcha’ que ya ha alcanzado 25 volúmenes con la última entrega, ‘De todo tiene’. Como poeta, finalmente, aunque no menos importante, publicó recientemente ‘La Fuente del Encanto: Poemas de una vida (1980-2021)’. Por último, como ensayista ha abordado en ‘Próspero viento’ un ejercicio de reflexión sobre su paso por la política y la cultura en los últimos cincuenta años. RSS de noticias de cultura
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