El barrio de El Torrejón en Huelva, otra más de los muchos deprimidos, de bloques con viviendas sociales y familias al límite de la exclusión. Calles de la droga y donde las penas se ahogan con la guitarra, cantando lo bueno y lo malo. Chatarra y mercadillos. Familias dedicadas a ir con su puesto vendiendo bragas, calzoncillos y calcetines . «A eso se dedican de forma oficial», señalan fuentes de la lucha antidroga de Huelva, que narran como en esas calles reinaban dos familias: Moriña y Salazar. Se casaron entre ellos y ahora se matan. Los dos clanes eran los más influyentes de este barrio del ‘trapicheo’, donde los ‘camellos’ rendían cuentas a los patriarcas para vender pequeñas dosis de marihuana. En ese ambiente, Saray Moriña quiso dejar al Baba. Así lo explicó la propia mujer en televisión. Lo reconoció cuando su marido mató a su hermano en el barrio del Torrejón en septiembre de 2024. Eso rompió la paz social.La respuesta al desamor fue un tiroteo. En el ataque el Baba mató a Ramón Moriña. Semanas después fue detenido en Guijón y enviado a prisión, pero para los Moriña no se había hecho justicia. Los Salazar se tuvieron que ir al destierra del barrio. El clan agraviado es el que se queda con todo. Es la compensación. Aún así no fue suficiente. Los Moriña volvieron a la carga. En Gibraleón hubo varios ataques y, algunas fuentes señalan que se hallaron granadas ocultas cerca de las viviendas de los familiares del Baba. Volvieron a irse a Isla Cristina, donde se disparó con armas de guerra desde una azotea. Hasta que en un ataque murió el padre del Baba y la madre quedó herida. Lejos de calmar las aguas, aquella muerte solo trajo más cuentas pendientes. Este pasado domingo, en medio de esta guerra de clanes, ha habido nuevos asesinato en Isla Cristina. Dos sicarios encapuchados desde una moto abrieron fuego con un AK-47 contra la madre del Baba y su hermana embarazada, ni siquiera eso la ha librado de la matanza. El bebé de ocho meses también murió con su madre. Al mismo tiempo, falleció un joven de 16 años que estaba allí. No tiene nada que ver con los dos clanes. Una bala perdida acabó con su vida. Y hay dos heridos. Uno es el sobrino del Baba de 18 años, que está herido de gravedad. La otra persona está herida leve. Un atentado al más puro estilo del sicariato, ya que hasta quemaron la moto y la AK para eliminar pruebas. Clanes de barrios deprimidos, vendedores ambulantes entre ‘camellos’ más que entre narcos, pero armados con un kalashnikov como miembros una guerrilla del Cuerno de África ha convertido una pelea matrimonial en una guerra de sicarios. El barrio de El Torrejón en Huelva, otra más de los muchos deprimidos, de bloques con viviendas sociales y familias al límite de la exclusión. Calles de la droga y donde las penas se ahogan con la guitarra, cantando lo bueno y lo malo. Chatarra y mercadillos. Familias dedicadas a ir con su puesto vendiendo bragas, calzoncillos y calcetines . «A eso se dedican de forma oficial», señalan fuentes de la lucha antidroga de Huelva, que narran como en esas calles reinaban dos familias: Moriña y Salazar. Se casaron entre ellos y ahora se matan. Los dos clanes eran los más influyentes de este barrio del ‘trapicheo’, donde los ‘camellos’ rendían cuentas a los patriarcas para vender pequeñas dosis de marihuana. En ese ambiente, Saray Moriña quiso dejar al Baba. Así lo explicó la propia mujer en televisión. Lo reconoció cuando su marido mató a su hermano en el barrio del Torrejón en septiembre de 2024. Eso rompió la paz social.La respuesta al desamor fue un tiroteo. En el ataque el Baba mató a Ramón Moriña. Semanas después fue detenido en Guijón y enviado a prisión, pero para los Moriña no se había hecho justicia. Los Salazar se tuvieron que ir al destierra del barrio. El clan agraviado es el que se queda con todo. Es la compensación. Aún así no fue suficiente. Los Moriña volvieron a la carga. En Gibraleón hubo varios ataques y, algunas fuentes señalan que se hallaron granadas ocultas cerca de las viviendas de los familiares del Baba. Volvieron a irse a Isla Cristina, donde se disparó con armas de guerra desde una azotea. Hasta que en un ataque murió el padre del Baba y la madre quedó herida. Lejos de calmar las aguas, aquella muerte solo trajo más cuentas pendientes. Este pasado domingo, en medio de esta guerra de clanes, ha habido nuevos asesinato en Isla Cristina. Dos sicarios encapuchados desde una moto abrieron fuego con un AK-47 contra la madre del Baba y su hermana embarazada, ni siquiera eso la ha librado de la matanza. El bebé de ocho meses también murió con su madre. Al mismo tiempo, falleció un joven de 16 años que estaba allí. No tiene nada que ver con los dos clanes. Una bala perdida acabó con su vida. Y hay dos heridos. Uno es el sobrino del Baba de 18 años, que está herido de gravedad. La otra persona está herida leve. Un atentado al más puro estilo del sicariato, ya que hasta quemaron la moto y la AK para eliminar pruebas. Clanes de barrios deprimidos, vendedores ambulantes entre ‘camellos’ más que entre narcos, pero armados con un kalashnikov como miembros una guerrilla del Cuerno de África ha convertido una pelea matrimonial en una guerra de sicarios. El barrio de El Torrejón en Huelva, otra más de los muchos deprimidos, de bloques con viviendas sociales y familias al límite de la exclusión. Calles de la droga y donde las penas se ahogan con la guitarra, cantando lo bueno y lo malo. Chatarra y mercadillos. Familias dedicadas a ir con su puesto vendiendo bragas, calzoncillos y calcetines . «A eso se dedican de forma oficial», señalan fuentes de la lucha antidroga de Huelva, que narran como en esas calles reinaban dos familias: Moriña y Salazar. Se casaron entre ellos y ahora se matan. Los dos clanes eran los más influyentes de este barrio del ‘trapicheo’, donde los ‘camellos’ rendían cuentas a los patriarcas para vender pequeñas dosis de marihuana. En ese ambiente, Saray Moriña quiso dejar al Baba. Así lo explicó la propia mujer en televisión. Lo reconoció cuando su marido mató a su hermano en el barrio del Torrejón en septiembre de 2024. Eso rompió la paz social.La respuesta al desamor fue un tiroteo. En el ataque el Baba mató a Ramón Moriña. Semanas después fue detenido en Guijón y enviado a prisión, pero para los Moriña no se había hecho justicia. Los Salazar se tuvieron que ir al destierra del barrio. El clan agraviado es el que se queda con todo. Es la compensación. Aún así no fue suficiente. Los Moriña volvieron a la carga. En Gibraleón hubo varios ataques y, algunas fuentes señalan que se hallaron granadas ocultas cerca de las viviendas de los familiares del Baba. Volvieron a irse a Isla Cristina, donde se disparó con armas de guerra desde una azotea. Hasta que en un ataque murió el padre del Baba y la madre quedó herida. Lejos de calmar las aguas, aquella muerte solo trajo más cuentas pendientes. Este pasado domingo, en medio de esta guerra de clanes, ha habido nuevos asesinato en Isla Cristina. Dos sicarios encapuchados desde una moto abrieron fuego con un AK-47 contra la madre del Baba y su hermana embarazada, ni siquiera eso la ha librado de la matanza. El bebé de ocho meses también murió con su madre. Al mismo tiempo, falleció un joven de 16 años que estaba allí. No tiene nada que ver con los dos clanes. Una bala perdida acabó con su vida. Y hay dos heridos. Uno es el sobrino del Baba de 18 años, que está herido de gravedad. La otra persona está herida leve. Un atentado al más puro estilo del sicariato, ya que hasta quemaron la moto y la AK para eliminar pruebas. Clanes de barrios deprimidos, vendedores ambulantes entre ‘camellos’ más que entre narcos, pero armados con un kalashnikov como miembros una guerrilla del Cuerno de África ha convertido una pelea matrimonial en una guerra de sicarios. RSS de noticias de espana/andalucia
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