Después de 30 años en Jockey, otros 13 en Zalacaín y unos cuantos en el Club 31 y La Meridiana de Marbella, Carmelo Pérez Valdunciel, (Zamora, 1952), es historia de la gastronomía y también historia de España. Un jefe de sala que vio desfilar por las mesas de los mejores restaurantes de Madrid a jefes de Estado, políticos de todo signo y celebridades internacionales, y fue testigo directo de alianzas políticas imposibles, intrigas financieras de altísimo nivel o del futuro deportivo de estrellas como Maradona. «Pero la discreción y la privacidad de los clientes son sagradas», nos dice desde Marbella, donde vive una jubilación tranquila.
El inolvidable jefe de sala cree que los jóvenes no beben vino porque prefieren el tardeo y beber a otras horas. También recuerda anécdotas de su famosa clientela. «Se ha perdido exigencia en los paladares».
Después de 30 años en Jockey, otros 13 en Zalacaín y unos cuantos en el Club 31 y La Meridiana de Marbella, Carmelo Pérez Valdunciel, (Zamora, 1952), es historia de la gastronomía y también historia de España. Un jefe de sala que vio desfilar por las mesas de los mejores restaurantes de Madrid a jefes de Estado, políticos de todo signo y celebridades internacionales, y fue testigo directo de alianzas políticas imposibles, intrigas financieras de altísimo nivel o del futuro deportivo de estrellas como Maradona. «Pero la discreción y la privacidad de los clientes son sagradas», nos dice desde Marbella, donde vive una jubilación tranquila.
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