El uso de los trenes de Alta Velocidad no había caído tanto desde la pandemia y, puntualmente, durante el primer trimestre del año tras el trágico accidente de Adamuz . Los trenes más rápidos con los que cuenta el sistema ferroviario son cada vez menos demandados, y la pérdida del interés de los ciudadanos por emplearlos para realizar sus desplazamientos es aún más llamativa en verano.El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de publicar la ‘Informe de Transporte de Personas’, que a cierre de este junio recogía un descenso de la utilización de los convoyes de Alta Velocidad del 10 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.El dato, además de constituir un triste récord negativo en toda la serie histórica a excepción de los dos primeros meses de 2026 y por la catástrofe del Alvia y el Iryo en la provincia de Córdoba, profundiza en una tendencia que le resta protagonismo al transporte ferroviario con la tecnología más avanzada, y que el tiempo dirá si se ha agravado en julio y si lo ha seguido haciendo en agosto.En condiciones normales, los viajeros de la Alta Velocidad rozan el millón en Andalucía cada mes: 490.000 se montan en un vagón del trazado Madrid-Sevilla, y casi los mismos (483.000) lo hacen en la línea que enlaza la capital de España con Málaga y Granada. Así, la pérdida de usuarios se acercó durante el mes de junio a los cien mil.La impopular situación del AVE, cuyo sello de calidad y de puntualidad se emborronó hace años sin que se atisbe una enmienda firme, se extiende al resto de los servicios ferroviarios, que en general han experimentado en junio una bajada del 8,2 por ciento de su demanda, de acuerdo al citado documento del Instituto Nacional de Estadística. El caso más sonoro es de la Media Distancia, que ha caído un 23,5 por ciento en relación al mismo mes de 2025. Los Cercanías, de su lado, experimentaron una evolución negativa del 7 por ciento, mientras que la larga distancia ha descendido un 9,5 por ciento.Retrasos y cancelaciones durante todo el añoLos continuos retrasos en las conexiones y la mala fama que persiguen al tren desde el accidente de Adamuz han hecho mella en los viajeros, muchos de los cuales no pierden de vista que la conexión del Alta Velocidad entre Málaga y la capital de España ha estado casi cuatro meses cortada este año. Los ejemplos son múltiples: el Media Distancia entre Jerez de la Frontera y Sevilla registra con mucha frecuencia retrasos, y estudiantes como Alonso, que lo frecuenta a diario debido a la asistencia a la universidad, llevan denunciando durante años esta situación, ya que no solo llegan tarde a clase y pierden la oportunidad de obtener los apuntes, sino que esta condición le afecta también en las convocatorias oficiales, donde apenas minutos antes de coger el tren se lo cancelan. «Menos mal que mis padres entran tarde a trabajar y me llevan a Sevilla: habría ido a segunda convocatoria si dependiera del tren», señala.Su último problema con este transporte fue el pasado miércoles, cuando debía ir a Sevilla para tomar un AVE hacia Madrid , donde le habían contratado para un evento. Este servicio volvió a cancelarse apenas unos minutos antes de la hora prevista para la salida del tren de la estación. Alonso volvió a recurrir a sus padres, llegando apenas con tiempo para el próximo viaje.Alternativa del autobúsAnte el fallo o averías de trenes, una alternativa que pone la compañía es el autobús, estos recogen a los pasajeros en el punto del fallo y los llevan hasta la estación de destinos, provocando retrasos en los horarios de las personas e inconvenientes relacionados con ello. Esto le pasó a Raúl, quien tuvo que ir de imprevisto a Jaén , ya que la producción de un cortometraje se había olvidado del equipo de sonido de un compañero.El joven salió de Sevilla en el primer tren rumbo a Jaén sobre las siete de la mañana. «Íbamos bien de tiempo, aunque con el retraso típico de siempre, pero eso ya lo teníamos contemplado», subraya. A la altura de Córdoba , el vagón paró. «Yo me vi en un pueblo perdido sin estación, ni batería y donde apenas había cobertura», completa. Tras cargar un poco el móvil en un bar donde varios pasajeros decidieron tomar algo, la compañía mandó un autobús con destino a la estación de tren de Jaén.Llegó sobre las ocho de la tarde a la estación, donde dejó el material a su compañero, allí intentó coger un billete de vuelta, pero ante el temor de que le ocurriera lo mismo, optó por un ‘BlaBlaCar’ . El conductor de este llegó en apenas quince minutos. «Llegué a casa tarde porque eran unas horitas de camino, pero te aseguro que más rápido que el tren íbamos», relata. Noche en hotelesA cuenta de los retrasos ferroviarios, agencias de viajes como Viajes Puerta de Sevilla reportan cómo muchos usuarios que anteriormente enlazaban el viaje en tren con un vuelo hacia su destino han optado por buscar alojamiento en la ciudad donde se encuentra el aeropuerto. Esto hace que aumente el gasto del traslado por creces, ya que la mayoría se quedan en ciudades como Madrid.A esto se le suma el alquiler de vehículos para poder ir con tiempo al aeropuerto, en el caso anterior y aquellos que deciden salir el mismo día del vuelo, rentan coches en su ciudad y los dejan una vez llegan.Algunos deciden ‘jugársela’ y viajan en tren hasta las ciudades donde cogerán el vuelo, yendo a contrarreloj y con una alta posibilidad de quedarse en tierra por perder el vuelo.Resurgir del transporte por carretera colectivoEn otras provincias como Cádiz , debido al retraso de los trenes, muchos han optado por los autobuses, que «son más fiables y no tienen incidencias recurrentes ». Según Viajes Rico, los destinos principales son Sevilla, Málaga y Madrid. «Esto viene bien porque amplía los destinos a lugares que no tienen tren y la gente puede ir a ellos sin tener que hacer transbordos», indica la firma.Sin embargo, en otras zonas como Córdoba o Huelva esto no se ha visto reflejado, donde el tren sigue siendo el medio de transporte líder . «Es verdad que tras el accidente de Adamuz la gente no quería cogerlo, pero con el paso del tiempo volvió a usarlo con normalidad», asegura Viajes Luz. Aunque siguen reportando los retrasos habituales que obligan a los usuarios a «dormir una noche antes del vuelo cerca del aeropuerto para no perder el avión».Otros optan por coger el tren con muchas horas de antelación antes del vuelo que parte de Madrid hacia destinos internacionales, llegando a adelantarse entre ocho y diez horas . «Si el vuelo lo tienen a las diez de la noche, los viajeros cogen el tren a las nueve de la mañana y llegan a tiempo», comenta Plan Viajero.Aumento del BlaBlaCarLos jóvenes, en época de vacaciones como verano, puentes o festividades, han visto cómo el BlaBlaCar se ha convertido en uno de sus mejores aliados . Este concepto, donde varias personas comparten un coche y los gastos de gasolina del coche y viajan hasta el mismo destino o lugares de paso, ha abierto una forma de viajar que va en aumento. A este grupo se le suman trabajadores, quienes varían de localización a lo largo del mes y encuentran esta forma la más rápida, económica y efectiva. Esto se debe a que hay coches ‘operativos’ a todas horas del día, dado los desplazamientos diarios de las personas.En el caso de los estudiantes, este medio es una gran opción, ya que «los trenes están carísimos y, aparte de llegar tarde, algunos los cancelan». Por ello, cuando van a la universidad o de vuelta a casa, cada vez son más los que utilizan BlaBlaCar, asegurándose de que van a llegar a su destino en el tiempo indicado.Adif AV aumenta un 82% sus pérdidas hasta marzo por la caída del tráfico tras los accidentes de enero Adif Alta Velocidad, la empresa pública que gestiona la red de alta velocidad española, registró unas pérdidas de 133 millones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que supone un incremento del 81,7% respecto a los ‘números rojos’ de 73,2 millones de euros contabilizados en el mismo periodo del año anterior. Esta evolución desfavorable coincide con un descenso del 20,3% en la cifra de negocios de la compañía, que ascendió a 165 millones de euros entre enero y marzo, frente a los 207 millones registrados un año antes, según se desprende de las últimas cuentas financieras de la empresa. Esta caída en la facturación responde a la reducción del tráfico ferroviario registrada durante los primeros meses del año, después de que el servicio se viese alterado tras los accidentes mortales de enero en Adamuz y Gelida (Barcelona). La sucesión de varios incidentes a lo largo de pocas semanas obligó a Adif a imponer limitaciones de velocidad y reprogramaciones del servicio, que junto a la suspensión del servicio Madrid-Andalucía produjeron una merma en los cánones que Renfe, Iryo y Ouigo pagan por el uso de las vías. Además, Adif AV ha provisionado 18 millones de euros para cubrir cualquier indemnización a la que tuviese que hacer frente por el accidente de Adamuz y que no esté cubierta por su seguro de responsabilidad civil. La reducción del volumen de ingresos también arrastró al resultado de explotación a terrenos negativos, arrojando un balance desfavorable de 40,3 millones de euros, en contraste con el beneficio operativo de 11,9 millones obtenido en los tres primeros meses del año 2025. El uso de los trenes de Alta Velocidad no había caído tanto desde la pandemia y, puntualmente, durante el primer trimestre del año tras el trágico accidente de Adamuz . Los trenes más rápidos con los que cuenta el sistema ferroviario son cada vez menos demandados, y la pérdida del interés de los ciudadanos por emplearlos para realizar sus desplazamientos es aún más llamativa en verano.El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de publicar la ‘Informe de Transporte de Personas’, que a cierre de este junio recogía un descenso de la utilización de los convoyes de Alta Velocidad del 10 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.El dato, además de constituir un triste récord negativo en toda la serie histórica a excepción de los dos primeros meses de 2026 y por la catástrofe del Alvia y el Iryo en la provincia de Córdoba, profundiza en una tendencia que le resta protagonismo al transporte ferroviario con la tecnología más avanzada, y que el tiempo dirá si se ha agravado en julio y si lo ha seguido haciendo en agosto.En condiciones normales, los viajeros de la Alta Velocidad rozan el millón en Andalucía cada mes: 490.000 se montan en un vagón del trazado Madrid-Sevilla, y casi los mismos (483.000) lo hacen en la línea que enlaza la capital de España con Málaga y Granada. Así, la pérdida de usuarios se acercó durante el mes de junio a los cien mil.La impopular situación del AVE, cuyo sello de calidad y de puntualidad se emborronó hace años sin que se atisbe una enmienda firme, se extiende al resto de los servicios ferroviarios, que en general han experimentado en junio una bajada del 8,2 por ciento de su demanda, de acuerdo al citado documento del Instituto Nacional de Estadística. El caso más sonoro es de la Media Distancia, que ha caído un 23,5 por ciento en relación al mismo mes de 2025. Los Cercanías, de su lado, experimentaron una evolución negativa del 7 por ciento, mientras que la larga distancia ha descendido un 9,5 por ciento.Retrasos y cancelaciones durante todo el añoLos continuos retrasos en las conexiones y la mala fama que persiguen al tren desde el accidente de Adamuz han hecho mella en los viajeros, muchos de los cuales no pierden de vista que la conexión del Alta Velocidad entre Málaga y la capital de España ha estado casi cuatro meses cortada este año. Los ejemplos son múltiples: el Media Distancia entre Jerez de la Frontera y Sevilla registra con mucha frecuencia retrasos, y estudiantes como Alonso, que lo frecuenta a diario debido a la asistencia a la universidad, llevan denunciando durante años esta situación, ya que no solo llegan tarde a clase y pierden la oportunidad de obtener los apuntes, sino que esta condición le afecta también en las convocatorias oficiales, donde apenas minutos antes de coger el tren se lo cancelan. «Menos mal que mis padres entran tarde a trabajar y me llevan a Sevilla: habría ido a segunda convocatoria si dependiera del tren», señala.Su último problema con este transporte fue el pasado miércoles, cuando debía ir a Sevilla para tomar un AVE hacia Madrid , donde le habían contratado para un evento. Este servicio volvió a cancelarse apenas unos minutos antes de la hora prevista para la salida del tren de la estación. Alonso volvió a recurrir a sus padres, llegando apenas con tiempo para el próximo viaje.Alternativa del autobúsAnte el fallo o averías de trenes, una alternativa que pone la compañía es el autobús, estos recogen a los pasajeros en el punto del fallo y los llevan hasta la estación de destinos, provocando retrasos en los horarios de las personas e inconvenientes relacionados con ello. Esto le pasó a Raúl, quien tuvo que ir de imprevisto a Jaén , ya que la producción de un cortometraje se había olvidado del equipo de sonido de un compañero.El joven salió de Sevilla en el primer tren rumbo a Jaén sobre las siete de la mañana. «Íbamos bien de tiempo, aunque con el retraso típico de siempre, pero eso ya lo teníamos contemplado», subraya. A la altura de Córdoba , el vagón paró. «Yo me vi en un pueblo perdido sin estación, ni batería y donde apenas había cobertura», completa. Tras cargar un poco el móvil en un bar donde varios pasajeros decidieron tomar algo, la compañía mandó un autobús con destino a la estación de tren de Jaén.Llegó sobre las ocho de la tarde a la estación, donde dejó el material a su compañero, allí intentó coger un billete de vuelta, pero ante el temor de que le ocurriera lo mismo, optó por un ‘BlaBlaCar’ . El conductor de este llegó en apenas quince minutos. «Llegué a casa tarde porque eran unas horitas de camino, pero te aseguro que más rápido que el tren íbamos», relata. Noche en hotelesA cuenta de los retrasos ferroviarios, agencias de viajes como Viajes Puerta de Sevilla reportan cómo muchos usuarios que anteriormente enlazaban el viaje en tren con un vuelo hacia su destino han optado por buscar alojamiento en la ciudad donde se encuentra el aeropuerto. Esto hace que aumente el gasto del traslado por creces, ya que la mayoría se quedan en ciudades como Madrid.A esto se le suma el alquiler de vehículos para poder ir con tiempo al aeropuerto, en el caso anterior y aquellos que deciden salir el mismo día del vuelo, rentan coches en su ciudad y los dejan una vez llegan.Algunos deciden ‘jugársela’ y viajan en tren hasta las ciudades donde cogerán el vuelo, yendo a contrarreloj y con una alta posibilidad de quedarse en tierra por perder el vuelo.Resurgir del transporte por carretera colectivoEn otras provincias como Cádiz , debido al retraso de los trenes, muchos han optado por los autobuses, que «son más fiables y no tienen incidencias recurrentes ». Según Viajes Rico, los destinos principales son Sevilla, Málaga y Madrid. «Esto viene bien porque amplía los destinos a lugares que no tienen tren y la gente puede ir a ellos sin tener que hacer transbordos», indica la firma.Sin embargo, en otras zonas como Córdoba o Huelva esto no se ha visto reflejado, donde el tren sigue siendo el medio de transporte líder . «Es verdad que tras el accidente de Adamuz la gente no quería cogerlo, pero con el paso del tiempo volvió a usarlo con normalidad», asegura Viajes Luz. Aunque siguen reportando los retrasos habituales que obligan a los usuarios a «dormir una noche antes del vuelo cerca del aeropuerto para no perder el avión».Otros optan por coger el tren con muchas horas de antelación antes del vuelo que parte de Madrid hacia destinos internacionales, llegando a adelantarse entre ocho y diez horas . «Si el vuelo lo tienen a las diez de la noche, los viajeros cogen el tren a las nueve de la mañana y llegan a tiempo», comenta Plan Viajero.Aumento del BlaBlaCarLos jóvenes, en época de vacaciones como verano, puentes o festividades, han visto cómo el BlaBlaCar se ha convertido en uno de sus mejores aliados . Este concepto, donde varias personas comparten un coche y los gastos de gasolina del coche y viajan hasta el mismo destino o lugares de paso, ha abierto una forma de viajar que va en aumento. A este grupo se le suman trabajadores, quienes varían de localización a lo largo del mes y encuentran esta forma la más rápida, económica y efectiva. Esto se debe a que hay coches ‘operativos’ a todas horas del día, dado los desplazamientos diarios de las personas.En el caso de los estudiantes, este medio es una gran opción, ya que «los trenes están carísimos y, aparte de llegar tarde, algunos los cancelan». Por ello, cuando van a la universidad o de vuelta a casa, cada vez son más los que utilizan BlaBlaCar, asegurándose de que van a llegar a su destino en el tiempo indicado.Adif AV aumenta un 82% sus pérdidas hasta marzo por la caída del tráfico tras los accidentes de enero Adif Alta Velocidad, la empresa pública que gestiona la red de alta velocidad española, registró unas pérdidas de 133 millones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que supone un incremento del 81,7% respecto a los ‘números rojos’ de 73,2 millones de euros contabilizados en el mismo periodo del año anterior. Esta evolución desfavorable coincide con un descenso del 20,3% en la cifra de negocios de la compañía, que ascendió a 165 millones de euros entre enero y marzo, frente a los 207 millones registrados un año antes, según se desprende de las últimas cuentas financieras de la empresa. Esta caída en la facturación responde a la reducción del tráfico ferroviario registrada durante los primeros meses del año, después de que el servicio se viese alterado tras los accidentes mortales de enero en Adamuz y Gelida (Barcelona). La sucesión de varios incidentes a lo largo de pocas semanas obligó a Adif a imponer limitaciones de velocidad y reprogramaciones del servicio, que junto a la suspensión del servicio Madrid-Andalucía produjeron una merma en los cánones que Renfe, Iryo y Ouigo pagan por el uso de las vías. Además, Adif AV ha provisionado 18 millones de euros para cubrir cualquier indemnización a la que tuviese que hacer frente por el accidente de Adamuz y que no esté cubierta por su seguro de responsabilidad civil. La reducción del volumen de ingresos también arrastró al resultado de explotación a terrenos negativos, arrojando un balance desfavorable de 40,3 millones de euros, en contraste con el beneficio operativo de 11,9 millones obtenido en los tres primeros meses del año 2025. El uso de los trenes de Alta Velocidad no había caído tanto desde la pandemia y, puntualmente, durante el primer trimestre del año tras el trágico accidente de Adamuz . Los trenes más rápidos con los que cuenta el sistema ferroviario son cada vez menos demandados, y la pérdida del interés de los ciudadanos por emplearlos para realizar sus desplazamientos es aún más llamativa en verano.El Instituto Nacional de Estadística (INE) acaba de publicar la ‘Informe de Transporte de Personas’, que a cierre de este junio recogía un descenso de la utilización de los convoyes de Alta Velocidad del 10 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.El dato, además de constituir un triste récord negativo en toda la serie histórica a excepción de los dos primeros meses de 2026 y por la catástrofe del Alvia y el Iryo en la provincia de Córdoba, profundiza en una tendencia que le resta protagonismo al transporte ferroviario con la tecnología más avanzada, y que el tiempo dirá si se ha agravado en julio y si lo ha seguido haciendo en agosto.En condiciones normales, los viajeros de la Alta Velocidad rozan el millón en Andalucía cada mes: 490.000 se montan en un vagón del trazado Madrid-Sevilla, y casi los mismos (483.000) lo hacen en la línea que enlaza la capital de España con Málaga y Granada. Así, la pérdida de usuarios se acercó durante el mes de junio a los cien mil.La impopular situación del AVE, cuyo sello de calidad y de puntualidad se emborronó hace años sin que se atisbe una enmienda firme, se extiende al resto de los servicios ferroviarios, que en general han experimentado en junio una bajada del 8,2 por ciento de su demanda, de acuerdo al citado documento del Instituto Nacional de Estadística. El caso más sonoro es de la Media Distancia, que ha caído un 23,5 por ciento en relación al mismo mes de 2025. Los Cercanías, de su lado, experimentaron una evolución negativa del 7 por ciento, mientras que la larga distancia ha descendido un 9,5 por ciento.Retrasos y cancelaciones durante todo el añoLos continuos retrasos en las conexiones y la mala fama que persiguen al tren desde el accidente de Adamuz han hecho mella en los viajeros, muchos de los cuales no pierden de vista que la conexión del Alta Velocidad entre Málaga y la capital de España ha estado casi cuatro meses cortada este año. Los ejemplos son múltiples: el Media Distancia entre Jerez de la Frontera y Sevilla registra con mucha frecuencia retrasos, y estudiantes como Alonso, que lo frecuenta a diario debido a la asistencia a la universidad, llevan denunciando durante años esta situación, ya que no solo llegan tarde a clase y pierden la oportunidad de obtener los apuntes, sino que esta condición le afecta también en las convocatorias oficiales, donde apenas minutos antes de coger el tren se lo cancelan. «Menos mal que mis padres entran tarde a trabajar y me llevan a Sevilla: habría ido a segunda convocatoria si dependiera del tren», señala.Su último problema con este transporte fue el pasado miércoles, cuando debía ir a Sevilla para tomar un AVE hacia Madrid , donde le habían contratado para un evento. Este servicio volvió a cancelarse apenas unos minutos antes de la hora prevista para la salida del tren de la estación. Alonso volvió a recurrir a sus padres, llegando apenas con tiempo para el próximo viaje.Alternativa del autobúsAnte el fallo o averías de trenes, una alternativa que pone la compañía es el autobús, estos recogen a los pasajeros en el punto del fallo y los llevan hasta la estación de destinos, provocando retrasos en los horarios de las personas e inconvenientes relacionados con ello. Esto le pasó a Raúl, quien tuvo que ir de imprevisto a Jaén , ya que la producción de un cortometraje se había olvidado del equipo de sonido de un compañero.El joven salió de Sevilla en el primer tren rumbo a Jaén sobre las siete de la mañana. «Íbamos bien de tiempo, aunque con el retraso típico de siempre, pero eso ya lo teníamos contemplado», subraya. A la altura de Córdoba , el vagón paró. «Yo me vi en un pueblo perdido sin estación, ni batería y donde apenas había cobertura», completa. Tras cargar un poco el móvil en un bar donde varios pasajeros decidieron tomar algo, la compañía mandó un autobús con destino a la estación de tren de Jaén.Llegó sobre las ocho de la tarde a la estación, donde dejó el material a su compañero, allí intentó coger un billete de vuelta, pero ante el temor de que le ocurriera lo mismo, optó por un ‘BlaBlaCar’ . El conductor de este llegó en apenas quince minutos. «Llegué a casa tarde porque eran unas horitas de camino, pero te aseguro que más rápido que el tren íbamos», relata. Noche en hotelesA cuenta de los retrasos ferroviarios, agencias de viajes como Viajes Puerta de Sevilla reportan cómo muchos usuarios que anteriormente enlazaban el viaje en tren con un vuelo hacia su destino han optado por buscar alojamiento en la ciudad donde se encuentra el aeropuerto. Esto hace que aumente el gasto del traslado por creces, ya que la mayoría se quedan en ciudades como Madrid.A esto se le suma el alquiler de vehículos para poder ir con tiempo al aeropuerto, en el caso anterior y aquellos que deciden salir el mismo día del vuelo, rentan coches en su ciudad y los dejan una vez llegan.Algunos deciden ‘jugársela’ y viajan en tren hasta las ciudades donde cogerán el vuelo, yendo a contrarreloj y con una alta posibilidad de quedarse en tierra por perder el vuelo.Resurgir del transporte por carretera colectivoEn otras provincias como Cádiz , debido al retraso de los trenes, muchos han optado por los autobuses, que «son más fiables y no tienen incidencias recurrentes ». Según Viajes Rico, los destinos principales son Sevilla, Málaga y Madrid. «Esto viene bien porque amplía los destinos a lugares que no tienen tren y la gente puede ir a ellos sin tener que hacer transbordos», indica la firma.Sin embargo, en otras zonas como Córdoba o Huelva esto no se ha visto reflejado, donde el tren sigue siendo el medio de transporte líder . «Es verdad que tras el accidente de Adamuz la gente no quería cogerlo, pero con el paso del tiempo volvió a usarlo con normalidad», asegura Viajes Luz. Aunque siguen reportando los retrasos habituales que obligan a los usuarios a «dormir una noche antes del vuelo cerca del aeropuerto para no perder el avión».Otros optan por coger el tren con muchas horas de antelación antes del vuelo que parte de Madrid hacia destinos internacionales, llegando a adelantarse entre ocho y diez horas . «Si el vuelo lo tienen a las diez de la noche, los viajeros cogen el tren a las nueve de la mañana y llegan a tiempo», comenta Plan Viajero.Aumento del BlaBlaCarLos jóvenes, en época de vacaciones como verano, puentes o festividades, han visto cómo el BlaBlaCar se ha convertido en uno de sus mejores aliados . Este concepto, donde varias personas comparten un coche y los gastos de gasolina del coche y viajan hasta el mismo destino o lugares de paso, ha abierto una forma de viajar que va en aumento. A este grupo se le suman trabajadores, quienes varían de localización a lo largo del mes y encuentran esta forma la más rápida, económica y efectiva. Esto se debe a que hay coches ‘operativos’ a todas horas del día, dado los desplazamientos diarios de las personas.En el caso de los estudiantes, este medio es una gran opción, ya que «los trenes están carísimos y, aparte de llegar tarde, algunos los cancelan». Por ello, cuando van a la universidad o de vuelta a casa, cada vez son más los que utilizan BlaBlaCar, asegurándose de que van a llegar a su destino en el tiempo indicado.Adif AV aumenta un 82% sus pérdidas hasta marzo por la caída del tráfico tras los accidentes de enero Adif Alta Velocidad, la empresa pública que gestiona la red de alta velocidad española, registró unas pérdidas de 133 millones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que supone un incremento del 81,7% respecto a los ‘números rojos’ de 73,2 millones de euros contabilizados en el mismo periodo del año anterior. Esta evolución desfavorable coincide con un descenso del 20,3% en la cifra de negocios de la compañía, que ascendió a 165 millones de euros entre enero y marzo, frente a los 207 millones registrados un año antes, según se desprende de las últimas cuentas financieras de la empresa. Esta caída en la facturación responde a la reducción del tráfico ferroviario registrada durante los primeros meses del año, después de que el servicio se viese alterado tras los accidentes mortales de enero en Adamuz y Gelida (Barcelona). La sucesión de varios incidentes a lo largo de pocas semanas obligó a Adif a imponer limitaciones de velocidad y reprogramaciones del servicio, que junto a la suspensión del servicio Madrid-Andalucía produjeron una merma en los cánones que Renfe, Iryo y Ouigo pagan por el uso de las vías. Además, Adif AV ha provisionado 18 millones de euros para cubrir cualquier indemnización a la que tuviese que hacer frente por el accidente de Adamuz y que no esté cubierta por su seguro de responsabilidad civil. La reducción del volumen de ingresos también arrastró al resultado de explotación a terrenos negativos, arrojando un balance desfavorable de 40,3 millones de euros, en contraste con el beneficio operativo de 11,9 millones obtenido en los tres primeros meses del año 2025. RSS de noticias de espana/andalucia
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