La salida a bolsa de Digi del próximo jueves está revelando numerosas interioridades del operador de telecomunicaciones gracias a la información facilitada a los inversores. Una de ellas es el crudo retrato que hace de los posibles efectos de la nueva Ley de Ciberseguridad europea que busca que los operadores de telecomunicaciones retiren los elementos chinos no solo de las redes móviles, sino también de las redes fijas. Esta exigencia ha sido considerada desmesurada por el sector por su elevado coste, pero ahora el grupo rumano sube un tono y considera que además no es posible.
La empresa no utiliza proveedores chinos en su red móvil, pero sí en la red fija donde ZTE ocupa un rol clave
La salida a bolsa de Digi del próximo jueves está revelando numerosas interioridades del operador de telecomunicaciones gracias a la información facilitada a los inversores. Una de ellas es el crudo retrato que hace de los posibles efectos de la nueva Ley de Ciberseguridad europea que busca que los operadores de telecomunicaciones retiren los elementos chinos no solo de las redes móviles, sino también de las redes fijas. Esta exigencia ha sido considerada desmesurada por el sector por su elevado coste, pero ahora el grupo rumano sube un tono y considera que además no es posible.
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