De las derrotas tan ajustadas como la sufrida por el Caja 87 en San Pablo contra el Covirán Granada también se aprende. Hay que mirar la letra pequeña, en este caso las estadísticas, para comprender qué le faltó al equipo de Juani Díez para llevarse el partido tras un esfuerzo tan descomunal como necesario después de un primer cuarto infame que lo obligó a ir a remolque. Apenas seis triples de 23 intentos convirtió el Caja 87, cuya mayor mácula se descubre en el tiro libre: 19 de 31 lanzamientos convertidos. Se fallaron doce, muchos en cualquier partido, pero sobre todo en uno así, de tanta exigencia física y mental en el que la importancia de los pequeños detalles se sublimó con el paso de los minutos, y especialmente en el tiempo extra que se escapó por falta de acierto, mejorables gestiones de la ventaja y la aparición estelar de un Parham II que se erigió en el hombre del partido. El Caja 87 no supo defenderlo y acabó, tras tanto remar y pelear, ahogado en la orilla.A Moody le hizo la corbata el primer triple, pero no el segundo (76-73) ni el tercero (79-75), ya en la prórroga. Tacita a tacita anotaba el Covirán desde el tiro libre, siguiendo las huellas de su rival, sin perderle la pista en una prórroga ya ajedrecística, donde se pensaba el segundo movimiento antes de mover la ficha. El 80-77 lo igualaba Parham II con una excelente penetración adornada del tiro adicional. Luego fotocopiaba dos veces más el mismo movimiento para elevar el 81-84, ya con Moody en el banquillo y el Caja 87, sin Bolavie y con casi todos los ases agotados. Un mal ataque sevillano, con 49 segundos en el reloj, culminó en un triple errado por Varela antes del lanzamiento, también fallado por Webster, que finiquitó un encuentro interminable, de tanta pasión como suspense. El Caja 87 entró con mal pie al partido Arrancó frío, sin chispa ni el nervio necesario para desestabilizar al menos el andamiaje de un equipo repleto de jugadores con chasis ACB. Con 0-6, Webster relevó a Moody como primera medida de Juani Díez para dinamizar el ataque sevillano. Un rebote ofensivo de Mendikote transformaba la primera canasta cajista cuando ya se habían consumido dos minutos y medio de partido, pero el Covirán, muy activo en defensa, ensuciaba todos los ataques de su rival y se disparó hasta el 2-11 con triple de McGrew. Varela conectaba bajo aro con Bolavie en un errático Caja 87 que necesitaba un esfuerzo extraordinario para anotar y se mostraba absolutamente cegado desde la línea del tiro libre. Apenas siete puntos, tras mate de Bolavie, acumulaba en siete minutos. Y afortunadamente seguía en partido porque el Covirán tampoco fue precisamente un dechado de finura en el tiro. Aun así, la concesión de triples liberados le permitió doblar en el marcador y escaparse hasta el 9-20 ante un apático y gripado Caja 87, muy apagado, entonces sobrepasado físicamente por un incómodo adversario que le aplicó el rodillo en el primer cuarto (11-23).Soumbey-Alley al rescateMuy lejos del nivel esperado, el Caja 87 necesitaba reaccionar buscando soluciones contra la asfixiante defensa del Covirán, que difícilmente concedía lanzamientos liberados. Ahí radicaba su fortaleza. Como, además, el Caja 87 no rentabilizaba sus visitas al 4,60, la remontada no se avistaba. Saliendo del banquillo, Soumbey-Alley abrió gas y aumentó las revoluciones de su equipo (17-23) ante un Granada empeñado en pegarle el hachazo al partido aplicando el veneno del tiro exterior.Parcial de 6-0 y Soumbey-Alley, con la cinta en la cabeza, se multiplicaba, defendía con firmeza, reboteaba y asumía tiros, crecido. Subían la intensidad los anfitriones, o al menos lo intentaban, pero el Covirán aumentaba la distancia de seguridad y colocaba los 13 de ventaja tras triples de Kljajic, McGrew y técnica a Latorre (19-32). Sin Soumbey-Alley en la cancha, el Caja 87 no encontró un solo referente al que agarrarse más allá del ardor, la garra y el físico de Mendikote. El público, disconforme con el arbitraje, la tomó con los jueces del partido, pero el verdadero problema radicaba en lo puramente baloncestístico. La diferencia era entonces abismal (21-35). El Covirán tenía completamente maniatado al Caja 87, que se estampaba contra la defensa granadina una y otra vez sin que pudiera poner en órbita a ninguno de sus estiletes ofensivos. En un ritmo pastoso y lento, de mucho contacto, con pocas transiciones y un viaje tras otro al 4,60, el Covirán Granada se sentía muy cómodo y acorazado, en el camino correcto (23-37). En ese bloqueo persistente, el Caja 87 no se descompuso. Insistió con Nacho Varela a los mandos y cocinó un 6-0 (28-37) que Gauzin respondió con un 3+1 y falta de Webster (29-41). Bolavie falló otros dos tiros libres, pero luego el belga se redimió anotando bajo aro y confirmando, al descanso, que la suya era la más productiva vía anotadora de su equipo (31-41). En el ecuador, los sevillanos apenas habían facturado 8 de sus 17 tiros libres y uno de sus ocho lanzamientos triples. De capa caída estaba el ataque, negado por esa tupida y bien ajustada defensa visitante en la que se enredaron, sin saber cómo zafarse, los hombres de Juani Díez.Soumbey-Alley lanza a canasta ante la intimidante presencia de Kravic Juan FloresGiro tras el descansoVarela bajaba de los diez al comienzo del tercer cuarto, y por dos veces, mediante sendos triples que precedieron a un mate atronador, bestial, de Bolavie, a una mano y por el carril central posterizando a Barro en la jugada más espectacular del partido (41-46). Soumbey-Alley, todo corazón y compromiso, se lanzó hasta dos veces al suelo jugándose el físico en busca de una pelota imposible y elevando la cota del esfuerzo del equipo. Transformó dos tiros libres de una falta flagrante (43-46) y se marchó al banco con una sentida y merecida ovación de la grada. Microondas total, el togolés había cambiado el encuentro con su despliegue de energía mientras el Caja 87 seguía restando mediante el efectivo juego de pies de Ramón Vilà. Bolavie, desde el 4,60, completaba la remontada (50-49) y un parcial de 19-8 desde el descanso. Definitivamente se había reactivado el Caja 87, mucho más vivo, intenso y atento al rebote. Moody estrenaba su casillero de triples (55-52) y Cecilia ya empezaba a hacerse notar mientras Kljajic daba un paso al frente para liderar el ataque de su equipo con el partido en un pañuelo, absolutamente nivelado. Rafa García erraba lo ‘infallable’ en una penetración con extensión y Moody, con una ‘bombita’ dejaba el 59-60 al final del tercer periodo.Ficha técnica Insolac Caja 87 (11+20+28+14+8) : Nacho Varela (11), Moody (15), Mendikote (10), Dedovic (-), Bolavie (15) -quinteto inicial-; Cecilia (-), Soumbey-Alley (9), Webster (6), Vilà (7), Latorre (4), Franch (-), Rafa García (4). Covirán Granada (23+18+19+13+11) : Gauzin (13), Kljajic (18), Kamba (-), McGrew (9), Barro (15) -quinteto inicial-; Rousselle (4), Niang (-), Parham II (21), Kravic (2), Costa (-), Pere Tomàs (2), Van Vliet (-).Árbitros e incidencias : Albacete Chamón, Muñoz García, Carpallo Miguélez. Eliminado Bolavie, por cinco personales (m. 44). Quinta jornada de la Primera FEB. Palacio de los Deportes San Pablo, ante 4.792 espectadores.A la prórrogaWebster contestaba a Parham, pero Barro castigaba en una desaplicación defensiva (61-64) que no podía permitirse a esas alturas el Caja 87. Luego tiró el equipo un ataque a la basura tras consumir el tiempo sin sacar de fondo y otra vez la conexión entre Parham y Barro ponía en aprietos a los sevillanos (61-66), de nuevo enredados en la defensa nazarí, que había vuelto a subir su nivel. Ajustó hasta el 65-66 y malgastó varios lanzamientos exteriores para ponerse por delante. No era el día en el triple por más segundas opciones que apilara el equipo. Kljajic clavaba un triple psicológico, Bolavic se colgaba de nuevo y Barro se lo devolvía. Dos faltas en ataque, de Soumbey-Alley y Bolavie, le cortaron el rollo al Caja 87, que a falta de dos minutos tenía a tiro de cuatro puntos a un resistente y tenaz Covirán que aguantaba cada embestida hispalense. Bolavie estaba en todas partes, qué despliegue más abrumador el suyo en los tableros. Restando 41 segundos, máximo suspense, problema técnico en la mesa y dos ataques cajistas que acaban en una falta de tres tiros para Moody que iguala el duelo tras fallar uno (73-73). Con 14 segundos se la jugó Parham, erró; y con nueve décimas, turno de Kljajic, cuyo falló condujo a esa prórroga que salió cruz para los verdirrojos. De las derrotas tan ajustadas como la sufrida por el Caja 87 en San Pablo contra el Covirán Granada también se aprende. Hay que mirar la letra pequeña, en este caso las estadísticas, para comprender qué le faltó al equipo de Juani Díez para llevarse el partido tras un esfuerzo tan descomunal como necesario después de un primer cuarto infame que lo obligó a ir a remolque. Apenas seis triples de 23 intentos convirtió el Caja 87, cuya mayor mácula se descubre en el tiro libre: 19 de 31 lanzamientos convertidos. Se fallaron doce, muchos en cualquier partido, pero sobre todo en uno así, de tanta exigencia física y mental en el que la importancia de los pequeños detalles se sublimó con el paso de los minutos, y especialmente en el tiempo extra que se escapó por falta de acierto, mejorables gestiones de la ventaja y la aparición estelar de un Parham II que se erigió en el hombre del partido. El Caja 87 no supo defenderlo y acabó, tras tanto remar y pelear, ahogado en la orilla.A Moody le hizo la corbata el primer triple, pero no el segundo (76-73) ni el tercero (79-75), ya en la prórroga. Tacita a tacita anotaba el Covirán desde el tiro libre, siguiendo las huellas de su rival, sin perderle la pista en una prórroga ya ajedrecística, donde se pensaba el segundo movimiento antes de mover la ficha. El 80-77 lo igualaba Parham II con una excelente penetración adornada del tiro adicional. Luego fotocopiaba dos veces más el mismo movimiento para elevar el 81-84, ya con Moody en el banquillo y el Caja 87, sin Bolavie y con casi todos los ases agotados. Un mal ataque sevillano, con 49 segundos en el reloj, culminó en un triple errado por Varela antes del lanzamiento, también fallado por Webster, que finiquitó un encuentro interminable, de tanta pasión como suspense. El Caja 87 entró con mal pie al partido Arrancó frío, sin chispa ni el nervio necesario para desestabilizar al menos el andamiaje de un equipo repleto de jugadores con chasis ACB. Con 0-6, Webster relevó a Moody como primera medida de Juani Díez para dinamizar el ataque sevillano. Un rebote ofensivo de Mendikote transformaba la primera canasta cajista cuando ya se habían consumido dos minutos y medio de partido, pero el Covirán, muy activo en defensa, ensuciaba todos los ataques de su rival y se disparó hasta el 2-11 con triple de McGrew. Varela conectaba bajo aro con Bolavie en un errático Caja 87 que necesitaba un esfuerzo extraordinario para anotar y se mostraba absolutamente cegado desde la línea del tiro libre. Apenas siete puntos, tras mate de Bolavie, acumulaba en siete minutos. Y afortunadamente seguía en partido porque el Covirán tampoco fue precisamente un dechado de finura en el tiro. Aun así, la concesión de triples liberados le permitió doblar en el marcador y escaparse hasta el 9-20 ante un apático y gripado Caja 87, muy apagado, entonces sobrepasado físicamente por un incómodo adversario que le aplicó el rodillo en el primer cuarto (11-23).Soumbey-Alley al rescateMuy lejos del nivel esperado, el Caja 87 necesitaba reaccionar buscando soluciones contra la asfixiante defensa del Covirán, que difícilmente concedía lanzamientos liberados. Ahí radicaba su fortaleza. Como, además, el Caja 87 no rentabilizaba sus visitas al 4,60, la remontada no se avistaba. Saliendo del banquillo, Soumbey-Alley abrió gas y aumentó las revoluciones de su equipo (17-23) ante un Granada empeñado en pegarle el hachazo al partido aplicando el veneno del tiro exterior.Parcial de 6-0 y Soumbey-Alley, con la cinta en la cabeza, se multiplicaba, defendía con firmeza, reboteaba y asumía tiros, crecido. Subían la intensidad los anfitriones, o al menos lo intentaban, pero el Covirán aumentaba la distancia de seguridad y colocaba los 13 de ventaja tras triples de Kljajic, McGrew y técnica a Latorre (19-32). Sin Soumbey-Alley en la cancha, el Caja 87 no encontró un solo referente al que agarrarse más allá del ardor, la garra y el físico de Mendikote. El público, disconforme con el arbitraje, la tomó con los jueces del partido, pero el verdadero problema radicaba en lo puramente baloncestístico. La diferencia era entonces abismal (21-35). El Covirán tenía completamente maniatado al Caja 87, que se estampaba contra la defensa granadina una y otra vez sin que pudiera poner en órbita a ninguno de sus estiletes ofensivos. En un ritmo pastoso y lento, de mucho contacto, con pocas transiciones y un viaje tras otro al 4,60, el Covirán Granada se sentía muy cómodo y acorazado, en el camino correcto (23-37). En ese bloqueo persistente, el Caja 87 no se descompuso. Insistió con Nacho Varela a los mandos y cocinó un 6-0 (28-37) que Gauzin respondió con un 3+1 y falta de Webster (29-41). Bolavie falló otros dos tiros libres, pero luego el belga se redimió anotando bajo aro y confirmando, al descanso, que la suya era la más productiva vía anotadora de su equipo (31-41). En el ecuador, los sevillanos apenas habían facturado 8 de sus 17 tiros libres y uno de sus ocho lanzamientos triples. De capa caída estaba el ataque, negado por esa tupida y bien ajustada defensa visitante en la que se enredaron, sin saber cómo zafarse, los hombres de Juani Díez.Soumbey-Alley lanza a canasta ante la intimidante presencia de Kravic Juan FloresGiro tras el descansoVarela bajaba de los diez al comienzo del tercer cuarto, y por dos veces, mediante sendos triples que precedieron a un mate atronador, bestial, de Bolavie, a una mano y por el carril central posterizando a Barro en la jugada más espectacular del partido (41-46). Soumbey-Alley, todo corazón y compromiso, se lanzó hasta dos veces al suelo jugándose el físico en busca de una pelota imposible y elevando la cota del esfuerzo del equipo. Transformó dos tiros libres de una falta flagrante (43-46) y se marchó al banco con una sentida y merecida ovación de la grada. Microondas total, el togolés había cambiado el encuentro con su despliegue de energía mientras el Caja 87 seguía restando mediante el efectivo juego de pies de Ramón Vilà. Bolavie, desde el 4,60, completaba la remontada (50-49) y un parcial de 19-8 desde el descanso. Definitivamente se había reactivado el Caja 87, mucho más vivo, intenso y atento al rebote. Moody estrenaba su casillero de triples (55-52) y Cecilia ya empezaba a hacerse notar mientras Kljajic daba un paso al frente para liderar el ataque de su equipo con el partido en un pañuelo, absolutamente nivelado. Rafa García erraba lo ‘infallable’ en una penetración con extensión y Moody, con una ‘bombita’ dejaba el 59-60 al final del tercer periodo.Ficha técnica Insolac Caja 87 (11+20+28+14+8) : Nacho Varela (11), Moody (15), Mendikote (10), Dedovic (-), Bolavie (15) -quinteto inicial-; Cecilia (-), Soumbey-Alley (9), Webster (6), Vilà (7), Latorre (4), Franch (-), Rafa García (4). Covirán Granada (23+18+19+13+11) : Gauzin (13), Kljajic (18), Kamba (-), McGrew (9), Barro (15) -quinteto inicial-; Rousselle (4), Niang (-), Parham II (21), Kravic (2), Costa (-), Pere Tomàs (2), Van Vliet (-).Árbitros e incidencias : Albacete Chamón, Muñoz García, Carpallo Miguélez. Eliminado Bolavie, por cinco personales (m. 44). Quinta jornada de la Primera FEB. Palacio de los Deportes San Pablo, ante 4.792 espectadores.A la prórrogaWebster contestaba a Parham, pero Barro castigaba en una desaplicación defensiva (61-64) que no podía permitirse a esas alturas el Caja 87. Luego tiró el equipo un ataque a la basura tras consumir el tiempo sin sacar de fondo y otra vez la conexión entre Parham y Barro ponía en aprietos a los sevillanos (61-66), de nuevo enredados en la defensa nazarí, que había vuelto a subir su nivel. Ajustó hasta el 65-66 y malgastó varios lanzamientos exteriores para ponerse por delante. No era el día en el triple por más segundas opciones que apilara el equipo. Kljajic clavaba un triple psicológico, Bolavic se colgaba de nuevo y Barro se lo devolvía. Dos faltas en ataque, de Soumbey-Alley y Bolavie, le cortaron el rollo al Caja 87, que a falta de dos minutos tenía a tiro de cuatro puntos a un resistente y tenaz Covirán que aguantaba cada embestida hispalense. Bolavie estaba en todas partes, qué despliegue más abrumador el suyo en los tableros. Restando 41 segundos, máximo suspense, problema técnico en la mesa y dos ataques cajistas que acaban en una falta de tres tiros para Moody que iguala el duelo tras fallar uno (73-73). Con 14 segundos se la jugó Parham, erró; y con nueve décimas, turno de Kljajic, cuyo falló condujo a esa prórroga que salió cruz para los verdirrojos. De las derrotas tan ajustadas como la sufrida por el Caja 87 en San Pablo contra el Covirán Granada también se aprende. Hay que mirar la letra pequeña, en este caso las estadísticas, para comprender qué le faltó al equipo de Juani Díez para llevarse el partido tras un esfuerzo tan descomunal como necesario después de un primer cuarto infame que lo obligó a ir a remolque. Apenas seis triples de 23 intentos convirtió el Caja 87, cuya mayor mácula se descubre en el tiro libre: 19 de 31 lanzamientos convertidos. Se fallaron doce, muchos en cualquier partido, pero sobre todo en uno así, de tanta exigencia física y mental en el que la importancia de los pequeños detalles se sublimó con el paso de los minutos, y especialmente en el tiempo extra que se escapó por falta de acierto, mejorables gestiones de la ventaja y la aparición estelar de un Parham II que se erigió en el hombre del partido. El Caja 87 no supo defenderlo y acabó, tras tanto remar y pelear, ahogado en la orilla.A Moody le hizo la corbata el primer triple, pero no el segundo (76-73) ni el tercero (79-75), ya en la prórroga. Tacita a tacita anotaba el Covirán desde el tiro libre, siguiendo las huellas de su rival, sin perderle la pista en una prórroga ya ajedrecística, donde se pensaba el segundo movimiento antes de mover la ficha. El 80-77 lo igualaba Parham II con una excelente penetración adornada del tiro adicional. Luego fotocopiaba dos veces más el mismo movimiento para elevar el 81-84, ya con Moody en el banquillo y el Caja 87, sin Bolavie y con casi todos los ases agotados. Un mal ataque sevillano, con 49 segundos en el reloj, culminó en un triple errado por Varela antes del lanzamiento, también fallado por Webster, que finiquitó un encuentro interminable, de tanta pasión como suspense. El Caja 87 entró con mal pie al partido Arrancó frío, sin chispa ni el nervio necesario para desestabilizar al menos el andamiaje de un equipo repleto de jugadores con chasis ACB. Con 0-6, Webster relevó a Moody como primera medida de Juani Díez para dinamizar el ataque sevillano. Un rebote ofensivo de Mendikote transformaba la primera canasta cajista cuando ya se habían consumido dos minutos y medio de partido, pero el Covirán, muy activo en defensa, ensuciaba todos los ataques de su rival y se disparó hasta el 2-11 con triple de McGrew. Varela conectaba bajo aro con Bolavie en un errático Caja 87 que necesitaba un esfuerzo extraordinario para anotar y se mostraba absolutamente cegado desde la línea del tiro libre. Apenas siete puntos, tras mate de Bolavie, acumulaba en siete minutos. Y afortunadamente seguía en partido porque el Covirán tampoco fue precisamente un dechado de finura en el tiro. Aun así, la concesión de triples liberados le permitió doblar en el marcador y escaparse hasta el 9-20 ante un apático y gripado Caja 87, muy apagado, entonces sobrepasado físicamente por un incómodo adversario que le aplicó el rodillo en el primer cuarto (11-23).Soumbey-Alley al rescateMuy lejos del nivel esperado, el Caja 87 necesitaba reaccionar buscando soluciones contra la asfixiante defensa del Covirán, que difícilmente concedía lanzamientos liberados. Ahí radicaba su fortaleza. Como, además, el Caja 87 no rentabilizaba sus visitas al 4,60, la remontada no se avistaba. Saliendo del banquillo, Soumbey-Alley abrió gas y aumentó las revoluciones de su equipo (17-23) ante un Granada empeñado en pegarle el hachazo al partido aplicando el veneno del tiro exterior.Parcial de 6-0 y Soumbey-Alley, con la cinta en la cabeza, se multiplicaba, defendía con firmeza, reboteaba y asumía tiros, crecido. Subían la intensidad los anfitriones, o al menos lo intentaban, pero el Covirán aumentaba la distancia de seguridad y colocaba los 13 de ventaja tras triples de Kljajic, McGrew y técnica a Latorre (19-32). Sin Soumbey-Alley en la cancha, el Caja 87 no encontró un solo referente al que agarrarse más allá del ardor, la garra y el físico de Mendikote. El público, disconforme con el arbitraje, la tomó con los jueces del partido, pero el verdadero problema radicaba en lo puramente baloncestístico. La diferencia era entonces abismal (21-35). El Covirán tenía completamente maniatado al Caja 87, que se estampaba contra la defensa granadina una y otra vez sin que pudiera poner en órbita a ninguno de sus estiletes ofensivos. En un ritmo pastoso y lento, de mucho contacto, con pocas transiciones y un viaje tras otro al 4,60, el Covirán Granada se sentía muy cómodo y acorazado, en el camino correcto (23-37). En ese bloqueo persistente, el Caja 87 no se descompuso. Insistió con Nacho Varela a los mandos y cocinó un 6-0 (28-37) que Gauzin respondió con un 3+1 y falta de Webster (29-41). Bolavie falló otros dos tiros libres, pero luego el belga se redimió anotando bajo aro y confirmando, al descanso, que la suya era la más productiva vía anotadora de su equipo (31-41). En el ecuador, los sevillanos apenas habían facturado 8 de sus 17 tiros libres y uno de sus ocho lanzamientos triples. De capa caída estaba el ataque, negado por esa tupida y bien ajustada defensa visitante en la que se enredaron, sin saber cómo zafarse, los hombres de Juani Díez.Soumbey-Alley lanza a canasta ante la intimidante presencia de Kravic Juan FloresGiro tras el descansoVarela bajaba de los diez al comienzo del tercer cuarto, y por dos veces, mediante sendos triples que precedieron a un mate atronador, bestial, de Bolavie, a una mano y por el carril central posterizando a Barro en la jugada más espectacular del partido (41-46). Soumbey-Alley, todo corazón y compromiso, se lanzó hasta dos veces al suelo jugándose el físico en busca de una pelota imposible y elevando la cota del esfuerzo del equipo. Transformó dos tiros libres de una falta flagrante (43-46) y se marchó al banco con una sentida y merecida ovación de la grada. Microondas total, el togolés había cambiado el encuentro con su despliegue de energía mientras el Caja 87 seguía restando mediante el efectivo juego de pies de Ramón Vilà. Bolavie, desde el 4,60, completaba la remontada (50-49) y un parcial de 19-8 desde el descanso. Definitivamente se había reactivado el Caja 87, mucho más vivo, intenso y atento al rebote. Moody estrenaba su casillero de triples (55-52) y Cecilia ya empezaba a hacerse notar mientras Kljajic daba un paso al frente para liderar el ataque de su equipo con el partido en un pañuelo, absolutamente nivelado. Rafa García erraba lo ‘infallable’ en una penetración con extensión y Moody, con una ‘bombita’ dejaba el 59-60 al final del tercer periodo.Ficha técnica Insolac Caja 87 (11+20+28+14+8) : Nacho Varela (11), Moody (15), Mendikote (10), Dedovic (-), Bolavie (15) -quinteto inicial-; Cecilia (-), Soumbey-Alley (9), Webster (6), Vilà (7), Latorre (4), Franch (-), Rafa García (4). Covirán Granada (23+18+19+13+11) : Gauzin (13), Kljajic (18), Kamba (-), McGrew (9), Barro (15) -quinteto inicial-; Rousselle (4), Niang (-), Parham II (21), Kravic (2), Costa (-), Pere Tomàs (2), Van Vliet (-).Árbitros e incidencias : Albacete Chamón, Muñoz García, Carpallo Miguélez. Eliminado Bolavie, por cinco personales (m. 44). Quinta jornada de la Primera FEB. Palacio de los Deportes San Pablo, ante 4.792 espectadores.A la prórrogaWebster contestaba a Parham, pero Barro castigaba en una desaplicación defensiva (61-64) que no podía permitirse a esas alturas el Caja 87. Luego tiró el equipo un ataque a la basura tras consumir el tiempo sin sacar de fondo y otra vez la conexión entre Parham y Barro ponía en aprietos a los sevillanos (61-66), de nuevo enredados en la defensa nazarí, que había vuelto a subir su nivel. Ajustó hasta el 65-66 y malgastó varios lanzamientos exteriores para ponerse por delante. No era el día en el triple por más segundas opciones que apilara el equipo. Kljajic clavaba un triple psicológico, Bolavic se colgaba de nuevo y Barro se lo devolvía. Dos faltas en ataque, de Soumbey-Alley y Bolavie, le cortaron el rollo al Caja 87, que a falta de dos minutos tenía a tiro de cuatro puntos a un resistente y tenaz Covirán que aguantaba cada embestida hispalense. Bolavie estaba en todas partes, qué despliegue más abrumador el suyo en los tableros. Restando 41 segundos, máximo suspense, problema técnico en la mesa y dos ataques cajistas que acaban en una falta de tres tiros para Moody que iguala el duelo tras fallar uno (73-73). Con 14 segundos se la jugó Parham, erró; y con nueve décimas, turno de Kljajic, cuyo falló condujo a esa prórroga que salió cruz para los verdirrojos. RSS de noticias de deportes
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