El cerrojazo informativo tras el crimen de Esplugas (Barcelona) este sábado a mediodía no ha servido más que para alimentar los bulos. Las redes sociales e incluso algunos medios llegaron a afirmar que un «inmigrante irregular» había matado a una menor en plena calle. Lo cierto es que la víctima era una mujer de 41 años , natural de China que, según han manifestado hoy otros integrantes de la misma comunidad, tras el minuto de silencio que se ha celebrado ante el consistorio, llevaba casi un año residiendo en el municipio, «trabajando y aprendiendo español».Su atacante, de origen magrebí -nadie aclara aún si regularizado o no-, la acuchilló en cuello y tórax, en la calle Joan Miró. Después huyó, y los Mossos d’Esquadra lo detuvieron una hora más tarde en la avenida Diagonal, cuando el sujeto seguía blandiendo un cuchillo de grandes dimensiones, tal y como puede verse en un vídeo que ha corrido como la pólvora por redes sociales. A pesar de la alarma social generada, y de las múltiples especulaciones, al haber asegurado algunos testigos que el individuo -que también hirió levemente a otro vecino que se le encaró tras el ataque a la mujer- habría gritado ‘Allahu Akbar’, no ha sido hasta esta mañana, es decir, casi 48 horas más tarde, cuando la responsable catalana de Interior, Núria Parlon, ha detallado, en dos entrevistas a sendas cadenas de radio, que se descarta el móvil yihadista , apuntando a una posible alteración mental del detenido. Lo cierto es que la Policía catalana sigue investigando lo ocurrido, y los allegados de la víctima han reprochado esta tarde la falta de información oficial al respecto. A las puertas del Ayuntamiento de Esplugas, otra mujer asiática, que aseguraba conocer a la víctima, junto a más miembros de la misma comunidad, chillaba desesperada para que el alcalde les recibiese porque, según apuntaron -pese a las dificultades idiomáticas-, el padre de la asesinada no puede desplazarse desde China hasta España sin que se tramite el visado pertinente. Pedían así una reunión con los responsables políticos. Nada más. Pero tanto el edil, del PSC, Eduard Sanz; como el consejero de la Presidencia, Albert Dalmau -único representante de la Generalitat presente en el acto de repulsa de esta tarde- han accedido rápidamente al edificio para que los medios captasen sus declaraciones -sin aceptar preguntas-.Minuto de silencio por el crimen de Esplugas, donde allegados de la víctima reclamaron ayuda a los políticos para que el padre de la víctima pueda viajar a España. Sobre estas líneas, el ‘conseller’ Dalmau, durante su atención a la prensa desde el consistorio del municipio. Miquel Muñoz«Condolencias a la familia, y todo nuestro apoyo», apuntaba el alcalde. «Deseamos que hechos de esta magnitud no sucedan nunca más en nuestra ciudad. Parece que se trata de una persona que podría haber sufrido un brote en ese momento, los Mossos lo están investigando y la causa sigue bajo secreto». Ni una palabra sobre la víctima, su edad y origen, dando así alas a los bulos. De hecho, no pocos vecinos que acudieron a la concentración seguían pensando que la asesinada era una menor de edad. Sí apeló a «evitar discursos de odio y segregación». Por su parte, Dalmau ha recordado que el Govern aumentará la plantilla de la Policía catalana con 5.000 nuevos agentes para «preservar la convivencia en las calles». «Las personas que cometen actos atroces tienen que saber que todo el peso de la ley caerá sobre ellos, esto es lo que podemos garantizar». De nuevo, ni una palabra sobre la víctima, más allá de las preceptivas condolencias. En el exterior, captados por las cámaras de los diferentes medios y rodeados por miembros de Aliança Catalana, integrantes de la comunidad china del municipio y conocidos de la fallecida seguían reclamando la atención de los políticos para saber qué había ocurrido, y poder facilitar el viaje de su familia hasta España. Finalmente, el alcalde ha decidido recibirlos. A su salida de dicho encuentro -breve-, una joven ha apuntado: « Nadie nos responde. Queremos información sobre el asesinato ». Uno de los reporteros ha decidido preguntarle: «¿Creéis que ha sido un asesinato yihadista?». La mujer, también con evidentes dificultades para expresarse en español, no ha contestado. Sí ha dicho: « Tenemos miedo. Queremos seguridad ». Volverán a reunirse con el alcalde el miércoles. «Su padre no puede venir, está en China», es lo que preocupa a quienes conocían a la mujer asesinada, que lamentan que «no ha tenido la oportunidad» de continuar con el que era su objetivo: residir y trabajar en España. Unos minutos después, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, volvía a apuntar al móvil yihadista del crimen, y pedía que la Generalitat dejase de «insultar a los catalanes», negándolo. También indicó que la víctima era «una joven que paseaba por las calles de su municipio», evitando referirse a la asesinada como una mujer asiática de 41 años. Tras ello, ha reprochado que los políticos «han rendido nuestras calles a la criminalidad», especialmente en Cataluña. «En vez de expulsar a delincuentes extranjeros, han favorecido con sus políticas la inseguridad y la degradación de la convivencia», ha reprochado. Lo mismo que hizo Aliança Catalana tras el suceso. Lo cierto es que el conjunto de delitos han registrado una bajada generalizada en la comunidad. También es un hecho, ya desde hace años, el incremento del decomiso de armas blancas, así como los sucesos, tanto crímenes como agresiones, que con ellas se perpetran. Esta tarde, pese a haberse convocado un minuto de silencio para condenar el asesinato de una mujer a cuchilladas, ni siquiera se ha podido saber su nombre. Sus conocidos no querían darlo, y los políticos ni la han mentado. Su presunto asesino está a la espera de pasar a disposición judicial y las pesquisas siguen abiertas. Mientras tanto, las diferentes formaciones se sirven del crimen para agitar el debate sobre la inseguridad , pero nadie aclara si harán las gestiones pertinentes para que el padre de la víctima pueda viajar hasta Cataluña, para hacerse cargo de sus restos. El cerrojazo informativo tras el crimen de Esplugas (Barcelona) este sábado a mediodía no ha servido más que para alimentar los bulos. Las redes sociales e incluso algunos medios llegaron a afirmar que un «inmigrante irregular» había matado a una menor en plena calle. Lo cierto es que la víctima era una mujer de 41 años , natural de China que, según han manifestado hoy otros integrantes de la misma comunidad, tras el minuto de silencio que se ha celebrado ante el consistorio, llevaba casi un año residiendo en el municipio, «trabajando y aprendiendo español».Su atacante, de origen magrebí -nadie aclara aún si regularizado o no-, la acuchilló en cuello y tórax, en la calle Joan Miró. Después huyó, y los Mossos d’Esquadra lo detuvieron una hora más tarde en la avenida Diagonal, cuando el sujeto seguía blandiendo un cuchillo de grandes dimensiones, tal y como puede verse en un vídeo que ha corrido como la pólvora por redes sociales. A pesar de la alarma social generada, y de las múltiples especulaciones, al haber asegurado algunos testigos que el individuo -que también hirió levemente a otro vecino que se le encaró tras el ataque a la mujer- habría gritado ‘Allahu Akbar’, no ha sido hasta esta mañana, es decir, casi 48 horas más tarde, cuando la responsable catalana de Interior, Núria Parlon, ha detallado, en dos entrevistas a sendas cadenas de radio, que se descarta el móvil yihadista , apuntando a una posible alteración mental del detenido. Lo cierto es que la Policía catalana sigue investigando lo ocurrido, y los allegados de la víctima han reprochado esta tarde la falta de información oficial al respecto. A las puertas del Ayuntamiento de Esplugas, otra mujer asiática, que aseguraba conocer a la víctima, junto a más miembros de la misma comunidad, chillaba desesperada para que el alcalde les recibiese porque, según apuntaron -pese a las dificultades idiomáticas-, el padre de la asesinada no puede desplazarse desde China hasta España sin que se tramite el visado pertinente. Pedían así una reunión con los responsables políticos. Nada más. Pero tanto el edil, del PSC, Eduard Sanz; como el consejero de la Presidencia, Albert Dalmau -único representante de la Generalitat presente en el acto de repulsa de esta tarde- han accedido rápidamente al edificio para que los medios captasen sus declaraciones -sin aceptar preguntas-.Minuto de silencio por el crimen de Esplugas, donde allegados de la víctima reclamaron ayuda a los políticos para que el padre de la víctima pueda viajar a España. Sobre estas líneas, el ‘conseller’ Dalmau, durante su atención a la prensa desde el consistorio del municipio. Miquel Muñoz«Condolencias a la familia, y todo nuestro apoyo», apuntaba el alcalde. «Deseamos que hechos de esta magnitud no sucedan nunca más en nuestra ciudad. Parece que se trata de una persona que podría haber sufrido un brote en ese momento, los Mossos lo están investigando y la causa sigue bajo secreto». Ni una palabra sobre la víctima, su edad y origen, dando así alas a los bulos. De hecho, no pocos vecinos que acudieron a la concentración seguían pensando que la asesinada era una menor de edad. Sí apeló a «evitar discursos de odio y segregación». Por su parte, Dalmau ha recordado que el Govern aumentará la plantilla de la Policía catalana con 5.000 nuevos agentes para «preservar la convivencia en las calles». «Las personas que cometen actos atroces tienen que saber que todo el peso de la ley caerá sobre ellos, esto es lo que podemos garantizar». De nuevo, ni una palabra sobre la víctima, más allá de las preceptivas condolencias. En el exterior, captados por las cámaras de los diferentes medios y rodeados por miembros de Aliança Catalana, integrantes de la comunidad china del municipio y conocidos de la fallecida seguían reclamando la atención de los políticos para saber qué había ocurrido, y poder facilitar el viaje de su familia hasta España. Finalmente, el alcalde ha decidido recibirlos. A su salida de dicho encuentro -breve-, una joven ha apuntado: « Nadie nos responde. Queremos información sobre el asesinato ». Uno de los reporteros ha decidido preguntarle: «¿Creéis que ha sido un asesinato yihadista?». La mujer, también con evidentes dificultades para expresarse en español, no ha contestado. Sí ha dicho: « Tenemos miedo. Queremos seguridad ». Volverán a reunirse con el alcalde el miércoles. «Su padre no puede venir, está en China», es lo que preocupa a quienes conocían a la mujer asesinada, que lamentan que «no ha tenido la oportunidad» de continuar con el que era su objetivo: residir y trabajar en España. Unos minutos después, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, volvía a apuntar al móvil yihadista del crimen, y pedía que la Generalitat dejase de «insultar a los catalanes», negándolo. También indicó que la víctima era «una joven que paseaba por las calles de su municipio», evitando referirse a la asesinada como una mujer asiática de 41 años. Tras ello, ha reprochado que los políticos «han rendido nuestras calles a la criminalidad», especialmente en Cataluña. «En vez de expulsar a delincuentes extranjeros, han favorecido con sus políticas la inseguridad y la degradación de la convivencia», ha reprochado. Lo mismo que hizo Aliança Catalana tras el suceso. Lo cierto es que el conjunto de delitos han registrado una bajada generalizada en la comunidad. También es un hecho, ya desde hace años, el incremento del decomiso de armas blancas, así como los sucesos, tanto crímenes como agresiones, que con ellas se perpetran. Esta tarde, pese a haberse convocado un minuto de silencio para condenar el asesinato de una mujer a cuchilladas, ni siquiera se ha podido saber su nombre. Sus conocidos no querían darlo, y los políticos ni la han mentado. Su presunto asesino está a la espera de pasar a disposición judicial y las pesquisas siguen abiertas. Mientras tanto, las diferentes formaciones se sirven del crimen para agitar el debate sobre la inseguridad , pero nadie aclara si harán las gestiones pertinentes para que el padre de la víctima pueda viajar hasta Cataluña, para hacerse cargo de sus restos. El cerrojazo informativo tras el crimen de Esplugas (Barcelona) este sábado a mediodía no ha servido más que para alimentar los bulos. Las redes sociales e incluso algunos medios llegaron a afirmar que un «inmigrante irregular» había matado a una menor en plena calle. Lo cierto es que la víctima era una mujer de 41 años , natural de China que, según han manifestado hoy otros integrantes de la misma comunidad, tras el minuto de silencio que se ha celebrado ante el consistorio, llevaba casi un año residiendo en el municipio, «trabajando y aprendiendo español».Su atacante, de origen magrebí -nadie aclara aún si regularizado o no-, la acuchilló en cuello y tórax, en la calle Joan Miró. Después huyó, y los Mossos d’Esquadra lo detuvieron una hora más tarde en la avenida Diagonal, cuando el sujeto seguía blandiendo un cuchillo de grandes dimensiones, tal y como puede verse en un vídeo que ha corrido como la pólvora por redes sociales. A pesar de la alarma social generada, y de las múltiples especulaciones, al haber asegurado algunos testigos que el individuo -que también hirió levemente a otro vecino que se le encaró tras el ataque a la mujer- habría gritado ‘Allahu Akbar’, no ha sido hasta esta mañana, es decir, casi 48 horas más tarde, cuando la responsable catalana de Interior, Núria Parlon, ha detallado, en dos entrevistas a sendas cadenas de radio, que se descarta el móvil yihadista , apuntando a una posible alteración mental del detenido. Lo cierto es que la Policía catalana sigue investigando lo ocurrido, y los allegados de la víctima han reprochado esta tarde la falta de información oficial al respecto. A las puertas del Ayuntamiento de Esplugas, otra mujer asiática, que aseguraba conocer a la víctima, junto a más miembros de la misma comunidad, chillaba desesperada para que el alcalde les recibiese porque, según apuntaron -pese a las dificultades idiomáticas-, el padre de la asesinada no puede desplazarse desde China hasta España sin que se tramite el visado pertinente. Pedían así una reunión con los responsables políticos. Nada más. Pero tanto el edil, del PSC, Eduard Sanz; como el consejero de la Presidencia, Albert Dalmau -único representante de la Generalitat presente en el acto de repulsa de esta tarde- han accedido rápidamente al edificio para que los medios captasen sus declaraciones -sin aceptar preguntas-.Minuto de silencio por el crimen de Esplugas, donde allegados de la víctima reclamaron ayuda a los políticos para que el padre de la víctima pueda viajar a España. Sobre estas líneas, el ‘conseller’ Dalmau, durante su atención a la prensa desde el consistorio del municipio. Miquel Muñoz«Condolencias a la familia, y todo nuestro apoyo», apuntaba el alcalde. «Deseamos que hechos de esta magnitud no sucedan nunca más en nuestra ciudad. Parece que se trata de una persona que podría haber sufrido un brote en ese momento, los Mossos lo están investigando y la causa sigue bajo secreto». Ni una palabra sobre la víctima, su edad y origen, dando así alas a los bulos. De hecho, no pocos vecinos que acudieron a la concentración seguían pensando que la asesinada era una menor de edad. Sí apeló a «evitar discursos de odio y segregación». Por su parte, Dalmau ha recordado que el Govern aumentará la plantilla de la Policía catalana con 5.000 nuevos agentes para «preservar la convivencia en las calles». «Las personas que cometen actos atroces tienen que saber que todo el peso de la ley caerá sobre ellos, esto es lo que podemos garantizar». De nuevo, ni una palabra sobre la víctima, más allá de las preceptivas condolencias. En el exterior, captados por las cámaras de los diferentes medios y rodeados por miembros de Aliança Catalana, integrantes de la comunidad china del municipio y conocidos de la fallecida seguían reclamando la atención de los políticos para saber qué había ocurrido, y poder facilitar el viaje de su familia hasta España. Finalmente, el alcalde ha decidido recibirlos. A su salida de dicho encuentro -breve-, una joven ha apuntado: « Nadie nos responde. Queremos información sobre el asesinato ». Uno de los reporteros ha decidido preguntarle: «¿Creéis que ha sido un asesinato yihadista?». La mujer, también con evidentes dificultades para expresarse en español, no ha contestado. Sí ha dicho: « Tenemos miedo. Queremos seguridad ». Volverán a reunirse con el alcalde el miércoles. «Su padre no puede venir, está en China», es lo que preocupa a quienes conocían a la mujer asesinada, que lamentan que «no ha tenido la oportunidad» de continuar con el que era su objetivo: residir y trabajar en España. Unos minutos después, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, volvía a apuntar al móvil yihadista del crimen, y pedía que la Generalitat dejase de «insultar a los catalanes», negándolo. También indicó que la víctima era «una joven que paseaba por las calles de su municipio», evitando referirse a la asesinada como una mujer asiática de 41 años. Tras ello, ha reprochado que los políticos «han rendido nuestras calles a la criminalidad», especialmente en Cataluña. «En vez de expulsar a delincuentes extranjeros, han favorecido con sus políticas la inseguridad y la degradación de la convivencia», ha reprochado. Lo mismo que hizo Aliança Catalana tras el suceso. Lo cierto es que el conjunto de delitos han registrado una bajada generalizada en la comunidad. También es un hecho, ya desde hace años, el incremento del decomiso de armas blancas, así como los sucesos, tanto crímenes como agresiones, que con ellas se perpetran. Esta tarde, pese a haberse convocado un minuto de silencio para condenar el asesinato de una mujer a cuchilladas, ni siquiera se ha podido saber su nombre. Sus conocidos no querían darlo, y los políticos ni la han mentado. Su presunto asesino está a la espera de pasar a disposición judicial y las pesquisas siguen abiertas. Mientras tanto, las diferentes formaciones se sirven del crimen para agitar el debate sobre la inseguridad , pero nadie aclara si harán las gestiones pertinentes para que el padre de la víctima pueda viajar hasta Cataluña, para hacerse cargo de sus restos. RSS de noticias de espana
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