En pocos días arrancamos un nuevo curso y de lo que no hay duda es de que será un curso electoral. O mejor dicho, solo lo dudan aquellos a quienes la conspiranoia ha hecho perder el juicio y se abonan a todo tipo de teorías, cada cual más descabellada que la anterior, que seguro que ya han escuchado y en las que no merece la pena detenerse. Y no solo tenemos la certeza de que va a haber elecciones, sino también de que va a cambiar el Gobierno. Todo en las últimas semanas apunta en la misma dirección. El encierro de Sánchez en La Mareta, la incomparecencia del Gobierno en Ceuta, la última cumbre de la OTAN… Y por si fuera poco, hasta el ministro más grosero, Puente, se ha postulado a sustituir a Pedro Sánchez tras las próximas elecciones. Han tirado la toalla con razón. Este partido no tiene forma de remontarlo con independencia de la capacidad de resistencia del presidente.Este final de partida, cuando se produzca, supondrá el pistoletazo de salida de una nueva época llena de oportunidades en todos los ámbitos, pero especialmente en el económico. Probablemente es en la economía donde lo tengan más fácil. El deterioro institucional o la política internacional va a ser más difícil de reconducir, aunque también aquí las oportunidades son enormes.Ahora, los vientos de cola que tiene actualmente la economía española y el gran margen de actuación que tienen en política fiscal y económica hace que podamos estar especialmente positivos con el ciclo, largo ciclo, que va a tener por delante el próximo gobierno. Además, la gran cuota de poder que previsiblemente aglutinarán a todos los niveles de la administración va a permitir que se avance rápido en reformas que requieren que todo el mundo reme en la misma dirección.Así las cosas, cuanto antes tire la toalla Sánchez, mejor. Nadie sabe qué pasa por su cabeza, pero con algo de suerte estas últimas semanas haya tenido un rapto de lucidez y haya llegado a la conclusión de que no hay nada que ganar alargando la agonía. Y que convocar elecciones después de las municipales y autonómicas para lo único que va a servir es para cavar más hondo su tumba política.No queda nada. Y, una vez que pase, tendremos por delante el mejor ciclo de la economía española de los últimos 50 años. ¿Hay o no razones para empezar animados el nuevo curso escolar?Moscas a cañonazosEl anuncio de la semana pasada del secretario del Tesoro americano por el que se incrementaba la compra de bonos a largo plazo no es una buena señal. Denota preocupación y, sobre todo, una falta absoluta de iniciativa. Van a remolque y les preocupa. Y son varios los mensajes que han dado en el mismo sentido en las últimas semanas.El problema con los tipos de interés que le exige el mercado al Tesoro americano tiene poco que ver con la debilidad del yen o con el programa de compras impulsado por la Administración. Estados Unidos ha vuelto a financiarse a los tipos más altos de los últimos treinta años porque su política económica no es fiable. Y esto tiene mucho que ver con las constantes idas y venidas de su presidente. Sus planteamientos no funcionan y el beneficio de la duda que le ha concedido el mercado todo este tiempo no ha sabido aprovecharlo.En los dos últimos años no han avanzado nada en la contención del déficit público. Continúa a niveles extremos y sin visos de que se pueda reconducir ni a corto ni a medio plazo. Además, las principales medidas económicas planteadas por Trump, fundamentalmente los aranceles, no han funcionado. De hecho, solo han servido para abonar la imagen de socio poco fiable, como se ha demostrado en los últimos días con la ruptura de las negociaciones con Canadá.Esta situación difícilmente la va a reconducir la actual Administración estadounidense. Los planteamientos de matón de patio de colegio son incompatibles, a estas alturas del partido, con que el mercado recupere la confianza.El mercado le ha puesto la grupa, pero esto no es necesariamente malo. El primer resultado lo vamos a ver en pocas semanas en las elecciones de mitad de mandato. Su más que probable resultado limitará todavía más el margen de actuación de un presidente que ha demostrado ser un fraude. Y, entre tanto, aunque sea a tipos algo más altos, Estados Unidos va a seguir pudiéndose financiar en el mercado.El mayor perjudicado de los odiosos planteamientos que ha hecho Trump en prácticamente todo va a ser el propio Trump. Y eso, aunque a corto plazo tensione algo el mercado, no es una mala noticia, todo lo contrario.Más conversaciones veraniegasSon pocas las sobremesas en las que la conversación llega a la economía o los mercados. La política, y en concreto Sánchez, lo ocupa casi todo. Seguro que es algo que, en su miseria moral, le llena de orgullo. Pero en algunas ocasiones y cuando la cosa ya no da más de sí, hay quien saca el tema con, eso sí, el pesimismo habitual porque en esto de la economía y los mercados viste mucho más los mensajes negativos.Son pocos los que se creen que la economía vaya bien. Y cuando se les recomienda que abran los ojos y comenten lo que está pasando a su alrededor, replican como papagayos el argumentario de los agoreros de cabecera. Resulta imposible hacerles entender el hecho de que las cosas vayan razonablemente bien no es incompatible con que exista algún tipo de problema. Por supuesto, resulta absolutamente imposible tratar de que alcen la mirada y valoren la oportunidad que tiene la economía española en las circunstancias actuales.Con respecto a los mercados, en general el personal es pesimista. Aunque en muchos casos tocan de oídas, que prácticamente todas las Bolsas estén en máximos les hace a muchos levantar la ceja. Desde luego, a quien insiste en que a algunas Bolsas al menos les queda bastante recorrido le devuelven una sonrisa desdeñosa. Y no quiero contar cómo acogen cualquier tipo de defensa del mercado español, lo normal es una sonora carcajada.Por último, y aunque este año dadas las circunstancias muchos de los defensores de las ‘criptos’ se han pasado gran parte del verano escondidos, siempre hay alguien que, al calor del vino, termina reproduciendo el argumentario de primero de bitcoin con poca convicción. La idea de que el único motivo para comprar ‘criptos’ es que por detrás llegue algún otro incauto que esté dispuesto a pagar algo más ha cuajado tras el comportamiento de estos pseudoactivos en los últimos tiempos. En pocos días arrancamos un nuevo curso y de lo que no hay duda es de que será un curso electoral. O mejor dicho, solo lo dudan aquellos a quienes la conspiranoia ha hecho perder el juicio y se abonan a todo tipo de teorías, cada cual más descabellada que la anterior, que seguro que ya han escuchado y en las que no merece la pena detenerse. Y no solo tenemos la certeza de que va a haber elecciones, sino también de que va a cambiar el Gobierno. Todo en las últimas semanas apunta en la misma dirección. El encierro de Sánchez en La Mareta, la incomparecencia del Gobierno en Ceuta, la última cumbre de la OTAN… Y por si fuera poco, hasta el ministro más grosero, Puente, se ha postulado a sustituir a Pedro Sánchez tras las próximas elecciones. Han tirado la toalla con razón. Este partido no tiene forma de remontarlo con independencia de la capacidad de resistencia del presidente.Este final de partida, cuando se produzca, supondrá el pistoletazo de salida de una nueva época llena de oportunidades en todos los ámbitos, pero especialmente en el económico. Probablemente es en la economía donde lo tengan más fácil. El deterioro institucional o la política internacional va a ser más difícil de reconducir, aunque también aquí las oportunidades son enormes.Ahora, los vientos de cola que tiene actualmente la economía española y el gran margen de actuación que tienen en política fiscal y económica hace que podamos estar especialmente positivos con el ciclo, largo ciclo, que va a tener por delante el próximo gobierno. Además, la gran cuota de poder que previsiblemente aglutinarán a todos los niveles de la administración va a permitir que se avance rápido en reformas que requieren que todo el mundo reme en la misma dirección.Así las cosas, cuanto antes tire la toalla Sánchez, mejor. Nadie sabe qué pasa por su cabeza, pero con algo de suerte estas últimas semanas haya tenido un rapto de lucidez y haya llegado a la conclusión de que no hay nada que ganar alargando la agonía. Y que convocar elecciones después de las municipales y autonómicas para lo único que va a servir es para cavar más hondo su tumba política.No queda nada. Y, una vez que pase, tendremos por delante el mejor ciclo de la economía española de los últimos 50 años. ¿Hay o no razones para empezar animados el nuevo curso escolar?Moscas a cañonazosEl anuncio de la semana pasada del secretario del Tesoro americano por el que se incrementaba la compra de bonos a largo plazo no es una buena señal. Denota preocupación y, sobre todo, una falta absoluta de iniciativa. Van a remolque y les preocupa. Y son varios los mensajes que han dado en el mismo sentido en las últimas semanas.El problema con los tipos de interés que le exige el mercado al Tesoro americano tiene poco que ver con la debilidad del yen o con el programa de compras impulsado por la Administración. Estados Unidos ha vuelto a financiarse a los tipos más altos de los últimos treinta años porque su política económica no es fiable. Y esto tiene mucho que ver con las constantes idas y venidas de su presidente. Sus planteamientos no funcionan y el beneficio de la duda que le ha concedido el mercado todo este tiempo no ha sabido aprovecharlo.En los dos últimos años no han avanzado nada en la contención del déficit público. Continúa a niveles extremos y sin visos de que se pueda reconducir ni a corto ni a medio plazo. Además, las principales medidas económicas planteadas por Trump, fundamentalmente los aranceles, no han funcionado. De hecho, solo han servido para abonar la imagen de socio poco fiable, como se ha demostrado en los últimos días con la ruptura de las negociaciones con Canadá.Esta situación difícilmente la va a reconducir la actual Administración estadounidense. Los planteamientos de matón de patio de colegio son incompatibles, a estas alturas del partido, con que el mercado recupere la confianza.El mercado le ha puesto la grupa, pero esto no es necesariamente malo. El primer resultado lo vamos a ver en pocas semanas en las elecciones de mitad de mandato. Su más que probable resultado limitará todavía más el margen de actuación de un presidente que ha demostrado ser un fraude. Y, entre tanto, aunque sea a tipos algo más altos, Estados Unidos va a seguir pudiéndose financiar en el mercado.El mayor perjudicado de los odiosos planteamientos que ha hecho Trump en prácticamente todo va a ser el propio Trump. Y eso, aunque a corto plazo tensione algo el mercado, no es una mala noticia, todo lo contrario.Más conversaciones veraniegasSon pocas las sobremesas en las que la conversación llega a la economía o los mercados. La política, y en concreto Sánchez, lo ocupa casi todo. Seguro que es algo que, en su miseria moral, le llena de orgullo. Pero en algunas ocasiones y cuando la cosa ya no da más de sí, hay quien saca el tema con, eso sí, el pesimismo habitual porque en esto de la economía y los mercados viste mucho más los mensajes negativos.Son pocos los que se creen que la economía vaya bien. Y cuando se les recomienda que abran los ojos y comenten lo que está pasando a su alrededor, replican como papagayos el argumentario de los agoreros de cabecera. Resulta imposible hacerles entender el hecho de que las cosas vayan razonablemente bien no es incompatible con que exista algún tipo de problema. Por supuesto, resulta absolutamente imposible tratar de que alcen la mirada y valoren la oportunidad que tiene la economía española en las circunstancias actuales.Con respecto a los mercados, en general el personal es pesimista. Aunque en muchos casos tocan de oídas, que prácticamente todas las Bolsas estén en máximos les hace a muchos levantar la ceja. Desde luego, a quien insiste en que a algunas Bolsas al menos les queda bastante recorrido le devuelven una sonrisa desdeñosa. Y no quiero contar cómo acogen cualquier tipo de defensa del mercado español, lo normal es una sonora carcajada.Por último, y aunque este año dadas las circunstancias muchos de los defensores de las ‘criptos’ se han pasado gran parte del verano escondidos, siempre hay alguien que, al calor del vino, termina reproduciendo el argumentario de primero de bitcoin con poca convicción. La idea de que el único motivo para comprar ‘criptos’ es que por detrás llegue algún otro incauto que esté dispuesto a pagar algo más ha cuajado tras el comportamiento de estos pseudoactivos en los últimos tiempos. En pocos días arrancamos un nuevo curso y de lo que no hay duda es de que será un curso electoral. O mejor dicho, solo lo dudan aquellos a quienes la conspiranoia ha hecho perder el juicio y se abonan a todo tipo de teorías, cada cual más descabellada que la anterior, que seguro que ya han escuchado y en las que no merece la pena detenerse. Y no solo tenemos la certeza de que va a haber elecciones, sino también de que va a cambiar el Gobierno. Todo en las últimas semanas apunta en la misma dirección. El encierro de Sánchez en La Mareta, la incomparecencia del Gobierno en Ceuta, la última cumbre de la OTAN… Y por si fuera poco, hasta el ministro más grosero, Puente, se ha postulado a sustituir a Pedro Sánchez tras las próximas elecciones. Han tirado la toalla con razón. Este partido no tiene forma de remontarlo con independencia de la capacidad de resistencia del presidente.Este final de partida, cuando se produzca, supondrá el pistoletazo de salida de una nueva época llena de oportunidades en todos los ámbitos, pero especialmente en el económico. Probablemente es en la economía donde lo tengan más fácil. El deterioro institucional o la política internacional va a ser más difícil de reconducir, aunque también aquí las oportunidades son enormes.Ahora, los vientos de cola que tiene actualmente la economía española y el gran margen de actuación que tienen en política fiscal y económica hace que podamos estar especialmente positivos con el ciclo, largo ciclo, que va a tener por delante el próximo gobierno. Además, la gran cuota de poder que previsiblemente aglutinarán a todos los niveles de la administración va a permitir que se avance rápido en reformas que requieren que todo el mundo reme en la misma dirección.Así las cosas, cuanto antes tire la toalla Sánchez, mejor. Nadie sabe qué pasa por su cabeza, pero con algo de suerte estas últimas semanas haya tenido un rapto de lucidez y haya llegado a la conclusión de que no hay nada que ganar alargando la agonía. Y que convocar elecciones después de las municipales y autonómicas para lo único que va a servir es para cavar más hondo su tumba política.No queda nada. Y, una vez que pase, tendremos por delante el mejor ciclo de la economía española de los últimos 50 años. ¿Hay o no razones para empezar animados el nuevo curso escolar?Moscas a cañonazosEl anuncio de la semana pasada del secretario del Tesoro americano por el que se incrementaba la compra de bonos a largo plazo no es una buena señal. Denota preocupación y, sobre todo, una falta absoluta de iniciativa. Van a remolque y les preocupa. Y son varios los mensajes que han dado en el mismo sentido en las últimas semanas.El problema con los tipos de interés que le exige el mercado al Tesoro americano tiene poco que ver con la debilidad del yen o con el programa de compras impulsado por la Administración. Estados Unidos ha vuelto a financiarse a los tipos más altos de los últimos treinta años porque su política económica no es fiable. Y esto tiene mucho que ver con las constantes idas y venidas de su presidente. Sus planteamientos no funcionan y el beneficio de la duda que le ha concedido el mercado todo este tiempo no ha sabido aprovecharlo.En los dos últimos años no han avanzado nada en la contención del déficit público. Continúa a niveles extremos y sin visos de que se pueda reconducir ni a corto ni a medio plazo. Además, las principales medidas económicas planteadas por Trump, fundamentalmente los aranceles, no han funcionado. De hecho, solo han servido para abonar la imagen de socio poco fiable, como se ha demostrado en los últimos días con la ruptura de las negociaciones con Canadá.Esta situación difícilmente la va a reconducir la actual Administración estadounidense. Los planteamientos de matón de patio de colegio son incompatibles, a estas alturas del partido, con que el mercado recupere la confianza.El mercado le ha puesto la grupa, pero esto no es necesariamente malo. El primer resultado lo vamos a ver en pocas semanas en las elecciones de mitad de mandato. Su más que probable resultado limitará todavía más el margen de actuación de un presidente que ha demostrado ser un fraude. Y, entre tanto, aunque sea a tipos algo más altos, Estados Unidos va a seguir pudiéndose financiar en el mercado.El mayor perjudicado de los odiosos planteamientos que ha hecho Trump en prácticamente todo va a ser el propio Trump. Y eso, aunque a corto plazo tensione algo el mercado, no es una mala noticia, todo lo contrario.Más conversaciones veraniegasSon pocas las sobremesas en las que la conversación llega a la economía o los mercados. La política, y en concreto Sánchez, lo ocupa casi todo. Seguro que es algo que, en su miseria moral, le llena de orgullo. Pero en algunas ocasiones y cuando la cosa ya no da más de sí, hay quien saca el tema con, eso sí, el pesimismo habitual porque en esto de la economía y los mercados viste mucho más los mensajes negativos.Son pocos los que se creen que la economía vaya bien. Y cuando se les recomienda que abran los ojos y comenten lo que está pasando a su alrededor, replican como papagayos el argumentario de los agoreros de cabecera. Resulta imposible hacerles entender el hecho de que las cosas vayan razonablemente bien no es incompatible con que exista algún tipo de problema. Por supuesto, resulta absolutamente imposible tratar de que alcen la mirada y valoren la oportunidad que tiene la economía española en las circunstancias actuales.Con respecto a los mercados, en general el personal es pesimista. Aunque en muchos casos tocan de oídas, que prácticamente todas las Bolsas estén en máximos les hace a muchos levantar la ceja. Desde luego, a quien insiste en que a algunas Bolsas al menos les queda bastante recorrido le devuelven una sonrisa desdeñosa. Y no quiero contar cómo acogen cualquier tipo de defensa del mercado español, lo normal es una sonora carcajada.Por último, y aunque este año dadas las circunstancias muchos de los defensores de las ‘criptos’ se han pasado gran parte del verano escondidos, siempre hay alguien que, al calor del vino, termina reproduciendo el argumentario de primero de bitcoin con poca convicción. La idea de que el único motivo para comprar ‘criptos’ es que por detrás llegue algún otro incauto que esté dispuesto a pagar algo más ha cuajado tras el comportamiento de estos pseudoactivos en los últimos tiempos. RSS de noticias de economia
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