Gerardo Rodríguez Salas (Granada, 1976) llega a la entrevista con algo de nerviosismo. En su cabeza siempre han sonado monstruos. Esos mismos que invoca en su singular obra ‘Oxford Circus’, galardonada con el III Premio de Poesía Marpoética. Aquella frase de Paul Preciado que reza «Yo soy el monstruo que os habla», da el pistoletazo de salida a un poemario difícil de catalogar por su experimentación. Lo que sí queda claro es el diálogo de sus poemas con temáticas muy presentes en este cuarto de siglo como la extranjería en primera persona y la temática ‘queer’ que arrastra de ‘Anacronía’ (Valparaíso, 2020) y ‘Los hilos de la infamia’ (Valparaíso, 2024). El propio autor reconoce que «el título es una trampa». ‘Oxford Circus’ no es solamente una de las estaciones de metro más transitadas de Londres . «Es un cruce de caminos y lo viví como una encrucijada vital. En Oxford cursé mi máster en Estudios de Género y comencé a experimentar mi propia identidad», expresa el poeta granadino. El lugar londinense no aparece en el libro como tal, sino que juega con el trasfondo humano pues para él representa «el cruce de caminos de todas las extranjerías». El desarrollo del poemario (Vodevil, Burlesque, Teatro de sombras, Fenómenos; Freak Show) recupera los actos del circo y el music-hall del siglo XIX. «He intentado resignificar la palabra ‘circo’ y tratar de mostrar una crítica de ese pasado de silenciamiento hacia los colectivos masacrados, donde los cuerpos considerados anómalos eran exhibidos y admirados», explica el catedrático para luego añadir que en su poética siempre trata de respetar la tradición. «Escribir es un acto de reparación que supone dar voz y crear alternativas, porque la poesía es el género más híbrido» Gerardo Rodríguez Salas Catedrático y poeta Un respeto que se nota desde el primer poema titulado ‘Escribir’ con una declaración ética: «Prender la luz / de una carpa raída / creer que no hay herrumbre». Para Rodríguez Salas escribir es «un acto de reparación que supone dar voz y crear alternativas , porque la poesía es el género más híbrido de todos. Tiene esa porosidad que sirve para un posicionamiento ético y político, pero no moral». No busca aleccionar a nadie, sino hacer preguntas para que el lector «pueda encontrar su propio significado».La extranjería, un destino común Si hay algo que vertebra ‘Oxford Circus’ es el concepto de extranjería que va más allá de lo biográfico e identitario. Lo vemos en el poema ‘Cuppa’, donde aparece la desorientación de quien llega a una ciudad que no le nombra: «La lengua madre / con sus letras de piel / que ya no abrigan», escribe el poeta. «Hay un choque poético entre el yo adulto y una voz colectiva. Un niño extranjero de sí mismo, que no ha tenido apoyo en su deseo, y que de mayor, cuando sus padres lo visitan, descubre que comparten esa extranjería . No solo del yo poético, sino del colectivo. Quiero que el lector entre a este circo y que se sienta extranjero, pero no en el mal sentido», afirma sobre el germen principal de su obra.«Caer en lo mainstream puede ser fácil, pero se puede estar ahí y mantener la ruptura de los márgenes» Gerardo Rodríguez Salas Catedrático y poetaLa violencia aparece en ‘Teselas’ en primera persona como forma de destrucción (la soga, la quema de libros, la noche de Stonewall de 1969 ). El autor admite que es algo que trabajó mucho para no caer en el victimismo: «Cuando pulo y quito, noto que puede ser simple provocar un llanto fácil. Para mí la denuncia está, pero recurro a imágenes, a juegos de lenguaje, a un diálogo con la tradición. Como profesor de Literatura Inglesa , me parecía fundamental generar ese diálogo con una tradición que nos está construyendo». Se atreve también a opinar sobre ese tipo de literatura ‘queer’ ligada a lo mainstream aclarando que «caer en lo mainstream puede ser fácil, pero también se puede estar ahí y mantener la ruptura de los márgenes».El poemario se cierra con ‘Arded’, un largo poema en prosa que es aquelarre y manifiesto. ¿Rabia y esperanza? «Ambas, pero en el poemario no hay rabia, sino autodeterminación. Si entendemos la extranjería y la empatía nos podemos beneficiar muchísimo, porque podemos generar un ‘circo’ colectivo donde cada uno tenga su papel», declara con contundencia. El poeta y catedrático ya está embarcado en un nuevo proyecto. Para él, cada poemario es un reto y, por ahora, este circo sigue abierto. Gerardo Rodríguez Salas (Granada, 1976) llega a la entrevista con algo de nerviosismo. En su cabeza siempre han sonado monstruos. Esos mismos que invoca en su singular obra ‘Oxford Circus’, galardonada con el III Premio de Poesía Marpoética. Aquella frase de Paul Preciado que reza «Yo soy el monstruo que os habla», da el pistoletazo de salida a un poemario difícil de catalogar por su experimentación. Lo que sí queda claro es el diálogo de sus poemas con temáticas muy presentes en este cuarto de siglo como la extranjería en primera persona y la temática ‘queer’ que arrastra de ‘Anacronía’ (Valparaíso, 2020) y ‘Los hilos de la infamia’ (Valparaíso, 2024). El propio autor reconoce que «el título es una trampa». ‘Oxford Circus’ no es solamente una de las estaciones de metro más transitadas de Londres . «Es un cruce de caminos y lo viví como una encrucijada vital. En Oxford cursé mi máster en Estudios de Género y comencé a experimentar mi propia identidad», expresa el poeta granadino. El lugar londinense no aparece en el libro como tal, sino que juega con el trasfondo humano pues para él representa «el cruce de caminos de todas las extranjerías». El desarrollo del poemario (Vodevil, Burlesque, Teatro de sombras, Fenómenos; Freak Show) recupera los actos del circo y el music-hall del siglo XIX. «He intentado resignificar la palabra ‘circo’ y tratar de mostrar una crítica de ese pasado de silenciamiento hacia los colectivos masacrados, donde los cuerpos considerados anómalos eran exhibidos y admirados», explica el catedrático para luego añadir que en su poética siempre trata de respetar la tradición. «Escribir es un acto de reparación que supone dar voz y crear alternativas, porque la poesía es el género más híbrido» Gerardo Rodríguez Salas Catedrático y poeta Un respeto que se nota desde el primer poema titulado ‘Escribir’ con una declaración ética: «Prender la luz / de una carpa raída / creer que no hay herrumbre». Para Rodríguez Salas escribir es «un acto de reparación que supone dar voz y crear alternativas , porque la poesía es el género más híbrido de todos. Tiene esa porosidad que sirve para un posicionamiento ético y político, pero no moral». No busca aleccionar a nadie, sino hacer preguntas para que el lector «pueda encontrar su propio significado».La extranjería, un destino común Si hay algo que vertebra ‘Oxford Circus’ es el concepto de extranjería que va más allá de lo biográfico e identitario. Lo vemos en el poema ‘Cuppa’, donde aparece la desorientación de quien llega a una ciudad que no le nombra: «La lengua madre / con sus letras de piel / que ya no abrigan», escribe el poeta. «Hay un choque poético entre el yo adulto y una voz colectiva. Un niño extranjero de sí mismo, que no ha tenido apoyo en su deseo, y que de mayor, cuando sus padres lo visitan, descubre que comparten esa extranjería . No solo del yo poético, sino del colectivo. Quiero que el lector entre a este circo y que se sienta extranjero, pero no en el mal sentido», afirma sobre el germen principal de su obra.«Caer en lo mainstream puede ser fácil, pero se puede estar ahí y mantener la ruptura de los márgenes» Gerardo Rodríguez Salas Catedrático y poetaLa violencia aparece en ‘Teselas’ en primera persona como forma de destrucción (la soga, la quema de libros, la noche de Stonewall de 1969 ). El autor admite que es algo que trabajó mucho para no caer en el victimismo: «Cuando pulo y quito, noto que puede ser simple provocar un llanto fácil. Para mí la denuncia está, pero recurro a imágenes, a juegos de lenguaje, a un diálogo con la tradición. Como profesor de Literatura Inglesa , me parecía fundamental generar ese diálogo con una tradición que nos está construyendo». Se atreve también a opinar sobre ese tipo de literatura ‘queer’ ligada a lo mainstream aclarando que «caer en lo mainstream puede ser fácil, pero también se puede estar ahí y mantener la ruptura de los márgenes».El poemario se cierra con ‘Arded’, un largo poema en prosa que es aquelarre y manifiesto. ¿Rabia y esperanza? «Ambas, pero en el poemario no hay rabia, sino autodeterminación. Si entendemos la extranjería y la empatía nos podemos beneficiar muchísimo, porque podemos generar un ‘circo’ colectivo donde cada uno tenga su papel», declara con contundencia. El poeta y catedrático ya está embarcado en un nuevo proyecto. Para él, cada poemario es un reto y, por ahora, este circo sigue abierto. Gerardo Rodríguez Salas (Granada, 1976) llega a la entrevista con algo de nerviosismo. En su cabeza siempre han sonado monstruos. Esos mismos que invoca en su singular obra ‘Oxford Circus’, galardonada con el III Premio de Poesía Marpoética. Aquella frase de Paul Preciado que reza «Yo soy el monstruo que os habla», da el pistoletazo de salida a un poemario difícil de catalogar por su experimentación. Lo que sí queda claro es el diálogo de sus poemas con temáticas muy presentes en este cuarto de siglo como la extranjería en primera persona y la temática ‘queer’ que arrastra de ‘Anacronía’ (Valparaíso, 2020) y ‘Los hilos de la infamia’ (Valparaíso, 2024). El propio autor reconoce que «el título es una trampa». ‘Oxford Circus’ no es solamente una de las estaciones de metro más transitadas de Londres . «Es un cruce de caminos y lo viví como una encrucijada vital. En Oxford cursé mi máster en Estudios de Género y comencé a experimentar mi propia identidad», expresa el poeta granadino. El lugar londinense no aparece en el libro como tal, sino que juega con el trasfondo humano pues para él representa «el cruce de caminos de todas las extranjerías». El desarrollo del poemario (Vodevil, Burlesque, Teatro de sombras, Fenómenos; Freak Show) recupera los actos del circo y el music-hall del siglo XIX. «He intentado resignificar la palabra ‘circo’ y tratar de mostrar una crítica de ese pasado de silenciamiento hacia los colectivos masacrados, donde los cuerpos considerados anómalos eran exhibidos y admirados», explica el catedrático para luego añadir que en su poética siempre trata de respetar la tradición. «Escribir es un acto de reparación que supone dar voz y crear alternativas, porque la poesía es el género más híbrido» Gerardo Rodríguez Salas Catedrático y poeta Un respeto que se nota desde el primer poema titulado ‘Escribir’ con una declaración ética: «Prender la luz / de una carpa raída / creer que no hay herrumbre». Para Rodríguez Salas escribir es «un acto de reparación que supone dar voz y crear alternativas , porque la poesía es el género más híbrido de todos. Tiene esa porosidad que sirve para un posicionamiento ético y político, pero no moral». No busca aleccionar a nadie, sino hacer preguntas para que el lector «pueda encontrar su propio significado».La extranjería, un destino común Si hay algo que vertebra ‘Oxford Circus’ es el concepto de extranjería que va más allá de lo biográfico e identitario. Lo vemos en el poema ‘Cuppa’, donde aparece la desorientación de quien llega a una ciudad que no le nombra: «La lengua madre / con sus letras de piel / que ya no abrigan», escribe el poeta. «Hay un choque poético entre el yo adulto y una voz colectiva. Un niño extranjero de sí mismo, que no ha tenido apoyo en su deseo, y que de mayor, cuando sus padres lo visitan, descubre que comparten esa extranjería . No solo del yo poético, sino del colectivo. Quiero que el lector entre a este circo y que se sienta extranjero, pero no en el mal sentido», afirma sobre el germen principal de su obra.«Caer en lo mainstream puede ser fácil, pero se puede estar ahí y mantener la ruptura de los márgenes» Gerardo Rodríguez Salas Catedrático y poetaLa violencia aparece en ‘Teselas’ en primera persona como forma de destrucción (la soga, la quema de libros, la noche de Stonewall de 1969 ). El autor admite que es algo que trabajó mucho para no caer en el victimismo: «Cuando pulo y quito, noto que puede ser simple provocar un llanto fácil. Para mí la denuncia está, pero recurro a imágenes, a juegos de lenguaje, a un diálogo con la tradición. Como profesor de Literatura Inglesa , me parecía fundamental generar ese diálogo con una tradición que nos está construyendo». Se atreve también a opinar sobre ese tipo de literatura ‘queer’ ligada a lo mainstream aclarando que «caer en lo mainstream puede ser fácil, pero también se puede estar ahí y mantener la ruptura de los márgenes».El poemario se cierra con ‘Arded’, un largo poema en prosa que es aquelarre y manifiesto. ¿Rabia y esperanza? «Ambas, pero en el poemario no hay rabia, sino autodeterminación. Si entendemos la extranjería y la empatía nos podemos beneficiar muchísimo, porque podemos generar un ‘circo’ colectivo donde cada uno tenga su papel», declara con contundencia. El poeta y catedrático ya está embarcado en un nuevo proyecto. Para él, cada poemario es un reto y, por ahora, este circo sigue abierto. RSS de noticias de cultura
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