Una semana después de que decenas de miles de marroquíes entraran en Ceuta, y lejos aún de que se recobre del todo la normalidad -el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, estima que permanecen aún varios miles en el territorio- quienes allí desarrollan su vida y diferentes expertos sostienen que es imprescindible que se de celeridad a un aspecto esencial: hay que garantizar la seguridad, tanto física como jurídica, para que no retroceda el impulso que en los últimos años se estaba dando a Ceuta, y que resulta también clave para Andalucía.Las relaciones entre ambos -también con Melilla- tratan de reforzarse especialmente desde 2019 aprovechando un entendimiento que era histórico y muy estrecho: Cádiz y Ceuta comparten obispo y prefijo telefónico, la Universidad de Granada tiene allí dos campus y los supermercados de la ciudad autónoma se abastecen con los camiones que cada día parten del Puerto de Algeciras, donde incluso se construyó un helipuerto expresamente para garantizar la movilidad de los ceutíes si el mar no permitía recurrir al ferry. El trayecto dura siete minutos.Las conexiones, en fin, son «muy íntimas», recuerda Gabriel Pérez Alcalá, catedrático de Economía de la Universidad Loyola, aunque si bien asimétricas, dado el modesto tamaño de la economía ceutí en comparación con el PIB andaluz. Pero en todo caso, lo innegable es que «todas las relaciones económicas de Ceuta pasan por Andalucía» , afirma, y de hecho la intención ha sido que ello fuera en aumento. Ceuta ha mirado a Málaga para aprender de su desarrollo como gran ‘hub’ tecnológico mientras apuesta por levantar un nuevo punto de atracción de empresas tecnológicas, e incluso se ha explorado en diferentes estudios el potencial del turismo de cruceros a una y otra orilla del Mediterráneo.Una semana después de la entrada masiva de inmigrantes, la vida parece ir a dos velocidades. Mientras en diferentes sectores económicos de Ceuta se sumen en la incertidumbre, especialmente el comercio, la normalidad impera en la actividad marítima y hasta educativa, que se prepara como cualquier otro verano para retomar la actividad en septiembre.Dos modos de actuar en función de que se haya podido o no continuar con la vida ante una realidad: la crisis, en términos amplios, «no está resuelta» , advierte Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla, que lleva años estudiando las oportunidades que tiene el territorio para crecer. «Hay muchas personas que se han confundido con el paisaje, algunos están escondidos, y es una gota más en cuanto a la desestabilización de Ceuta. La vida sigue en negativo, tenemos en el horizonte la posibilidad de un segundo asalto, eso bloquea todo », lamenta.Los diferentes expertos consultados por ABC coinciden en que lo principal es retomar la seguridad, no solo física con mayor presencia de fuerzas de seguridad en la zona que garanticen que no se repita lo que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha definido como «una violación de la integridad territorial de España», sino también dejar claro que persiste la seguridad jurídica para que la actividad diaria no se trunque. Así lo enfatiza Javier Sánchez Rojas, presidente de las Cámaras de Comercio de Andalucía, que coordina a las de 13 cámaras oficiales de comercio de la comunidad. Desde 2021, fecha de la última entrada masiva de inmigrantes a la ciudad autónoma, que define como «un punto de inflexión», se han reforzado unas relaciones a través de las cámaras de comercio. «Vimos que necesitábamos un aumento de la colaboración y se produjo un refuerzo de la actividad» con diferentes actos anuales, recuerda. Esta última semana los contactos han sido fluidos. «Los compañeros de la Cámara de Comercio han estado desbordados», apunta Sánchez Rojas. Los relatos ceutíes incluyen historias de empresarios volcados durante días con angustia en proteger sus propiedades, a los que se responde con un ofrecimiento andaluz: «estamos a disposición para colaborar. En lo que nos digan».«No podemos permanecer impasibles ante una clara invasión», insiste Sánchez Rojas. «Habrá que reforzar la presencia militar y de las fuerzas de seguridad», indica por su parte Pérez Alcalá. Pese a la conmoción de estos días, al otro lado del Estrecho se muestra cautela sobre las posibilidades de que esto suponga un antes y un después. «Si no extrajimos lecciones de lo sucedido en 2021, ¿vamos a hacerlo ahora? Ojalá. No voy a decir que soy escéptico, pero el telón de fondo es que seamos disuasorios en cuanto a Marruecos », señala Echeverría, para poder seguir avanzando en los planes para revitalizar la economía de la ciudad autónoma, que mira de cerca a las posibilidad que pueda darles el puerto si lo reinventan.El tráfico en el Estrecho, estableLa actividad marítima es una buena esperanza precisamente porque es la opción que más estabilidad presenta. En esta semana frenética, en la que además se ha desarrollado -y con récord- el fin de semana crítico de la Operación Paso del Estrecho, ha vuelto a confirmarse. Los tráficos no se han visto alterados en forma alguna, ya fuera de pasajeros o mercancías. Este punto es de extrema importancia tanto para la ciudad autónoma como para la propia infraestructura. Uno de cada tres pasajeros que pasaron por el Puerto de Algeciras el año pasado lo hizo usando la ruta que conecta con Ceuta, convertida en una potente fuente de ingresos para las compañías que la operan, principalmente Balearia, DFDS y Armas Transmediterránea. En el caso de la primera, la única naviera nacional que asegura conectividad diaria entre la península y Baleares, Canarias y Ceuta y Melilla, la conexión con Ceuta representa el 19% de su tráfico total. La calma en este apartado se da también en los campus con los que cuenta la Universidad de Granada en Ceuta y Melilla desde el siglo pasado. «En este momento no manejamos ningún elemento objetivo que nos haga pensar que el curso académico 2026-2027 no vaya a comenzar con normalidad», apunta Salvador del Barrio García, vicerrector de las citadas instalaciones, en las que estudiaron el curso pasado unos 3.600 alumnos, 1.600 de ellos en Ceuta.Es una cifra que ha ido en aumento. Desde 2011 se han incrementado un 45% los estudiantes de la UGR en estos campus, que cuentan con profesores de ambas ciudades autónomas, andaluces y del resto de España. Estos días, sostiene Del Barrio, siguen trabajando «con plena normalidad en la planificación académica, la matriculación, y la organización de los servicios» para cuando retomen la actividad en la segunda semana de septiembre. Una semana después de que decenas de miles de marroquíes entraran en Ceuta, y lejos aún de que se recobre del todo la normalidad -el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, estima que permanecen aún varios miles en el territorio- quienes allí desarrollan su vida y diferentes expertos sostienen que es imprescindible que se de celeridad a un aspecto esencial: hay que garantizar la seguridad, tanto física como jurídica, para que no retroceda el impulso que en los últimos años se estaba dando a Ceuta, y que resulta también clave para Andalucía.Las relaciones entre ambos -también con Melilla- tratan de reforzarse especialmente desde 2019 aprovechando un entendimiento que era histórico y muy estrecho: Cádiz y Ceuta comparten obispo y prefijo telefónico, la Universidad de Granada tiene allí dos campus y los supermercados de la ciudad autónoma se abastecen con los camiones que cada día parten del Puerto de Algeciras, donde incluso se construyó un helipuerto expresamente para garantizar la movilidad de los ceutíes si el mar no permitía recurrir al ferry. El trayecto dura siete minutos.Las conexiones, en fin, son «muy íntimas», recuerda Gabriel Pérez Alcalá, catedrático de Economía de la Universidad Loyola, aunque si bien asimétricas, dado el modesto tamaño de la economía ceutí en comparación con el PIB andaluz. Pero en todo caso, lo innegable es que «todas las relaciones económicas de Ceuta pasan por Andalucía» , afirma, y de hecho la intención ha sido que ello fuera en aumento. Ceuta ha mirado a Málaga para aprender de su desarrollo como gran ‘hub’ tecnológico mientras apuesta por levantar un nuevo punto de atracción de empresas tecnológicas, e incluso se ha explorado en diferentes estudios el potencial del turismo de cruceros a una y otra orilla del Mediterráneo.Una semana después de la entrada masiva de inmigrantes, la vida parece ir a dos velocidades. Mientras en diferentes sectores económicos de Ceuta se sumen en la incertidumbre, especialmente el comercio, la normalidad impera en la actividad marítima y hasta educativa, que se prepara como cualquier otro verano para retomar la actividad en septiembre.Dos modos de actuar en función de que se haya podido o no continuar con la vida ante una realidad: la crisis, en términos amplios, «no está resuelta» , advierte Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla, que lleva años estudiando las oportunidades que tiene el territorio para crecer. «Hay muchas personas que se han confundido con el paisaje, algunos están escondidos, y es una gota más en cuanto a la desestabilización de Ceuta. La vida sigue en negativo, tenemos en el horizonte la posibilidad de un segundo asalto, eso bloquea todo », lamenta.Los diferentes expertos consultados por ABC coinciden en que lo principal es retomar la seguridad, no solo física con mayor presencia de fuerzas de seguridad en la zona que garanticen que no se repita lo que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha definido como «una violación de la integridad territorial de España», sino también dejar claro que persiste la seguridad jurídica para que la actividad diaria no se trunque. Así lo enfatiza Javier Sánchez Rojas, presidente de las Cámaras de Comercio de Andalucía, que coordina a las de 13 cámaras oficiales de comercio de la comunidad. Desde 2021, fecha de la última entrada masiva de inmigrantes a la ciudad autónoma, que define como «un punto de inflexión», se han reforzado unas relaciones a través de las cámaras de comercio. «Vimos que necesitábamos un aumento de la colaboración y se produjo un refuerzo de la actividad» con diferentes actos anuales, recuerda. Esta última semana los contactos han sido fluidos. «Los compañeros de la Cámara de Comercio han estado desbordados», apunta Sánchez Rojas. Los relatos ceutíes incluyen historias de empresarios volcados durante días con angustia en proteger sus propiedades, a los que se responde con un ofrecimiento andaluz: «estamos a disposición para colaborar. En lo que nos digan».«No podemos permanecer impasibles ante una clara invasión», insiste Sánchez Rojas. «Habrá que reforzar la presencia militar y de las fuerzas de seguridad», indica por su parte Pérez Alcalá. Pese a la conmoción de estos días, al otro lado del Estrecho se muestra cautela sobre las posibilidades de que esto suponga un antes y un después. «Si no extrajimos lecciones de lo sucedido en 2021, ¿vamos a hacerlo ahora? Ojalá. No voy a decir que soy escéptico, pero el telón de fondo es que seamos disuasorios en cuanto a Marruecos », señala Echeverría, para poder seguir avanzando en los planes para revitalizar la economía de la ciudad autónoma, que mira de cerca a las posibilidad que pueda darles el puerto si lo reinventan.El tráfico en el Estrecho, estableLa actividad marítima es una buena esperanza precisamente porque es la opción que más estabilidad presenta. En esta semana frenética, en la que además se ha desarrollado -y con récord- el fin de semana crítico de la Operación Paso del Estrecho, ha vuelto a confirmarse. Los tráficos no se han visto alterados en forma alguna, ya fuera de pasajeros o mercancías. Este punto es de extrema importancia tanto para la ciudad autónoma como para la propia infraestructura. Uno de cada tres pasajeros que pasaron por el Puerto de Algeciras el año pasado lo hizo usando la ruta que conecta con Ceuta, convertida en una potente fuente de ingresos para las compañías que la operan, principalmente Balearia, DFDS y Armas Transmediterránea. En el caso de la primera, la única naviera nacional que asegura conectividad diaria entre la península y Baleares, Canarias y Ceuta y Melilla, la conexión con Ceuta representa el 19% de su tráfico total. La calma en este apartado se da también en los campus con los que cuenta la Universidad de Granada en Ceuta y Melilla desde el siglo pasado. «En este momento no manejamos ningún elemento objetivo que nos haga pensar que el curso académico 2026-2027 no vaya a comenzar con normalidad», apunta Salvador del Barrio García, vicerrector de las citadas instalaciones, en las que estudiaron el curso pasado unos 3.600 alumnos, 1.600 de ellos en Ceuta.Es una cifra que ha ido en aumento. Desde 2011 se han incrementado un 45% los estudiantes de la UGR en estos campus, que cuentan con profesores de ambas ciudades autónomas, andaluces y del resto de España. Estos días, sostiene Del Barrio, siguen trabajando «con plena normalidad en la planificación académica, la matriculación, y la organización de los servicios» para cuando retomen la actividad en la segunda semana de septiembre. Una semana después de que decenas de miles de marroquíes entraran en Ceuta, y lejos aún de que se recobre del todo la normalidad -el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, estima que permanecen aún varios miles en el territorio- quienes allí desarrollan su vida y diferentes expertos sostienen que es imprescindible que se de celeridad a un aspecto esencial: hay que garantizar la seguridad, tanto física como jurídica, para que no retroceda el impulso que en los últimos años se estaba dando a Ceuta, y que resulta también clave para Andalucía.Las relaciones entre ambos -también con Melilla- tratan de reforzarse especialmente desde 2019 aprovechando un entendimiento que era histórico y muy estrecho: Cádiz y Ceuta comparten obispo y prefijo telefónico, la Universidad de Granada tiene allí dos campus y los supermercados de la ciudad autónoma se abastecen con los camiones que cada día parten del Puerto de Algeciras, donde incluso se construyó un helipuerto expresamente para garantizar la movilidad de los ceutíes si el mar no permitía recurrir al ferry. El trayecto dura siete minutos.Las conexiones, en fin, son «muy íntimas», recuerda Gabriel Pérez Alcalá, catedrático de Economía de la Universidad Loyola, aunque si bien asimétricas, dado el modesto tamaño de la economía ceutí en comparación con el PIB andaluz. Pero en todo caso, lo innegable es que «todas las relaciones económicas de Ceuta pasan por Andalucía» , afirma, y de hecho la intención ha sido que ello fuera en aumento. Ceuta ha mirado a Málaga para aprender de su desarrollo como gran ‘hub’ tecnológico mientras apuesta por levantar un nuevo punto de atracción de empresas tecnológicas, e incluso se ha explorado en diferentes estudios el potencial del turismo de cruceros a una y otra orilla del Mediterráneo.Una semana después de la entrada masiva de inmigrantes, la vida parece ir a dos velocidades. Mientras en diferentes sectores económicos de Ceuta se sumen en la incertidumbre, especialmente el comercio, la normalidad impera en la actividad marítima y hasta educativa, que se prepara como cualquier otro verano para retomar la actividad en septiembre.Dos modos de actuar en función de que se haya podido o no continuar con la vida ante una realidad: la crisis, en términos amplios, «no está resuelta» , advierte Carlos Echeverría, director del Observatorio de Ceuta y Melilla, que lleva años estudiando las oportunidades que tiene el territorio para crecer. «Hay muchas personas que se han confundido con el paisaje, algunos están escondidos, y es una gota más en cuanto a la desestabilización de Ceuta. La vida sigue en negativo, tenemos en el horizonte la posibilidad de un segundo asalto, eso bloquea todo », lamenta.Los diferentes expertos consultados por ABC coinciden en que lo principal es retomar la seguridad, no solo física con mayor presencia de fuerzas de seguridad en la zona que garanticen que no se repita lo que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha definido como «una violación de la integridad territorial de España», sino también dejar claro que persiste la seguridad jurídica para que la actividad diaria no se trunque. Así lo enfatiza Javier Sánchez Rojas, presidente de las Cámaras de Comercio de Andalucía, que coordina a las de 13 cámaras oficiales de comercio de la comunidad. Desde 2021, fecha de la última entrada masiva de inmigrantes a la ciudad autónoma, que define como «un punto de inflexión», se han reforzado unas relaciones a través de las cámaras de comercio. «Vimos que necesitábamos un aumento de la colaboración y se produjo un refuerzo de la actividad» con diferentes actos anuales, recuerda. Esta última semana los contactos han sido fluidos. «Los compañeros de la Cámara de Comercio han estado desbordados», apunta Sánchez Rojas. Los relatos ceutíes incluyen historias de empresarios volcados durante días con angustia en proteger sus propiedades, a los que se responde con un ofrecimiento andaluz: «estamos a disposición para colaborar. En lo que nos digan».«No podemos permanecer impasibles ante una clara invasión», insiste Sánchez Rojas. «Habrá que reforzar la presencia militar y de las fuerzas de seguridad», indica por su parte Pérez Alcalá. Pese a la conmoción de estos días, al otro lado del Estrecho se muestra cautela sobre las posibilidades de que esto suponga un antes y un después. «Si no extrajimos lecciones de lo sucedido en 2021, ¿vamos a hacerlo ahora? Ojalá. No voy a decir que soy escéptico, pero el telón de fondo es que seamos disuasorios en cuanto a Marruecos », señala Echeverría, para poder seguir avanzando en los planes para revitalizar la economía de la ciudad autónoma, que mira de cerca a las posibilidad que pueda darles el puerto si lo reinventan.El tráfico en el Estrecho, estableLa actividad marítima es una buena esperanza precisamente porque es la opción que más estabilidad presenta. En esta semana frenética, en la que además se ha desarrollado -y con récord- el fin de semana crítico de la Operación Paso del Estrecho, ha vuelto a confirmarse. Los tráficos no se han visto alterados en forma alguna, ya fuera de pasajeros o mercancías. Este punto es de extrema importancia tanto para la ciudad autónoma como para la propia infraestructura. Uno de cada tres pasajeros que pasaron por el Puerto de Algeciras el año pasado lo hizo usando la ruta que conecta con Ceuta, convertida en una potente fuente de ingresos para las compañías que la operan, principalmente Balearia, DFDS y Armas Transmediterránea. En el caso de la primera, la única naviera nacional que asegura conectividad diaria entre la península y Baleares, Canarias y Ceuta y Melilla, la conexión con Ceuta representa el 19% de su tráfico total. La calma en este apartado se da también en los campus con los que cuenta la Universidad de Granada en Ceuta y Melilla desde el siglo pasado. «En este momento no manejamos ningún elemento objetivo que nos haga pensar que el curso académico 2026-2027 no vaya a comenzar con normalidad», apunta Salvador del Barrio García, vicerrector de las citadas instalaciones, en las que estudiaron el curso pasado unos 3.600 alumnos, 1.600 de ellos en Ceuta.Es una cifra que ha ido en aumento. Desde 2011 se han incrementado un 45% los estudiantes de la UGR en estos campus, que cuentan con profesores de ambas ciudades autónomas, andaluces y del resto de España. Estos días, sostiene Del Barrio, siguen trabajando «con plena normalidad en la planificación académica, la matriculación, y la organización de los servicios» para cuando retomen la actividad en la segunda semana de septiembre. RSS de noticias de espana/andalucia
Noticias Similares
