Suenan las sirenas de un coche patrulla. La Policía nos abre paso entre los infinitos atascos en Ahmedabad, la capital del estado de Guyarat, al oeste de la India. Los coches, las motos y los famosos ‘tuctuc’ (triciclos a motor) inundan toda la calzada pegados unos contra otros, pero sin llegar a chocar, sobre unas líneas de tráfico que nadie respeta. La melodía policial se convierte en la nueva normalidad de nuestro silencio, perturbado constantemente por la orquesta de cláxones a los que uno no termina de acostumbrarse. Las motocicletas y los ‘tuctuc’ se encargan de los agudos, mientras que los automóviles ofrecen los tonos medios. Los graves corren a cargo de nuestro autobús, en el que viajamos unos periodistas europeos invitados por el Ministerio de Exteriores de la India .El motivo del viaje es conocer el país, entender dónde se encuentra en el marco geopolítico mundial y sus aspiraciones a medio y largo plazo. Enseguida queda claro que el año 2047 está marcado en rojo en el calendario indio. Para entonces, la República de la India cumplirá un siglo tras lograr su independencia en 1947. Nueva Delhi aspira a conseguir una renovación integral del país a través de colosales inversiones públicas y capital extranjero.La India es un Estado federal cuya población está en torno a los 1.450 millones de habitantes , superando por poco a China, pero con un tercio de su territorio. La profesora Eva Borreguero, experta en la India, defiende que «es una potencia mundial global, avalada por los datos» . La edad media de los habitantes es inferior a 30 años, según Naciones Unidas. Además, el 65% de la población activa tiene menos de 35 años, según datos de la empresa pública GIFT City, que se encarga de desarrollar una ciudad inteligente en Guyarat.La India se compone de grandes diferencias que conviven entre sí. El desarrollo tecnológico y urbanístico, materializado en puentes que conectan núcleos de población, contrasta con la economía sumergida que funciona a base de autoempleo debajo de estos mismos pasos elevados. Sin embargo, para el ministro de Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, la tecnología puede ser una herramienta que eleve a la sociedad desde abajo: «Existen desigualdades de ingresos en la India, como en muchas sociedades. Pero precisamente ahí es donde hoy vemos que una mejor gobernanza y la aplicación de la tecnología marcan la diferencia». En su opinión, la creación de una «identidad digital» hace «más fácil identificar a las personas que hoy merecen ayuda ».Sin embargo, «las diferencias siguen siendo de las más altas del mundo y han mostrado pocos cambios en los últimos años», según el último informe elaborado por el Laboratorio de Desigualdad Mundial (World Inequality Lab), organismo vinculado a la Escuela de Economía de París. Tal y como sentencia dicho estudio, «el 10% más rico posee alrededor del 65% de la riqueza total, y el 1% más rico, cerca del 40%». La brecha «se mantuvo estable entre 2014 y 2024». Además, el informe señala que «la participación laboral femenina sigue siendo muy baja, en un 15,7%, sin mostrar mejoras en la última década».Culto al líderBajo la directriz del primer ministro Narendra Modi, la India vive una época de desarrollo reflejado en los datos macroeconómicos: su economía crecerá un 7,4% al cierre del último año fiscal (hasta abril de 2026). Su experiencia como gobernador del estado de Guyarat le avaló para ganar las elecciones de 2014 con mayoría absoluta. Cumpliendo ya su tercer mandato, Modi lleva doce años ininterrumpidos en el cargo. Pero su popularidad se erosionó ligeramente en los comicios de 2024, donde perdió la mayoría absoluta y se vio obligado a formar una coalición de gobierno.Esta larga trayectoria, sumada a la juventud de la población, provoca inevitablemente que una parte de la sociedad no haya vivido –o no recuerde– una época sin Modi al frente del país. Además, las ciudades de Nueva Delhi y Ahmedabad están plagadas de carteles con su rostro, pese a que ya no es periodo electoral. En la misma línea, durante una visita a las instalaciones de la empresa pública de energía NTPC, la reunión con su director general, Sujay Karmakar, tiene lugar bajo la atenta mirada del «honorable primer ministro» Modi, presente en un cuadro en la pared junto al de la presidenta, Draupadi Murmu.Pero, en la calle, la sensación es algo diferente. Kumar, quien prefiere ocultar su verdadera identidad, cuenta a ABC que no está satisfecho con el mandatario. Kumar denuncia que «la vida está cada vez más cara» para todos y Modi «no está haciendo nada por nosotros». De nuevo, un contraste. Una calle en el barrio musulmán de la vieja Delhi, con la mezquita Jama Masjid de fondo. J.I. de la Torre Una calle en el barrio musulmán de la vieja Delhi, con la mezquita Jama Masjid de fondo. J.I. de la TorreLa realidad del barrio musulmán, situado en la vieja Delhi, también difiere del resto de la ciudad. Aquí no hay carteles de Modi, que destaca por su nacionalismo hindú poco apreciado en esta zona de mayoría musulmana. Aquí el paisaje lo componen las enredaderas de cobre y plástico, que se apoderan de los postes y las fachadas. En cualquier momento podría haber un cortocircuito, un incendio o un apagón, porque los cables parecen dispuestos de manera caótica, obedeciendo a la lógica más imperiosa: la necesidad de estar conectado. Aquí las motos y los ‘tuctuc’ circulan a escasos centímetros de los peatones, pero no por ello amaina el ruido de las bocinas, cuyo estruendo sobresalta a tan poca distancia.Todo esto se suma a las protestas de las ‘cucarachas’, que desde principios de semana han sacudido las calles de varias ciudades de la India. El movimiento estudiantil Partido de la Cucarachas surgió en mayo tras la filtración del examen de acceso a las facultades de Medicina, lo que llevó a que se repitiera dicha prueba –en la India, debido a su masiva población, la competencia para este tipo de exámenes es salvaje–. Ahora, los jóvenes han salido a protestar contra la corrupción: demandan reformas estructurales y cargan contra el Ejecutivo de Modi, convirtiéndose en su mayor desafío.Equilibrismo geopolíticoA pesar de que la India destaca por su equilibrismo geopolítico, donde es capaz de mantener relaciones diplomáticas con potencias antagonistas, es un país cuya mirada se dirige principalmente hacia dentro. Sin embargo, no es ajeno a la incertidumbre y la inestabilidad global. Los indios sienten las consecuencias de la guerra de Ucrania directamente en sus carnes: «Antes de 2022, no comprábamos petróleo a Rusia. Comprábamos nuestro petróleo principalmente en Oriente Próximo. Pero, ¿qué pasó después de que ustedes dejaron de comprar petróleo y gas a Rusia? Empezaron a comprarlo en Oriente Próximo. Así que [los países del Golfo] dejaron de vendernos. Nos lo quitaron, pero luego nos instaron a dejar de comprárselo a los rusos. Y los estadounidenses también están sancionando a Venezuela e Irán. Entonces, ¿dónde compramos petróleo? ¿Entienden nuestra difícil situación?», sentencia el ministro de Exteriores. Además, Jaishankar lanza una difícil pregunta: «¿Cómo le explicas a la gente que el comercio europeo con Rusia es mayor que el comercio de la India con Rusia?».«¿Cómo le explicas a la gente que el comercio europeo con Rusia es mayor que el comercio de la India con Rusia?» Subrahmanyam Jaishankar Ministro de Exteriores de la IndiaAnte esta compleja situación, el Ejecutivo central ha lanzado una serie de vías de actuación en las que trabajar para solventar los desafíos que afronta el país a nivel interno y externo, aprovechando las «ventajas» que su economía ofrece.Un puesto de especias en un mercadillo de Ahmedabad (Guyarat), en la primera foto. En la segunda imagen, una fachada en el barrio musulmán de la vieja Delhi. Una niña pasea en una calle perpendicular a una de las arterias principales de Nueva Delhi. J.I. de la TorreEl ministro de Comercio, Piyush Goyal, destaca que en el sector tecnológico «la India es el mejor destino en términos de talento; en términos de costes, nuestra mano de obra, nuestros ingenieros son una fracción de lo que les costará a ustedes. Puede ser una quinta o una sexta parte». Goyal reconoce que el objetivo del país es convertirse en «el ‘China + 1’», es decir, una potencia manufacturera donde las compañías punteras puedan aterrizar con sus diseños y fabricar más barato. Aunque una duda surge inmediatamente: ¿peligra entonces la innovación de estas empresas? El ministro responde: « Nunca robamos la tecnología de nadie y tenemos un historial impecable; nadie en la India tomará su tecnología. No obligamos a nadie a transferir tecnología. Permitimos la propiedad total en la mayoría de los negocios».Rearme frente a la inestabilidad regionalEn paralelo, la situación geográfica de la India ha llevado al Gobierno a optar por el rearme frente a los rivales regionales. La operación Sindoor , llevada a cabo por el Ejército indio en respuesta al atentado terrorista en la región de Cachemira en abril del año pasado , es un claro ejemplo de que el país se sitúa en una zona de alta tensión. Con China en su frontera norte y Pakistán en el borde oeste –los tres países cuentan con arsenal nuclear–, Nueva Delhi ha optado por una estrategia de disuasión y proyección hacia el Indo-Pacífico.Esta región es, además, un foco potencial de conflicto por su importancia estratégica. Sin embargo, el ministro de Exteriores indio resta importancia a lo que parece evidente: «No sé si alguien puede hacer ese tipo de predicciones. El Indo-Pacífico tiene sus propios problemas, sus propias fuentes de tensión y sus propias diferencias. Y creo que lo importante es que los países con ideas afines, que tengan la capacidad y la voluntad de cooperar, lo hagan». Jaishankar expresa la necesidad de que los países alineados –EE.UU., Japón, India y Australia– cooperen para contrarrestar la proyección de China. «Porque la mejor manera de garantizar la estabilidad es estar preparados, ya saben, tanto para fortalecerla como para asegurar que haya un mensaje muy claro de que la región no tolera ninguna perturbación».Repatriar el talento Fruto de su elevada población, la alta competitividad y su enfoque en el sector tecnológico, un importante número de indios han emigrado al extranjero para estudiar y trabajar. Con dicho perfil internacional, muchos de ellos están consiguiendo acceder a prestigiosas universidades en Europa y Estados Unidos, así como a trabajos en grandes compañías tecnológicas. Por ese motivo, una parte considerable de la estrategia de la India a medio y largo plazo es poder contar con el retorno de estos expatriados, curtidos en empresas punteras, para poder acelerar el desarrollo del país. Sin embargo, ahí mismo reside la incógnita: ¿será capaz el Ejecutivo de Nueva Delhi de traerlos de vuelta? ¿Pueden competir en dinero, infraestructuras o estilo de vida, o apelarán al nacionalismo hindú, incrustado en el ADN de Modi?«Creo que en el mundo actual existe la idea de que lo mejor para cada país y cada región es ser lo más autosuficiente posible. Por lo tanto, no dependemos demasiado de factores externos». Pero esa lógica de países alineados es ligeramente diferente a la que aplica la India con Rusia y la UE. Ese equilibrismo que pretende acometer siembra dudas en los dirigentes europeos, cuyo apoyo incondicional a Ucrania se puede ver afectado por la relación entre la India y Rusia, antiguos aliados.«En el conflicto actual, nuestra política es no exportar armas ni a Rusia ni a Ucrania» Subrahmanyam Jaishankar Ministro de Exteriores de la IndiaAcribillado a preguntas de los periodistas, el responsable de Exteriores puntualiza que la industria de defensa «abastece principalmente a empresas indias», pero reconoce que exporta armamento al extranjero. En este sentido, asegura que dicha industria es «muy cuidadosa con los destinos de nuestras exportaciones de armas». Además, afirma que «en el conflicto actual, nuestra política es no exportar armas ni a Rusia ni a Ucrania», y defiende que «no vemos una guerra como una oportunidad para ganar dinero y exportar armas». Suenan las sirenas de un coche patrulla. La Policía nos abre paso entre los infinitos atascos en Ahmedabad, la capital del estado de Guyarat, al oeste de la India. Los coches, las motos y los famosos ‘tuctuc’ (triciclos a motor) inundan toda la calzada pegados unos contra otros, pero sin llegar a chocar, sobre unas líneas de tráfico que nadie respeta. La melodía policial se convierte en la nueva normalidad de nuestro silencio, perturbado constantemente por la orquesta de cláxones a los que uno no termina de acostumbrarse. Las motocicletas y los ‘tuctuc’ se encargan de los agudos, mientras que los automóviles ofrecen los tonos medios. Los graves corren a cargo de nuestro autobús, en el que viajamos unos periodistas europeos invitados por el Ministerio de Exteriores de la India .El motivo del viaje es conocer el país, entender dónde se encuentra en el marco geopolítico mundial y sus aspiraciones a medio y largo plazo. Enseguida queda claro que el año 2047 está marcado en rojo en el calendario indio. Para entonces, la República de la India cumplirá un siglo tras lograr su independencia en 1947. Nueva Delhi aspira a conseguir una renovación integral del país a través de colosales inversiones públicas y capital extranjero.La India es un Estado federal cuya población está en torno a los 1.450 millones de habitantes , superando por poco a China, pero con un tercio de su territorio. La profesora Eva Borreguero, experta en la India, defiende que «es una potencia mundial global, avalada por los datos» . La edad media de los habitantes es inferior a 30 años, según Naciones Unidas. Además, el 65% de la población activa tiene menos de 35 años, según datos de la empresa pública GIFT City, que se encarga de desarrollar una ciudad inteligente en Guyarat.La India se compone de grandes diferencias que conviven entre sí. El desarrollo tecnológico y urbanístico, materializado en puentes que conectan núcleos de población, contrasta con la economía sumergida que funciona a base de autoempleo debajo de estos mismos pasos elevados. Sin embargo, para el ministro de Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, la tecnología puede ser una herramienta que eleve a la sociedad desde abajo: «Existen desigualdades de ingresos en la India, como en muchas sociedades. Pero precisamente ahí es donde hoy vemos que una mejor gobernanza y la aplicación de la tecnología marcan la diferencia». En su opinión, la creación de una «identidad digital» hace «más fácil identificar a las personas que hoy merecen ayuda ».Sin embargo, «las diferencias siguen siendo de las más altas del mundo y han mostrado pocos cambios en los últimos años», según el último informe elaborado por el Laboratorio de Desigualdad Mundial (World Inequality Lab), organismo vinculado a la Escuela de Economía de París. Tal y como sentencia dicho estudio, «el 10% más rico posee alrededor del 65% de la riqueza total, y el 1% más rico, cerca del 40%». La brecha «se mantuvo estable entre 2014 y 2024». Además, el informe señala que «la participación laboral femenina sigue siendo muy baja, en un 15,7%, sin mostrar mejoras en la última década».Culto al líderBajo la directriz del primer ministro Narendra Modi, la India vive una época de desarrollo reflejado en los datos macroeconómicos: su economía crecerá un 7,4% al cierre del último año fiscal (hasta abril de 2026). Su experiencia como gobernador del estado de Guyarat le avaló para ganar las elecciones de 2014 con mayoría absoluta. Cumpliendo ya su tercer mandato, Modi lleva doce años ininterrumpidos en el cargo. Pero su popularidad se erosionó ligeramente en los comicios de 2024, donde perdió la mayoría absoluta y se vio obligado a formar una coalición de gobierno.Esta larga trayectoria, sumada a la juventud de la población, provoca inevitablemente que una parte de la sociedad no haya vivido –o no recuerde– una época sin Modi al frente del país. Además, las ciudades de Nueva Delhi y Ahmedabad están plagadas de carteles con su rostro, pese a que ya no es periodo electoral. En la misma línea, durante una visita a las instalaciones de la empresa pública de energía NTPC, la reunión con su director general, Sujay Karmakar, tiene lugar bajo la atenta mirada del «honorable primer ministro» Modi, presente en un cuadro en la pared junto al de la presidenta, Draupadi Murmu.Pero, en la calle, la sensación es algo diferente. Kumar, quien prefiere ocultar su verdadera identidad, cuenta a ABC que no está satisfecho con el mandatario. Kumar denuncia que «la vida está cada vez más cara» para todos y Modi «no está haciendo nada por nosotros». De nuevo, un contraste. Una calle en el barrio musulmán de la vieja Delhi, con la mezquita Jama Masjid de fondo. J.I. de la Torre Una calle en el barrio musulmán de la vieja Delhi, con la mezquita Jama Masjid de fondo. J.I. de la TorreLa realidad del barrio musulmán, situado en la vieja Delhi, también difiere del resto de la ciudad. Aquí no hay carteles de Modi, que destaca por su nacionalismo hindú poco apreciado en esta zona de mayoría musulmana. Aquí el paisaje lo componen las enredaderas de cobre y plástico, que se apoderan de los postes y las fachadas. En cualquier momento podría haber un cortocircuito, un incendio o un apagón, porque los cables parecen dispuestos de manera caótica, obedeciendo a la lógica más imperiosa: la necesidad de estar conectado. Aquí las motos y los ‘tuctuc’ circulan a escasos centímetros de los peatones, pero no por ello amaina el ruido de las bocinas, cuyo estruendo sobresalta a tan poca distancia.Todo esto se suma a las protestas de las ‘cucarachas’, que desde principios de semana han sacudido las calles de varias ciudades de la India. El movimiento estudiantil Partido de la Cucarachas surgió en mayo tras la filtración del examen de acceso a las facultades de Medicina, lo que llevó a que se repitiera dicha prueba –en la India, debido a su masiva población, la competencia para este tipo de exámenes es salvaje–. Ahora, los jóvenes han salido a protestar contra la corrupción: demandan reformas estructurales y cargan contra el Ejecutivo de Modi, convirtiéndose en su mayor desafío.Equilibrismo geopolíticoA pesar de que la India destaca por su equilibrismo geopolítico, donde es capaz de mantener relaciones diplomáticas con potencias antagonistas, es un país cuya mirada se dirige principalmente hacia dentro. Sin embargo, no es ajeno a la incertidumbre y la inestabilidad global. Los indios sienten las consecuencias de la guerra de Ucrania directamente en sus carnes: «Antes de 2022, no comprábamos petróleo a Rusia. Comprábamos nuestro petróleo principalmente en Oriente Próximo. Pero, ¿qué pasó después de que ustedes dejaron de comprar petróleo y gas a Rusia? Empezaron a comprarlo en Oriente Próximo. Así que [los países del Golfo] dejaron de vendernos. Nos lo quitaron, pero luego nos instaron a dejar de comprárselo a los rusos. Y los estadounidenses también están sancionando a Venezuela e Irán. Entonces, ¿dónde compramos petróleo? ¿Entienden nuestra difícil situación?», sentencia el ministro de Exteriores. Además, Jaishankar lanza una difícil pregunta: «¿Cómo le explicas a la gente que el comercio europeo con Rusia es mayor que el comercio de la India con Rusia?».«¿Cómo le explicas a la gente que el comercio europeo con Rusia es mayor que el comercio de la India con Rusia?» Subrahmanyam Jaishankar Ministro de Exteriores de la IndiaAnte esta compleja situación, el Ejecutivo central ha lanzado una serie de vías de actuación en las que trabajar para solventar los desafíos que afronta el país a nivel interno y externo, aprovechando las «ventajas» que su economía ofrece.Un puesto de especias en un mercadillo de Ahmedabad (Guyarat), en la primera foto. En la segunda imagen, una fachada en el barrio musulmán de la vieja Delhi. Una niña pasea en una calle perpendicular a una de las arterias principales de Nueva Delhi. J.I. de la TorreEl ministro de Comercio, Piyush Goyal, destaca que en el sector tecnológico «la India es el mejor destino en términos de talento; en términos de costes, nuestra mano de obra, nuestros ingenieros son una fracción de lo que les costará a ustedes. Puede ser una quinta o una sexta parte». Goyal reconoce que el objetivo del país es convertirse en «el ‘China + 1’», es decir, una potencia manufacturera donde las compañías punteras puedan aterrizar con sus diseños y fabricar más barato. Aunque una duda surge inmediatamente: ¿peligra entonces la innovación de estas empresas? El ministro responde: « Nunca robamos la tecnología de nadie y tenemos un historial impecable; nadie en la India tomará su tecnología. No obligamos a nadie a transferir tecnología. Permitimos la propiedad total en la mayoría de los negocios».Rearme frente a la inestabilidad regionalEn paralelo, la situación geográfica de la India ha llevado al Gobierno a optar por el rearme frente a los rivales regionales. La operación Sindoor , llevada a cabo por el Ejército indio en respuesta al atentado terrorista en la región de Cachemira en abril del año pasado , es un claro ejemplo de que el país se sitúa en una zona de alta tensión. Con China en su frontera norte y Pakistán en el borde oeste –los tres países cuentan con arsenal nuclear–, Nueva Delhi ha optado por una estrategia de disuasión y proyección hacia el Indo-Pacífico.Esta región es, además, un foco potencial de conflicto por su importancia estratégica. Sin embargo, el ministro de Exteriores indio resta importancia a lo que parece evidente: «No sé si alguien puede hacer ese tipo de predicciones. El Indo-Pacífico tiene sus propios problemas, sus propias fuentes de tensión y sus propias diferencias. Y creo que lo importante es que los países con ideas afines, que tengan la capacidad y la voluntad de cooperar, lo hagan». Jaishankar expresa la necesidad de que los países alineados –EE.UU., Japón, India y Australia– cooperen para contrarrestar la proyección de China. «Porque la mejor manera de garantizar la estabilidad es estar preparados, ya saben, tanto para fortalecerla como para asegurar que haya un mensaje muy claro de que la región no tolera ninguna perturbación».Repatriar el talento Fruto de su elevada población, la alta competitividad y su enfoque en el sector tecnológico, un importante número de indios han emigrado al extranjero para estudiar y trabajar. Con dicho perfil internacional, muchos de ellos están consiguiendo acceder a prestigiosas universidades en Europa y Estados Unidos, así como a trabajos en grandes compañías tecnológicas. Por ese motivo, una parte considerable de la estrategia de la India a medio y largo plazo es poder contar con el retorno de estos expatriados, curtidos en empresas punteras, para poder acelerar el desarrollo del país. Sin embargo, ahí mismo reside la incógnita: ¿será capaz el Ejecutivo de Nueva Delhi de traerlos de vuelta? ¿Pueden competir en dinero, infraestructuras o estilo de vida, o apelarán al nacionalismo hindú, incrustado en el ADN de Modi?«Creo que en el mundo actual existe la idea de que lo mejor para cada país y cada región es ser lo más autosuficiente posible. Por lo tanto, no dependemos demasiado de factores externos». Pero esa lógica de países alineados es ligeramente diferente a la que aplica la India con Rusia y la UE. Ese equilibrismo que pretende acometer siembra dudas en los dirigentes europeos, cuyo apoyo incondicional a Ucrania se puede ver afectado por la relación entre la India y Rusia, antiguos aliados.«En el conflicto actual, nuestra política es no exportar armas ni a Rusia ni a Ucrania» Subrahmanyam Jaishankar Ministro de Exteriores de la IndiaAcribillado a preguntas de los periodistas, el responsable de Exteriores puntualiza que la industria de defensa «abastece principalmente a empresas indias», pero reconoce que exporta armamento al extranjero. En este sentido, asegura que dicha industria es «muy cuidadosa con los destinos de nuestras exportaciones de armas». Además, afirma que «en el conflicto actual, nuestra política es no exportar armas ni a Rusia ni a Ucrania», y defiende que «no vemos una guerra como una oportunidad para ganar dinero y exportar armas». Suenan las sirenas de un coche patrulla. La Policía nos abre paso entre los infinitos atascos en Ahmedabad, la capital del estado de Guyarat, al oeste de la India. Los coches, las motos y los famosos ‘tuctuc’ (triciclos a motor) inundan toda la calzada pegados unos contra otros, pero sin llegar a chocar, sobre unas líneas de tráfico que nadie respeta. La melodía policial se convierte en la nueva normalidad de nuestro silencio, perturbado constantemente por la orquesta de cláxones a los que uno no termina de acostumbrarse. Las motocicletas y los ‘tuctuc’ se encargan de los agudos, mientras que los automóviles ofrecen los tonos medios. Los graves corren a cargo de nuestro autobús, en el que viajamos unos periodistas europeos invitados por el Ministerio de Exteriores de la India .El motivo del viaje es conocer el país, entender dónde se encuentra en el marco geopolítico mundial y sus aspiraciones a medio y largo plazo. Enseguida queda claro que el año 2047 está marcado en rojo en el calendario indio. Para entonces, la República de la India cumplirá un siglo tras lograr su independencia en 1947. Nueva Delhi aspira a conseguir una renovación integral del país a través de colosales inversiones públicas y capital extranjero.La India es un Estado federal cuya población está en torno a los 1.450 millones de habitantes , superando por poco a China, pero con un tercio de su territorio. La profesora Eva Borreguero, experta en la India, defiende que «es una potencia mundial global, avalada por los datos» . La edad media de los habitantes es inferior a 30 años, según Naciones Unidas. Además, el 65% de la población activa tiene menos de 35 años, según datos de la empresa pública GIFT City, que se encarga de desarrollar una ciudad inteligente en Guyarat.La India se compone de grandes diferencias que conviven entre sí. El desarrollo tecnológico y urbanístico, materializado en puentes que conectan núcleos de población, contrasta con la economía sumergida que funciona a base de autoempleo debajo de estos mismos pasos elevados. Sin embargo, para el ministro de Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, la tecnología puede ser una herramienta que eleve a la sociedad desde abajo: «Existen desigualdades de ingresos en la India, como en muchas sociedades. Pero precisamente ahí es donde hoy vemos que una mejor gobernanza y la aplicación de la tecnología marcan la diferencia». En su opinión, la creación de una «identidad digital» hace «más fácil identificar a las personas que hoy merecen ayuda ».Sin embargo, «las diferencias siguen siendo de las más altas del mundo y han mostrado pocos cambios en los últimos años», según el último informe elaborado por el Laboratorio de Desigualdad Mundial (World Inequality Lab), organismo vinculado a la Escuela de Economía de París. Tal y como sentencia dicho estudio, «el 10% más rico posee alrededor del 65% de la riqueza total, y el 1% más rico, cerca del 40%». La brecha «se mantuvo estable entre 2014 y 2024». Además, el informe señala que «la participación laboral femenina sigue siendo muy baja, en un 15,7%, sin mostrar mejoras en la última década».Culto al líderBajo la directriz del primer ministro Narendra Modi, la India vive una época de desarrollo reflejado en los datos macroeconómicos: su economía crecerá un 7,4% al cierre del último año fiscal (hasta abril de 2026). Su experiencia como gobernador del estado de Guyarat le avaló para ganar las elecciones de 2014 con mayoría absoluta. Cumpliendo ya su tercer mandato, Modi lleva doce años ininterrumpidos en el cargo. Pero su popularidad se erosionó ligeramente en los comicios de 2024, donde perdió la mayoría absoluta y se vio obligado a formar una coalición de gobierno.Esta larga trayectoria, sumada a la juventud de la población, provoca inevitablemente que una parte de la sociedad no haya vivido –o no recuerde– una época sin Modi al frente del país. Además, las ciudades de Nueva Delhi y Ahmedabad están plagadas de carteles con su rostro, pese a que ya no es periodo electoral. En la misma línea, durante una visita a las instalaciones de la empresa pública de energía NTPC, la reunión con su director general, Sujay Karmakar, tiene lugar bajo la atenta mirada del «honorable primer ministro» Modi, presente en un cuadro en la pared junto al de la presidenta, Draupadi Murmu.Pero, en la calle, la sensación es algo diferente. Kumar, quien prefiere ocultar su verdadera identidad, cuenta a ABC que no está satisfecho con el mandatario. Kumar denuncia que «la vida está cada vez más cara» para todos y Modi «no está haciendo nada por nosotros». De nuevo, un contraste. Una calle en el barrio musulmán de la vieja Delhi, con la mezquita Jama Masjid de fondo. J.I. de la Torre Una calle en el barrio musulmán de la vieja Delhi, con la mezquita Jama Masjid de fondo. J.I. de la TorreLa realidad del barrio musulmán, situado en la vieja Delhi, también difiere del resto de la ciudad. Aquí no hay carteles de Modi, que destaca por su nacionalismo hindú poco apreciado en esta zona de mayoría musulmana. Aquí el paisaje lo componen las enredaderas de cobre y plástico, que se apoderan de los postes y las fachadas. En cualquier momento podría haber un cortocircuito, un incendio o un apagón, porque los cables parecen dispuestos de manera caótica, obedeciendo a la lógica más imperiosa: la necesidad de estar conectado. Aquí las motos y los ‘tuctuc’ circulan a escasos centímetros de los peatones, pero no por ello amaina el ruido de las bocinas, cuyo estruendo sobresalta a tan poca distancia.Todo esto se suma a las protestas de las ‘cucarachas’, que desde principios de semana han sacudido las calles de varias ciudades de la India. El movimiento estudiantil Partido de la Cucarachas surgió en mayo tras la filtración del examen de acceso a las facultades de Medicina, lo que llevó a que se repitiera dicha prueba –en la India, debido a su masiva población, la competencia para este tipo de exámenes es salvaje–. Ahora, los jóvenes han salido a protestar contra la corrupción: demandan reformas estructurales y cargan contra el Ejecutivo de Modi, convirtiéndose en su mayor desafío.Equilibrismo geopolíticoA pesar de que la India destaca por su equilibrismo geopolítico, donde es capaz de mantener relaciones diplomáticas con potencias antagonistas, es un país cuya mirada se dirige principalmente hacia dentro. Sin embargo, no es ajeno a la incertidumbre y la inestabilidad global. Los indios sienten las consecuencias de la guerra de Ucrania directamente en sus carnes: «Antes de 2022, no comprábamos petróleo a Rusia. Comprábamos nuestro petróleo principalmente en Oriente Próximo. Pero, ¿qué pasó después de que ustedes dejaron de comprar petróleo y gas a Rusia? Empezaron a comprarlo en Oriente Próximo. Así que [los países del Golfo] dejaron de vendernos. Nos lo quitaron, pero luego nos instaron a dejar de comprárselo a los rusos. Y los estadounidenses también están sancionando a Venezuela e Irán. Entonces, ¿dónde compramos petróleo? ¿Entienden nuestra difícil situación?», sentencia el ministro de Exteriores. Además, Jaishankar lanza una difícil pregunta: «¿Cómo le explicas a la gente que el comercio europeo con Rusia es mayor que el comercio de la India con Rusia?».«¿Cómo le explicas a la gente que el comercio europeo con Rusia es mayor que el comercio de la India con Rusia?» Subrahmanyam Jaishankar Ministro de Exteriores de la IndiaAnte esta compleja situación, el Ejecutivo central ha lanzado una serie de vías de actuación en las que trabajar para solventar los desafíos que afronta el país a nivel interno y externo, aprovechando las «ventajas» que su economía ofrece.Un puesto de especias en un mercadillo de Ahmedabad (Guyarat), en la primera foto. En la segunda imagen, una fachada en el barrio musulmán de la vieja Delhi. Una niña pasea en una calle perpendicular a una de las arterias principales de Nueva Delhi. J.I. de la TorreEl ministro de Comercio, Piyush Goyal, destaca que en el sector tecnológico «la India es el mejor destino en términos de talento; en términos de costes, nuestra mano de obra, nuestros ingenieros son una fracción de lo que les costará a ustedes. Puede ser una quinta o una sexta parte». Goyal reconoce que el objetivo del país es convertirse en «el ‘China + 1’», es decir, una potencia manufacturera donde las compañías punteras puedan aterrizar con sus diseños y fabricar más barato. Aunque una duda surge inmediatamente: ¿peligra entonces la innovación de estas empresas? El ministro responde: « Nunca robamos la tecnología de nadie y tenemos un historial impecable; nadie en la India tomará su tecnología. No obligamos a nadie a transferir tecnología. Permitimos la propiedad total en la mayoría de los negocios».Rearme frente a la inestabilidad regionalEn paralelo, la situación geográfica de la India ha llevado al Gobierno a optar por el rearme frente a los rivales regionales. La operación Sindoor , llevada a cabo por el Ejército indio en respuesta al atentado terrorista en la región de Cachemira en abril del año pasado , es un claro ejemplo de que el país se sitúa en una zona de alta tensión. Con China en su frontera norte y Pakistán en el borde oeste –los tres países cuentan con arsenal nuclear–, Nueva Delhi ha optado por una estrategia de disuasión y proyección hacia el Indo-Pacífico.Esta región es, además, un foco potencial de conflicto por su importancia estratégica. Sin embargo, el ministro de Exteriores indio resta importancia a lo que parece evidente: «No sé si alguien puede hacer ese tipo de predicciones. El Indo-Pacífico tiene sus propios problemas, sus propias fuentes de tensión y sus propias diferencias. Y creo que lo importante es que los países con ideas afines, que tengan la capacidad y la voluntad de cooperar, lo hagan». Jaishankar expresa la necesidad de que los países alineados –EE.UU., Japón, India y Australia– cooperen para contrarrestar la proyección de China. «Porque la mejor manera de garantizar la estabilidad es estar preparados, ya saben, tanto para fortalecerla como para asegurar que haya un mensaje muy claro de que la región no tolera ninguna perturbación».Repatriar el talento Fruto de su elevada población, la alta competitividad y su enfoque en el sector tecnológico, un importante número de indios han emigrado al extranjero para estudiar y trabajar. Con dicho perfil internacional, muchos de ellos están consiguiendo acceder a prestigiosas universidades en Europa y Estados Unidos, así como a trabajos en grandes compañías tecnológicas. Por ese motivo, una parte considerable de la estrategia de la India a medio y largo plazo es poder contar con el retorno de estos expatriados, curtidos en empresas punteras, para poder acelerar el desarrollo del país. Sin embargo, ahí mismo reside la incógnita: ¿será capaz el Ejecutivo de Nueva Delhi de traerlos de vuelta? ¿Pueden competir en dinero, infraestructuras o estilo de vida, o apelarán al nacionalismo hindú, incrustado en el ADN de Modi?«Creo que en el mundo actual existe la idea de que lo mejor para cada país y cada región es ser lo más autosuficiente posible. Por lo tanto, no dependemos demasiado de factores externos». Pero esa lógica de países alineados es ligeramente diferente a la que aplica la India con Rusia y la UE. Ese equilibrismo que pretende acometer siembra dudas en los dirigentes europeos, cuyo apoyo incondicional a Ucrania se puede ver afectado por la relación entre la India y Rusia, antiguos aliados.«En el conflicto actual, nuestra política es no exportar armas ni a Rusia ni a Ucrania» Subrahmanyam Jaishankar Ministro de Exteriores de la IndiaAcribillado a preguntas de los periodistas, el responsable de Exteriores puntualiza que la industria de defensa «abastece principalmente a empresas indias», pero reconoce que exporta armamento al extranjero. En este sentido, asegura que dicha industria es «muy cuidadosa con los destinos de nuestras exportaciones de armas». Además, afirma que «en el conflicto actual, nuestra política es no exportar armas ni a Rusia ni a Ucrania», y defiende que «no vemos una guerra como una oportunidad para ganar dinero y exportar armas». RSS de noticias de internacional
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