La librería Pérgamo, considerada la más antigua de Madrid , se prepara para despedirse de su actual ubicación en el número 24 de la calle del General Oráa. El establecimiento, que lleva ocho décadas ligado a la vida cultural del barrio de Salamanca, cerrará sus puertas en este emplazamiento el próximo 17 de noviembre, después de que las propietarias del inmueble hayan rechazado renovar el contrato de alquiler. Sin embargo, sus actuales responsables han anunciado que ya trabajan «para que la comunidad de Pérgamo pueda seguir creciendo en un nuevo espacio».«Estamos ya poniendo todo para poder comunicaros lo más pronto posible la fecha de apertura del que será el nuevo capítulo en la vida de Pérgamo». Hasta entonces, la librería mantendrá su actividad habitual. Las presentaciones de libros, los clubes de lectura y los encuentros con lectores continuarán sin cambios durante el mes que les queda en el local. El objetivo es preservar una iniciativa que, en los últimos cuatro años, ha trascendido la venta de libros para convertirse en un punto de reunión para los amantes de los libros. «No sé si en el mismo barrio o en otro, pero Pérgamo va a perseverar», ha subrayado Pablo Cerezo, que regenta la librería junto a María Treviño y Nicole Duggan.«La presión de los alquileres es descomunal. Esa es la gran paradoja a la que se enfrenta no sólo el sector del libro, sino todos los comercios y la economía en general. Tenemos unos números macroeconómicos que funcionan muy bien y que no paran de crecer, y sin embargo la gente no los nota», ha explicado Cerezo. Así, ha criticado que se vaya todo «en pagar alquileres» y ha apuntado a que no se puede crecer en una «economía rentista», porque sobre el rentismo «no se puede construir absolutamente nada». Fundada en 1946, Pérgamo ha atravesado distintas etapas sin abandonar su esquina del barrio de Salamanca. Durante la posguerra, la librería albergó en su trastienda un espacio clandestino conocido como ‘El infierno’, donde tenían ejemplares censurados por el franquismo. La continuidad del establecimiento ya estuvo en peligro a finales de 2021, cuando sus anteriores propietarias, las hermanas Ana y Lourdes Serrano, anunciaron su jubilación y el cierre del negocio. La intervención de nuevos responsables permitió reabrir la librería en septiembre de 2022 y recuperar un espacio que parecía abocado a desaparecer. Ahora, el equipo afronta un nuevo desafío: encontrar un local que permita prolongar su historia.La situación de Pérgamo vuelve a poner el foco en las dificultades que afrontan los pequeños negocios culturales ante el encarecimiento de los alquileres. En la capital, más del 80% de las librerías consideran la presión inmobiliaria un riesgo para su estabilidad, según un informe de la Asociación de Librerías de Madrid. «Facturamos mucho, vendemos muchos libros, nos va muy bien y, sin embargo, no es suficiente», lamentaba Cerezo a ABC el pasado mes de mayo. Según este estudio, el 41% de estos trabajadores percibe un riesgo inmobiliario alto o muy alto en los próximos dos años. «Es agotadora la sensación de que estás dejándote la vida por un proyecto en el que crees pero el beneficio no lo estás recibiendo tú, sino la gente que posee los locales», apuntaba. La librería Pérgamo, considerada la más antigua de Madrid , se prepara para despedirse de su actual ubicación en el número 24 de la calle del General Oráa. El establecimiento, que lleva ocho décadas ligado a la vida cultural del barrio de Salamanca, cerrará sus puertas en este emplazamiento el próximo 17 de noviembre, después de que las propietarias del inmueble hayan rechazado renovar el contrato de alquiler. Sin embargo, sus actuales responsables han anunciado que ya trabajan «para que la comunidad de Pérgamo pueda seguir creciendo en un nuevo espacio».«Estamos ya poniendo todo para poder comunicaros lo más pronto posible la fecha de apertura del que será el nuevo capítulo en la vida de Pérgamo». Hasta entonces, la librería mantendrá su actividad habitual. Las presentaciones de libros, los clubes de lectura y los encuentros con lectores continuarán sin cambios durante el mes que les queda en el local. El objetivo es preservar una iniciativa que, en los últimos cuatro años, ha trascendido la venta de libros para convertirse en un punto de reunión para los amantes de los libros. «No sé si en el mismo barrio o en otro, pero Pérgamo va a perseverar», ha subrayado Pablo Cerezo, que regenta la librería junto a María Treviño y Nicole Duggan.«La presión de los alquileres es descomunal. Esa es la gran paradoja a la que se enfrenta no sólo el sector del libro, sino todos los comercios y la economía en general. Tenemos unos números macroeconómicos que funcionan muy bien y que no paran de crecer, y sin embargo la gente no los nota», ha explicado Cerezo. Así, ha criticado que se vaya todo «en pagar alquileres» y ha apuntado a que no se puede crecer en una «economía rentista», porque sobre el rentismo «no se puede construir absolutamente nada». Fundada en 1946, Pérgamo ha atravesado distintas etapas sin abandonar su esquina del barrio de Salamanca. Durante la posguerra, la librería albergó en su trastienda un espacio clandestino conocido como ‘El infierno’, donde tenían ejemplares censurados por el franquismo. La continuidad del establecimiento ya estuvo en peligro a finales de 2021, cuando sus anteriores propietarias, las hermanas Ana y Lourdes Serrano, anunciaron su jubilación y el cierre del negocio. La intervención de nuevos responsables permitió reabrir la librería en septiembre de 2022 y recuperar un espacio que parecía abocado a desaparecer. Ahora, el equipo afronta un nuevo desafío: encontrar un local que permita prolongar su historia.La situación de Pérgamo vuelve a poner el foco en las dificultades que afrontan los pequeños negocios culturales ante el encarecimiento de los alquileres. En la capital, más del 80% de las librerías consideran la presión inmobiliaria un riesgo para su estabilidad, según un informe de la Asociación de Librerías de Madrid. «Facturamos mucho, vendemos muchos libros, nos va muy bien y, sin embargo, no es suficiente», lamentaba Cerezo a ABC el pasado mes de mayo. Según este estudio, el 41% de estos trabajadores percibe un riesgo inmobiliario alto o muy alto en los próximos dos años. «Es agotadora la sensación de que estás dejándote la vida por un proyecto en el que crees pero el beneficio no lo estás recibiendo tú, sino la gente que posee los locales», apuntaba. La librería Pérgamo, considerada la más antigua de Madrid , se prepara para despedirse de su actual ubicación en el número 24 de la calle del General Oráa. El establecimiento, que lleva ocho décadas ligado a la vida cultural del barrio de Salamanca, cerrará sus puertas en este emplazamiento el próximo 17 de noviembre, después de que las propietarias del inmueble hayan rechazado renovar el contrato de alquiler. Sin embargo, sus actuales responsables han anunciado que ya trabajan «para que la comunidad de Pérgamo pueda seguir creciendo en un nuevo espacio».«Estamos ya poniendo todo para poder comunicaros lo más pronto posible la fecha de apertura del que será el nuevo capítulo en la vida de Pérgamo». Hasta entonces, la librería mantendrá su actividad habitual. Las presentaciones de libros, los clubes de lectura y los encuentros con lectores continuarán sin cambios durante el mes que les queda en el local. El objetivo es preservar una iniciativa que, en los últimos cuatro años, ha trascendido la venta de libros para convertirse en un punto de reunión para los amantes de los libros. «No sé si en el mismo barrio o en otro, pero Pérgamo va a perseverar», ha subrayado Pablo Cerezo, que regenta la librería junto a María Treviño y Nicole Duggan.«La presión de los alquileres es descomunal. Esa es la gran paradoja a la que se enfrenta no sólo el sector del libro, sino todos los comercios y la economía en general. Tenemos unos números macroeconómicos que funcionan muy bien y que no paran de crecer, y sin embargo la gente no los nota», ha explicado Cerezo. Así, ha criticado que se vaya todo «en pagar alquileres» y ha apuntado a que no se puede crecer en una «economía rentista», porque sobre el rentismo «no se puede construir absolutamente nada». Fundada en 1946, Pérgamo ha atravesado distintas etapas sin abandonar su esquina del barrio de Salamanca. Durante la posguerra, la librería albergó en su trastienda un espacio clandestino conocido como ‘El infierno’, donde tenían ejemplares censurados por el franquismo. La continuidad del establecimiento ya estuvo en peligro a finales de 2021, cuando sus anteriores propietarias, las hermanas Ana y Lourdes Serrano, anunciaron su jubilación y el cierre del negocio. La intervención de nuevos responsables permitió reabrir la librería en septiembre de 2022 y recuperar un espacio que parecía abocado a desaparecer. Ahora, el equipo afronta un nuevo desafío: encontrar un local que permita prolongar su historia.La situación de Pérgamo vuelve a poner el foco en las dificultades que afrontan los pequeños negocios culturales ante el encarecimiento de los alquileres. En la capital, más del 80% de las librerías consideran la presión inmobiliaria un riesgo para su estabilidad, según un informe de la Asociación de Librerías de Madrid. «Facturamos mucho, vendemos muchos libros, nos va muy bien y, sin embargo, no es suficiente», lamentaba Cerezo a ABC el pasado mes de mayo. Según este estudio, el 41% de estos trabajadores percibe un riesgo inmobiliario alto o muy alto en los próximos dos años. «Es agotadora la sensación de que estás dejándote la vida por un proyecto en el que crees pero el beneficio no lo estás recibiendo tú, sino la gente que posee los locales», apuntaba. RSS de noticias de espana
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