La primera ventana al mundo de muchos niños ya no está en la calle, en el colegio ni siquiera en la televisión. Está en un bolsillo, vibra continuamente y les acompaña desde que se levantan hasta que se acuestan . El teléfono móvil se ha convertido en la puerta de entrada a la amistad, al ocio y al conocimiento, pero también a amenazas que hace apenas una década eran desconocidas para la mayoría de las familias.Ciberacoso, estafas, usurpación de identidad, sextorsión, desafíos virales o contacto con desconocidos son términos que han pasado de las unidades especializadas de la Policía a las conversaciones cotidianas entre padres, profesores y alumnos . En ese escenario, la prevención se ha convertido en una herramienta tan importante como la investigación policial.Desde hace años, la Policía Nacional trabaja en los centros educativos a través del Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos, una iniciativa que busca acercar a los agentes a las aulas para abordar cuestiones relacionadas con la seguridad de menores y jóvenes. Entre sus programas más destacados se encuentra Ciberexpertos , creado en 2013 para fomentar un uso responsable y seguro de internet entre el alumnado de Primaria.Noticia relacionada general No No La ciberdelincuencia y los menores: «Una vez recibí un mensaje que me decía que quería conocerme mejor; lo bloqueé y deuncié» Pilar García-BaqueroEn Castilla-La Mancha, las charlas se han convertido en una imagen habitual en colegios e institutos. Los agentes de Participación Ciudadana recorren cada curso los centros educativos para hablar de privacidad, redes sociales, videojuegos online y ciberdelincuencia.En Toledo, el subinspector Santiago Patiño, integrante del Área de Participación Ciudadana de la Comisaría Provincial, conoce bien la realidad que se esconde detrás de las pantallas. Su trabajo consiste en intervenir antes de que aparezca el problema . «Nosotros trabajamos en los colegios la fase preventiva de la Policía. El objetivo es que los menores identifiquen las señales de riesgo antes de convertirse en víctimas», explica a ABC.Las sesiones de Ciberexpertos están dirigidas principalmente a estudiantes de sexto de Primaria, una etapa clave. Es el momento en el que muchos niños reciben su primer teléfono móvil coincidiendo con el paso al instituto y una mayor autonomía en desplazamientos y relaciones sociales. «Ellos no ven el peligro, piensan que todo el mundo es bueno», asegura Patiño.«El paso al Instituto es una etapa clave porque reciben su primer móvil. No ven el peligro y piensan que todo el mundo es bueno» Santiago Patiño Subinspector de Policía NacionalLos especialistas en seguridad digital coinciden en que la edad de acceso a internet se ha reducido progresivamente, mientras que la supervisión adulta no siempre avanza al mismo ritmo. Los menores usan aplicaciones, plataformas y videojuegos con una facilidad sorprendente, pero eso no implica que comprendan las consecuencias de compartir una fotografía, aceptar una solicitud de amistad o facilitar información personal.Una generación que no percibe el riesgoLa principal diferencia entre las generaciones actuales y las anteriores no es tecnológica, sino de percepción del riesgo . Los niños y adolescentes han nacido en un entorno digital. Para ellos, internet no es una herramienta; es una extensión natural de su vida cotidiana. Hablan, juegan, aprenden y construyen su identidad en la red. Sin embargo, la familiaridad con la tecnología puede generar una falsa sensación de seguridad. «Simplemente haciéndote dudar de una solicitud de amistad o de un mensaje que llega de una persona desconocida, ya existe la posibilidad de evitar un problema», insiste el subinspector.Los delitos que preocupan a la Policía son cada vez más variados y afectan a todas las edades. Desde las estafas económicas hasta el acoso entre iguales, pasando por la suplantación de identidad o las amenazas, los delincuentes aprovechan la ingenuidad y el desconocimiento de los menores para acceder a sus perfiles o ganarse su confianza.La evolución de estos riesgos ha sido tan rápida como la propia tecnología. «Es el delito del futuro», señala Patiño. «Ya no existen los atracos en bancos, en estancos o en farmacias como antes. Ahora se puede cometer un delito desde casa y, muchas veces, desde cualquier lugar del mundo».«Es el delito del futuro. Se puede cometer un delito desde casa y desde cualquier parte del mundo» Santiago Patiño Subinspector de Policía NacionalLa afirmación refleja una realidad cada vez más evidente: las fronteras físicas han dejado de ser un límite para la delincuencia.La educación digital empieza en casaUn teléfono móvil puede convertirse en la puerta de entrada a una estafa organizada desde otro país. Un videojuego online puede ser el escenario de un intento de captación. Una red social puede servir para extorsionar a un menor en cuestión de horas . Por ello, los agentes insisten en que la respuesta no puede depender únicamente de la actuación policial.«No hay una edad concreta para empezar. Es un trabajo de las familias, que deben educar en casa. Ahí empezaría todo», asevera el subinspector. Así, su recomendación es acompañarles en sus primeros pasos en internet del mismo modo que se les enseña a cruzar la calle.Entre las claves que repiten los expertos se encuentran el hablar con ellos, conocer las aplicaciones que utilizan, establecer normas claras o fomentar confianza para que pidan ayuda ante las situaciones incómodas, porque la prohibición absoluta rara vez funciona . En cambio, la supervisión y el diálogo sí pueden marcar la diferencia.«En algunas cosas (los niños) saben más que nosotros, pero saber usar la tecnología no significa comprender todos sus riesgos» Santiago Patiño Subinspector de Policía NacionalEl éxito del programa Ciberexpertos no se mide únicamente por el número de alumnos que reciben su carné al finalizar el curso. Su verdadero impacto está en las preguntas que surgen después de cada charla. El agente asegura que los estudiantes participan activamente, comparten experiencias y plantean dudas sobre situaciones que viven a diario en internet. De hecho, el intercambio a veces funciona en ambos sentidos. « En algunas cosas saben más que nosotros , sobre todo sobre videojuegos y las nuevas plataformas digitales. Pero saber utilizar la tecnología no significa comprender todos sus riesgos», reconoce Patiño a ABC.En Castilla-La Mancha, como en el resto de España, la prevención se ha convertido en una carrera de resistencia. Los colegios educan, las familias apoyan y la Policía aporta la experiencia de quien conoce las consecuencias cuando la prevención falla. Porque detrás de cada pantalla hay una oportunidad , pero también una responsabilidad. Y porque, en internet, hay que aprender a decir «no». La primera ventana al mundo de muchos niños ya no está en la calle, en el colegio ni siquiera en la televisión. Está en un bolsillo, vibra continuamente y les acompaña desde que se levantan hasta que se acuestan . El teléfono móvil se ha convertido en la puerta de entrada a la amistad, al ocio y al conocimiento, pero también a amenazas que hace apenas una década eran desconocidas para la mayoría de las familias.Ciberacoso, estafas, usurpación de identidad, sextorsión, desafíos virales o contacto con desconocidos son términos que han pasado de las unidades especializadas de la Policía a las conversaciones cotidianas entre padres, profesores y alumnos . En ese escenario, la prevención se ha convertido en una herramienta tan importante como la investigación policial.Desde hace años, la Policía Nacional trabaja en los centros educativos a través del Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos, una iniciativa que busca acercar a los agentes a las aulas para abordar cuestiones relacionadas con la seguridad de menores y jóvenes. Entre sus programas más destacados se encuentra Ciberexpertos , creado en 2013 para fomentar un uso responsable y seguro de internet entre el alumnado de Primaria.Noticia relacionada general No No La ciberdelincuencia y los menores: «Una vez recibí un mensaje que me decía que quería conocerme mejor; lo bloqueé y deuncié» Pilar García-BaqueroEn Castilla-La Mancha, las charlas se han convertido en una imagen habitual en colegios e institutos. Los agentes de Participación Ciudadana recorren cada curso los centros educativos para hablar de privacidad, redes sociales, videojuegos online y ciberdelincuencia.En Toledo, el subinspector Santiago Patiño, integrante del Área de Participación Ciudadana de la Comisaría Provincial, conoce bien la realidad que se esconde detrás de las pantallas. Su trabajo consiste en intervenir antes de que aparezca el problema . «Nosotros trabajamos en los colegios la fase preventiva de la Policía. El objetivo es que los menores identifiquen las señales de riesgo antes de convertirse en víctimas», explica a ABC.Las sesiones de Ciberexpertos están dirigidas principalmente a estudiantes de sexto de Primaria, una etapa clave. Es el momento en el que muchos niños reciben su primer teléfono móvil coincidiendo con el paso al instituto y una mayor autonomía en desplazamientos y relaciones sociales. «Ellos no ven el peligro, piensan que todo el mundo es bueno», asegura Patiño.«El paso al Instituto es una etapa clave porque reciben su primer móvil. No ven el peligro y piensan que todo el mundo es bueno» Santiago Patiño Subinspector de Policía NacionalLos especialistas en seguridad digital coinciden en que la edad de acceso a internet se ha reducido progresivamente, mientras que la supervisión adulta no siempre avanza al mismo ritmo. Los menores usan aplicaciones, plataformas y videojuegos con una facilidad sorprendente, pero eso no implica que comprendan las consecuencias de compartir una fotografía, aceptar una solicitud de amistad o facilitar información personal.Una generación que no percibe el riesgoLa principal diferencia entre las generaciones actuales y las anteriores no es tecnológica, sino de percepción del riesgo . Los niños y adolescentes han nacido en un entorno digital. Para ellos, internet no es una herramienta; es una extensión natural de su vida cotidiana. Hablan, juegan, aprenden y construyen su identidad en la red. Sin embargo, la familiaridad con la tecnología puede generar una falsa sensación de seguridad. «Simplemente haciéndote dudar de una solicitud de amistad o de un mensaje que llega de una persona desconocida, ya existe la posibilidad de evitar un problema», insiste el subinspector.Los delitos que preocupan a la Policía son cada vez más variados y afectan a todas las edades. Desde las estafas económicas hasta el acoso entre iguales, pasando por la suplantación de identidad o las amenazas, los delincuentes aprovechan la ingenuidad y el desconocimiento de los menores para acceder a sus perfiles o ganarse su confianza.La evolución de estos riesgos ha sido tan rápida como la propia tecnología. «Es el delito del futuro», señala Patiño. «Ya no existen los atracos en bancos, en estancos o en farmacias como antes. Ahora se puede cometer un delito desde casa y, muchas veces, desde cualquier lugar del mundo».«Es el delito del futuro. Se puede cometer un delito desde casa y desde cualquier parte del mundo» Santiago Patiño Subinspector de Policía NacionalLa afirmación refleja una realidad cada vez más evidente: las fronteras físicas han dejado de ser un límite para la delincuencia.La educación digital empieza en casaUn teléfono móvil puede convertirse en la puerta de entrada a una estafa organizada desde otro país. Un videojuego online puede ser el escenario de un intento de captación. Una red social puede servir para extorsionar a un menor en cuestión de horas . Por ello, los agentes insisten en que la respuesta no puede depender únicamente de la actuación policial.«No hay una edad concreta para empezar. Es un trabajo de las familias, que deben educar en casa. Ahí empezaría todo», asevera el subinspector. Así, su recomendación es acompañarles en sus primeros pasos en internet del mismo modo que se les enseña a cruzar la calle.Entre las claves que repiten los expertos se encuentran el hablar con ellos, conocer las aplicaciones que utilizan, establecer normas claras o fomentar confianza para que pidan ayuda ante las situaciones incómodas, porque la prohibición absoluta rara vez funciona . En cambio, la supervisión y el diálogo sí pueden marcar la diferencia.«En algunas cosas (los niños) saben más que nosotros, pero saber usar la tecnología no significa comprender todos sus riesgos» Santiago Patiño Subinspector de Policía NacionalEl éxito del programa Ciberexpertos no se mide únicamente por el número de alumnos que reciben su carné al finalizar el curso. Su verdadero impacto está en las preguntas que surgen después de cada charla. El agente asegura que los estudiantes participan activamente, comparten experiencias y plantean dudas sobre situaciones que viven a diario en internet. De hecho, el intercambio a veces funciona en ambos sentidos. « En algunas cosas saben más que nosotros , sobre todo sobre videojuegos y las nuevas plataformas digitales. Pero saber utilizar la tecnología no significa comprender todos sus riesgos», reconoce Patiño a ABC.En Castilla-La Mancha, como en el resto de España, la prevención se ha convertido en una carrera de resistencia. Los colegios educan, las familias apoyan y la Policía aporta la experiencia de quien conoce las consecuencias cuando la prevención falla. Porque detrás de cada pantalla hay una oportunidad , pero también una responsabilidad. Y porque, en internet, hay que aprender a decir «no». La primera ventana al mundo de muchos niños ya no está en la calle, en el colegio ni siquiera en la televisión. Está en un bolsillo, vibra continuamente y les acompaña desde que se levantan hasta que se acuestan . El teléfono móvil se ha convertido en la puerta de entrada a la amistad, al ocio y al conocimiento, pero también a amenazas que hace apenas una década eran desconocidas para la mayoría de las familias.Ciberacoso, estafas, usurpación de identidad, sextorsión, desafíos virales o contacto con desconocidos son términos que han pasado de las unidades especializadas de la Policía a las conversaciones cotidianas entre padres, profesores y alumnos . En ese escenario, la prevención se ha convertido en una herramienta tan importante como la investigación policial.Desde hace años, la Policía Nacional trabaja en los centros educativos a través del Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad en los Centros Educativos y sus Entornos, una iniciativa que busca acercar a los agentes a las aulas para abordar cuestiones relacionadas con la seguridad de menores y jóvenes. Entre sus programas más destacados se encuentra Ciberexpertos , creado en 2013 para fomentar un uso responsable y seguro de internet entre el alumnado de Primaria.Noticia relacionada general No No La ciberdelincuencia y los menores: «Una vez recibí un mensaje que me decía que quería conocerme mejor; lo bloqueé y deuncié» Pilar García-BaqueroEn Castilla-La Mancha, las charlas se han convertido en una imagen habitual en colegios e institutos. Los agentes de Participación Ciudadana recorren cada curso los centros educativos para hablar de privacidad, redes sociales, videojuegos online y ciberdelincuencia.En Toledo, el subinspector Santiago Patiño, integrante del Área de Participación Ciudadana de la Comisaría Provincial, conoce bien la realidad que se esconde detrás de las pantallas. Su trabajo consiste en intervenir antes de que aparezca el problema . «Nosotros trabajamos en los colegios la fase preventiva de la Policía. El objetivo es que los menores identifiquen las señales de riesgo antes de convertirse en víctimas», explica a ABC.Las sesiones de Ciberexpertos están dirigidas principalmente a estudiantes de sexto de Primaria, una etapa clave. Es el momento en el que muchos niños reciben su primer teléfono móvil coincidiendo con el paso al instituto y una mayor autonomía en desplazamientos y relaciones sociales. «Ellos no ven el peligro, piensan que todo el mundo es bueno», asegura Patiño.«El paso al Instituto es una etapa clave porque reciben su primer móvil. No ven el peligro y piensan que todo el mundo es bueno» Santiago Patiño Subinspector de Policía NacionalLos especialistas en seguridad digital coinciden en que la edad de acceso a internet se ha reducido progresivamente, mientras que la supervisión adulta no siempre avanza al mismo ritmo. Los menores usan aplicaciones, plataformas y videojuegos con una facilidad sorprendente, pero eso no implica que comprendan las consecuencias de compartir una fotografía, aceptar una solicitud de amistad o facilitar información personal.Una generación que no percibe el riesgoLa principal diferencia entre las generaciones actuales y las anteriores no es tecnológica, sino de percepción del riesgo . Los niños y adolescentes han nacido en un entorno digital. Para ellos, internet no es una herramienta; es una extensión natural de su vida cotidiana. Hablan, juegan, aprenden y construyen su identidad en la red. Sin embargo, la familiaridad con la tecnología puede generar una falsa sensación de seguridad. «Simplemente haciéndote dudar de una solicitud de amistad o de un mensaje que llega de una persona desconocida, ya existe la posibilidad de evitar un problema», insiste el subinspector.Los delitos que preocupan a la Policía son cada vez más variados y afectan a todas las edades. Desde las estafas económicas hasta el acoso entre iguales, pasando por la suplantación de identidad o las amenazas, los delincuentes aprovechan la ingenuidad y el desconocimiento de los menores para acceder a sus perfiles o ganarse su confianza.La evolución de estos riesgos ha sido tan rápida como la propia tecnología. «Es el delito del futuro», señala Patiño. «Ya no existen los atracos en bancos, en estancos o en farmacias como antes. Ahora se puede cometer un delito desde casa y, muchas veces, desde cualquier lugar del mundo».«Es el delito del futuro. Se puede cometer un delito desde casa y desde cualquier parte del mundo» Santiago Patiño Subinspector de Policía NacionalLa afirmación refleja una realidad cada vez más evidente: las fronteras físicas han dejado de ser un límite para la delincuencia.La educación digital empieza en casaUn teléfono móvil puede convertirse en la puerta de entrada a una estafa organizada desde otro país. Un videojuego online puede ser el escenario de un intento de captación. Una red social puede servir para extorsionar a un menor en cuestión de horas . Por ello, los agentes insisten en que la respuesta no puede depender únicamente de la actuación policial.«No hay una edad concreta para empezar. Es un trabajo de las familias, que deben educar en casa. Ahí empezaría todo», asevera el subinspector. Así, su recomendación es acompañarles en sus primeros pasos en internet del mismo modo que se les enseña a cruzar la calle.Entre las claves que repiten los expertos se encuentran el hablar con ellos, conocer las aplicaciones que utilizan, establecer normas claras o fomentar confianza para que pidan ayuda ante las situaciones incómodas, porque la prohibición absoluta rara vez funciona . En cambio, la supervisión y el diálogo sí pueden marcar la diferencia.«En algunas cosas (los niños) saben más que nosotros, pero saber usar la tecnología no significa comprender todos sus riesgos» Santiago Patiño Subinspector de Policía NacionalEl éxito del programa Ciberexpertos no se mide únicamente por el número de alumnos que reciben su carné al finalizar el curso. Su verdadero impacto está en las preguntas que surgen después de cada charla. El agente asegura que los estudiantes participan activamente, comparten experiencias y plantean dudas sobre situaciones que viven a diario en internet. De hecho, el intercambio a veces funciona en ambos sentidos. « En algunas cosas saben más que nosotros , sobre todo sobre videojuegos y las nuevas plataformas digitales. Pero saber utilizar la tecnología no significa comprender todos sus riesgos», reconoce Patiño a ABC.En Castilla-La Mancha, como en el resto de España, la prevención se ha convertido en una carrera de resistencia. Los colegios educan, las familias apoyan y la Policía aporta la experiencia de quien conoce las consecuencias cuando la prevención falla. Porque detrás de cada pantalla hay una oportunidad , pero también una responsabilidad. Y porque, en internet, hay que aprender a decir «no». RSS de noticias de espana
Noticias Similares
