«Estaremos ahí para nuestros nuevos y grandes amigos. Estados Unidos está listo para actuar». No pasó desapercibido que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fuera uno de los mandatarios más rápidos de todo el globo en lamentar la tragedia sufrida en Venezuela y en su caso en dar la orden a todas las agencias federales norteamericanas para «moverse deprisa en respuesta a los terremotos» y ayudar a la nación afectada. Las palabras escogidas por el inquilino de la Casa Blanca, así como su misma reacción, habrían sido impensables hace apenas unos meses. Pero los dos terremotos que han causado tanta devastación en amplias zonas de Venezuela han coincidido con un momento geopolítico muy concreto, en el que las autoridades encargadas del país caribeño operan de facto como si éste fuera una colonia de Washington.
La catástrofe coincide con una etapa en la que el país caribeño opera de facto como una colonia de Washington
«Estaremos ahí para nuestros nuevos y grandes amigos. Estados Unidos está listo para actuar». No pasó desapercibido que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fuera uno de los mandatarios más rápidos de todo el globo en lamentar la tragedia sufrida en Venezuela y en su caso en dar la orden a todas las agencias federales norteamericanas para «moverse deprisa en respuesta a los terremotos» y ayudar a la nación afectada. Las palabras escogidas por el inquilino de la Casa Blanca, así como su misma reacción, habrían sido impensables hace apenas unos meses. Pero los dos terremotos que han causado tanta devastación en amplias zonas de Venezuela han coincidido con un momento geopolítico muy concreto, en el que las autoridades encargadas del país caribeño operan de facto como si éste fuera una colonia de Washington.
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