Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre la salida de Iván Redondo del Palacio de la Moncloa en julio del año 2021. Versiones que difieren que empiezan por las de su propio exjefe Pedro Sánchez, el responsable de su cese —sí, porque el presidente y su entorno hablaron de que se le cesó— y la del mismo Redondo, que ha repetido en múltiples ocasiones que se marchó voluntariamente. Mientras unos aseguraban que reclamaba ser ministro, él ha dicho que se lo ofrecieron en distintas ocasiones, pero que nunca aceptó dar el salto. Esa realidad disfrazada, lo que hoy se conoce como posverdad o bulo, en función de quién lo diga, han acompañado la trayectoria política de alguien que cambió la jefatura de la Presidencia del Gobierno y que durante su etapa allí también cambió su vida.A Redondo muchos le llaman «vendehumos» porque su política se ha basado en eso, en lanzar teorías, en muchas ocasiones repitiendo las mismas palabras casi a diario, para instalar un marco que parezca a ojos el ciudadano que algo está ocurriendo aunque no sea así. Como cuando escribió que Yolanda Díaz iba a ser presidenta. Es lo mismo que está haciendo ahora, ya supuestamente alejado de la política, desde la empresa privada. El que fue jefe de gabinete de Pedro Sánchez lleva varias semanas recorriendo platós y estudios de radio, tanto de grupos cercanos al Gobierno como de corte completamente contraria, pontificando con unas encuestas de elaboración propia, cuyo muestrario es tan bajo que impiden sacar unas conclusiones claras. Lo mismo que hace José Félix Tezanos desde el CIS. Ambos, desde lo privado y lo público, buscan instalar el relato en la sociedad de que Pedro Sánchez puede ganar unas elecciones por primera vez después de siete años y que el bloque de la izquierda y el de la derecha pueden quedar separados por apenas unos puntos. Un dibujo que no hacen el resto de casas encuestadoras, ni tan siquiera las dirigidas por personas con trayectoria política socialista.Durante estos días, a raíz de escucharle hablar ante los micros, muchos se preguntan a qué responde este interés de Redondo de seguir ayudando al hombre que le desahució de aquella vida de fama, poder y divinidad en la que se había instalado en 2018, tras ganar la moción de censura y ocupar por sorpresa de todos el despacho más importante del edificio de Semillas de la Moncloa. Teorías hay varias. Pero ninguna corroborada con exactitud, ya que otra de las señas de identidad del propio Redondo es crear suspense a su alrededor. Aunque es un gran aficionado al ajedrez, disciplina a la que hace referencias a menudo en sus análisis políticos —sin acabar de lograr nunca un jaque mate, ya que jamás ha conseguido sentenciar la partida, ni cuando estaba ni en el PP ni en el PSOE—, el asesor parece haber cambiado en el último quinquenio el peón que decía que llevaba siempre en el bolsillo por los dados del Monopoly que le han posibilitado un gran imperio inmobiliario.Y es que según la información publicada en los últimos días por medios como ‘Okdiario’, desde su salida del Gobierno, donde cobraba un salario de aproximadamente 118.131 euros, Redondo ha sumado a su patrimonio cinco viviendas y una plaza de garaje, además de préstamos hipotecarios por un importe acumulado de aproximadamente 1,6 millones de euros. Cuatro de los inmuebles se encuentran en Guipúzcoa y fueron adquiridos entre agosto de 2021 y enero de 2025, durante el tiempo sabático que se cogió para la redacción de su libro ‘El Manual’ y la puesta en marcha de sus nuevos proyectos empresariales. Entre ellos figuran propiedades en San Sebastián y Rentería (Guipúzcoa). Una de las viviendas donostiarras, adquirida junto a su esposa, fue tasada por una entidad bancaria en más de 1,2 millones de euros, según la información publicada.Pero la polémica principal se centra especialmente en el piso de la calle Diego de León 35, en el distrito madrileño de Salamanca, en un edificio compartido con uno de los empresarios investigados amigo de José Luis Rodríguez Zapatero y colindante al de las cloacas del PSOE. Redondo y su mujer, según la información publicada, compraron el inmueble a la Tesorería General de la Seguridad Social el 16 de septiembre de 2025 por 1.120.921 euros. La vivienda tiene 147 metros cuadrados útiles, según referencias catastrales, y la operación se realizó mediante adjudicación directa, al amparo del derecho de adquisición preferente que podía ejercer como inquilino que era desde hacía una década con una renta de entre 975 y 1.147 euros en diez años, tres veces menos del precio de un alquiler similar en esa zona el año pasado. La controversia creció al conocerse que otro inmueble del mismo edificio fue adjudicado en subasta por 1,51 millones de euros en marzo de 2026, 466.000 euros menos que lo que el ministerio que dirige Elma Saiz le cobró al que fuera mano derecha del presidente. La compra se ejecutó, además, en un momento públicamente notorio de acercamiento entre Redondo y Sánchez, aunque el asesor niega que exista ningún vínculo más.Sin jugadas maestras del ajedrez que le ayuden a dar una explicación coherente al motivo por el cual pagó casi medio millón de euros menos por un piso de titularidad pública en uno de los mejores barrios de la capital, Redondo ha cuestionado las informaciones sobre el supuesto beneficio económico de la compraventa con el mismo argumento que usa Sánchez para supuestamente defenderse cuando algo no le gusta: hablando de la desinformación. El empresario ha defendido públicamente la operación y ha explicado que la Administración le planteó comprar la vivienda o abandonarla. Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre la salida de Iván Redondo del Palacio de la Moncloa en julio del año 2021. Versiones que difieren que empiezan por las de su propio exjefe Pedro Sánchez, el responsable de su cese —sí, porque el presidente y su entorno hablaron de que se le cesó— y la del mismo Redondo, que ha repetido en múltiples ocasiones que se marchó voluntariamente. Mientras unos aseguraban que reclamaba ser ministro, él ha dicho que se lo ofrecieron en distintas ocasiones, pero que nunca aceptó dar el salto. Esa realidad disfrazada, lo que hoy se conoce como posverdad o bulo, en función de quién lo diga, han acompañado la trayectoria política de alguien que cambió la jefatura de la Presidencia del Gobierno y que durante su etapa allí también cambió su vida.A Redondo muchos le llaman «vendehumos» porque su política se ha basado en eso, en lanzar teorías, en muchas ocasiones repitiendo las mismas palabras casi a diario, para instalar un marco que parezca a ojos el ciudadano que algo está ocurriendo aunque no sea así. Como cuando escribió que Yolanda Díaz iba a ser presidenta. Es lo mismo que está haciendo ahora, ya supuestamente alejado de la política, desde la empresa privada. El que fue jefe de gabinete de Pedro Sánchez lleva varias semanas recorriendo platós y estudios de radio, tanto de grupos cercanos al Gobierno como de corte completamente contraria, pontificando con unas encuestas de elaboración propia, cuyo muestrario es tan bajo que impiden sacar unas conclusiones claras. Lo mismo que hace José Félix Tezanos desde el CIS. Ambos, desde lo privado y lo público, buscan instalar el relato en la sociedad de que Pedro Sánchez puede ganar unas elecciones por primera vez después de siete años y que el bloque de la izquierda y el de la derecha pueden quedar separados por apenas unos puntos. Un dibujo que no hacen el resto de casas encuestadoras, ni tan siquiera las dirigidas por personas con trayectoria política socialista.Durante estos días, a raíz de escucharle hablar ante los micros, muchos se preguntan a qué responde este interés de Redondo de seguir ayudando al hombre que le desahució de aquella vida de fama, poder y divinidad en la que se había instalado en 2018, tras ganar la moción de censura y ocupar por sorpresa de todos el despacho más importante del edificio de Semillas de la Moncloa. Teorías hay varias. Pero ninguna corroborada con exactitud, ya que otra de las señas de identidad del propio Redondo es crear suspense a su alrededor. Aunque es un gran aficionado al ajedrez, disciplina a la que hace referencias a menudo en sus análisis políticos —sin acabar de lograr nunca un jaque mate, ya que jamás ha conseguido sentenciar la partida, ni cuando estaba ni en el PP ni en el PSOE—, el asesor parece haber cambiado en el último quinquenio el peón que decía que llevaba siempre en el bolsillo por los dados del Monopoly que le han posibilitado un gran imperio inmobiliario.Y es que según la información publicada en los últimos días por medios como ‘Okdiario’, desde su salida del Gobierno, donde cobraba un salario de aproximadamente 118.131 euros, Redondo ha sumado a su patrimonio cinco viviendas y una plaza de garaje, además de préstamos hipotecarios por un importe acumulado de aproximadamente 1,6 millones de euros. Cuatro de los inmuebles se encuentran en Guipúzcoa y fueron adquiridos entre agosto de 2021 y enero de 2025, durante el tiempo sabático que se cogió para la redacción de su libro ‘El Manual’ y la puesta en marcha de sus nuevos proyectos empresariales. Entre ellos figuran propiedades en San Sebastián y Rentería (Guipúzcoa). Una de las viviendas donostiarras, adquirida junto a su esposa, fue tasada por una entidad bancaria en más de 1,2 millones de euros, según la información publicada.Pero la polémica principal se centra especialmente en el piso de la calle Diego de León 35, en el distrito madrileño de Salamanca, en un edificio compartido con uno de los empresarios investigados amigo de José Luis Rodríguez Zapatero y colindante al de las cloacas del PSOE. Redondo y su mujer, según la información publicada, compraron el inmueble a la Tesorería General de la Seguridad Social el 16 de septiembre de 2025 por 1.120.921 euros. La vivienda tiene 147 metros cuadrados útiles, según referencias catastrales, y la operación se realizó mediante adjudicación directa, al amparo del derecho de adquisición preferente que podía ejercer como inquilino que era desde hacía una década con una renta de entre 975 y 1.147 euros en diez años, tres veces menos del precio de un alquiler similar en esa zona el año pasado. La controversia creció al conocerse que otro inmueble del mismo edificio fue adjudicado en subasta por 1,51 millones de euros en marzo de 2026, 466.000 euros menos que lo que el ministerio que dirige Elma Saiz le cobró al que fuera mano derecha del presidente. La compra se ejecutó, además, en un momento públicamente notorio de acercamiento entre Redondo y Sánchez, aunque el asesor niega que exista ningún vínculo más.Sin jugadas maestras del ajedrez que le ayuden a dar una explicación coherente al motivo por el cual pagó casi medio millón de euros menos por un piso de titularidad pública en uno de los mejores barrios de la capital, Redondo ha cuestionado las informaciones sobre el supuesto beneficio económico de la compraventa con el mismo argumento que usa Sánchez para supuestamente defenderse cuando algo no le gusta: hablando de la desinformación. El empresario ha defendido públicamente la operación y ha explicado que la Administración le planteó comprar la vivienda o abandonarla. Mucho se ha dicho y se ha escrito sobre la salida de Iván Redondo del Palacio de la Moncloa en julio del año 2021. Versiones que difieren que empiezan por las de su propio exjefe Pedro Sánchez, el responsable de su cese —sí, porque el presidente y su entorno hablaron de que se le cesó— y la del mismo Redondo, que ha repetido en múltiples ocasiones que se marchó voluntariamente. Mientras unos aseguraban que reclamaba ser ministro, él ha dicho que se lo ofrecieron en distintas ocasiones, pero que nunca aceptó dar el salto. Esa realidad disfrazada, lo que hoy se conoce como posverdad o bulo, en función de quién lo diga, han acompañado la trayectoria política de alguien que cambió la jefatura de la Presidencia del Gobierno y que durante su etapa allí también cambió su vida.A Redondo muchos le llaman «vendehumos» porque su política se ha basado en eso, en lanzar teorías, en muchas ocasiones repitiendo las mismas palabras casi a diario, para instalar un marco que parezca a ojos el ciudadano que algo está ocurriendo aunque no sea así. Como cuando escribió que Yolanda Díaz iba a ser presidenta. Es lo mismo que está haciendo ahora, ya supuestamente alejado de la política, desde la empresa privada. El que fue jefe de gabinete de Pedro Sánchez lleva varias semanas recorriendo platós y estudios de radio, tanto de grupos cercanos al Gobierno como de corte completamente contraria, pontificando con unas encuestas de elaboración propia, cuyo muestrario es tan bajo que impiden sacar unas conclusiones claras. Lo mismo que hace José Félix Tezanos desde el CIS. Ambos, desde lo privado y lo público, buscan instalar el relato en la sociedad de que Pedro Sánchez puede ganar unas elecciones por primera vez después de siete años y que el bloque de la izquierda y el de la derecha pueden quedar separados por apenas unos puntos. Un dibujo que no hacen el resto de casas encuestadoras, ni tan siquiera las dirigidas por personas con trayectoria política socialista.Durante estos días, a raíz de escucharle hablar ante los micros, muchos se preguntan a qué responde este interés de Redondo de seguir ayudando al hombre que le desahució de aquella vida de fama, poder y divinidad en la que se había instalado en 2018, tras ganar la moción de censura y ocupar por sorpresa de todos el despacho más importante del edificio de Semillas de la Moncloa. Teorías hay varias. Pero ninguna corroborada con exactitud, ya que otra de las señas de identidad del propio Redondo es crear suspense a su alrededor. Aunque es un gran aficionado al ajedrez, disciplina a la que hace referencias a menudo en sus análisis políticos —sin acabar de lograr nunca un jaque mate, ya que jamás ha conseguido sentenciar la partida, ni cuando estaba ni en el PP ni en el PSOE—, el asesor parece haber cambiado en el último quinquenio el peón que decía que llevaba siempre en el bolsillo por los dados del Monopoly que le han posibilitado un gran imperio inmobiliario.Y es que según la información publicada en los últimos días por medios como ‘Okdiario’, desde su salida del Gobierno, donde cobraba un salario de aproximadamente 118.131 euros, Redondo ha sumado a su patrimonio cinco viviendas y una plaza de garaje, además de préstamos hipotecarios por un importe acumulado de aproximadamente 1,6 millones de euros. Cuatro de los inmuebles se encuentran en Guipúzcoa y fueron adquiridos entre agosto de 2021 y enero de 2025, durante el tiempo sabático que se cogió para la redacción de su libro ‘El Manual’ y la puesta en marcha de sus nuevos proyectos empresariales. Entre ellos figuran propiedades en San Sebastián y Rentería (Guipúzcoa). Una de las viviendas donostiarras, adquirida junto a su esposa, fue tasada por una entidad bancaria en más de 1,2 millones de euros, según la información publicada.Pero la polémica principal se centra especialmente en el piso de la calle Diego de León 35, en el distrito madrileño de Salamanca, en un edificio compartido con uno de los empresarios investigados amigo de José Luis Rodríguez Zapatero y colindante al de las cloacas del PSOE. Redondo y su mujer, según la información publicada, compraron el inmueble a la Tesorería General de la Seguridad Social el 16 de septiembre de 2025 por 1.120.921 euros. La vivienda tiene 147 metros cuadrados útiles, según referencias catastrales, y la operación se realizó mediante adjudicación directa, al amparo del derecho de adquisición preferente que podía ejercer como inquilino que era desde hacía una década con una renta de entre 975 y 1.147 euros en diez años, tres veces menos del precio de un alquiler similar en esa zona el año pasado. La controversia creció al conocerse que otro inmueble del mismo edificio fue adjudicado en subasta por 1,51 millones de euros en marzo de 2026, 466.000 euros menos que lo que el ministerio que dirige Elma Saiz le cobró al que fuera mano derecha del presidente. La compra se ejecutó, además, en un momento públicamente notorio de acercamiento entre Redondo y Sánchez, aunque el asesor niega que exista ningún vínculo más.Sin jugadas maestras del ajedrez que le ayuden a dar una explicación coherente al motivo por el cual pagó casi medio millón de euros menos por un piso de titularidad pública en uno de los mejores barrios de la capital, Redondo ha cuestionado las informaciones sobre el supuesto beneficio económico de la compraventa con el mismo argumento que usa Sánchez para supuestamente defenderse cuando algo no le gusta: hablando de la desinformación. El empresario ha defendido públicamente la operación y ha explicado que la Administración le planteó comprar la vivienda o abandonarla. RSS de noticias de espana
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