El último verano en Europa ha sido excepcional por sus altas temperaturas, y también por las muertes que ha provocado. Un nuevo estudio calcula que ha habido 50.391 fallecidos ‘extra’ por el intenso calor que ha sufrido la UE, Reino Unido, Noruega y Suiza, una cifra que supera por un amplio margen cualquiera de los veranos anteriores. El cambio climático, apuntan los investigadores, sería responsable de cerca de dos tercios de estos fallecimientos (32.619 muertes).El estudio, publicado en ‘Nature Health’ y liderado por investigadores del Imperial College de Londres y de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, ha analizado las temperaturas, la mortalidad y los registros de años previos de 854 zonas urbanas en estos 30 países. También calcularon la temperatura que hubiera sido esperable sin la acumulación actual de gases de efecto invernadero, para así poder estimar las muertes adicionales atribuibles al cambio climático. «En el Reino Unido, el verano suele ser, históricamente, la época más tranquila para nuestro servicio sanitario. Sin embargo, este verano hemos registrado una demanda y una presión similares a las de una temporada invernal especialmente grave por virus respiratorios», ilustra Andrew Hartle, del Imperial College de Londres y especialista en cuidados intensivos en el Imperial College Healthcare NHS Trust, que no ha participado en el estudio. En Reino Unido cifran el exceso de mortalidad en 4.354 personas, en Francia en 7.268, en Alemania en 6.340, en Italia en 13.303, en Polonia en 2.174 y en España en 6.824. Son el resultado de unas temperaturas disparadas entre junio y septiembre, con recurrentes olas de calor que han dejado registros inéditos en países como Francia, Reino Unido, Irlanda, Países Bajos, Bélgica, España y Austria. En España, por ejemplo, hubo un total de 61 días de ola de calor. Nunca antes los españoles habían estado tantas jornadas bajo temperaturas extremas.En general, junio fue el peor momento. Casi un tercio de todas las muertes ocurrieron entre el 17 de junio y el 1 de julio de 2026, cuando una ola de calor afectó a buena parte de Europa. Las temperaturas medias diarias llegaron a estar hasta cinco grados por encima de lo normal. Riesgos para toda la poblaciónEste tipo de calor no es inocuo para la salud. El problema no solo son los golpes de calor, sino que incluso sin exposición directa al sol hay una presión para el funcionamiento del cuerpo. Puede agravar enfermedades subyacentes como la diabetes, el asma, problemas cardiovasculares y aumentar el riesgo de sufrir accidentes y de contraer determinadas enfermedades infecciosas.El estudio indica que la mayor parte del exceso de mortalidad fue en personas mayores de 85 años, pero el resto de la población también asume riesgos. Unas 6.000 personas menores de 65 años fallecieron en las zonas urbanas analizadas a causa del calor. Incluso en el grupo de edad que va de los 20 años a los 44, al que menos debería afectarle el calor, se registró un aumento de mortalidad que los autores cifran en 844. «Sabemos que las personas mayores, los niños muy pequeños y quienes padecen enfermedades preexistentes son los más vulnerables a la exposición al calor extremo. No obstante, las temperaturas que observamos con cada vez mayor frecuencia representan una amenaza también para las personas sanas. Debemos asegurarnos de informar a la población al respecto y de implementar medidas para proteger a las personas durante los episodios de calor más intenso», dice Hartle.Los investigadores, para poder hacer una buena comparativa con este verano, extendieron el estudio hasta el año 2000. Y el 2026 gana en exceso de mortalidad, superando con creces las cifras registradas en los años con mayor mortalidad anteriores: 2022 (unas 29.000 muertes) y 2003 (unas 28.000 muertes). Avisan de que su estudio solo cubre 30 países, por lo que la mortalidad total en el continente europeo sería incluso mayor. «Con las políticas actualmente implementadas, se prevé un calentamiento adicional de 1,4 °C para finales de siglo; sin un avance rápido hacia las cero emisiones netas que permita ralentizar el ritmo del calentamiento, la carga sanitaria derivada del calentamiento provocado por el ser humano seguirá aumentando, lo que ejercerá una presión creciente sobre los sistemas de salud pública», concluyen los investigadores. El último verano en Europa ha sido excepcional por sus altas temperaturas, y también por las muertes que ha provocado. Un nuevo estudio calcula que ha habido 50.391 fallecidos ‘extra’ por el intenso calor que ha sufrido la UE, Reino Unido, Noruega y Suiza, una cifra que supera por un amplio margen cualquiera de los veranos anteriores. El cambio climático, apuntan los investigadores, sería responsable de cerca de dos tercios de estos fallecimientos (32.619 muertes).El estudio, publicado en ‘Nature Health’ y liderado por investigadores del Imperial College de Londres y de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, ha analizado las temperaturas, la mortalidad y los registros de años previos de 854 zonas urbanas en estos 30 países. También calcularon la temperatura que hubiera sido esperable sin la acumulación actual de gases de efecto invernadero, para así poder estimar las muertes adicionales atribuibles al cambio climático. «En el Reino Unido, el verano suele ser, históricamente, la época más tranquila para nuestro servicio sanitario. Sin embargo, este verano hemos registrado una demanda y una presión similares a las de una temporada invernal especialmente grave por virus respiratorios», ilustra Andrew Hartle, del Imperial College de Londres y especialista en cuidados intensivos en el Imperial College Healthcare NHS Trust, que no ha participado en el estudio. En Reino Unido cifran el exceso de mortalidad en 4.354 personas, en Francia en 7.268, en Alemania en 6.340, en Italia en 13.303, en Polonia en 2.174 y en España en 6.824. Son el resultado de unas temperaturas disparadas entre junio y septiembre, con recurrentes olas de calor que han dejado registros inéditos en países como Francia, Reino Unido, Irlanda, Países Bajos, Bélgica, España y Austria. En España, por ejemplo, hubo un total de 61 días de ola de calor. Nunca antes los españoles habían estado tantas jornadas bajo temperaturas extremas.En general, junio fue el peor momento. Casi un tercio de todas las muertes ocurrieron entre el 17 de junio y el 1 de julio de 2026, cuando una ola de calor afectó a buena parte de Europa. Las temperaturas medias diarias llegaron a estar hasta cinco grados por encima de lo normal. Riesgos para toda la poblaciónEste tipo de calor no es inocuo para la salud. El problema no solo son los golpes de calor, sino que incluso sin exposición directa al sol hay una presión para el funcionamiento del cuerpo. Puede agravar enfermedades subyacentes como la diabetes, el asma, problemas cardiovasculares y aumentar el riesgo de sufrir accidentes y de contraer determinadas enfermedades infecciosas.El estudio indica que la mayor parte del exceso de mortalidad fue en personas mayores de 85 años, pero el resto de la población también asume riesgos. Unas 6.000 personas menores de 65 años fallecieron en las zonas urbanas analizadas a causa del calor. Incluso en el grupo de edad que va de los 20 años a los 44, al que menos debería afectarle el calor, se registró un aumento de mortalidad que los autores cifran en 844. «Sabemos que las personas mayores, los niños muy pequeños y quienes padecen enfermedades preexistentes son los más vulnerables a la exposición al calor extremo. No obstante, las temperaturas que observamos con cada vez mayor frecuencia representan una amenaza también para las personas sanas. Debemos asegurarnos de informar a la población al respecto y de implementar medidas para proteger a las personas durante los episodios de calor más intenso», dice Hartle.Los investigadores, para poder hacer una buena comparativa con este verano, extendieron el estudio hasta el año 2000. Y el 2026 gana en exceso de mortalidad, superando con creces las cifras registradas en los años con mayor mortalidad anteriores: 2022 (unas 29.000 muertes) y 2003 (unas 28.000 muertes). Avisan de que su estudio solo cubre 30 países, por lo que la mortalidad total en el continente europeo sería incluso mayor. «Con las políticas actualmente implementadas, se prevé un calentamiento adicional de 1,4 °C para finales de siglo; sin un avance rápido hacia las cero emisiones netas que permita ralentizar el ritmo del calentamiento, la carga sanitaria derivada del calentamiento provocado por el ser humano seguirá aumentando, lo que ejercerá una presión creciente sobre los sistemas de salud pública», concluyen los investigadores. El último verano en Europa ha sido excepcional por sus altas temperaturas, y también por las muertes que ha provocado. Un nuevo estudio calcula que ha habido 50.391 fallecidos ‘extra’ por el intenso calor que ha sufrido la UE, Reino Unido, Noruega y Suiza, una cifra que supera por un amplio margen cualquiera de los veranos anteriores. El cambio climático, apuntan los investigadores, sería responsable de cerca de dos tercios de estos fallecimientos (32.619 muertes).El estudio, publicado en ‘Nature Health’ y liderado por investigadores del Imperial College de Londres y de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, ha analizado las temperaturas, la mortalidad y los registros de años previos de 854 zonas urbanas en estos 30 países. También calcularon la temperatura que hubiera sido esperable sin la acumulación actual de gases de efecto invernadero, para así poder estimar las muertes adicionales atribuibles al cambio climático. «En el Reino Unido, el verano suele ser, históricamente, la época más tranquila para nuestro servicio sanitario. Sin embargo, este verano hemos registrado una demanda y una presión similares a las de una temporada invernal especialmente grave por virus respiratorios», ilustra Andrew Hartle, del Imperial College de Londres y especialista en cuidados intensivos en el Imperial College Healthcare NHS Trust, que no ha participado en el estudio. En Reino Unido cifran el exceso de mortalidad en 4.354 personas, en Francia en 7.268, en Alemania en 6.340, en Italia en 13.303, en Polonia en 2.174 y en España en 6.824. Son el resultado de unas temperaturas disparadas entre junio y septiembre, con recurrentes olas de calor que han dejado registros inéditos en países como Francia, Reino Unido, Irlanda, Países Bajos, Bélgica, España y Austria. En España, por ejemplo, hubo un total de 61 días de ola de calor. Nunca antes los españoles habían estado tantas jornadas bajo temperaturas extremas.En general, junio fue el peor momento. Casi un tercio de todas las muertes ocurrieron entre el 17 de junio y el 1 de julio de 2026, cuando una ola de calor afectó a buena parte de Europa. Las temperaturas medias diarias llegaron a estar hasta cinco grados por encima de lo normal. Riesgos para toda la poblaciónEste tipo de calor no es inocuo para la salud. El problema no solo son los golpes de calor, sino que incluso sin exposición directa al sol hay una presión para el funcionamiento del cuerpo. Puede agravar enfermedades subyacentes como la diabetes, el asma, problemas cardiovasculares y aumentar el riesgo de sufrir accidentes y de contraer determinadas enfermedades infecciosas.El estudio indica que la mayor parte del exceso de mortalidad fue en personas mayores de 85 años, pero el resto de la población también asume riesgos. Unas 6.000 personas menores de 65 años fallecieron en las zonas urbanas analizadas a causa del calor. Incluso en el grupo de edad que va de los 20 años a los 44, al que menos debería afectarle el calor, se registró un aumento de mortalidad que los autores cifran en 844. «Sabemos que las personas mayores, los niños muy pequeños y quienes padecen enfermedades preexistentes son los más vulnerables a la exposición al calor extremo. No obstante, las temperaturas que observamos con cada vez mayor frecuencia representan una amenaza también para las personas sanas. Debemos asegurarnos de informar a la población al respecto y de implementar medidas para proteger a las personas durante los episodios de calor más intenso», dice Hartle.Los investigadores, para poder hacer una buena comparativa con este verano, extendieron el estudio hasta el año 2000. Y el 2026 gana en exceso de mortalidad, superando con creces las cifras registradas en los años con mayor mortalidad anteriores: 2022 (unas 29.000 muertes) y 2003 (unas 28.000 muertes). Avisan de que su estudio solo cubre 30 países, por lo que la mortalidad total en el continente europeo sería incluso mayor. «Con las políticas actualmente implementadas, se prevé un calentamiento adicional de 1,4 °C para finales de siglo; sin un avance rápido hacia las cero emisiones netas que permita ralentizar el ritmo del calentamiento, la carga sanitaria derivada del calentamiento provocado por el ser humano seguirá aumentando, lo que ejercerá una presión creciente sobre los sistemas de salud pública», concluyen los investigadores. RSS de noticias de sociedad
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