Las luces sobre el campo de fútbol contrastan con la oscuridad que sepulta a la ciudad. Son las once de la noche del viernes y en el parque de Astoria, en el distrito de Queens, centenares de jóvenes —la inmensa mayoría hombres— juegan sobre un inmenso césped. Adam lleva tiempo viniendo aquí a entrenar. Antes, se iba a casa en cuanto empezaba a oscurecer. Pero desde que en junio se puso en marcha la iniciativa del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de abrir durante toda la noche cinco campos, uno por cada distrito de la ciudad, sus jornadas de deporte se alargan hasta las dos, tres o cuatro de la madrugada. Básicamente, hasta que él y sus amigos no pueden más. “El Mundial ha traído nuevos aficionados al fútbol, algo de lo que me alegro mucho”, asegura este estudiante de Ingeniería Espacial de 18 años. Faltan apenas unas horas para la final del campeonato y aquí todo el mundo parece esperar esa fecha como un momento mágico. Tras la borrachera de felicidad que Nueva York vivió con la victoria de los Knicks en la NBA, en las últimas semanas ha llegado el enamoramiento de lo que aquí llaman soccer.
La ciudad acoge el Mundial con medidas innovadoras: campos abiertos toda la noche, una población volcada y récords de audiencia
Las luces sobre el campo de fútbol contrastan con la oscuridad que sepulta a la ciudad. Son las once de la noche del viernes y en el parque de Astoria, en el distrito de Queens, centenares de jóvenes —la inmensa mayoría hombres— juegan sobre un inmenso césped. Adam lleva tiempo viniendo aquí a entrenar. Antes, se iba a casa en cuanto empezaba a oscurecer. Pero desde que en junio se puso en marcha la iniciativa del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de abrir durante toda la noche cinco campos, uno por cada distrito de la ciudad, sus jornadas de deporte se alargan hasta las dos, tres o cuatro de la madrugada. Básicamente, hasta que él y sus amigos no pueden más. “El Mundial ha traído nuevos aficionados al fútbol, algo de lo que me alegro mucho”, asegura este estudiante de Ingeniería Espacial de 18 años. Faltan apenas unas horas para la final del campeonato y aquí todo el mundo parece esperar esa fecha como un momento mágico. Tras la borrachera de felicidad que Nueva York vivió con la victoria de los Knicks en la NBA, en las últimas semanas ha llegado el enamoramiento de lo que aquí llaman soccer.
Feed MRSS-S Noticias
