Klaus Graf (Baviera 1930-Mallorca 2014), industrial y comerciante alemán afincado en Mallorca, trabajó hasta el final de su vida siempre con la misma dedicación. Graf empezó en su país como un respetado contable, riguroso y trabajador y en un viaje a Mallorca, pensó que el hambre podía amenazar a Europa después de la II Guerra Mundial. Compró algunas pequeñas fincas en la localidad de Binissalem para cultivar hortalizas, olivos, cítricos o algarrobos. La propiedad tenía también ovejas, un viñedo y una decena de casas de piedra medio abandonadas. Con el tiempo, adquirió más tierras y las viviendas fueron rehabilitadas, respetando su estilo rural mallorquín.
Doce años después de la muerte de su padre, Klaus Graf, es su hija Corinna quien lleva las riendas de su legado. El Rey Juan Carlos consolidó la fama del lujoso enclave, sus hijos vivieron allí sus primeros amores y la mujer de Florentino tricotaba y bordaba en su yate ‘Pitina’.
Klaus Graf (Baviera 1930-Mallorca 2014), industrial y comerciante alemán afincado en Mallorca, trabajó hasta el final de su vida siempre con la misma dedicación. Graf empezó en su país como un respetado contable, riguroso y trabajador y en un viaje a Mallorca, pensó que el hambre podía amenazar a Europa después de la II Guerra Mundial. Compró algunas pequeñas fincas en la localidad de Binissalem para cultivar hortalizas, olivos, cítricos o algarrobos. La propiedad tenía también ovejas, un viñedo y una decena de casas de piedra medio abandonadas. Con el tiempo, adquirió más tierras y las viviendas fueron rehabilitadas, respetando su estilo rural mallorquín.
LOC (La Otra Crónica). Noticias del corazón
