El sector de la construcción es quizá uno de los más sacrificados cuando llega el verano, sobre todo, en ciudades como Córdoba. Muchas otras actividades, como el reparto de correo o la atención en la hostelería, también resultan difíciles de desarrollar en medio de altas temperaturas. De ahí que haya medidas, como sucede en cualquier obra, para que quienes trabajan en la calle estén protegidos.Junto a una obra en la zona Centro de la capital terminaba su descanso Raúl, que dijo a ABC que «trabajar al sol es un infierno» . Más que nada, porque en Córdoba «desde las diez de la mañana estás sudando ya». Tanto es así, aseguró, que «tienes que cambiarte de camiseta dos veces por lo menos durante la mañana». Por este motivo, ellos tienen jornada intensiva de 7:00 a 14:00.Sea como fuere, Raúl incidió en que «a primera hora te manejas, pero cuando llegan las diez, la hora del bocadillo, ya es complicado». No en vano, de buena mañana son perceptibles las bondades del estío en la ciudad. Su remedio contra el calor lo comparte con todos los trabajadores que están al aire libre. «Mucha agua fresquita que nos tiene preparada aquí el jefe en el frigorífico, ésa es una buena ayuda», comentó.Pero hay otros métodos para evadirse de las altas temperaturas durante la jornada en la obra. «Hay trabajos que podemos hacer a la sombra y te quitan del sol, entonces hay sitios así en los que nos ponen a las doce o doce y media», resaltó. Es otra media de la empresa que le tiene empleado. Con todo, Raúl consideró que el calor «es siempre el mismo, pero de un año para otro nadie se acuerda».Quizá no suponga tanto esfuerzo como la construcción, pero también requiere estar en el exterior. Y eso conlleva soportar el castigo del sol, que en Córdoba a veces es mucho. En Las Tendillas caminaba Francisco, trabajador de una empresa de control de plagas que se desplazaba de un punto a otro. Al atender a ABC afirmó que trabajar en la calle «es un poco sufrido».Francisco subrayó que «cuando vienen las olas de calor en Córdoba, que se llega a 45 grados, ya a las diez se suda». «Y cuando llegan las horas extremas no se ve a nadie en la calle y esto es un desierto, un infierno», añadió. Él trabaja ocho horas y media al día, pero flexibles. «Según la hora a la que empiece, acabo antes, así que intento que sea lo más temprano posible», indicó.Para Francisco el asidero en el período estival mientras trabaja es el mismo que en las demás actividades profesionales al aire libre. «Nos enfrentamos al calor evitando el sol, bebiendo mucha agua y volviendo a beber agua, porque la deshidratación es máxima», expresó. Más si cabe, cuando «a partir de las doce del mediodía» la situación se agrava. La conclusión es que «esto es horroroso» y no que otra que sobrellevarlo. El sector de la construcción es quizá uno de los más sacrificados cuando llega el verano, sobre todo, en ciudades como Córdoba. Muchas otras actividades, como el reparto de correo o la atención en la hostelería, también resultan difíciles de desarrollar en medio de altas temperaturas. De ahí que haya medidas, como sucede en cualquier obra, para que quienes trabajan en la calle estén protegidos.Junto a una obra en la zona Centro de la capital terminaba su descanso Raúl, que dijo a ABC que «trabajar al sol es un infierno» . Más que nada, porque en Córdoba «desde las diez de la mañana estás sudando ya». Tanto es así, aseguró, que «tienes que cambiarte de camiseta dos veces por lo menos durante la mañana». Por este motivo, ellos tienen jornada intensiva de 7:00 a 14:00.Sea como fuere, Raúl incidió en que «a primera hora te manejas, pero cuando llegan las diez, la hora del bocadillo, ya es complicado». No en vano, de buena mañana son perceptibles las bondades del estío en la ciudad. Su remedio contra el calor lo comparte con todos los trabajadores que están al aire libre. «Mucha agua fresquita que nos tiene preparada aquí el jefe en el frigorífico, ésa es una buena ayuda», comentó.Pero hay otros métodos para evadirse de las altas temperaturas durante la jornada en la obra. «Hay trabajos que podemos hacer a la sombra y te quitan del sol, entonces hay sitios así en los que nos ponen a las doce o doce y media», resaltó. Es otra media de la empresa que le tiene empleado. Con todo, Raúl consideró que el calor «es siempre el mismo, pero de un año para otro nadie se acuerda».Quizá no suponga tanto esfuerzo como la construcción, pero también requiere estar en el exterior. Y eso conlleva soportar el castigo del sol, que en Córdoba a veces es mucho. En Las Tendillas caminaba Francisco, trabajador de una empresa de control de plagas que se desplazaba de un punto a otro. Al atender a ABC afirmó que trabajar en la calle «es un poco sufrido».Francisco subrayó que «cuando vienen las olas de calor en Córdoba, que se llega a 45 grados, ya a las diez se suda». «Y cuando llegan las horas extremas no se ve a nadie en la calle y esto es un desierto, un infierno», añadió. Él trabaja ocho horas y media al día, pero flexibles. «Según la hora a la que empiece, acabo antes, así que intento que sea lo más temprano posible», indicó.Para Francisco el asidero en el período estival mientras trabaja es el mismo que en las demás actividades profesionales al aire libre. «Nos enfrentamos al calor evitando el sol, bebiendo mucha agua y volviendo a beber agua, porque la deshidratación es máxima», expresó. Más si cabe, cuando «a partir de las doce del mediodía» la situación se agrava. La conclusión es que «esto es horroroso» y no que otra que sobrellevarlo. El sector de la construcción es quizá uno de los más sacrificados cuando llega el verano, sobre todo, en ciudades como Córdoba. Muchas otras actividades, como el reparto de correo o la atención en la hostelería, también resultan difíciles de desarrollar en medio de altas temperaturas. De ahí que haya medidas, como sucede en cualquier obra, para que quienes trabajan en la calle estén protegidos.Junto a una obra en la zona Centro de la capital terminaba su descanso Raúl, que dijo a ABC que «trabajar al sol es un infierno» . Más que nada, porque en Córdoba «desde las diez de la mañana estás sudando ya». Tanto es así, aseguró, que «tienes que cambiarte de camiseta dos veces por lo menos durante la mañana». Por este motivo, ellos tienen jornada intensiva de 7:00 a 14:00.Sea como fuere, Raúl incidió en que «a primera hora te manejas, pero cuando llegan las diez, la hora del bocadillo, ya es complicado». No en vano, de buena mañana son perceptibles las bondades del estío en la ciudad. Su remedio contra el calor lo comparte con todos los trabajadores que están al aire libre. «Mucha agua fresquita que nos tiene preparada aquí el jefe en el frigorífico, ésa es una buena ayuda», comentó.Pero hay otros métodos para evadirse de las altas temperaturas durante la jornada en la obra. «Hay trabajos que podemos hacer a la sombra y te quitan del sol, entonces hay sitios así en los que nos ponen a las doce o doce y media», resaltó. Es otra media de la empresa que le tiene empleado. Con todo, Raúl consideró que el calor «es siempre el mismo, pero de un año para otro nadie se acuerda».Quizá no suponga tanto esfuerzo como la construcción, pero también requiere estar en el exterior. Y eso conlleva soportar el castigo del sol, que en Córdoba a veces es mucho. En Las Tendillas caminaba Francisco, trabajador de una empresa de control de plagas que se desplazaba de un punto a otro. Al atender a ABC afirmó que trabajar en la calle «es un poco sufrido».Francisco subrayó que «cuando vienen las olas de calor en Córdoba, que se llega a 45 grados, ya a las diez se suda». «Y cuando llegan las horas extremas no se ve a nadie en la calle y esto es un desierto, un infierno», añadió. Él trabaja ocho horas y media al día, pero flexibles. «Según la hora a la que empiece, acabo antes, así que intento que sea lo más temprano posible», indicó.Para Francisco el asidero en el período estival mientras trabaja es el mismo que en las demás actividades profesionales al aire libre. «Nos enfrentamos al calor evitando el sol, bebiendo mucha agua y volviendo a beber agua, porque la deshidratación es máxima», expresó. Más si cabe, cuando «a partir de las doce del mediodía» la situación se agrava. La conclusión es que «esto es horroroso» y no que otra que sobrellevarlo. RSS de noticias de espana/andalucia
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