La costumbre no resta épica. Es tan abrasadora la superioridad de Tadej Pogacar, tan inmensa su aura de ciclista que desafía los tiempos, que nada se le resiste. Su quinto Tour de Francia, su entrada al Olimpo donde le aguardan, bienvenido, Anquetil, Merckxs, Hinault e Indurain, puso su primera piedra en una ascensión que sólo pronunciarla conduce a la leyenda. En el Tourmalet se desató su furia, no un zarpazo esta vez si no un ataque progresivo, hasta la cima en solitario desde esos muros al cruzar La Mongie, una bajada todavía más plena y los brazos en alto en el inédito desenlace de Gavarnie-Gèdre. Toda la belleza de los Pirineos a sus pies. Majestuoso. [Narración y clasificaciones]
El esloveno se impone en la inédita meta de Gavarnie-Géndre tras un demoledor ataque en el mítico puerto pirenaico. Recupera el liderato tras aventajar en más de dos minutos a Vingegaard
La costumbre no resta épica. Es tan abrasadora la superioridad de Tadej Pogacar, tan inmensa su aura de ciclista que desafía los tiempos, que nada se le resiste. Su quinto Tour de Francia, su entrada al Olimpo donde le aguardan, bienvenido, Anquetil, Merckxs, Hinault e Indurain, puso su primera piedra en una ascensión que sólo pronunciarla conduce a la leyenda. En el Tourmalet se desató su furia, no un zarpazo esta vez si no un ataque progresivo, hasta la cima en solitario desde esos muros al cruzar La Mongie, una bajada todavía más plena y los brazos en alto en el inédito desenlace de Gavarnie-Gèdre. Toda la belleza de los Pirineos a sus pies. Majestuoso. [Narración y clasificaciones]
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