El ébola continúa castigando la República Democrática del Congo (RDC). Desde mayo, el brote ha provocado 2.536 casos confirmados y ha dejado 1.033 fallecidos , según el último balance difundido por las autoridades sanitarias congoleñas, que refleja además decenas de nuevos contagios detectados en las provincias africanas de Ituri, Kivu del Norte y Alto Uele. Uganda, por su parte, ya ha dado el alta a su último paciente de ébola e inicia la cuenta atrás para declararse libre del virus.La epidemia sigue lejos de estar bajo control, como lo confirma la actualización de los muertos y contagios. Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró hace tres meses el decimoséptimo brote en el Congo el ébola ha continuado expandiéndose. A pesar de los intentos de pararlo a través de vigilancia, seguridad y una búsqueda intensiva de dar con una vacuna efectiva para acabar con él, Congo se ha convertido en el epicentro de la enfermedad. El brote se agrava en el país africano con un sistema sanitario especialmente frágil y el miedo de los ciudadanos a acudir a los hospitales por un posible contagio. En este sentido, la OMS se vio obligada a declarar la emergencia de salud pública de interés internacional, de hecho, añadió que el brote «se estaba expandiendo». El jefe de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó la semana pasada que en el último mes, el virus se había «expandido más rápido que cualquier brote anterior».El brote ha tenido repercusión internacional. En las últimas semanas, dos médicos estadounidenses, contagiados mientras ofrecían ayuda humanitaria en el país, han sido evacuados a Alemania para recibir el tratamiento correspondiente . Por su parte, Uganda se limitó a reforzar su protección tras registrar varios casos importados relacionados con el epicentro congoleño y, gracias a ella, está libre de contagios.A estas medidas, se suma la respuesta adoptada por Estados Unidos. Según adelanta Reuters, a los 14 ciudadanos que regresaron del Congo a través de Canadá, las autoridades sanitarias estadounidenses los mantuvieron durante cuatro días en cuarentena en una base militar de Nueva York. Ninguno de ellos presentaba síntomas ni se consideró que existiera riesgo de transmisión, aunque Washington mantiene una orden que obliga a los ciudadanos estadounidenses que permanezcan en el Congo a completar un periodo de aislamiento de 21 días antes de poder regresar en avión.Sin vacuna y sin tratamientoA diferencia de otras epidemias de ébola, la actual está provocada por la cepa Bundibugyo, que carece de vacuna o tratamiento aprobado. El tratamiento contra la variante Zaire, con medicación como Ervebo, sí que ha tenido éxito, pero no parece efectivo en este brote, lo que ha obligado al sistema científico a acelerar nuevos procesos de investigación. Los especialistas ya se han puesto en marcha y entre los proyectos más avanzados se encuentra el de la Universidad de Oxford junto al Serum Institute of India que lanzaron su propuesta, la primera a nivel mundial en entrar en fase de ensayos clínicos. La Iniciativa Internacional para una Vacuna contra el Sida (IAVI) también se ha sumado a la causa y es considerada una de las candidatas más prometedoras. En la misma línea, figura una vacuna experimental de ARN mensajero desarrollada por la farmacéutica Moderna con financiación de CEPI y, por último, un cuarto candidato: Public Health Vaccines. Paralelamente, organizaciones como Gavi, UNICEF y la OMS están apoyando la producción para avanzar cuanto antes, si los ensayos clínicos confirman su eficacia. Igualmente, la OMS insiste en que la rapidez de la propagación, unida a las dificultades para localizar todos los contagios, alimenta el riesgo de que el ébola continúe expandiéndose tanto en Congo como en el resto de países vecinos. El ébola continúa castigando la República Democrática del Congo (RDC). Desde mayo, el brote ha provocado 2.536 casos confirmados y ha dejado 1.033 fallecidos , según el último balance difundido por las autoridades sanitarias congoleñas, que refleja además decenas de nuevos contagios detectados en las provincias africanas de Ituri, Kivu del Norte y Alto Uele. Uganda, por su parte, ya ha dado el alta a su último paciente de ébola e inicia la cuenta atrás para declararse libre del virus.La epidemia sigue lejos de estar bajo control, como lo confirma la actualización de los muertos y contagios. Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró hace tres meses el decimoséptimo brote en el Congo el ébola ha continuado expandiéndose. A pesar de los intentos de pararlo a través de vigilancia, seguridad y una búsqueda intensiva de dar con una vacuna efectiva para acabar con él, Congo se ha convertido en el epicentro de la enfermedad. El brote se agrava en el país africano con un sistema sanitario especialmente frágil y el miedo de los ciudadanos a acudir a los hospitales por un posible contagio. En este sentido, la OMS se vio obligada a declarar la emergencia de salud pública de interés internacional, de hecho, añadió que el brote «se estaba expandiendo». El jefe de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó la semana pasada que en el último mes, el virus se había «expandido más rápido que cualquier brote anterior».El brote ha tenido repercusión internacional. En las últimas semanas, dos médicos estadounidenses, contagiados mientras ofrecían ayuda humanitaria en el país, han sido evacuados a Alemania para recibir el tratamiento correspondiente . Por su parte, Uganda se limitó a reforzar su protección tras registrar varios casos importados relacionados con el epicentro congoleño y, gracias a ella, está libre de contagios.A estas medidas, se suma la respuesta adoptada por Estados Unidos. Según adelanta Reuters, a los 14 ciudadanos que regresaron del Congo a través de Canadá, las autoridades sanitarias estadounidenses los mantuvieron durante cuatro días en cuarentena en una base militar de Nueva York. Ninguno de ellos presentaba síntomas ni se consideró que existiera riesgo de transmisión, aunque Washington mantiene una orden que obliga a los ciudadanos estadounidenses que permanezcan en el Congo a completar un periodo de aislamiento de 21 días antes de poder regresar en avión.Sin vacuna y sin tratamientoA diferencia de otras epidemias de ébola, la actual está provocada por la cepa Bundibugyo, que carece de vacuna o tratamiento aprobado. El tratamiento contra la variante Zaire, con medicación como Ervebo, sí que ha tenido éxito, pero no parece efectivo en este brote, lo que ha obligado al sistema científico a acelerar nuevos procesos de investigación. Los especialistas ya se han puesto en marcha y entre los proyectos más avanzados se encuentra el de la Universidad de Oxford junto al Serum Institute of India que lanzaron su propuesta, la primera a nivel mundial en entrar en fase de ensayos clínicos. La Iniciativa Internacional para una Vacuna contra el Sida (IAVI) también se ha sumado a la causa y es considerada una de las candidatas más prometedoras. En la misma línea, figura una vacuna experimental de ARN mensajero desarrollada por la farmacéutica Moderna con financiación de CEPI y, por último, un cuarto candidato: Public Health Vaccines. Paralelamente, organizaciones como Gavi, UNICEF y la OMS están apoyando la producción para avanzar cuanto antes, si los ensayos clínicos confirman su eficacia. Igualmente, la OMS insiste en que la rapidez de la propagación, unida a las dificultades para localizar todos los contagios, alimenta el riesgo de que el ébola continúe expandiéndose tanto en Congo como en el resto de países vecinos. El ébola continúa castigando la República Democrática del Congo (RDC). Desde mayo, el brote ha provocado 2.536 casos confirmados y ha dejado 1.033 fallecidos , según el último balance difundido por las autoridades sanitarias congoleñas, que refleja además decenas de nuevos contagios detectados en las provincias africanas de Ituri, Kivu del Norte y Alto Uele. Uganda, por su parte, ya ha dado el alta a su último paciente de ébola e inicia la cuenta atrás para declararse libre del virus.La epidemia sigue lejos de estar bajo control, como lo confirma la actualización de los muertos y contagios. Desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró hace tres meses el decimoséptimo brote en el Congo el ébola ha continuado expandiéndose. A pesar de los intentos de pararlo a través de vigilancia, seguridad y una búsqueda intensiva de dar con una vacuna efectiva para acabar con él, Congo se ha convertido en el epicentro de la enfermedad. El brote se agrava en el país africano con un sistema sanitario especialmente frágil y el miedo de los ciudadanos a acudir a los hospitales por un posible contagio. En este sentido, la OMS se vio obligada a declarar la emergencia de salud pública de interés internacional, de hecho, añadió que el brote «se estaba expandiendo». El jefe de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó la semana pasada que en el último mes, el virus se había «expandido más rápido que cualquier brote anterior».El brote ha tenido repercusión internacional. En las últimas semanas, dos médicos estadounidenses, contagiados mientras ofrecían ayuda humanitaria en el país, han sido evacuados a Alemania para recibir el tratamiento correspondiente . Por su parte, Uganda se limitó a reforzar su protección tras registrar varios casos importados relacionados con el epicentro congoleño y, gracias a ella, está libre de contagios.A estas medidas, se suma la respuesta adoptada por Estados Unidos. Según adelanta Reuters, a los 14 ciudadanos que regresaron del Congo a través de Canadá, las autoridades sanitarias estadounidenses los mantuvieron durante cuatro días en cuarentena en una base militar de Nueva York. Ninguno de ellos presentaba síntomas ni se consideró que existiera riesgo de transmisión, aunque Washington mantiene una orden que obliga a los ciudadanos estadounidenses que permanezcan en el Congo a completar un periodo de aislamiento de 21 días antes de poder regresar en avión.Sin vacuna y sin tratamientoA diferencia de otras epidemias de ébola, la actual está provocada por la cepa Bundibugyo, que carece de vacuna o tratamiento aprobado. El tratamiento contra la variante Zaire, con medicación como Ervebo, sí que ha tenido éxito, pero no parece efectivo en este brote, lo que ha obligado al sistema científico a acelerar nuevos procesos de investigación. Los especialistas ya se han puesto en marcha y entre los proyectos más avanzados se encuentra el de la Universidad de Oxford junto al Serum Institute of India que lanzaron su propuesta, la primera a nivel mundial en entrar en fase de ensayos clínicos. La Iniciativa Internacional para una Vacuna contra el Sida (IAVI) también se ha sumado a la causa y es considerada una de las candidatas más prometedoras. En la misma línea, figura una vacuna experimental de ARN mensajero desarrollada por la farmacéutica Moderna con financiación de CEPI y, por último, un cuarto candidato: Public Health Vaccines. Paralelamente, organizaciones como Gavi, UNICEF y la OMS están apoyando la producción para avanzar cuanto antes, si los ensayos clínicos confirman su eficacia. Igualmente, la OMS insiste en que la rapidez de la propagación, unida a las dificultades para localizar todos los contagios, alimenta el riesgo de que el ébola continúe expandiéndose tanto en Congo como en el resto de países vecinos. 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