Habrá finalista español en el ATP 500 de Tokio. De nombre Carlos Alcaraz , que se levantó a tiempo de otra jornada con más tinieblas que luces al inicio, ante un Jaume Munar que impuso su estrategia, su capacidad de variar en cada golpe, y que maniató al murciano durante una hora y media. Después, el número 2 del mundo salió del letargo a base de derechazos, y peleará por defender su corona en Tokio.Carlos Alcaraz 5 6 6 Jaume Munar 7 3 1Es Munar, 29 años y 49 del mundo, un jugador tenaz, casi de vieja escuela porque no apela a la agresividad de dos tiros fuertes, sino a la versatilidad de un juego dinámico, variado, estratégico. Pero en los primeros compases del encuentro, sabía que tenía que lanzar toda su fuerza para intentar dominar a Alcaraz. El murciano, al que le está faltando soltura como decía él tras tener que remontar y sufrir en los primeros sets de sus dos anteriores partidos, ante Arnaldi y Shapovalov, salió esta vez menos renqueante del vestuario. Se conocen. El 3 del mundo sabe que Munar tiene mucho en su mano, de dulce en esta semana en Tokio, después de un curso que le ha costado encontrar su nivel. En Marbella 2021 fue la primera cita, ganada por el balear; después fueron tres triunfos del murciano: Río y Barcelona 2022 y Queen’s 2025, competidísimo duelo en la hierba.Así que los primeros juegos son eléctricos, con cinco ganadores de Alcaraz, sí, pero con una seguridad desde el fondo y brillanteces varias del balear que le otorgaron el liderazgo en el ataque, con un 0-30 en el sexto juego que levantó el murciano, sí, pero obligado desde el inicio a mantener una mentalidad más ágil y férrea que en duelos anteriores.La semifinal se mantuvo en equilibrio de potencia, velocidad, firmeza y vistosidad, una delicia ver un juego con mil golpes distintos, sin un solo peloteo de transición, todo magia de un lado y del otro. Contraatacó el murciano con otro 0-30 y un 15-40, encendida la raqueta bajo la humedad japonesa, consciente de querer escapar de este ritmo vertiginoso. En la primera opción, rotura; el enésimo truco de escapismo ante el peligro.Se activa el de El Palmar, que pasa de dobles faltas a sumar tres saques directos. Pero sigue algo renqueante y lento, y a Munar hay que ganarlo tres veces; tras el estirón, vuelve a sentir la presión del balear, sus derechas se quedan cortas y sin mordiente, sus desplazamientos con algo lentos, y Munar sigue ahí, rotura en blanco para el 5-5. Y más contundencia para asegurar el ‘tie break’. Y más confianza para tener tres bolas de set, que aprovecha casi sin jugar porque es Alcaraz el que no acierta con la dejada, echa una volea fuera y comete dos dobles faltas consecutivas. Una doble rotura del balear, y en blanco.Las cosas del tenis provocan que un despiste de Munar favorezca que Alcaraz logre una pronta rotura al inicio del segundo set. Pero sus gestos y su conversación con el banquillo muestran de verdad su estado de ánimo: «Así no… es imposible». Tanto es así que el balear recupera enseguida la desventaja. El bajón del murciano es evidente, por motivos internos suyos, y porque tampoco el rival le está dejando soltarse. Pero es Alcaraz.De las tinieblas encuentra una pequeña luz, casi a regañadientes, y logra una rotura a la desesperada que vuelve a cambiar el marcador aunque la dinámica se mantenga: ya no hay potencia ni táctica, es pura cabeza. Cinco turnos de saque rotos en los seis últimos juegos y más chispazos de brillantez que solidez.Tanto es así que el cuarto juego, finalmente para el murciano, casi llegó a los 10 minutos de pelea, desesperado por momentos el 3 del mundo porque no había manera de acabar los puntos pronto, ni con derechas, que Munar estaba ahí todo el tiempo. «Tócala delante, pégale una ostia», lo empujan desde el banquillo, que ven que no está siendo el Alcaraz alegre, que el balear le está robando la paciencia y la sonrisa.Y el pupilo acepta el consejo. Prueba con dos derechazos al centro para encontrar el tino y mete la tercera a la esquina a una velocidad que no recogen ni los medidores. Justo para lograr esa bola de set que completa con otro latigazo más. Ahí se resquebraja la estrategia de Munar, porque ante eso qué se puede hacer más que proteger el brazo y aceptar la realidad.Estas son las cosas que hacen de Alcaraz el jugador que es. Dominaba Arnaldi, también Shapovalov, y Munar en esta semifinal, pero es el murciano el que se levanta del susto, activa otro nivel, suelta la mano y deja en nada el esfuerzo del rival. Meneaba la cabeza el balear, lo ha hecho todo bien, y ahora Alcaraz entra en el tercer set como un obús. Dos ‘breaks’ consecutivos que desesperan al balear.Todavía aguanta un juego más, pero este Alcaraz ya no baja las revoluciones y se mete con un último obús en la final del ATP 500 de Tokio. Habrá finalista español en el ATP 500 de Tokio. De nombre Carlos Alcaraz , que se levantó a tiempo de otra jornada con más tinieblas que luces al inicio, ante un Jaume Munar que impuso su estrategia, su capacidad de variar en cada golpe, y que maniató al murciano durante una hora y media. Después, el número 2 del mundo salió del letargo a base de derechazos, y peleará por defender su corona en Tokio.Carlos Alcaraz 5 6 6 Jaume Munar 7 3 1Es Munar, 29 años y 49 del mundo, un jugador tenaz, casi de vieja escuela porque no apela a la agresividad de dos tiros fuertes, sino a la versatilidad de un juego dinámico, variado, estratégico. Pero en los primeros compases del encuentro, sabía que tenía que lanzar toda su fuerza para intentar dominar a Alcaraz. El murciano, al que le está faltando soltura como decía él tras tener que remontar y sufrir en los primeros sets de sus dos anteriores partidos, ante Arnaldi y Shapovalov, salió esta vez menos renqueante del vestuario. Se conocen. El 3 del mundo sabe que Munar tiene mucho en su mano, de dulce en esta semana en Tokio, después de un curso que le ha costado encontrar su nivel. En Marbella 2021 fue la primera cita, ganada por el balear; después fueron tres triunfos del murciano: Río y Barcelona 2022 y Queen’s 2025, competidísimo duelo en la hierba.Así que los primeros juegos son eléctricos, con cinco ganadores de Alcaraz, sí, pero con una seguridad desde el fondo y brillanteces varias del balear que le otorgaron el liderazgo en el ataque, con un 0-30 en el sexto juego que levantó el murciano, sí, pero obligado desde el inicio a mantener una mentalidad más ágil y férrea que en duelos anteriores.La semifinal se mantuvo en equilibrio de potencia, velocidad, firmeza y vistosidad, una delicia ver un juego con mil golpes distintos, sin un solo peloteo de transición, todo magia de un lado y del otro. Contraatacó el murciano con otro 0-30 y un 15-40, encendida la raqueta bajo la humedad japonesa, consciente de querer escapar de este ritmo vertiginoso. En la primera opción, rotura; el enésimo truco de escapismo ante el peligro.Se activa el de El Palmar, que pasa de dobles faltas a sumar tres saques directos. Pero sigue algo renqueante y lento, y a Munar hay que ganarlo tres veces; tras el estirón, vuelve a sentir la presión del balear, sus derechas se quedan cortas y sin mordiente, sus desplazamientos con algo lentos, y Munar sigue ahí, rotura en blanco para el 5-5. Y más contundencia para asegurar el ‘tie break’. Y más confianza para tener tres bolas de set, que aprovecha casi sin jugar porque es Alcaraz el que no acierta con la dejada, echa una volea fuera y comete dos dobles faltas consecutivas. Una doble rotura del balear, y en blanco.Las cosas del tenis provocan que un despiste de Munar favorezca que Alcaraz logre una pronta rotura al inicio del segundo set. Pero sus gestos y su conversación con el banquillo muestran de verdad su estado de ánimo: «Así no… es imposible». Tanto es así que el balear recupera enseguida la desventaja. El bajón del murciano es evidente, por motivos internos suyos, y porque tampoco el rival le está dejando soltarse. Pero es Alcaraz.De las tinieblas encuentra una pequeña luz, casi a regañadientes, y logra una rotura a la desesperada que vuelve a cambiar el marcador aunque la dinámica se mantenga: ya no hay potencia ni táctica, es pura cabeza. Cinco turnos de saque rotos en los seis últimos juegos y más chispazos de brillantez que solidez.Tanto es así que el cuarto juego, finalmente para el murciano, casi llegó a los 10 minutos de pelea, desesperado por momentos el 3 del mundo porque no había manera de acabar los puntos pronto, ni con derechas, que Munar estaba ahí todo el tiempo. «Tócala delante, pégale una ostia», lo empujan desde el banquillo, que ven que no está siendo el Alcaraz alegre, que el balear le está robando la paciencia y la sonrisa.Y el pupilo acepta el consejo. Prueba con dos derechazos al centro para encontrar el tino y mete la tercera a la esquina a una velocidad que no recogen ni los medidores. Justo para lograr esa bola de set que completa con otro latigazo más. Ahí se resquebraja la estrategia de Munar, porque ante eso qué se puede hacer más que proteger el brazo y aceptar la realidad.Estas son las cosas que hacen de Alcaraz el jugador que es. Dominaba Arnaldi, también Shapovalov, y Munar en esta semifinal, pero es el murciano el que se levanta del susto, activa otro nivel, suelta la mano y deja en nada el esfuerzo del rival. Meneaba la cabeza el balear, lo ha hecho todo bien, y ahora Alcaraz entra en el tercer set como un obús. Dos ‘breaks’ consecutivos que desesperan al balear.Todavía aguanta un juego más, pero este Alcaraz ya no baja las revoluciones y se mete con un último obús en la final del ATP 500 de Tokio. Habrá finalista español en el ATP 500 de Tokio. De nombre Carlos Alcaraz , que se levantó a tiempo de otra jornada con más tinieblas que luces al inicio, ante un Jaume Munar que impuso su estrategia, su capacidad de variar en cada golpe, y que maniató al murciano durante una hora y media. Después, el número 2 del mundo salió del letargo a base de derechazos, y peleará por defender su corona en Tokio.Carlos Alcaraz 5 6 6 Jaume Munar 7 3 1Es Munar, 29 años y 49 del mundo, un jugador tenaz, casi de vieja escuela porque no apela a la agresividad de dos tiros fuertes, sino a la versatilidad de un juego dinámico, variado, estratégico. Pero en los primeros compases del encuentro, sabía que tenía que lanzar toda su fuerza para intentar dominar a Alcaraz. El murciano, al que le está faltando soltura como decía él tras tener que remontar y sufrir en los primeros sets de sus dos anteriores partidos, ante Arnaldi y Shapovalov, salió esta vez menos renqueante del vestuario. Se conocen. El 3 del mundo sabe que Munar tiene mucho en su mano, de dulce en esta semana en Tokio, después de un curso que le ha costado encontrar su nivel. En Marbella 2021 fue la primera cita, ganada por el balear; después fueron tres triunfos del murciano: Río y Barcelona 2022 y Queen’s 2025, competidísimo duelo en la hierba.Así que los primeros juegos son eléctricos, con cinco ganadores de Alcaraz, sí, pero con una seguridad desde el fondo y brillanteces varias del balear que le otorgaron el liderazgo en el ataque, con un 0-30 en el sexto juego que levantó el murciano, sí, pero obligado desde el inicio a mantener una mentalidad más ágil y férrea que en duelos anteriores.La semifinal se mantuvo en equilibrio de potencia, velocidad, firmeza y vistosidad, una delicia ver un juego con mil golpes distintos, sin un solo peloteo de transición, todo magia de un lado y del otro. Contraatacó el murciano con otro 0-30 y un 15-40, encendida la raqueta bajo la humedad japonesa, consciente de querer escapar de este ritmo vertiginoso. En la primera opción, rotura; el enésimo truco de escapismo ante el peligro.Se activa el de El Palmar, que pasa de dobles faltas a sumar tres saques directos. Pero sigue algo renqueante y lento, y a Munar hay que ganarlo tres veces; tras el estirón, vuelve a sentir la presión del balear, sus derechas se quedan cortas y sin mordiente, sus desplazamientos con algo lentos, y Munar sigue ahí, rotura en blanco para el 5-5. Y más contundencia para asegurar el ‘tie break’. Y más confianza para tener tres bolas de set, que aprovecha casi sin jugar porque es Alcaraz el que no acierta con la dejada, echa una volea fuera y comete dos dobles faltas consecutivas. Una doble rotura del balear, y en blanco.Las cosas del tenis provocan que un despiste de Munar favorezca que Alcaraz logre una pronta rotura al inicio del segundo set. Pero sus gestos y su conversación con el banquillo muestran de verdad su estado de ánimo: «Así no… es imposible». Tanto es así que el balear recupera enseguida la desventaja. El bajón del murciano es evidente, por motivos internos suyos, y porque tampoco el rival le está dejando soltarse. Pero es Alcaraz.De las tinieblas encuentra una pequeña luz, casi a regañadientes, y logra una rotura a la desesperada que vuelve a cambiar el marcador aunque la dinámica se mantenga: ya no hay potencia ni táctica, es pura cabeza. Cinco turnos de saque rotos en los seis últimos juegos y más chispazos de brillantez que solidez.Tanto es así que el cuarto juego, finalmente para el murciano, casi llegó a los 10 minutos de pelea, desesperado por momentos el 3 del mundo porque no había manera de acabar los puntos pronto, ni con derechas, que Munar estaba ahí todo el tiempo. «Tócala delante, pégale una ostia», lo empujan desde el banquillo, que ven que no está siendo el Alcaraz alegre, que el balear le está robando la paciencia y la sonrisa.Y el pupilo acepta el consejo. Prueba con dos derechazos al centro para encontrar el tino y mete la tercera a la esquina a una velocidad que no recogen ni los medidores. Justo para lograr esa bola de set que completa con otro latigazo más. Ahí se resquebraja la estrategia de Munar, porque ante eso qué se puede hacer más que proteger el brazo y aceptar la realidad.Estas son las cosas que hacen de Alcaraz el jugador que es. Dominaba Arnaldi, también Shapovalov, y Munar en esta semifinal, pero es el murciano el que se levanta del susto, activa otro nivel, suelta la mano y deja en nada el esfuerzo del rival. Meneaba la cabeza el balear, lo ha hecho todo bien, y ahora Alcaraz entra en el tercer set como un obús. Dos ‘breaks’ consecutivos que desesperan al balear.Todavía aguanta un juego más, pero este Alcaraz ya no baja las revoluciones y se mete con un último obús en la final del ATP 500 de Tokio. RSS de noticias de deportes
Noticias Similares
