Para triunfar en la vida se precisa talento, trabajo y suerte. Y además, una ambición que no todos tienen. Elliott Murphy (Nueva York, 1949) es un ejemplo de todo lo anterior, porque es brillante, ha compuesto decenas de canciones memorables y pudo alcanzar la gloria gracias a amigos influyentes como Bruce Springsteen o Billy Joel.Pero por lo que sea, prefirió quedarse en la Segunda División; optó por las salas en lugar de los grandes recintos; limitó la promoción de sus discos y se refugió en un anonimato en el que se siente cómodo. Reside en París, en una casa que, según se vio en el documental ‘The second act of Elliott Murphy’, no es ningún palacio.Confiesa que le da igual. La música le ha dado y le sigue dando para vivir, sus admiradores no son muchos pero sí muy fieles , publica nuevas canciones cuando le parece que ha reunido las suficientes como para que el resultado se considere digno, trabaja sin presión. Lo suyo, qué narices, es envidiable.Rockero de guitarras afiladas cuando ha procedido, cantautor de baladas en las ocasiones que eligió, letrista de primera categoría y autor de siete libros, Murphy llega a Andalucía los días 12 y 13 de noviembre para actuar en el Teatro Caja Granada y en el Cartuja Center Cite de Sevilla. Serán los conciertos iniciales de una gira española que recala también en Oviedo, Santander, A Coruña, Madrid, Zaragoza, San Sebastián y Bilbao.Más de cincuenta años de carreraHa trascendido en qué formato tocará. En ocasiones lo hace acompañado sólo por su guitarra y la del francés Olivier Durand, pero otras veces está secundado por una banda. En Sevilla y Granada le acompañarán Durand, la violinista Melissa Cox y el baterista Alan Fatras.Con ese escueto acompañamiento, es seguro que interpretará algunos de sus temas eternos, los que aparecieron en álbumes indispensables como ‘Aquashow’, con el que debutó en 1973, o como ‘Just a story from America’, de 1977, seguramente su trabajo más aclamado, donde Phil Collins estuvo en la batería y el ex Rolling Stone Mick Taylor aportó su mágica guitarra eléctrica.De voz rasposa, algo desgastada por el paso del tiempo pero repleta de personalidad, Murphy sigue siendo alguien capaz de transmitir auténtica emoción desde un escenario, una cualidad al alcance de muy pocos. A lo mejor eligió el circuito de salas porque sabe que allí llega mejor su mensaje, que en esos sitios hasta sus silencios son apreciados.Tiene en su haber 35 discos , miles de conciertos y seguidores ilustres como Elvis Costello y el exguitarrista de REM, Peter Buck, como también lo fue el fallecido Tom Petty. Ellos, y muchos más, tocaron con él o quisieron hacerlo. Es, como en los ejemplos ya citados, la viva demostración de que algo tendrá el agua cuando la bendicen.El agua o, en este caso, su personalidad, su honestidad a prueba de bombas y, más que todo lo anterior, un cancionero que ha aguantado y aguantará el paso del tiempo sin marchitarse, porque las grandes composiciones es lo que tienen, que sobreviven a quienes las han hecho. Elliott Murphy sigue vivo, continúa mostrando su obra y conviene conocerla en el sitio donde mejor la ha defendido: en directo. Para triunfar en la vida se precisa talento, trabajo y suerte. Y además, una ambición que no todos tienen. Elliott Murphy (Nueva York, 1949) es un ejemplo de todo lo anterior, porque es brillante, ha compuesto decenas de canciones memorables y pudo alcanzar la gloria gracias a amigos influyentes como Bruce Springsteen o Billy Joel.Pero por lo que sea, prefirió quedarse en la Segunda División; optó por las salas en lugar de los grandes recintos; limitó la promoción de sus discos y se refugió en un anonimato en el que se siente cómodo. Reside en París, en una casa que, según se vio en el documental ‘The second act of Elliott Murphy’, no es ningún palacio.Confiesa que le da igual. La música le ha dado y le sigue dando para vivir, sus admiradores no son muchos pero sí muy fieles , publica nuevas canciones cuando le parece que ha reunido las suficientes como para que el resultado se considere digno, trabaja sin presión. Lo suyo, qué narices, es envidiable.Rockero de guitarras afiladas cuando ha procedido, cantautor de baladas en las ocasiones que eligió, letrista de primera categoría y autor de siete libros, Murphy llega a Andalucía los días 12 y 13 de noviembre para actuar en el Teatro Caja Granada y en el Cartuja Center Cite de Sevilla. Serán los conciertos iniciales de una gira española que recala también en Oviedo, Santander, A Coruña, Madrid, Zaragoza, San Sebastián y Bilbao.Más de cincuenta años de carreraHa trascendido en qué formato tocará. En ocasiones lo hace acompañado sólo por su guitarra y la del francés Olivier Durand, pero otras veces está secundado por una banda. En Sevilla y Granada le acompañarán Durand, la violinista Melissa Cox y el baterista Alan Fatras.Con ese escueto acompañamiento, es seguro que interpretará algunos de sus temas eternos, los que aparecieron en álbumes indispensables como ‘Aquashow’, con el que debutó en 1973, o como ‘Just a story from America’, de 1977, seguramente su trabajo más aclamado, donde Phil Collins estuvo en la batería y el ex Rolling Stone Mick Taylor aportó su mágica guitarra eléctrica.De voz rasposa, algo desgastada por el paso del tiempo pero repleta de personalidad, Murphy sigue siendo alguien capaz de transmitir auténtica emoción desde un escenario, una cualidad al alcance de muy pocos. A lo mejor eligió el circuito de salas porque sabe que allí llega mejor su mensaje, que en esos sitios hasta sus silencios son apreciados.Tiene en su haber 35 discos , miles de conciertos y seguidores ilustres como Elvis Costello y el exguitarrista de REM, Peter Buck, como también lo fue el fallecido Tom Petty. Ellos, y muchos más, tocaron con él o quisieron hacerlo. Es, como en los ejemplos ya citados, la viva demostración de que algo tendrá el agua cuando la bendicen.El agua o, en este caso, su personalidad, su honestidad a prueba de bombas y, más que todo lo anterior, un cancionero que ha aguantado y aguantará el paso del tiempo sin marchitarse, porque las grandes composiciones es lo que tienen, que sobreviven a quienes las han hecho. Elliott Murphy sigue vivo, continúa mostrando su obra y conviene conocerla en el sitio donde mejor la ha defendido: en directo. Para triunfar en la vida se precisa talento, trabajo y suerte. Y además, una ambición que no todos tienen. Elliott Murphy (Nueva York, 1949) es un ejemplo de todo lo anterior, porque es brillante, ha compuesto decenas de canciones memorables y pudo alcanzar la gloria gracias a amigos influyentes como Bruce Springsteen o Billy Joel.Pero por lo que sea, prefirió quedarse en la Segunda División; optó por las salas en lugar de los grandes recintos; limitó la promoción de sus discos y se refugió en un anonimato en el que se siente cómodo. Reside en París, en una casa que, según se vio en el documental ‘The second act of Elliott Murphy’, no es ningún palacio.Confiesa que le da igual. La música le ha dado y le sigue dando para vivir, sus admiradores no son muchos pero sí muy fieles , publica nuevas canciones cuando le parece que ha reunido las suficientes como para que el resultado se considere digno, trabaja sin presión. Lo suyo, qué narices, es envidiable.Rockero de guitarras afiladas cuando ha procedido, cantautor de baladas en las ocasiones que eligió, letrista de primera categoría y autor de siete libros, Murphy llega a Andalucía los días 12 y 13 de noviembre para actuar en el Teatro Caja Granada y en el Cartuja Center Cite de Sevilla. Serán los conciertos iniciales de una gira española que recala también en Oviedo, Santander, A Coruña, Madrid, Zaragoza, San Sebastián y Bilbao.Más de cincuenta años de carreraHa trascendido en qué formato tocará. En ocasiones lo hace acompañado sólo por su guitarra y la del francés Olivier Durand, pero otras veces está secundado por una banda. En Sevilla y Granada le acompañarán Durand, la violinista Melissa Cox y el baterista Alan Fatras.Con ese escueto acompañamiento, es seguro que interpretará algunos de sus temas eternos, los que aparecieron en álbumes indispensables como ‘Aquashow’, con el que debutó en 1973, o como ‘Just a story from America’, de 1977, seguramente su trabajo más aclamado, donde Phil Collins estuvo en la batería y el ex Rolling Stone Mick Taylor aportó su mágica guitarra eléctrica.De voz rasposa, algo desgastada por el paso del tiempo pero repleta de personalidad, Murphy sigue siendo alguien capaz de transmitir auténtica emoción desde un escenario, una cualidad al alcance de muy pocos. A lo mejor eligió el circuito de salas porque sabe que allí llega mejor su mensaje, que en esos sitios hasta sus silencios son apreciados.Tiene en su haber 35 discos , miles de conciertos y seguidores ilustres como Elvis Costello y el exguitarrista de REM, Peter Buck, como también lo fue el fallecido Tom Petty. Ellos, y muchos más, tocaron con él o quisieron hacerlo. Es, como en los ejemplos ya citados, la viva demostración de que algo tendrá el agua cuando la bendicen.El agua o, en este caso, su personalidad, su honestidad a prueba de bombas y, más que todo lo anterior, un cancionero que ha aguantado y aguantará el paso del tiempo sin marchitarse, porque las grandes composiciones es lo que tienen, que sobreviven a quienes las han hecho. Elliott Murphy sigue vivo, continúa mostrando su obra y conviene conocerla en el sitio donde mejor la ha defendido: en directo. RSS de noticias de espana/andalucia
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