Apenas se había estrenado el año 2026 cuando Carlos Ortiz recibía la misión de dirigir el área de colegios CEU de toda España. Confianza, expresó. Esa fue la propuesta educativa que propuso. Confianza como alma y eje pedagógico. La confianza del alumno en su maestro. La confianza de las familias en la escuela. La confianza en una vida buena y bella, porque la labor de maestro y escuela es introducir a los alumnos en la realidad, y a partir de esa confianza, hacer crecer. Lejos de garantizar una burbuja protectora, Carlos invitaba a algo más grande cuando decía «la misión no es preparar la vida para los hijos, sino preparar a los hijos para la vida».Como padre de alumnos del colegio CEU de Montepríncipe pude conocer a Carlos en su faceta de docente. Faceta y pasión que compartía con su mujer, Mónica. Poco tiempo después, fue requerido para ser director de estudios en el nuevo colegio del CEU en Madrid, en el barrio de Sanchinarro. En 2019 asumió la tarea de la dirección del centro. Tras la trágica muerte de Raül Adames las pasadas Navidades, el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación San Pablo CEU, Alfonso Bullón de Mendoza, le encargó la misión de la coordinación de los colegios CEU en toda España, con la imponente tarea de continuar la magnífica labor de Raül. Algo que sin duda estaba consiguiendo a fuerza de trabajo, confianza y amistad. Tenía una clara finalidad en su misión. Prestigiar la labor docente, como elemento indispensable del bien común. Por eso su experiencia también era un regalo para los futuros maestros en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo. Esos futuros alumnos que espontáneamente el pasado viernes se juntaron en la Facultad para un tener un sencillo gesto, un rosario, para pedir por él. Así plasmaron su mejor retrato. Hace apenas unas semanas habíamos comenzado a trabajar juntos en el Máster que forma a los futuros profesores de secundaria y bachillerato, donde había asumido la dirección de este programa precisamente para encarnar esa propuesta. Y de nuevo era la confianza la palabra en la que se apoyaba Carlos. Ahora, la Asociación Católica de Propagandistas de la que formaba parte activa Carlos, la Asociación que desde hace cinco años celebra la Fiesta de la Resurrección, tiene una palabra precisamente para días como hoy. El accidente de los trenes nos obliga a preguntarnos por el sentido de la vida, como nos obliga la vida en sí misma cada día. Estos días han pasado por nuestra cabeza variadas ideas contradictorias. Esperanza, temor, dolor. Dolor hasta saltar las lágrimas. El testimonio y la vida de Carlos nos indica que es acuciante encontrar razones de bondad y belleza. Y que las palabras de nuestro patrón, San Pablo, «Me amó y se entregó por mí», ahora tienen que ser báculo para apoyarnos. Hoy la confianza a la que nos exhortaba Carlos en vida nos desafía a verificarla en la nuestra. Como comunidad de cristianos educadores tenemos una oportunidad estos días para educar a nuestros niños y jóvenes, para ayudarnos entre nosotros, a mirar con afecto la vida, a preguntarnos por la paternidad del Buen Dios en el que creemos, a preguntarnos por la Palabra de Aquel que es la Confianza. No demos nada por sabido, aprendamos de nuevo a vivir, en comunidad, en comunión.Pablo H. Velasco Quintana Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo y secretario nacional de Comunicación de ACdP Apenas se había estrenado el año 2026 cuando Carlos Ortiz recibía la misión de dirigir el área de colegios CEU de toda España. Confianza, expresó. Esa fue la propuesta educativa que propuso. Confianza como alma y eje pedagógico. La confianza del alumno en su maestro. La confianza de las familias en la escuela. La confianza en una vida buena y bella, porque la labor de maestro y escuela es introducir a los alumnos en la realidad, y a partir de esa confianza, hacer crecer. Lejos de garantizar una burbuja protectora, Carlos invitaba a algo más grande cuando decía «la misión no es preparar la vida para los hijos, sino preparar a los hijos para la vida».Como padre de alumnos del colegio CEU de Montepríncipe pude conocer a Carlos en su faceta de docente. Faceta y pasión que compartía con su mujer, Mónica. Poco tiempo después, fue requerido para ser director de estudios en el nuevo colegio del CEU en Madrid, en el barrio de Sanchinarro. En 2019 asumió la tarea de la dirección del centro. Tras la trágica muerte de Raül Adames las pasadas Navidades, el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación San Pablo CEU, Alfonso Bullón de Mendoza, le encargó la misión de la coordinación de los colegios CEU en toda España, con la imponente tarea de continuar la magnífica labor de Raül. Algo que sin duda estaba consiguiendo a fuerza de trabajo, confianza y amistad. Tenía una clara finalidad en su misión. Prestigiar la labor docente, como elemento indispensable del bien común. Por eso su experiencia también era un regalo para los futuros maestros en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo. Esos futuros alumnos que espontáneamente el pasado viernes se juntaron en la Facultad para un tener un sencillo gesto, un rosario, para pedir por él. Así plasmaron su mejor retrato. Hace apenas unas semanas habíamos comenzado a trabajar juntos en el Máster que forma a los futuros profesores de secundaria y bachillerato, donde había asumido la dirección de este programa precisamente para encarnar esa propuesta. Y de nuevo era la confianza la palabra en la que se apoyaba Carlos. Ahora, la Asociación Católica de Propagandistas de la que formaba parte activa Carlos, la Asociación que desde hace cinco años celebra la Fiesta de la Resurrección, tiene una palabra precisamente para días como hoy. El accidente de los trenes nos obliga a preguntarnos por el sentido de la vida, como nos obliga la vida en sí misma cada día. Estos días han pasado por nuestra cabeza variadas ideas contradictorias. Esperanza, temor, dolor. Dolor hasta saltar las lágrimas. El testimonio y la vida de Carlos nos indica que es acuciante encontrar razones de bondad y belleza. Y que las palabras de nuestro patrón, San Pablo, «Me amó y se entregó por mí», ahora tienen que ser báculo para apoyarnos. Hoy la confianza a la que nos exhortaba Carlos en vida nos desafía a verificarla en la nuestra. Como comunidad de cristianos educadores tenemos una oportunidad estos días para educar a nuestros niños y jóvenes, para ayudarnos entre nosotros, a mirar con afecto la vida, a preguntarnos por la paternidad del Buen Dios en el que creemos, a preguntarnos por la Palabra de Aquel que es la Confianza. No demos nada por sabido, aprendamos de nuevo a vivir, en comunidad, en comunión.Pablo H. Velasco Quintana Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo y secretario nacional de Comunicación de ACdP Apenas se había estrenado el año 2026 cuando Carlos Ortiz recibía la misión de dirigir el área de colegios CEU de toda España. Confianza, expresó. Esa fue la propuesta educativa que propuso. Confianza como alma y eje pedagógico. La confianza del alumno en su maestro. La confianza de las familias en la escuela. La confianza en una vida buena y bella, porque la labor de maestro y escuela es introducir a los alumnos en la realidad, y a partir de esa confianza, hacer crecer. Lejos de garantizar una burbuja protectora, Carlos invitaba a algo más grande cuando decía «la misión no es preparar la vida para los hijos, sino preparar a los hijos para la vida».Como padre de alumnos del colegio CEU de Montepríncipe pude conocer a Carlos en su faceta de docente. Faceta y pasión que compartía con su mujer, Mónica. Poco tiempo después, fue requerido para ser director de estudios en el nuevo colegio del CEU en Madrid, en el barrio de Sanchinarro. En 2019 asumió la tarea de la dirección del centro. Tras la trágica muerte de Raül Adames las pasadas Navidades, el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas y de la Fundación San Pablo CEU, Alfonso Bullón de Mendoza, le encargó la misión de la coordinación de los colegios CEU en toda España, con la imponente tarea de continuar la magnífica labor de Raül. Algo que sin duda estaba consiguiendo a fuerza de trabajo, confianza y amistad. Tenía una clara finalidad en su misión. Prestigiar la labor docente, como elemento indispensable del bien común. Por eso su experiencia también era un regalo para los futuros maestros en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo. Esos futuros alumnos que espontáneamente el pasado viernes se juntaron en la Facultad para un tener un sencillo gesto, un rosario, para pedir por él. Así plasmaron su mejor retrato. Hace apenas unas semanas habíamos comenzado a trabajar juntos en el Máster que forma a los futuros profesores de secundaria y bachillerato, donde había asumido la dirección de este programa precisamente para encarnar esa propuesta. Y de nuevo era la confianza la palabra en la que se apoyaba Carlos. Ahora, la Asociación Católica de Propagandistas de la que formaba parte activa Carlos, la Asociación que desde hace cinco años celebra la Fiesta de la Resurrección, tiene una palabra precisamente para días como hoy. El accidente de los trenes nos obliga a preguntarnos por el sentido de la vida, como nos obliga la vida en sí misma cada día. Estos días han pasado por nuestra cabeza variadas ideas contradictorias. Esperanza, temor, dolor. Dolor hasta saltar las lágrimas. El testimonio y la vida de Carlos nos indica que es acuciante encontrar razones de bondad y belleza. Y que las palabras de nuestro patrón, San Pablo, «Me amó y se entregó por mí», ahora tienen que ser báculo para apoyarnos. Hoy la confianza a la que nos exhortaba Carlos en vida nos desafía a verificarla en la nuestra. Como comunidad de cristianos educadores tenemos una oportunidad estos días para educar a nuestros niños y jóvenes, para ayudarnos entre nosotros, a mirar con afecto la vida, a preguntarnos por la paternidad del Buen Dios en el que creemos, a preguntarnos por la Palabra de Aquel que es la Confianza. No demos nada por sabido, aprendamos de nuevo a vivir, en comunidad, en comunión.Pablo H. Velasco Quintana Decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo y secretario nacional de Comunicación de ACdP RSS de noticias de sociedad
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