Aunque no fue Groucho Marx el primero en decir aquello de «Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente», sí se le atribuye una cita célebre en la que defiende la prudencia antes de intervenir. Por su parte, el grupo musical El Último de la Fila incluyó en una de sus canciones aquel famoso proverbio de idea muy similar: «Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir».Probablemente a Alberto Ibáñez, portavoz de Sumar/Compromís en el Congreso, ni le guste El Último de la Fila ni sepa quién es Groucho Marx; por eso decidió meterse, sin pensárselo dos veces, en un charco bastante putrefacto.Me quedé bastante sorprendido cuando escuché en la radio que desde Compromís se cargaba duramente contra el futbolista valenciano Ferran Torres, pocos días después de la gran final en la que España se proclamaba campeona del mundo con un gol suyo. Intuitivamente pensé que Torres habría realizado alguna declaración en las celebraciones posteriores que habría afectado a la piel tan sensible de la progresía valenciana y española.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Compromís se revuelve tras tachar a Ferran Torres de especulador: «Es la opinión de un diputado»Nada más lejos de la realidad. El diputado de Compromís arremetía contra Ferran Torres porque, según ellos, el acceso a la vivienda es uno de los problemas más importantes de nuestro tiempo y Torres contribuía de forma notable a agravarlo por ser propietario de cerca de veinte pisos.Tras casi ocho años de gobierno de Compromís en la Comunidad Valenciana, y tras formar parte de alianzas estatales sin aportar soluciones eficaces, resulta que el gran problema de la vivienda acaba siendo un futbolista que decide invertir legalmente el dinero que gana.Ferran Torres podrá equivocarse o acertar en sus inversiones. Puede comprar viviendas, acciones, oro o fondos de inversión. Pero al menos puede explicar sin titubeos de dónde procede su dinero, no como el expresidente socialista Zapatero, contra el que el señor Ibáñez es muchísimo menos expeditivo.A pesar de todo, respeto que los progres nos den la ‘turra’ con la defensa de los servicios públicos y la lucha contra la especulación, pero podrían empezar por predicar con el ejemplo. A lo mejor deberían comprobar antes de acusar a otros, cuántos de su partido son multi propietarios de viviendas y locales. Lo del gol de Ferran Torres me temo que va por otro lado. La historia no puede ser más cinematográfica: un partido trabado, la tensión de una final mundialista, un balón que acaba en la red y la euforia desatada. Puede que en las décimas de segundo previas al remate Ferran pensara en lo que le costó llegar a la élite o en quiénes le apoyaron. El resultado es que Ferran Torres pasa directamente a la historia de nuestro país.Cuando vi que el árbitro daba validez al tanto, salté del sillón como un resorte. No solo era por el deporte, sino porque parecía que por fin la fortuna caía del lado correcto. Íbamos a ser campeones del mundo por segunda vez y se iba a desatar una lógica ola de orgullo y entusiasmo español.Parece que esto último es lo que realmente ha sentado mal a ciertos sectores de la izquierda o del independentismo. En Bilbao, la coalición PNV-PSOE trató de impedir que se colocasen pantallas para que la gente pudiese vivir el partido en la calle. Cuando algunos lo consiguieron, los independentistas violentos trataron de amargar la fiesta y la imagen de la portavoz del Partido Popular haciendo frente con un abanico rojo a los violentos es brutal.En muchos gobiernos autonómicos o municipales alineados con el independentismo se ha intentado minusvalorar el éxito y se han bloqueado homenajes. Al señor Ibáñez hay que agradecerle que, si bien decidió hacer el tonto con sus declaraciones, al menos no lo hizo de forma violenta.Cuando escuché sus palabras, no pude evitar imaginar la cara de pocos amigos que se le debió de quedar cuando el balón empujado por Ferran cruzaba la línea de gol. El domingo muchos nos sentíamos campeones del mundo, pero el lunes la gente volvía a sus trabajos feliz, eso sí, recordando una victoria que nos une a todos. Ferran Torres marcó el gol que dio un Mundial a España. Pero, sin proponérselo, también marcó otro gol: el que dejó en fuera de juego a quienes prefieren buscar culpables individuales antes que reconocer el fracaso de sus propias políticas de vivienda. Ese, probablemente, fue el gol que más dolió en Compromís.CODA . Lo de la cita de Groucho Marx también se podría aplicar a la ministra socialista Diana Morant que no para de saltar de un charco a otro. Lo último ha sido lo de comparar a Feijoo con Hitler y al PP con los nazis. Yo podría asumir que se comparase a Feijoo con Chamberlain, seguro que a él no le gustaría, pero lo de Hitler entiendo que son excesos imperdonables para una ministra. Aunque no fue Groucho Marx el primero en decir aquello de «Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente», sí se le atribuye una cita célebre en la que defiende la prudencia antes de intervenir. Por su parte, el grupo musical El Último de la Fila incluyó en una de sus canciones aquel famoso proverbio de idea muy similar: «Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir».Probablemente a Alberto Ibáñez, portavoz de Sumar/Compromís en el Congreso, ni le guste El Último de la Fila ni sepa quién es Groucho Marx; por eso decidió meterse, sin pensárselo dos veces, en un charco bastante putrefacto.Me quedé bastante sorprendido cuando escuché en la radio que desde Compromís se cargaba duramente contra el futbolista valenciano Ferran Torres, pocos días después de la gran final en la que España se proclamaba campeona del mundo con un gol suyo. Intuitivamente pensé que Torres habría realizado alguna declaración en las celebraciones posteriores que habría afectado a la piel tan sensible de la progresía valenciana y española.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Compromís se revuelve tras tachar a Ferran Torres de especulador: «Es la opinión de un diputado»Nada más lejos de la realidad. El diputado de Compromís arremetía contra Ferran Torres porque, según ellos, el acceso a la vivienda es uno de los problemas más importantes de nuestro tiempo y Torres contribuía de forma notable a agravarlo por ser propietario de cerca de veinte pisos.Tras casi ocho años de gobierno de Compromís en la Comunidad Valenciana, y tras formar parte de alianzas estatales sin aportar soluciones eficaces, resulta que el gran problema de la vivienda acaba siendo un futbolista que decide invertir legalmente el dinero que gana.Ferran Torres podrá equivocarse o acertar en sus inversiones. Puede comprar viviendas, acciones, oro o fondos de inversión. Pero al menos puede explicar sin titubeos de dónde procede su dinero, no como el expresidente socialista Zapatero, contra el que el señor Ibáñez es muchísimo menos expeditivo.A pesar de todo, respeto que los progres nos den la ‘turra’ con la defensa de los servicios públicos y la lucha contra la especulación, pero podrían empezar por predicar con el ejemplo. A lo mejor deberían comprobar antes de acusar a otros, cuántos de su partido son multi propietarios de viviendas y locales. Lo del gol de Ferran Torres me temo que va por otro lado. La historia no puede ser más cinematográfica: un partido trabado, la tensión de una final mundialista, un balón que acaba en la red y la euforia desatada. Puede que en las décimas de segundo previas al remate Ferran pensara en lo que le costó llegar a la élite o en quiénes le apoyaron. El resultado es que Ferran Torres pasa directamente a la historia de nuestro país.Cuando vi que el árbitro daba validez al tanto, salté del sillón como un resorte. No solo era por el deporte, sino porque parecía que por fin la fortuna caía del lado correcto. Íbamos a ser campeones del mundo por segunda vez y se iba a desatar una lógica ola de orgullo y entusiasmo español.Parece que esto último es lo que realmente ha sentado mal a ciertos sectores de la izquierda o del independentismo. En Bilbao, la coalición PNV-PSOE trató de impedir que se colocasen pantallas para que la gente pudiese vivir el partido en la calle. Cuando algunos lo consiguieron, los independentistas violentos trataron de amargar la fiesta y la imagen de la portavoz del Partido Popular haciendo frente con un abanico rojo a los violentos es brutal.En muchos gobiernos autonómicos o municipales alineados con el independentismo se ha intentado minusvalorar el éxito y se han bloqueado homenajes. Al señor Ibáñez hay que agradecerle que, si bien decidió hacer el tonto con sus declaraciones, al menos no lo hizo de forma violenta.Cuando escuché sus palabras, no pude evitar imaginar la cara de pocos amigos que se le debió de quedar cuando el balón empujado por Ferran cruzaba la línea de gol. El domingo muchos nos sentíamos campeones del mundo, pero el lunes la gente volvía a sus trabajos feliz, eso sí, recordando una victoria que nos une a todos. Ferran Torres marcó el gol que dio un Mundial a España. Pero, sin proponérselo, también marcó otro gol: el que dejó en fuera de juego a quienes prefieren buscar culpables individuales antes que reconocer el fracaso de sus propias políticas de vivienda. Ese, probablemente, fue el gol que más dolió en Compromís.CODA . Lo de la cita de Groucho Marx también se podría aplicar a la ministra socialista Diana Morant que no para de saltar de un charco a otro. Lo último ha sido lo de comparar a Feijoo con Hitler y al PP con los nazis. Yo podría asumir que se comparase a Feijoo con Chamberlain, seguro que a él no le gustaría, pero lo de Hitler entiendo que son excesos imperdonables para una ministra. Aunque no fue Groucho Marx el primero en decir aquello de «Es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente», sí se le atribuye una cita célebre en la que defiende la prudencia antes de intervenir. Por su parte, el grupo musical El Último de la Fila incluyó en una de sus canciones aquel famoso proverbio de idea muy similar: «Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir».Probablemente a Alberto Ibáñez, portavoz de Sumar/Compromís en el Congreso, ni le guste El Último de la Fila ni sepa quién es Groucho Marx; por eso decidió meterse, sin pensárselo dos veces, en un charco bastante putrefacto.Me quedé bastante sorprendido cuando escuché en la radio que desde Compromís se cargaba duramente contra el futbolista valenciano Ferran Torres, pocos días después de la gran final en la que España se proclamaba campeona del mundo con un gol suyo. Intuitivamente pensé que Torres habría realizado alguna declaración en las celebraciones posteriores que habría afectado a la piel tan sensible de la progresía valenciana y española.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Compromís se revuelve tras tachar a Ferran Torres de especulador: «Es la opinión de un diputado»Nada más lejos de la realidad. El diputado de Compromís arremetía contra Ferran Torres porque, según ellos, el acceso a la vivienda es uno de los problemas más importantes de nuestro tiempo y Torres contribuía de forma notable a agravarlo por ser propietario de cerca de veinte pisos.Tras casi ocho años de gobierno de Compromís en la Comunidad Valenciana, y tras formar parte de alianzas estatales sin aportar soluciones eficaces, resulta que el gran problema de la vivienda acaba siendo un futbolista que decide invertir legalmente el dinero que gana.Ferran Torres podrá equivocarse o acertar en sus inversiones. Puede comprar viviendas, acciones, oro o fondos de inversión. Pero al menos puede explicar sin titubeos de dónde procede su dinero, no como el expresidente socialista Zapatero, contra el que el señor Ibáñez es muchísimo menos expeditivo.A pesar de todo, respeto que los progres nos den la ‘turra’ con la defensa de los servicios públicos y la lucha contra la especulación, pero podrían empezar por predicar con el ejemplo. A lo mejor deberían comprobar antes de acusar a otros, cuántos de su partido son multi propietarios de viviendas y locales. Lo del gol de Ferran Torres me temo que va por otro lado. La historia no puede ser más cinematográfica: un partido trabado, la tensión de una final mundialista, un balón que acaba en la red y la euforia desatada. Puede que en las décimas de segundo previas al remate Ferran pensara en lo que le costó llegar a la élite o en quiénes le apoyaron. El resultado es que Ferran Torres pasa directamente a la historia de nuestro país.Cuando vi que el árbitro daba validez al tanto, salté del sillón como un resorte. No solo era por el deporte, sino porque parecía que por fin la fortuna caía del lado correcto. Íbamos a ser campeones del mundo por segunda vez y se iba a desatar una lógica ola de orgullo y entusiasmo español.Parece que esto último es lo que realmente ha sentado mal a ciertos sectores de la izquierda o del independentismo. En Bilbao, la coalición PNV-PSOE trató de impedir que se colocasen pantallas para que la gente pudiese vivir el partido en la calle. Cuando algunos lo consiguieron, los independentistas violentos trataron de amargar la fiesta y la imagen de la portavoz del Partido Popular haciendo frente con un abanico rojo a los violentos es brutal.En muchos gobiernos autonómicos o municipales alineados con el independentismo se ha intentado minusvalorar el éxito y se han bloqueado homenajes. Al señor Ibáñez hay que agradecerle que, si bien decidió hacer el tonto con sus declaraciones, al menos no lo hizo de forma violenta.Cuando escuché sus palabras, no pude evitar imaginar la cara de pocos amigos que se le debió de quedar cuando el balón empujado por Ferran cruzaba la línea de gol. El domingo muchos nos sentíamos campeones del mundo, pero el lunes la gente volvía a sus trabajos feliz, eso sí, recordando una victoria que nos une a todos. Ferran Torres marcó el gol que dio un Mundial a España. Pero, sin proponérselo, también marcó otro gol: el que dejó en fuera de juego a quienes prefieren buscar culpables individuales antes que reconocer el fracaso de sus propias políticas de vivienda. Ese, probablemente, fue el gol que más dolió en Compromís.CODA . Lo de la cita de Groucho Marx también se podría aplicar a la ministra socialista Diana Morant que no para de saltar de un charco a otro. Lo último ha sido lo de comparar a Feijoo con Hitler y al PP con los nazis. Yo podría asumir que se comparase a Feijoo con Chamberlain, seguro que a él no le gustaría, pero lo de Hitler entiendo que son excesos imperdonables para una ministra. RSS de noticias de espana
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