La deuda española empieza a acusar las turbulencias de los mercados de deuda soberana internacionales. En la subasta de este jueves el Tesoro Público ha tenido que ofrecer un tipo de interés medio del 4,176% para poder colocar en el mercado 2.174 millones de euros de obligaciones a 10 años, el título más referencial de cuantos emite el Reino de España. Hacía nada menos que 13 años que el Tesoro no tenía que pagar tanto por colocar sus títulos de deuda más emblemáticos, concretamente desde la subasta de deuda del 3 de octubre de 2013, cuando los mercados de deuda soberana empezaban a pacificarse tras la gran crisis de solvencia de 2011-2012 en que la Comisión Europea tuvo que salir al rescate de Grecia, Chipre, Irlanda y Portugal -y en parte España- para evitar su suspensión de pagos. En aquel momento el Tesoro pagó por colocar sus títulos un interés medio del 4,269%.En aquel entonces España pagaba la factura de la desconfianza de los mercados respecto a la sostenibilidad de sus cuentas públicas y un poco también la actuación titubeante de la autoridades europeas a la hora de defender el euro. Ahora, por el contrario, parece ser más víctima de las turbulencias internacionales y de la saturación de deuda en los mercados, que ha arrastrado el bono estadounidense a 10 años por encima de la barrera del 5% por primera vez desde el estallido de la burbuja subprime en 2007; al bono a 30 años del Reino Unido al 5,97%, un nivel que no se veía desde 1998; y a la deuda japonesa a rozar los niveles máximos que alcanzó en 1996.Así lo entiende el Ministerio de Economía. «En efecto, el tipo de interés de la deuda española a diez años se sitúa en niveles próximos a los 2013; sin embargo, un mismo tipo nominal puede tener implicaciones económicas muy diferentes», explican desde el Ministerio. En este caso, el departamento que dirige Carlos Cuerpo entiende que el aumento de la rentabilidad se explica por las mayores expectativas de inflación y que, por tanto, viene acompañado de un mayor crecimiento nominal del PIB y de los ingresos tributarios, por lo que «el esfuerzo que representa el servicio de la deuda en relación con el tamaño de la economía puede mantenerse estable», aseguran.Para avalar esta afirmación señalan al que fue uno de los indicadores de riesgo clave de la gran crisis financiera: la prima de riesgo, que todos los días se examinaba con terror para ponderar la profundidad de las crisis de las diferentes economías del euro. Mientras en 2013 la prima de riesgo con el bono a 10 años alemán estaba en torno a los 240 puntos básicos, ahora se sitúa en 54 puntos básicos. «Mientras que en 2013 el elevado rendimiento de la deuda incorporaba en mucha mayor medida el riesgo específico de España, hoy responde sobre todo a factores comunes».Con todo la deriva alcista de la rentabilidad de la deuda en toda la horquilla vaticina una evolución más rápida de lo previsto de los gastos financieros asociados al servicio de la deuda. En este sentido, un reciente informe de Funcas advertía que bajo las actuaciones condiciones de mercado el gasto por intereses que tendrá que atender el Tesoro Español se disparará más de un 50%, desde los 40.300 millones de euros que supuso en 2025 hasta más de 60.000 millones que supondrá en 2030, superando para entonces las proyecciones referidas por ejemplo al gasto hospitalario.El Ministerio de Economía resta importancia a estas proyecciones. Enfatiza que el coste medio de toda la cartera de deuda está en el 2,43% cuando en 2013 estaba en el 3,73% y que la mayor vida media de la cartera permitirá amortiguar el impacto de este mayor coste por intereses en los próximos años, ya que impactará de manera más lenta en el coste de la cartera. La deuda española empieza a acusar las turbulencias de los mercados de deuda soberana internacionales. En la subasta de este jueves el Tesoro Público ha tenido que ofrecer un tipo de interés medio del 4,176% para poder colocar en el mercado 2.174 millones de euros de obligaciones a 10 años, el título más referencial de cuantos emite el Reino de España. Hacía nada menos que 13 años que el Tesoro no tenía que pagar tanto por colocar sus títulos de deuda más emblemáticos, concretamente desde la subasta de deuda del 3 de octubre de 2013, cuando los mercados de deuda soberana empezaban a pacificarse tras la gran crisis de solvencia de 2011-2012 en que la Comisión Europea tuvo que salir al rescate de Grecia, Chipre, Irlanda y Portugal -y en parte España- para evitar su suspensión de pagos. En aquel momento el Tesoro pagó por colocar sus títulos un interés medio del 4,269%.En aquel entonces España pagaba la factura de la desconfianza de los mercados respecto a la sostenibilidad de sus cuentas públicas y un poco también la actuación titubeante de la autoridades europeas a la hora de defender el euro. Ahora, por el contrario, parece ser más víctima de las turbulencias internacionales y de la saturación de deuda en los mercados, que ha arrastrado el bono estadounidense a 10 años por encima de la barrera del 5% por primera vez desde el estallido de la burbuja subprime en 2007; al bono a 30 años del Reino Unido al 5,97%, un nivel que no se veía desde 1998; y a la deuda japonesa a rozar los niveles máximos que alcanzó en 1996.Así lo entiende el Ministerio de Economía. «En efecto, el tipo de interés de la deuda española a diez años se sitúa en niveles próximos a los 2013; sin embargo, un mismo tipo nominal puede tener implicaciones económicas muy diferentes», explican desde el Ministerio. En este caso, el departamento que dirige Carlos Cuerpo entiende que el aumento de la rentabilidad se explica por las mayores expectativas de inflación y que, por tanto, viene acompañado de un mayor crecimiento nominal del PIB y de los ingresos tributarios, por lo que «el esfuerzo que representa el servicio de la deuda en relación con el tamaño de la economía puede mantenerse estable», aseguran.Para avalar esta afirmación señalan al que fue uno de los indicadores de riesgo clave de la gran crisis financiera: la prima de riesgo, que todos los días se examinaba con terror para ponderar la profundidad de las crisis de las diferentes economías del euro. Mientras en 2013 la prima de riesgo con el bono a 10 años alemán estaba en torno a los 240 puntos básicos, ahora se sitúa en 54 puntos básicos. «Mientras que en 2013 el elevado rendimiento de la deuda incorporaba en mucha mayor medida el riesgo específico de España, hoy responde sobre todo a factores comunes».Con todo la deriva alcista de la rentabilidad de la deuda en toda la horquilla vaticina una evolución más rápida de lo previsto de los gastos financieros asociados al servicio de la deuda. En este sentido, un reciente informe de Funcas advertía que bajo las actuaciones condiciones de mercado el gasto por intereses que tendrá que atender el Tesoro Español se disparará más de un 50%, desde los 40.300 millones de euros que supuso en 2025 hasta más de 60.000 millones que supondrá en 2030, superando para entonces las proyecciones referidas por ejemplo al gasto hospitalario.El Ministerio de Economía resta importancia a estas proyecciones. Enfatiza que el coste medio de toda la cartera de deuda está en el 2,43% cuando en 2013 estaba en el 3,73% y que la mayor vida media de la cartera permitirá amortiguar el impacto de este mayor coste por intereses en los próximos años, ya que impactará de manera más lenta en el coste de la cartera. La deuda española empieza a acusar las turbulencias de los mercados de deuda soberana internacionales. En la subasta de este jueves el Tesoro Público ha tenido que ofrecer un tipo de interés medio del 4,176% para poder colocar en el mercado 2.174 millones de euros de obligaciones a 10 años, el título más referencial de cuantos emite el Reino de España. Hacía nada menos que 13 años que el Tesoro no tenía que pagar tanto por colocar sus títulos de deuda más emblemáticos, concretamente desde la subasta de deuda del 3 de octubre de 2013, cuando los mercados de deuda soberana empezaban a pacificarse tras la gran crisis de solvencia de 2011-2012 en que la Comisión Europea tuvo que salir al rescate de Grecia, Chipre, Irlanda y Portugal -y en parte España- para evitar su suspensión de pagos. En aquel momento el Tesoro pagó por colocar sus títulos un interés medio del 4,269%.En aquel entonces España pagaba la factura de la desconfianza de los mercados respecto a la sostenibilidad de sus cuentas públicas y un poco también la actuación titubeante de la autoridades europeas a la hora de defender el euro. Ahora, por el contrario, parece ser más víctima de las turbulencias internacionales y de la saturación de deuda en los mercados, que ha arrastrado el bono estadounidense a 10 años por encima de la barrera del 5% por primera vez desde el estallido de la burbuja subprime en 2007; al bono a 30 años del Reino Unido al 5,97%, un nivel que no se veía desde 1998; y a la deuda japonesa a rozar los niveles máximos que alcanzó en 1996.Así lo entiende el Ministerio de Economía. «En efecto, el tipo de interés de la deuda española a diez años se sitúa en niveles próximos a los 2013; sin embargo, un mismo tipo nominal puede tener implicaciones económicas muy diferentes», explican desde el Ministerio. En este caso, el departamento que dirige Carlos Cuerpo entiende que el aumento de la rentabilidad se explica por las mayores expectativas de inflación y que, por tanto, viene acompañado de un mayor crecimiento nominal del PIB y de los ingresos tributarios, por lo que «el esfuerzo que representa el servicio de la deuda en relación con el tamaño de la economía puede mantenerse estable», aseguran.Para avalar esta afirmación señalan al que fue uno de los indicadores de riesgo clave de la gran crisis financiera: la prima de riesgo, que todos los días se examinaba con terror para ponderar la profundidad de las crisis de las diferentes economías del euro. Mientras en 2013 la prima de riesgo con el bono a 10 años alemán estaba en torno a los 240 puntos básicos, ahora se sitúa en 54 puntos básicos. «Mientras que en 2013 el elevado rendimiento de la deuda incorporaba en mucha mayor medida el riesgo específico de España, hoy responde sobre todo a factores comunes».Con todo la deriva alcista de la rentabilidad de la deuda en toda la horquilla vaticina una evolución más rápida de lo previsto de los gastos financieros asociados al servicio de la deuda. En este sentido, un reciente informe de Funcas advertía que bajo las actuaciones condiciones de mercado el gasto por intereses que tendrá que atender el Tesoro Español se disparará más de un 50%, desde los 40.300 millones de euros que supuso en 2025 hasta más de 60.000 millones que supondrá en 2030, superando para entonces las proyecciones referidas por ejemplo al gasto hospitalario.El Ministerio de Economía resta importancia a estas proyecciones. Enfatiza que el coste medio de toda la cartera de deuda está en el 2,43% cuando en 2013 estaba en el 3,73% y que la mayor vida media de la cartera permitirá amortiguar el impacto de este mayor coste por intereses en los próximos años, ya que impactará de manera más lenta en el coste de la cartera. RSS de noticias de economia
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