Célebre es la frase «hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad», con su punto de ironía y retranca, perteneciente a la famosa zarzuela ‘ La verbena de la Paloma’. Luego, los avances técnicos se han ido incrementado enormemente, sobre todo en el ámbito de lo digital, que ha trastocado hasta límites insospechados, pensemos, por ejemplo, en la Inteligencia Artificial y las redes sociales, el discurrir colectivo e individual. Precisamente, de este imparable proceso se ocupa por extenso el escritor y periodista boliviano afincado en España José Andrés Rojo, en la cuarta y última parte de su ensayo recién publicado, ‘El futuro se cuida solo’, titulada ‘La fractura’.Ensayo ‘El futuro se cuida solo’ Autor José Andrés Rojo Editorial Nota al Margen Año 2026 Páginas 152 Precio 19 euros Valoración ****En ‘La fractura’, Rojo explora el fin de una época tras la caída del muro de Berlín y los atentados del 11-S y analiza con lucidez el universo digital, que ha generado adicciones «por medio de un ordenador (y, más tarde, de un móvil) que colma todas las necesidades», y lo que es aún más inquietante, si cabe, al cubrir aparentemente todos los deseos, y hacerlo a una velocidad de vértigo, nos ha arrastrado a la idea de «¿para qué sirven los demás, los otros, los lazos interpersonales?». En buena medida, con la actual hiperconexión, estamos en manos de los algoritmos, y hemos caído en la falsa libertad que nos proporciona internet . Parece que el poder se ha desplazado a un soberano con teléfono móvil que «lo quiere todo y lo quiere ahora», podríamos decir, parafraseando los versos de Quevedo, ‘érase un hombre a un móvil pegado’, pero esta soberanía es ficticia, pues nos hemos convertido en lo que Rojo denomina con acierto «cautivos digitales». Noticia relacionada No No CRÍTICA ‘El viejo librero’, de Diego Martínez Torrón: dar la batalla por la excelencia cultural Carmen R. SantosJosé Andrés Rojo, no obstante, no es catastrofista — no sería en estado puro ni ‘apocalíptico’ ni ‘integrado’, si recordamos el ensayo de Umberto Eco—, sino que manifiesta y nos traslada su desconcierto e incertidumbres, nos plantea interrogantes esenciales y nos hace ser muy conscientes de la «compleja convivencia entre el mundo real y el mundo virtual».No es catastrofista, sobre todo nos hace ser muy conscientes de la «compleja convivencia entre el mundo real y el mundo virtual»Esta parte del libro quizá sea la más atractiva, pero encierran también un claro interés las otras : ‘La nada’, en torno a las revoluciones de 1848; ‘El grito’, que se centra en las vanguardias y cambios del siglo XX, y ‘El vals’, que estudia la segunda mitad de la pasada centuria con la reconstrucción de Europa, tras la devastación. Por las páginas de la obra —al final se recoge una bibliografía— desfilan filósofos, historiadores, músicos, artistas, sociólogos, y escritores, como Flaubert, Dostoievski, Joseph Conrad, entre otros, pues otorga una gran y merecida relevancia a la literatura para entender la realidad. Un trabajo iluminador para tiempos oscuros. Célebre es la frase «hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad», con su punto de ironía y retranca, perteneciente a la famosa zarzuela ‘ La verbena de la Paloma’. Luego, los avances técnicos se han ido incrementado enormemente, sobre todo en el ámbito de lo digital, que ha trastocado hasta límites insospechados, pensemos, por ejemplo, en la Inteligencia Artificial y las redes sociales, el discurrir colectivo e individual. Precisamente, de este imparable proceso se ocupa por extenso el escritor y periodista boliviano afincado en España José Andrés Rojo, en la cuarta y última parte de su ensayo recién publicado, ‘El futuro se cuida solo’, titulada ‘La fractura’.Ensayo ‘El futuro se cuida solo’ Autor José Andrés Rojo Editorial Nota al Margen Año 2026 Páginas 152 Precio 19 euros Valoración ****En ‘La fractura’, Rojo explora el fin de una época tras la caída del muro de Berlín y los atentados del 11-S y analiza con lucidez el universo digital, que ha generado adicciones «por medio de un ordenador (y, más tarde, de un móvil) que colma todas las necesidades», y lo que es aún más inquietante, si cabe, al cubrir aparentemente todos los deseos, y hacerlo a una velocidad de vértigo, nos ha arrastrado a la idea de «¿para qué sirven los demás, los otros, los lazos interpersonales?». En buena medida, con la actual hiperconexión, estamos en manos de los algoritmos, y hemos caído en la falsa libertad que nos proporciona internet . Parece que el poder se ha desplazado a un soberano con teléfono móvil que «lo quiere todo y lo quiere ahora», podríamos decir, parafraseando los versos de Quevedo, ‘érase un hombre a un móvil pegado’, pero esta soberanía es ficticia, pues nos hemos convertido en lo que Rojo denomina con acierto «cautivos digitales». Noticia relacionada No No CRÍTICA ‘El viejo librero’, de Diego Martínez Torrón: dar la batalla por la excelencia cultural Carmen R. SantosJosé Andrés Rojo, no obstante, no es catastrofista — no sería en estado puro ni ‘apocalíptico’ ni ‘integrado’, si recordamos el ensayo de Umberto Eco—, sino que manifiesta y nos traslada su desconcierto e incertidumbres, nos plantea interrogantes esenciales y nos hace ser muy conscientes de la «compleja convivencia entre el mundo real y el mundo virtual».No es catastrofista, sobre todo nos hace ser muy conscientes de la «compleja convivencia entre el mundo real y el mundo virtual»Esta parte del libro quizá sea la más atractiva, pero encierran también un claro interés las otras : ‘La nada’, en torno a las revoluciones de 1848; ‘El grito’, que se centra en las vanguardias y cambios del siglo XX, y ‘El vals’, que estudia la segunda mitad de la pasada centuria con la reconstrucción de Europa, tras la devastación. Por las páginas de la obra —al final se recoge una bibliografía— desfilan filósofos, historiadores, músicos, artistas, sociólogos, y escritores, como Flaubert, Dostoievski, Joseph Conrad, entre otros, pues otorga una gran y merecida relevancia a la literatura para entender la realidad. Un trabajo iluminador para tiempos oscuros. Célebre es la frase «hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad», con su punto de ironía y retranca, perteneciente a la famosa zarzuela ‘ La verbena de la Paloma’. Luego, los avances técnicos se han ido incrementado enormemente, sobre todo en el ámbito de lo digital, que ha trastocado hasta límites insospechados, pensemos, por ejemplo, en la Inteligencia Artificial y las redes sociales, el discurrir colectivo e individual. Precisamente, de este imparable proceso se ocupa por extenso el escritor y periodista boliviano afincado en España José Andrés Rojo, en la cuarta y última parte de su ensayo recién publicado, ‘El futuro se cuida solo’, titulada ‘La fractura’.Ensayo ‘El futuro se cuida solo’ Autor José Andrés Rojo Editorial Nota al Margen Año 2026 Páginas 152 Precio 19 euros Valoración ****En ‘La fractura’, Rojo explora el fin de una época tras la caída del muro de Berlín y los atentados del 11-S y analiza con lucidez el universo digital, que ha generado adicciones «por medio de un ordenador (y, más tarde, de un móvil) que colma todas las necesidades», y lo que es aún más inquietante, si cabe, al cubrir aparentemente todos los deseos, y hacerlo a una velocidad de vértigo, nos ha arrastrado a la idea de «¿para qué sirven los demás, los otros, los lazos interpersonales?». En buena medida, con la actual hiperconexión, estamos en manos de los algoritmos, y hemos caído en la falsa libertad que nos proporciona internet . Parece que el poder se ha desplazado a un soberano con teléfono móvil que «lo quiere todo y lo quiere ahora», podríamos decir, parafraseando los versos de Quevedo, ‘érase un hombre a un móvil pegado’, pero esta soberanía es ficticia, pues nos hemos convertido en lo que Rojo denomina con acierto «cautivos digitales». Noticia relacionada No No CRÍTICA ‘El viejo librero’, de Diego Martínez Torrón: dar la batalla por la excelencia cultural Carmen R. SantosJosé Andrés Rojo, no obstante, no es catastrofista — no sería en estado puro ni ‘apocalíptico’ ni ‘integrado’, si recordamos el ensayo de Umberto Eco—, sino que manifiesta y nos traslada su desconcierto e incertidumbres, nos plantea interrogantes esenciales y nos hace ser muy conscientes de la «compleja convivencia entre el mundo real y el mundo virtual».No es catastrofista, sobre todo nos hace ser muy conscientes de la «compleja convivencia entre el mundo real y el mundo virtual»Esta parte del libro quizá sea la más atractiva, pero encierran también un claro interés las otras : ‘La nada’, en torno a las revoluciones de 1848; ‘El grito’, que se centra en las vanguardias y cambios del siglo XX, y ‘El vals’, que estudia la segunda mitad de la pasada centuria con la reconstrucción de Europa, tras la devastación. Por las páginas de la obra —al final se recoge una bibliografía— desfilan filósofos, historiadores, músicos, artistas, sociólogos, y escritores, como Flaubert, Dostoievski, Joseph Conrad, entre otros, pues otorga una gran y merecida relevancia a la literatura para entender la realidad. Un trabajo iluminador para tiempos oscuros. RSS de noticias de cultura
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