Fiasco histórico en la mayor promotora mundial de artes marciales mixtas (MMA). La UFC vivió una de las noches más amargas que se recuerdan en un combate estelar. El esperado regreso de Conor McGregor apenas duró 69 segundos. El irlandés sufrió una grave lesión en la rodilla derecha que le obligó a abandonar el octágono frente a Max Holloway, quien se llevó la victoria después de que el árbitro Mike Beltrán detuviera el combate al comprobar que el excampeón era incapaz de continuar. El retorno con el que McGregor pretendía relanzar su carrera terminó convertido en una auténtica pesadilla antes incluso de que pudiera mostrar el trabajo realizado durante meses de preparación.Horas después de abandonar el octágono entre visibles gestos de dolor, McGregor rompió su silencio con un mensaje cargado de frustración, incredulidad y también de desafío. Su principal objetivo fue explicar lo sucedido y desmontar cualquier teoría que apuntara a que había llegado al combate con problemas físicos. «Se me fue la ‘junta de culata’. Destruida», resumió gráficamente para describir una lesión que, según él, apareció de forma totalmente inesperada. Cinco años después de la grave fractura sufrida en su anterior pelea , The Notorious volvía a ver cómo una lesión marcaba el momento más esperado de su regreso.El irlandés insistió en que no existía ninguna dolencia previa que pudiera explicar el desenlace. Al contrario, aseguró que había completado todo el campamento de entrenamiento con absoluta normalidad. « No tenía ninguna lesión antes de la pelea. Estaba lanzando patadas, plantando y saltando durante todo el campamento y también detrás del escenario antes de la pelea. Esto salió de la nada», afirmó, visiblemente sorprendido por un contratiempo que, según su versión, no había dado ninguna señal de alarma.Noticia relacionada general No No Así fue la lesión de Conor McGregor en la rodilla derecha ante Max Holloway Álvaro ColmeneroLa decepción iba mucho más allá de una simple derrota. Durante las semanas previas, McGregor había repetido que se encontraba en condiciones de competir de nuevo al máximo nivel, por lo que el desenlace resultó especialmente difícil de asumir. «Estoy más que deprimido aquí. Solo puedo describirlo como el infierno» , confesó. Una reflexión que evidencia el impacto emocional de una lesión que no solo le impidió disputar el combate, sino también demostrar el estado de forma que asegura haber alcanzado tras meses de preparación.El irlandés también respondió a quienes interpretaron que su actitud durante el paseo hacia el octágono reflejaba falta de concentración o ciertas dudas antes del combate. McGregor rechazó de plano esa lectura y defendió que nunca perdió el foco. «Estaba tan afilado y tan preparado para esta pelea que no puedo creer lo que ha pasado», aseguró. «El comentario de que estaba desconcentrado mientras entraba a la pelea es una tontería. Estaba calmado, listo y confiado».Sus declaraciones dibujan el retrato de un deportista convencido de haber hecho todo lo necesario para ofrecer una gran actuación y que, precisamente por ello, encuentra aún más difícil aceptar lo ocurrido. «Estoy en shock por lo que ha sucedido», reconoció, admitiendo que todavía intenta asimilar una lesión que cambió por completo el guion del combate cuando apenas había transcurrido algo más de un minuto desde la campana inicial.McGregor también dejó ver una faceta mucho más íntima y vulnerable, alejada de la imagen desafiante que acostumbra a proyectar. «El diablo me está mirando literalmente a la cara justo aquí delante de mí. No voy a involucrarme. Estaré en la iglesia mañana» , escribió, reflejando el golpe anímico que supone volver a enfrentarse a una lesión grave en un momento decisivo de su carrera.Pese al duro revés, el mensaje concluyó con un tono esperanzador. Lejos de plantearse una retirada, el irlandés quiso lanzar una promesa tanto a sus seguidores como a sí mismo. «Superaré esto. No me dejaré desanimar. Regresaré».Aunque la victoria quedó oficialmente en manos de Max Holloway, el gran protagonista de la noche terminó siendo el estado físico de McGregor. El irlandés afronta ahora un nuevo proceso de recuperación que marcará su futuro inmediato y volverá a poner a prueba la capacidad de resiliencia de una de las mayores estrellas de la historia de las artes marciales mixtas. Fiasco histórico en la mayor promotora mundial de artes marciales mixtas (MMA). La UFC vivió una de las noches más amargas que se recuerdan en un combate estelar. El esperado regreso de Conor McGregor apenas duró 69 segundos. El irlandés sufrió una grave lesión en la rodilla derecha que le obligó a abandonar el octágono frente a Max Holloway, quien se llevó la victoria después de que el árbitro Mike Beltrán detuviera el combate al comprobar que el excampeón era incapaz de continuar. El retorno con el que McGregor pretendía relanzar su carrera terminó convertido en una auténtica pesadilla antes incluso de que pudiera mostrar el trabajo realizado durante meses de preparación.Horas después de abandonar el octágono entre visibles gestos de dolor, McGregor rompió su silencio con un mensaje cargado de frustración, incredulidad y también de desafío. Su principal objetivo fue explicar lo sucedido y desmontar cualquier teoría que apuntara a que había llegado al combate con problemas físicos. «Se me fue la ‘junta de culata’. Destruida», resumió gráficamente para describir una lesión que, según él, apareció de forma totalmente inesperada. Cinco años después de la grave fractura sufrida en su anterior pelea , The Notorious volvía a ver cómo una lesión marcaba el momento más esperado de su regreso.El irlandés insistió en que no existía ninguna dolencia previa que pudiera explicar el desenlace. Al contrario, aseguró que había completado todo el campamento de entrenamiento con absoluta normalidad. « No tenía ninguna lesión antes de la pelea. Estaba lanzando patadas, plantando y saltando durante todo el campamento y también detrás del escenario antes de la pelea. Esto salió de la nada», afirmó, visiblemente sorprendido por un contratiempo que, según su versión, no había dado ninguna señal de alarma.Noticia relacionada general No No Así fue la lesión de Conor McGregor en la rodilla derecha ante Max Holloway Álvaro ColmeneroLa decepción iba mucho más allá de una simple derrota. Durante las semanas previas, McGregor había repetido que se encontraba en condiciones de competir de nuevo al máximo nivel, por lo que el desenlace resultó especialmente difícil de asumir. «Estoy más que deprimido aquí. Solo puedo describirlo como el infierno» , confesó. Una reflexión que evidencia el impacto emocional de una lesión que no solo le impidió disputar el combate, sino también demostrar el estado de forma que asegura haber alcanzado tras meses de preparación.El irlandés también respondió a quienes interpretaron que su actitud durante el paseo hacia el octágono reflejaba falta de concentración o ciertas dudas antes del combate. McGregor rechazó de plano esa lectura y defendió que nunca perdió el foco. «Estaba tan afilado y tan preparado para esta pelea que no puedo creer lo que ha pasado», aseguró. «El comentario de que estaba desconcentrado mientras entraba a la pelea es una tontería. Estaba calmado, listo y confiado».Sus declaraciones dibujan el retrato de un deportista convencido de haber hecho todo lo necesario para ofrecer una gran actuación y que, precisamente por ello, encuentra aún más difícil aceptar lo ocurrido. «Estoy en shock por lo que ha sucedido», reconoció, admitiendo que todavía intenta asimilar una lesión que cambió por completo el guion del combate cuando apenas había transcurrido algo más de un minuto desde la campana inicial.McGregor también dejó ver una faceta mucho más íntima y vulnerable, alejada de la imagen desafiante que acostumbra a proyectar. «El diablo me está mirando literalmente a la cara justo aquí delante de mí. No voy a involucrarme. Estaré en la iglesia mañana» , escribió, reflejando el golpe anímico que supone volver a enfrentarse a una lesión grave en un momento decisivo de su carrera.Pese al duro revés, el mensaje concluyó con un tono esperanzador. Lejos de plantearse una retirada, el irlandés quiso lanzar una promesa tanto a sus seguidores como a sí mismo. «Superaré esto. No me dejaré desanimar. Regresaré».Aunque la victoria quedó oficialmente en manos de Max Holloway, el gran protagonista de la noche terminó siendo el estado físico de McGregor. El irlandés afronta ahora un nuevo proceso de recuperación que marcará su futuro inmediato y volverá a poner a prueba la capacidad de resiliencia de una de las mayores estrellas de la historia de las artes marciales mixtas. Fiasco histórico en la mayor promotora mundial de artes marciales mixtas (MMA). La UFC vivió una de las noches más amargas que se recuerdan en un combate estelar. El esperado regreso de Conor McGregor apenas duró 69 segundos. El irlandés sufrió una grave lesión en la rodilla derecha que le obligó a abandonar el octágono frente a Max Holloway, quien se llevó la victoria después de que el árbitro Mike Beltrán detuviera el combate al comprobar que el excampeón era incapaz de continuar. El retorno con el que McGregor pretendía relanzar su carrera terminó convertido en una auténtica pesadilla antes incluso de que pudiera mostrar el trabajo realizado durante meses de preparación.Horas después de abandonar el octágono entre visibles gestos de dolor, McGregor rompió su silencio con un mensaje cargado de frustración, incredulidad y también de desafío. Su principal objetivo fue explicar lo sucedido y desmontar cualquier teoría que apuntara a que había llegado al combate con problemas físicos. «Se me fue la ‘junta de culata’. Destruida», resumió gráficamente para describir una lesión que, según él, apareció de forma totalmente inesperada. Cinco años después de la grave fractura sufrida en su anterior pelea , The Notorious volvía a ver cómo una lesión marcaba el momento más esperado de su regreso.El irlandés insistió en que no existía ninguna dolencia previa que pudiera explicar el desenlace. Al contrario, aseguró que había completado todo el campamento de entrenamiento con absoluta normalidad. « No tenía ninguna lesión antes de la pelea. Estaba lanzando patadas, plantando y saltando durante todo el campamento y también detrás del escenario antes de la pelea. Esto salió de la nada», afirmó, visiblemente sorprendido por un contratiempo que, según su versión, no había dado ninguna señal de alarma.Noticia relacionada general No No Así fue la lesión de Conor McGregor en la rodilla derecha ante Max Holloway Álvaro ColmeneroLa decepción iba mucho más allá de una simple derrota. Durante las semanas previas, McGregor había repetido que se encontraba en condiciones de competir de nuevo al máximo nivel, por lo que el desenlace resultó especialmente difícil de asumir. «Estoy más que deprimido aquí. Solo puedo describirlo como el infierno» , confesó. Una reflexión que evidencia el impacto emocional de una lesión que no solo le impidió disputar el combate, sino también demostrar el estado de forma que asegura haber alcanzado tras meses de preparación.El irlandés también respondió a quienes interpretaron que su actitud durante el paseo hacia el octágono reflejaba falta de concentración o ciertas dudas antes del combate. McGregor rechazó de plano esa lectura y defendió que nunca perdió el foco. «Estaba tan afilado y tan preparado para esta pelea que no puedo creer lo que ha pasado», aseguró. «El comentario de que estaba desconcentrado mientras entraba a la pelea es una tontería. Estaba calmado, listo y confiado».Sus declaraciones dibujan el retrato de un deportista convencido de haber hecho todo lo necesario para ofrecer una gran actuación y que, precisamente por ello, encuentra aún más difícil aceptar lo ocurrido. «Estoy en shock por lo que ha sucedido», reconoció, admitiendo que todavía intenta asimilar una lesión que cambió por completo el guion del combate cuando apenas había transcurrido algo más de un minuto desde la campana inicial.McGregor también dejó ver una faceta mucho más íntima y vulnerable, alejada de la imagen desafiante que acostumbra a proyectar. «El diablo me está mirando literalmente a la cara justo aquí delante de mí. No voy a involucrarme. Estaré en la iglesia mañana» , escribió, reflejando el golpe anímico que supone volver a enfrentarse a una lesión grave en un momento decisivo de su carrera.Pese al duro revés, el mensaje concluyó con un tono esperanzador. Lejos de plantearse una retirada, el irlandés quiso lanzar una promesa tanto a sus seguidores como a sí mismo. «Superaré esto. No me dejaré desanimar. Regresaré».Aunque la victoria quedó oficialmente en manos de Max Holloway, el gran protagonista de la noche terminó siendo el estado físico de McGregor. El irlandés afronta ahora un nuevo proceso de recuperación que marcará su futuro inmediato y volverá a poner a prueba la capacidad de resiliencia de una de las mayores estrellas de la historia de las artes marciales mixtas. RSS de noticias de deportes
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