Organizar unas vacaciones implica cada vez más decisiones, y no solo elegir el destino. Viajar en avión, coche o tren; alojarse en un hotel, una casa rural o un piso vacacional; optar por un bocadillo en la playa o comer en el chiringuito y, en definitiva, ajustar cada detalle al presupuesto familiar. En un contexto marcado por el encarecimiento del coste de la vida –la inflación se disparó en julio hasta el 3,5%, su nivel más alto de los dos últimos años- y la pérdida de poder adquisitivo, la forma en que los españoles gastan durante sus vacaciones está cambiando. A ello se suma otro golpe al presupuesto estival: desde ayer, la bonificación estatal a los carburantes se redujo de 15 a 10 céntimos por litro, en plena operación salida de agosto.
Por primera vez, el alojamiento supera a la hostelería como principal partida de gasto en verano
Organizar unas vacaciones implica cada vez más decisiones, y no solo elegir el destino. Viajar en avión, coche o tren; alojarse en un hotel, una casa rural o un piso vacacional; optar por un bocadillo en la playa o comer en el chiringuito y, en definitiva, ajustar cada detalle al presupuesto familiar. En un contexto marcado por el encarecimiento del coste de la vida –la inflación se disparó en julio hasta el 3,5%, su nivel más alto de los dos últimos años- y la pérdida de poder adquisitivo, la forma en que los españoles gastan durante sus vacaciones está cambiando. A ello se suma otro golpe al presupuesto estival: desde ayer, la bonificación estatal a los carburantes se redujo de 15 a 10 céntimos por litro, en plena operación salida de agosto.
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