«Un eclipse que puntuaría once de diez , de los 24 que he visto va a estar entre los tres o cuatro primeros», declara el cazador de eclipses Alejandro Arroyo después de contemplar el fenómeno el pasado miércoles, 12 de agosto, desde la localidad palentina de Paredes de Nava. Al «espectacular» resultado contribuyó una «muy buena visibilidad», pues desde la localización seleccionada «había una perspectiva perfecta hacia el horizonte». Además de que el cielo en sí contribuyó manteniéndose despejado, «salvo más hacia el atardecer por la calima y algo de humo de incendio, que tiñó al Sol de rojo hacia el final del eclipse».El chileno describe cómo desde el inicio y todo el día «estuvimos con los chicos de la asociación AstroParedes». Desde un escenario Arroyo iba aportando datos para que los asistentes notarán los cambios que se producen en las totalidades. «La gente estuvo muy participativa y después del fenómeno agradecieron la información», dice. Por su parte, él y su coordinadora de prensa, Lorna Saenz, dan gracias «al Sol y la Luna que se comportaron a la altura» y a «los miembros de AstroParedes», de los que se llevan una «gran opinión», principalmente de Alberto, «que se dedicó a nosotros». El ‘cazaeclipses’ habla de una organización «impecable», en cuanto a la logística de los estacionamientos para el público, la zona de descanso, el restaurante y la elección de la zona de observación.El día ha marcado un nuevo «récord» para Arroyo y Saenz , porque completaróon diez de los diez eclipses que han percibido juntos: «Siempre se nos ha despejado y hemos podido ver. Antes de que ella apareciera en mi vida tuve observaciones parciales, nubladas, lloviendo, etcétera». A Chile llegarán con «el corazón lleno de alegría y energía» y «una gran experiencia de la visita a España», a la que esperan el destino les vuelva a traer para el 2027. Y si no fuera así, «siempre vamos a recordar este eclipse porque ha sido muy especial, así que solo agradecimiento.Con una emoción que no le cabía en el rostro después de ver en persona su primer eclipse total de Sol, a Fathi se le habían escapado las lágrimas. Tras las gafas, con varios telescopios y cámaras para captar e inmortalizar el momento, había «llorado» . Mientras, seguía con la vista puesta en el Astro Rey hasta la finalización del fenómeno a la vez que comprobaba y exhibía las imágenes que ya guardaba en su ordenador. El viaje desde Barhaim había «merecido la pena» . Y también haber elegido «el mejor sitio y el mejor punto» en la loma de Paredes de Nava, en la provincia de Palencia, en la que se parapetaba junto a su mujer, Eman, ya desde por la mañana para ir observando el comportamiento completo del Sol. Con el fenómeno guardado ya en su memoria, en la que también se llevan el recuerdo de unos llanos paisajes de tonos dorados del cereal cosechado que les causaron fascinación. Y de esos «pueblos pequeños, pero con personas con el corazón muy grande», confesaban de una experiencia que les permitía poner en el mapa un lugar que ni siquiera imaginaban que existía.De más cerca, pero igual o más impresionado, llegaba y se marchaba Edgar Masa, cazador de estrellas dobles residente en Valladolid, para quien por mucho que ya hubieran estado hablando previamente sobre cómo sería, lo vivido superaba todas sus expectativas. Como «la mayoría» de los reunidos en Paredes de Nava, «no había visto un eclipse total de sol», así que solo lo podía calificar de «increíble», repite sin parar. «Una imagen única, sobrecogedora» , por una «luz que jamás hemos visto ni la volveremos a ver», aventura, por el ambiente «por ser pequeñito» ante una naturaleza que volvía a demostrar «que nos puede en todos los sentidos». «Un eclipse que puntuaría once de diez , de los 24 que he visto va a estar entre los tres o cuatro primeros», declara el cazador de eclipses Alejandro Arroyo después de contemplar el fenómeno el pasado miércoles, 12 de agosto, desde la localidad palentina de Paredes de Nava. Al «espectacular» resultado contribuyó una «muy buena visibilidad», pues desde la localización seleccionada «había una perspectiva perfecta hacia el horizonte». Además de que el cielo en sí contribuyó manteniéndose despejado, «salvo más hacia el atardecer por la calima y algo de humo de incendio, que tiñó al Sol de rojo hacia el final del eclipse».El chileno describe cómo desde el inicio y todo el día «estuvimos con los chicos de la asociación AstroParedes». Desde un escenario Arroyo iba aportando datos para que los asistentes notarán los cambios que se producen en las totalidades. «La gente estuvo muy participativa y después del fenómeno agradecieron la información», dice. Por su parte, él y su coordinadora de prensa, Lorna Saenz, dan gracias «al Sol y la Luna que se comportaron a la altura» y a «los miembros de AstroParedes», de los que se llevan una «gran opinión», principalmente de Alberto, «que se dedicó a nosotros». El ‘cazaeclipses’ habla de una organización «impecable», en cuanto a la logística de los estacionamientos para el público, la zona de descanso, el restaurante y la elección de la zona de observación.El día ha marcado un nuevo «récord» para Arroyo y Saenz , porque completaróon diez de los diez eclipses que han percibido juntos: «Siempre se nos ha despejado y hemos podido ver. Antes de que ella apareciera en mi vida tuve observaciones parciales, nubladas, lloviendo, etcétera». A Chile llegarán con «el corazón lleno de alegría y energía» y «una gran experiencia de la visita a España», a la que esperan el destino les vuelva a traer para el 2027. Y si no fuera así, «siempre vamos a recordar este eclipse porque ha sido muy especial, así que solo agradecimiento.Con una emoción que no le cabía en el rostro después de ver en persona su primer eclipse total de Sol, a Fathi se le habían escapado las lágrimas. Tras las gafas, con varios telescopios y cámaras para captar e inmortalizar el momento, había «llorado» . Mientras, seguía con la vista puesta en el Astro Rey hasta la finalización del fenómeno a la vez que comprobaba y exhibía las imágenes que ya guardaba en su ordenador. El viaje desde Barhaim había «merecido la pena» . Y también haber elegido «el mejor sitio y el mejor punto» en la loma de Paredes de Nava, en la provincia de Palencia, en la que se parapetaba junto a su mujer, Eman, ya desde por la mañana para ir observando el comportamiento completo del Sol. Con el fenómeno guardado ya en su memoria, en la que también se llevan el recuerdo de unos llanos paisajes de tonos dorados del cereal cosechado que les causaron fascinación. Y de esos «pueblos pequeños, pero con personas con el corazón muy grande», confesaban de una experiencia que les permitía poner en el mapa un lugar que ni siquiera imaginaban que existía.De más cerca, pero igual o más impresionado, llegaba y se marchaba Edgar Masa, cazador de estrellas dobles residente en Valladolid, para quien por mucho que ya hubieran estado hablando previamente sobre cómo sería, lo vivido superaba todas sus expectativas. Como «la mayoría» de los reunidos en Paredes de Nava, «no había visto un eclipse total de sol», así que solo lo podía calificar de «increíble», repite sin parar. «Una imagen única, sobrecogedora» , por una «luz que jamás hemos visto ni la volveremos a ver», aventura, por el ambiente «por ser pequeñito» ante una naturaleza que volvía a demostrar «que nos puede en todos los sentidos». «Un eclipse que puntuaría once de diez , de los 24 que he visto va a estar entre los tres o cuatro primeros», declara el cazador de eclipses Alejandro Arroyo después de contemplar el fenómeno el pasado miércoles, 12 de agosto, desde la localidad palentina de Paredes de Nava. Al «espectacular» resultado contribuyó una «muy buena visibilidad», pues desde la localización seleccionada «había una perspectiva perfecta hacia el horizonte». Además de que el cielo en sí contribuyó manteniéndose despejado, «salvo más hacia el atardecer por la calima y algo de humo de incendio, que tiñó al Sol de rojo hacia el final del eclipse».El chileno describe cómo desde el inicio y todo el día «estuvimos con los chicos de la asociación AstroParedes». Desde un escenario Arroyo iba aportando datos para que los asistentes notarán los cambios que se producen en las totalidades. «La gente estuvo muy participativa y después del fenómeno agradecieron la información», dice. Por su parte, él y su coordinadora de prensa, Lorna Saenz, dan gracias «al Sol y la Luna que se comportaron a la altura» y a «los miembros de AstroParedes», de los que se llevan una «gran opinión», principalmente de Alberto, «que se dedicó a nosotros». El ‘cazaeclipses’ habla de una organización «impecable», en cuanto a la logística de los estacionamientos para el público, la zona de descanso, el restaurante y la elección de la zona de observación.El día ha marcado un nuevo «récord» para Arroyo y Saenz , porque completaróon diez de los diez eclipses que han percibido juntos: «Siempre se nos ha despejado y hemos podido ver. Antes de que ella apareciera en mi vida tuve observaciones parciales, nubladas, lloviendo, etcétera». A Chile llegarán con «el corazón lleno de alegría y energía» y «una gran experiencia de la visita a España», a la que esperan el destino les vuelva a traer para el 2027. Y si no fuera así, «siempre vamos a recordar este eclipse porque ha sido muy especial, así que solo agradecimiento.Con una emoción que no le cabía en el rostro después de ver en persona su primer eclipse total de Sol, a Fathi se le habían escapado las lágrimas. Tras las gafas, con varios telescopios y cámaras para captar e inmortalizar el momento, había «llorado» . Mientras, seguía con la vista puesta en el Astro Rey hasta la finalización del fenómeno a la vez que comprobaba y exhibía las imágenes que ya guardaba en su ordenador. El viaje desde Barhaim había «merecido la pena» . Y también haber elegido «el mejor sitio y el mejor punto» en la loma de Paredes de Nava, en la provincia de Palencia, en la que se parapetaba junto a su mujer, Eman, ya desde por la mañana para ir observando el comportamiento completo del Sol. Con el fenómeno guardado ya en su memoria, en la que también se llevan el recuerdo de unos llanos paisajes de tonos dorados del cereal cosechado que les causaron fascinación. Y de esos «pueblos pequeños, pero con personas con el corazón muy grande», confesaban de una experiencia que les permitía poner en el mapa un lugar que ni siquiera imaginaban que existía.De más cerca, pero igual o más impresionado, llegaba y se marchaba Edgar Masa, cazador de estrellas dobles residente en Valladolid, para quien por mucho que ya hubieran estado hablando previamente sobre cómo sería, lo vivido superaba todas sus expectativas. Como «la mayoría» de los reunidos en Paredes de Nava, «no había visto un eclipse total de sol», así que solo lo podía calificar de «increíble», repite sin parar. «Una imagen única, sobrecogedora» , por una «luz que jamás hemos visto ni la volveremos a ver», aventura, por el ambiente «por ser pequeñito» ante una naturaleza que volvía a demostrar «que nos puede en todos los sentidos». RSS de noticias de espana
Noticias Similares
