La ilusión sigue intacta. Nos damos cita con Diego Bastos por las calles del barrio de Triana, en estos días previos a la celebración de la Velá de Santa Ana, para conversar con un joven que ya ha cruzado la puerta con la que sueña cualquier niño que un día quiso ser torero: la de la alternativa. La tomó el pasado mes de mayo en Constantina, tierra de sus raíces familiares, junto a Oliva Soto y Esaú Fernández, frente a toros de Lora Sangrán, después de una brillante etapa como novillero. Ahora comienza el camino más difícil: abrirse paso entre los matadores de toros. Quinto de siete hermanos, criado en el barrio sevillano de La Calzada y con la humildad aprendida en casa, espera la llamada que vuelva a vestirlo de luces sin dejar de entrenar un solo día, con una meta que se repite cada mañana: debutar como matador en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.—¿Cómo está viviendo estos primeros meses como matador de toros?—Muy feliz. Al final he cumplido un sueño que llevaba persiguiendo desde niño. Ahora empieza una etapa distinta, con mucha ilusión, entrenando todos los días y esperando que lleguen las oportunidades.—¿Qué recuerda de aquella tarde en Constantina?—Tengo un recuerdo precioso. Todo el mundo me decía que disfrutara, pero yo pensaba que con tanta responsabilidad iba a ser imposible. Sin embargo, cuando salí a la plaza se me olvidó todo. Disfruté muchísimo y la tarde se me pasó volando. Es un día que llevaré siempre conmigo.—Y además salió por la Puerta Grande.—Sí. Siempre uno piensa que puede hacerlo mejor porque somos muy exigentes con nosotros mismos, pero el objetivo era tomar la alternativa y triunfar. Se consiguió y eso ya nadie me lo puede quitar.—Muchos aficionados pensaban que esa alternativa debía haber llegado en Sevilla. ¿Le queda esa espina?—Sí, esa espinita siempre estará ahí. Constantina es mi pueblo, pero yo me considero sevillano. Vivo aquí, he crecido aquí y tomar la alternativa en Sevilla habría sido un sueño muy especial. Si no fue así sería porque Dios quiso que el camino fuera otro.«La espinita de no tomar la alternativa en Sevilla siempre estará ahí»—Ahora el gran objetivo será debutar como matador en la Maestranza.—Sin ninguna duda. Es la principal ilusión que tengo y el motivo por el que me levanto cada mañana a entrenar. Ojalá pueda ganarme ese sitio por mis propios méritos y llegar a Sevilla preparado para aprovechar la oportunidad.—Después de ser un novillero con tanto ambiente llega un parón que suele ser habitual al hacerse matador. ¿Cómo se lleva?—Con paciencia. El banquillo también curte. El año pasado ya toreé menos de lo esperado y eso me hizo mentalizarme para lo que podía venir. Ahora lo importante es no perder la ilusión y seguir trabajando.«El banquillo también curte; lo importante es que la oportunidad me encuentre preparado»—¿Se entrena pensando que puede torear mañana?—Siempre. Estoy preparado para una sustitución o para cualquier oportunidad que pueda aparecer. Si llega quiero que me encuentre listo.—¿Tiene algún compromiso por delante este verano?—El 1 de agosto torearé una corrida mixta en Campohermoso, Almería, y, si todo va bien, en septiembre llegarán otros dos festejos que aún no están cerrados. Después de tomar la alternativa siempre cuesta arrancar, así que me siento un privilegiado por seguir teniendo fechas y poder demostrar quién soy.—¿Cómo es un día normal de Diego Bastos?—Muy intenso. Corro por las mañanas temprano para evitar el calor, entreno de salón, hago preparación física y por la tarde sigo en casa con el carro. Intento no parar nunca porque todo suma.—Se le veía un novillero de corte muy clásico, aunque al final buscó un registro más triunfalista.—Porque había momentos en los que hacía falta. Como novillero también hay que cortar orejas. Si el público te pide una cosa tienes que saber dársela. Pero mi concepto sigue siendo el mismo. Me gusta el toreo clásico y es el que entreno cada día.—El pasado invierno parecía que su camino y el de su apoderado, Óscar Fernández, se separaban. Sin embargo, volvieron a entenderse. ¿Cómo está ahora esa relación?—Muy bien. Tuvimos nuestras diferencias, pero hablamos las cosas y decidimos seguir juntos. Él siempre quiso hacerme matador de toros y cumplió su palabra. Ahora estamos muy ilusionados y trabajando con más fuerza que nunca.—Su familia siempre ha sido un apoyo importante.—Muchísimo. Somos siete hermanos y eso hace que nunca se te vaya la cabeza. Mi madre siempre me dice que sigo siendo el quinto de siete. Esa frase me acompaña desde que empecé y me ayuda a mantener los pies en el suelo.—Su hermano Antonio ahora es su mozo de espadas.—Y para mí es muy especial. Él también quiso ser torero y ahora compartir esto con él es una suerte. Mirar hacia atrás y verlo allí, ayudándome a vestirme, me da mucha tranquilidad.«Mi madre siempre me recuerda que sigo siendo el quinto de siete hermanos»—¿Qué le ha enseñado este tiempo de espera?—Que en el toreo nadie regala nada. Aquí todo cuesta muchísimo y hay que ganárselo cada día.—¿Hay algún ejemplo en el que se mire por la forma de rehacerse?—Borja Jiménez. Fue un novillero muy importante, pasó años muy difíciles y nunca dejó de creer. Hoy está donde merece porque no dejó de luchar y demuestra que el esfuerzo termina teniendo recompensa.—¿Qué le pide al futuro?—Ser feliz. Si soy feliz será porque han llegado las oportunidades con las que sueño. Me gustaría que algún día, cuando la gente vea mi nombre en un cartel, piense que va a ver a un torero de verdad. La ilusión sigue intacta. Nos damos cita con Diego Bastos por las calles del barrio de Triana, en estos días previos a la celebración de la Velá de Santa Ana, para conversar con un joven que ya ha cruzado la puerta con la que sueña cualquier niño que un día quiso ser torero: la de la alternativa. La tomó el pasado mes de mayo en Constantina, tierra de sus raíces familiares, junto a Oliva Soto y Esaú Fernández, frente a toros de Lora Sangrán, después de una brillante etapa como novillero. Ahora comienza el camino más difícil: abrirse paso entre los matadores de toros. Quinto de siete hermanos, criado en el barrio sevillano de La Calzada y con la humildad aprendida en casa, espera la llamada que vuelva a vestirlo de luces sin dejar de entrenar un solo día, con una meta que se repite cada mañana: debutar como matador en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.—¿Cómo está viviendo estos primeros meses como matador de toros?—Muy feliz. Al final he cumplido un sueño que llevaba persiguiendo desde niño. Ahora empieza una etapa distinta, con mucha ilusión, entrenando todos los días y esperando que lleguen las oportunidades.—¿Qué recuerda de aquella tarde en Constantina?—Tengo un recuerdo precioso. Todo el mundo me decía que disfrutara, pero yo pensaba que con tanta responsabilidad iba a ser imposible. Sin embargo, cuando salí a la plaza se me olvidó todo. Disfruté muchísimo y la tarde se me pasó volando. Es un día que llevaré siempre conmigo.—Y además salió por la Puerta Grande.—Sí. Siempre uno piensa que puede hacerlo mejor porque somos muy exigentes con nosotros mismos, pero el objetivo era tomar la alternativa y triunfar. Se consiguió y eso ya nadie me lo puede quitar.—Muchos aficionados pensaban que esa alternativa debía haber llegado en Sevilla. ¿Le queda esa espina?—Sí, esa espinita siempre estará ahí. Constantina es mi pueblo, pero yo me considero sevillano. Vivo aquí, he crecido aquí y tomar la alternativa en Sevilla habría sido un sueño muy especial. Si no fue así sería porque Dios quiso que el camino fuera otro.«La espinita de no tomar la alternativa en Sevilla siempre estará ahí»—Ahora el gran objetivo será debutar como matador en la Maestranza.—Sin ninguna duda. Es la principal ilusión que tengo y el motivo por el que me levanto cada mañana a entrenar. Ojalá pueda ganarme ese sitio por mis propios méritos y llegar a Sevilla preparado para aprovechar la oportunidad.—Después de ser un novillero con tanto ambiente llega un parón que suele ser habitual al hacerse matador. ¿Cómo se lleva?—Con paciencia. El banquillo también curte. El año pasado ya toreé menos de lo esperado y eso me hizo mentalizarme para lo que podía venir. Ahora lo importante es no perder la ilusión y seguir trabajando.«El banquillo también curte; lo importante es que la oportunidad me encuentre preparado»—¿Se entrena pensando que puede torear mañana?—Siempre. Estoy preparado para una sustitución o para cualquier oportunidad que pueda aparecer. Si llega quiero que me encuentre listo.—¿Tiene algún compromiso por delante este verano?—El 1 de agosto torearé una corrida mixta en Campohermoso, Almería, y, si todo va bien, en septiembre llegarán otros dos festejos que aún no están cerrados. Después de tomar la alternativa siempre cuesta arrancar, así que me siento un privilegiado por seguir teniendo fechas y poder demostrar quién soy.—¿Cómo es un día normal de Diego Bastos?—Muy intenso. Corro por las mañanas temprano para evitar el calor, entreno de salón, hago preparación física y por la tarde sigo en casa con el carro. Intento no parar nunca porque todo suma.—Se le veía un novillero de corte muy clásico, aunque al final buscó un registro más triunfalista.—Porque había momentos en los que hacía falta. Como novillero también hay que cortar orejas. Si el público te pide una cosa tienes que saber dársela. Pero mi concepto sigue siendo el mismo. Me gusta el toreo clásico y es el que entreno cada día.—El pasado invierno parecía que su camino y el de su apoderado, Óscar Fernández, se separaban. Sin embargo, volvieron a entenderse. ¿Cómo está ahora esa relación?—Muy bien. Tuvimos nuestras diferencias, pero hablamos las cosas y decidimos seguir juntos. Él siempre quiso hacerme matador de toros y cumplió su palabra. Ahora estamos muy ilusionados y trabajando con más fuerza que nunca.—Su familia siempre ha sido un apoyo importante.—Muchísimo. Somos siete hermanos y eso hace que nunca se te vaya la cabeza. Mi madre siempre me dice que sigo siendo el quinto de siete. Esa frase me acompaña desde que empecé y me ayuda a mantener los pies en el suelo.—Su hermano Antonio ahora es su mozo de espadas.—Y para mí es muy especial. Él también quiso ser torero y ahora compartir esto con él es una suerte. Mirar hacia atrás y verlo allí, ayudándome a vestirme, me da mucha tranquilidad.«Mi madre siempre me recuerda que sigo siendo el quinto de siete hermanos»—¿Qué le ha enseñado este tiempo de espera?—Que en el toreo nadie regala nada. Aquí todo cuesta muchísimo y hay que ganárselo cada día.—¿Hay algún ejemplo en el que se mire por la forma de rehacerse?—Borja Jiménez. Fue un novillero muy importante, pasó años muy difíciles y nunca dejó de creer. Hoy está donde merece porque no dejó de luchar y demuestra que el esfuerzo termina teniendo recompensa.—¿Qué le pide al futuro?—Ser feliz. Si soy feliz será porque han llegado las oportunidades con las que sueño. Me gustaría que algún día, cuando la gente vea mi nombre en un cartel, piense que va a ver a un torero de verdad. La ilusión sigue intacta. Nos damos cita con Diego Bastos por las calles del barrio de Triana, en estos días previos a la celebración de la Velá de Santa Ana, para conversar con un joven que ya ha cruzado la puerta con la que sueña cualquier niño que un día quiso ser torero: la de la alternativa. La tomó el pasado mes de mayo en Constantina, tierra de sus raíces familiares, junto a Oliva Soto y Esaú Fernández, frente a toros de Lora Sangrán, después de una brillante etapa como novillero. Ahora comienza el camino más difícil: abrirse paso entre los matadores de toros. Quinto de siete hermanos, criado en el barrio sevillano de La Calzada y con la humildad aprendida en casa, espera la llamada que vuelva a vestirlo de luces sin dejar de entrenar un solo día, con una meta que se repite cada mañana: debutar como matador en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla.—¿Cómo está viviendo estos primeros meses como matador de toros?—Muy feliz. Al final he cumplido un sueño que llevaba persiguiendo desde niño. Ahora empieza una etapa distinta, con mucha ilusión, entrenando todos los días y esperando que lleguen las oportunidades.—¿Qué recuerda de aquella tarde en Constantina?—Tengo un recuerdo precioso. Todo el mundo me decía que disfrutara, pero yo pensaba que con tanta responsabilidad iba a ser imposible. Sin embargo, cuando salí a la plaza se me olvidó todo. Disfruté muchísimo y la tarde se me pasó volando. Es un día que llevaré siempre conmigo.—Y además salió por la Puerta Grande.—Sí. Siempre uno piensa que puede hacerlo mejor porque somos muy exigentes con nosotros mismos, pero el objetivo era tomar la alternativa y triunfar. Se consiguió y eso ya nadie me lo puede quitar.—Muchos aficionados pensaban que esa alternativa debía haber llegado en Sevilla. ¿Le queda esa espina?—Sí, esa espinita siempre estará ahí. Constantina es mi pueblo, pero yo me considero sevillano. Vivo aquí, he crecido aquí y tomar la alternativa en Sevilla habría sido un sueño muy especial. Si no fue así sería porque Dios quiso que el camino fuera otro.«La espinita de no tomar la alternativa en Sevilla siempre estará ahí»—Ahora el gran objetivo será debutar como matador en la Maestranza.—Sin ninguna duda. Es la principal ilusión que tengo y el motivo por el que me levanto cada mañana a entrenar. Ojalá pueda ganarme ese sitio por mis propios méritos y llegar a Sevilla preparado para aprovechar la oportunidad.—Después de ser un novillero con tanto ambiente llega un parón que suele ser habitual al hacerse matador. ¿Cómo se lleva?—Con paciencia. El banquillo también curte. El año pasado ya toreé menos de lo esperado y eso me hizo mentalizarme para lo que podía venir. Ahora lo importante es no perder la ilusión y seguir trabajando.«El banquillo también curte; lo importante es que la oportunidad me encuentre preparado»—¿Se entrena pensando que puede torear mañana?—Siempre. Estoy preparado para una sustitución o para cualquier oportunidad que pueda aparecer. Si llega quiero que me encuentre listo.—¿Tiene algún compromiso por delante este verano?—El 1 de agosto torearé una corrida mixta en Campohermoso, Almería, y, si todo va bien, en septiembre llegarán otros dos festejos que aún no están cerrados. Después de tomar la alternativa siempre cuesta arrancar, así que me siento un privilegiado por seguir teniendo fechas y poder demostrar quién soy.—¿Cómo es un día normal de Diego Bastos?—Muy intenso. Corro por las mañanas temprano para evitar el calor, entreno de salón, hago preparación física y por la tarde sigo en casa con el carro. Intento no parar nunca porque todo suma.—Se le veía un novillero de corte muy clásico, aunque al final buscó un registro más triunfalista.—Porque había momentos en los que hacía falta. Como novillero también hay que cortar orejas. Si el público te pide una cosa tienes que saber dársela. Pero mi concepto sigue siendo el mismo. Me gusta el toreo clásico y es el que entreno cada día.—El pasado invierno parecía que su camino y el de su apoderado, Óscar Fernández, se separaban. Sin embargo, volvieron a entenderse. ¿Cómo está ahora esa relación?—Muy bien. Tuvimos nuestras diferencias, pero hablamos las cosas y decidimos seguir juntos. Él siempre quiso hacerme matador de toros y cumplió su palabra. Ahora estamos muy ilusionados y trabajando con más fuerza que nunca.—Su familia siempre ha sido un apoyo importante.—Muchísimo. Somos siete hermanos y eso hace que nunca se te vaya la cabeza. Mi madre siempre me dice que sigo siendo el quinto de siete. Esa frase me acompaña desde que empecé y me ayuda a mantener los pies en el suelo.—Su hermano Antonio ahora es su mozo de espadas.—Y para mí es muy especial. Él también quiso ser torero y ahora compartir esto con él es una suerte. Mirar hacia atrás y verlo allí, ayudándome a vestirme, me da mucha tranquilidad.«Mi madre siempre me recuerda que sigo siendo el quinto de siete hermanos»—¿Qué le ha enseñado este tiempo de espera?—Que en el toreo nadie regala nada. Aquí todo cuesta muchísimo y hay que ganárselo cada día.—¿Hay algún ejemplo en el que se mire por la forma de rehacerse?—Borja Jiménez. Fue un novillero muy importante, pasó años muy difíciles y nunca dejó de creer. Hoy está donde merece porque no dejó de luchar y demuestra que el esfuerzo termina teniendo recompensa.—¿Qué le pide al futuro?—Ser feliz. Si soy feliz será porque han llegado las oportunidades con las que sueño. Me gustaría que algún día, cuando la gente vea mi nombre en un cartel, piense que va a ver a un torero de verdad. RSS de noticias de cultura
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